domingo, 28 de septiembre de 2008

Adela

Ella trabaja en la tienda más diminuta y escondida de la estación. Cuando llega a casa todo huele a vías y sudor y parece que la capa fina y negra de suciedad también oculta su rostro. Odia el olor a metro, pero a la vez sabe que sin él no sería ella misma. Acostumbrarse a esta vida fue demasiado fácil, quizás esa sea la razón por la que ya no le entretiene observar a los pasajeros.
Juguetea con los pendientes, ordena los bolsos, acaricia los pañuelos y palestinas de colores y si le sobra tiempo, imagina cómo un viajero despistado, un empresario con maletín, un cantautor en potencia, un escritor estancado en su segundo libro, un turista francés...en fin, un príncipe azul llega a su tienda y se enamora al instante de ella.
Sonríe al pensar que lleva fantaseando tanto tiempo, que hasta se sabe las historias de memoria.
Lo más triste es que nunca llegaron a hacerse realidad.
Pero aún así no se rinde, total, imaginar es gratis. Si le cobrasen 20 céntimos cada vez que piensa en su hombre ideal ya habría tenido que hipotecar hasta sus pestañas.
Su cabello negro ya deja entrever algunas canas, su vista ha perdido eficacia pero mantiene el fulgor de una quinceañera en plena adolescencia. Su cara no se esconde bajo capas de maquillaje, simplemente está adornada por un poco de colorete y carmín barato que mancha sus dientes.
Le gustaría parecerse a Angelina Jolie, simplemente porque en el cartel del enfrente donde se anuncia su última película sale guapísima. Hace 3 semanas quiso ser como Nicole Kidman.
Quién se lo iba a decir...cuando su marido decidió que casarse con ella había sido un pequeño error sin importancia y se había fugado con la vecina del primero a Tenerife.
Y allí se quedó la pobre de Adela, en su piso de Madrid, lleno de mugre y de bandejas de comida precocinada.
El mundo podría haberle quedado grande y podría haberse hundido, convirtiéndose en un alma en pena que vagase por las calles gritando a los cuatro vientos que su vida era una mierda sin sentido.
Pero Adela optó por seguir viva.
Sin dinero, sin trabajo, pero con una sonrisa de oreja a oreja.
- Le quería y él a mí no, entonces, ¿de qué me sirve recordarle? - les decía a los camareros del bar que comenzó a frecuentar demasiado.
- De nada señora, y será mejor que vaya terminando su copa de vino que cerramos ya.
Y Adela sonreía, qué bien se le daba, pensando que en casa no estaría tan bien como allí.
Cuando en uno de sus viajes de regreso descubrió el cartel de "Se necesita dependiente" en aquella tiendecita de la parada de metro Bilbao, supo que Dios desde alguna parte estaba intentando decirle algo.
Y entró. Y desde entonces allí puedes encontrarla, con sus deportivas blancas y negras, sus vaqueros de campana, su jersey marrón encima de su camisa roja o a veces naranja, sus pendientes amarillos y su pelo largo cayéndole sobre la espalda.
Se siente guapa aunque sabe que hay mujeres mucho más bella que ella.
La semana pasada, mientras atendía a unas chicas empeñadas en comprar 5 pulseras a 3 euros cada una, por 8 euros, no se dio cuenta de que un hombre de mediana edad se quedaba mirándola desde el cristal.
Ni el lunes. Ni el martes. Mi el miércoles. Ni ayer. Ni hoy.
Pero ahí se queda. Se esconde un poco para no asustarla y la mira, le gusta mucho cómo sonríe.
- ¿Quiere algo?
Y Fernando da un respingo cuando ve que Adela se está dirigiendo a él.
- No...sólo estoy dando una vuelta.
- Debe aburrirse un poco, ya sabe, en mi tienda siempre puede encontrar un poco de conversación y caramelos de menta.
- Oh, gracias...pues vendré...me voy...tengo que seguir...hasta luego.
Y Fernando se ajusta su placa de guardia de seguridad y baja con paso torpe por la escalera del metro.
Qué más se puede decir...no hace falta que relate un final bonito, ni esperado, simplemente es fácil pensar que el amor nunca llega tarde, puede llegar muchas veces, o no llegar nunca. Lo importante es obligarte a pensar que si sonríes...abres muchas puertas y ventanas.
Adela no se parece a Angelina Jolie, ni a Nicole Kidman. Se pinta mal los labios y tiene que comer caramelos de menta para que su aliento no huela mal. Lleva ropa que se compró hace varios años y su cuerpo es el soporte de la flacidez, celulitis y vejez.
Pero cuando sonríe consigue que el mundo se pare...

sábado, 27 de septiembre de 2008

Queridos egoístas del mundo

Pienso en mí, después en mí, luego en mí y cuando creo que ya he pensado suficiente, me acuerdo de que existes tú.
Y así gira y gira el planeta, movido por extrañas fuerzas magnéticas que nada tienen que ver con esa gran orbe que a todos nos absorbe: el egoísmo.

Estoy cansada...interiormente, y se refleja en mis malos humores, porque me cuesta entender a aquellos que exigen atención constantemente porque hacen verdaderas montañas de un grano de arena.

¿Dónde está tu madurez? ¿Qué piensas? ¿Qué el mundo sin ti se desintegra?

Qué equivocado estás trocito de piel, músculo, hueso, sangre y química.

No eres nada.

Nada lo suficiente importante como para que todos nos demos la vuelta cuando grites que te has hecho daño. Quizás seamos unos cuántos los que nos giremos y preguntemos ¿estás bien?, pero a lo largo de tu vida no siempre tendrás esa suerte.

