miércoles, 1 de febrero de 2017

2017

- Pero...¿Por qué?
- No lo sé. A veces son sentimientos que no se explican con facilidad.
Puedes llorar de pena, de frustración. O puedes reír hasta no poder más.
El caso es que hace tiempo que dejé de analizarlo. La vida se cose con hilos de diferente intensidad, y eso, la intensidad, no se puede definir. Ni mucho menos ver.
Me voy a morir. No sé si hoy o dentro de 100 años. Me da igual.
Quiero conocer personas, quiero hartarme de conocer personas. Quiero coleccionar personas. Y odiarlas, amarlas, ignorarlas. Que pasen y se marchen. Que pasen y me toquen con los dedos o las manos enteras. Que me coman la boca. Y el alma.
Y eso es lo que me llevaré. Y eso es por lo que vine aquí.
lanietadelimpresor

domingo, 22 de marzo de 2015

Locura transitoria

Querida imprenta...casi un año sin venir por aquí.
Me ves, me miras y sientes que soy yo, pero tan diferente como el agua que empaña un cristal de un coche.
No puedo empezar a contarte, no sé dónde está el inicio, quizás no haga falta. Quizás solo me leas la mente, me beses la frente, me cierres los ojos y me digas "respira...".
Soy yo, pero tan distinta.
Si este fuera un mundo de negros y blancos no me creerías.
Pero sabemos mejor que nadie que hay más colores que nombres que los definan.
Tengo un cuarto de siglo tatuado en la espalda.
Y cicatrices varias que nunca cambiaría por nada. Ni por una vida nueva.
¿Recuerdas cuándo llegué aquí?
Montamos este hueco en la pared, con corcho y papel, con emociones, con sueños, con miedos y monstruos en los rincones. Con objetivos, con fracasos, éxitos y lágrimas eternas.
Soy la del cuerpo de gotas, la de la mente a deshoras, la creyente de Gaia, la antitauromaquias y manías varias.
La que creía que solo existe el primer amor de tu vida. La que pensaba que el amor lo puede todo.
Será la vejez que toca hondo en mí, que empieza a grabar historias en un corazón que nunca dejará de amar. De creer.
La vida a veces es demasiado dura y me pregunto por qué alguien nos trae aquí a sufrir...
Y dos suspiros después miro hacia el cielo y un pájaro parpadea buscando un pedazo de pan para sobrevivir hoy.
Y nos miramos como si no quisiéramos asumir que somos lo mismo.
Que venimos de la misma estrella.
Y volveremos a ella.
Allí "...dónde nacen los versos que yo nunca pude encontrar.." (Mägo)

Sigo siendo la nieta del impresor, pero con la piel pintada, los ojos más profundos y esa droga llamada mundo gritándome que vaya a devorarla.
Ya tengo menos miedo, le digo.
Dame un poco más de tiempo...

Soy una montaña rusa de emociones. Soy una ensalada de palabras. Una llorisa que nace de repente.
Unas gafas olvidadas en un bar de un lugar que jamás pensé pisar.
Y ese vaho en el cristal de un coche. Que nunca es el mismo.
Que cae en gotas, como la propia lluvia. Que es testigo de algo efímero. Una cálida respiración tras otra.
Sólo se que no sé nada, me digo si pienso en mi futuro. (socrati-zando)
Si miro atrás estoy perdida, me respondo. (Daenerys-zando)
Quiero vivir. Quiero morir viviendo. Quiero dejarme la piel aquí. Irme sin nada. Para quedarme siempre.

Bendita mi suerte.







martes, 22 de abril de 2014

Se acerca el momento

Llevaba demasiado tiempo sin pasar por aquí. Incluso la puerta gritó sorprendida al abrirse, despertando de su ensoñación. La nieta del impresor volvía a la imprenta y parecía diferente.
Se sentó en un rincón, rodeada de los viejos cojines. Aún sentía el peso de olor a tinta en el aire, como si hubiese quedado suspendido durante todo este tiempo esperando para envolverla en su regreso.
Las palabras e historias la miraban escondidas en las paredes, las motas de polvo, la suciedad y el silencio. Llevaba demasiado tiempo sin venir.
Y no había justificación suficiente para explicar el porqué, simplemente la propia vida sin descansos ni tiempos muertos.
Pero había vuelto y era razón suficiente para volver a funcionar.
La nieta del impresor releyó algunos libros, hojeó sus páginas, ordenó las letras de plomo en los estantes.
Y cerró los ojos.
Ni los recuerdos ni las musas que allí la reconfortaban ahora sabían que aquella tarde había dado su última clase del curso. Su última clase de la carrera. La nieta del impresor pronto dejaría de ser esa estudiante de medicina que hace seis años se asustaba al pronunciar la palabra "médico".
Y allí, en su vieja imprenta, escuchando el latido de su abuelo, volvió a pronunciarla. Esta vez sonaba más fuerte, más intensa, con otros miedos. Sonaba con los matices de años de esfuerzos, de lágrimas, de risas, de un aprendizaje indescriptible, en lo teórico y humano. Sonaba a futuro, a más y más conocimiento infinito, a un sueño cumpliéndose casi sin darse cuenta.
La nieta del impresor se tumbó en el suelo, mirando al techo.
Y ninguna palabra salió de su mente, ni brotó bajo su pecho. Porque sus emociones eran imposibles de definir.

jueves, 2 de enero de 2014

Dosmilcatorce

Dosmilcatorce.


Empezar el año diciendo te quiero.
Diciendo Salud.
Abrazando.
Guiñándole el ojo a la suerte.
Sonriendo.


Dosmilcatorce.
Que bien suenas y cuánto guardas.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Examencitis, un año más

Diciembre psiquiátrico (de examen de Psiquiatría) lleno de bipolaridades, distimias, eutimias, fobias, psicosis compartidas, contenciones, pensamientos mágicos, ideas sobrevaloradas, delirios, confabulaciones, insomnios y acatisias.....
Y una verborrea voraz.

Que rápido te me estás pasando sexto...y parecía ayer cuando la palabra médico era demasiado grande para mí (y aún siento que lo es).



sábado, 30 de noviembre de 2013

Casi diciembreando

La diferencia entre tú y yo - le dijo - es que yo me creo lo que defiendo.

Tú no crees nada, ni te atreves a hacerlo. A ti te dan una pastilla blanca y te dicen "Es necesario privatizar la sanidad, es necesario recortar en educación, es necesario exterminar a todos los gnomos de colores".
Y tú te tomas la pastilla. Y te vas a dormir pensando que "es necesario" y que sólo vosotros lo veis. Incluso piensas que algún día los que tanto os criticamos os lo agradeceremos y besaremos el suelo que pisáis.
Esa es la única diferencia, pero es abismal.
Porque la gente como tú y vuestros ojos cerrados, vuestros oídos cerrados, vuestras mentes lavadas y vuestros estómagos llenos de pastillas blancas...
sois los culpables de esta masacre.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Ella y sus ojos profundos

Ella huye de algo, lo veo en sus ojos, profundos como la inmensidad del océano en la noche. Ella escapa de algo o de alguien y lo niega, lo esquiva, lo guarda y no lo suelta. Se despierta y le regala a ese algo su primer pensamiento del día y el segundo. Y lo desayuna y más tarde se ducha con ella y el agua helada y el jabón para piel seca de Mercadona.
Ella huye de algo y no lo dice. Le pregunto y se calla y no me mira.
Ella huye de algo o de alguien y tiene miedo.
Y yo tengo mil escudos, pero ninguno le sirve.