Me molesta que se utilice la palabra amistad como mercado de ofertas y demandas, como instrumento para exprimir a las personas y sacarles todo el jugo que tienen dentro. Dejadme que os explique, a los que sois así, que un amigo no es sólo un ente parlante que te habla y te escucha, también tiene sus problemas, tiene sus ilusiones y sus cabezonerías.

Y vosotros deberías crecer un poquito, salir de esas burbujas de victimismo, y pensar que la vida se afronta, se pelea, y uno no puede tener amigos de usar y tirar.

Seguramente estoy cansada...porque no entiendo como muchas personas se sienten las más desgraciadas del planeta mientras están tumbadas en sus sofás, comiendo helado, rodeadas de amigos, con una televisión, con un trabajo, con una familia.

Que egoísmo...

¿Y los hombres que están muriendo de hambre en el Tercer Mundo? ¿Y las mujeres y niños que reciben palizas e insultos en ese lugar que se llama hogar? ¿Y los ancianos que mueren de pena abandonados en residencias? ¿Y los anónimos que vagan por las calles sin saber dónde dormirán hoy? ¿Y los drogadictos que no ven más luz al final del túnel que la de la farola bajo la cual se pinchan?

¡Ya basta!

Deja de quejarte por nada, deja de exigirle cosas a dios, al gobierno o a los que te rodean sólo porque te creas muy importante.

No lo eres.

Eres exactamente igual que yo, que esa rumana que vende periódicos o que ese obispo que viaja en limusinas.

Baja de la nube y cerciórate de que hay demasiada mierda en el mundo como para que los que pueden cambiarlo pierdan el tiempo contigo.

¿Sabes cuál es tu problema?

Que te falta empatía.

Aprende a ponerte en el lugar de los demás y verás que es verdad, que cuando tú te vayas y yo me vaya esto seguirá como siempre, avanzando.

Aprende a comprender, de esa forma cualquier discusión no será más que una conversación entre dos personas.

Y cada vez que te mires al espejo y quieras llorar, y gritar, y que todo el mundo te rodee y te abrace, y sentirte realmente desgraciado porque tu novio de ha dejado, porque el examen de ayer te salió fatal, porque tus amigos han decidido ser más exigentes contigo, porque se ha estropeado la impresora, porque te apetece mucho ir de fiesta y nadie quiere acompañarte, porque se rompió un tirante de tu vestido favorito...

Piensa que mientras tú desvariabas:


En un minuto 33 personas han fallecido de inanición.

Cada 10 minutos una mujer ha sido maltratada.

La pena de muerte seguirá manteniéndose en 60 países de los 191 que forman la ONU.


Sigo pensando que tu papel, al igual que el mío, en este mundo, no es crecer, reproducirte, relacionarte y morir.

Puedes hacer mucho más, empezando por NO SER EGOÍSTA.

viernes, 26 de septiembre de 2008

La oreja de Van Gohg - Jueves

Las mejores historias de amor son aquellas que empiezan con poquito...incluso mal, con vergüenzas, sin palabras, con tartamudeos y nervios en la cara, con temblores y errores...apariencias y verdades, asi es como funciona.

Porque todos nos morimos por vivir una historia de amor...que sólo salga en las películas.
Encontré esta canción y me emocionó por lo bonita que es la historia que relata, pero cuando me quise dar cuenta, por el título, por la letra...descubrí que escondía una motivo en recuerdo a un día que resultó ser fatídico para todos aquellos pasajeros del tren.
Entonces he comenzado a llorar.
Es preciosa.

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lunes, 22 de septiembre de 2008

Algo en mi mano

Se me ha posado algo en la mano. Silencio, no hagáis ruido. Parece que duerme, si, está durmiendo. Silencio, dejad que descanse.
No sé que es, parece suave, hace ruido cuando inspira y expira, pero no es molesto, es como una melodía que apacigua todo lo que me rodea.
A veces se mueve. Se gira sobre sí misma y se encoge de nuevo, con las manitas bajo la mejilla.
Creo que esta cosita tiene vida.
Me hace cosquillas con el pelo.
Quizás se va a resfriar, pienso, porque tengo las manos un poco frías, si pudiese dejarla unos segundos en un lugar blandito, mientras las caliento.
Parece que está cómoda, está soñando.
Puede que sueñe conmigo, que sueñe que duerme sobre mi mano y así cuando despierte crea que los sueños sí se hacen realidad.
Me pregunto qué estará pasando por su cabecita, mientras no tiene ni la menor idea de que estoy aquí, observando, esperando que despierte y quizás se aleje volando de nuevo.
Es tan bonita...no sé que será, pero me ha hechizado.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Abre tus alas y echa a volar

Y le perdonas. Otra vez.
No importa el qué o el porqué, tan sólo te acuerdas de que ahora todo está en calma.
Maldita costumbre cómoda, piensa tu ángel de la guarda al verte, pues con el paso del tiempo hasta él mismo se ha cansado de ver cómo sus consejos sólo sirven para secar tus lágrimas y luego se arrugan en el fondo de la papelera.
Hasta él siente rabia. Rabia porque no comprende cómo se puede sentir amor por alguien que no te respeta, que te hace llorar más que reír, y que se esconde bajo un sentimiento que tú si sientes pero él no.
¡No te das cuenta de que no existe amor!
Cuando las palabras no reconfortan, sino humillan, no hay amor que valga.
Y yo no lo comprendo.
Comprendo lo que es amar, lo que es sentirse querido, lo que es encontrarse con esa persona y descubrir que el mundo no importa, que el tiempo se para, que el tren de tu vida no sigue si él o ella se bajan de él.
Pero no comprendo cómo puedes sentir todo eso después de todo lo malo que te ha hecho vivir.
La balanza se ha roto por el peso excesivo que había en el brazo de los malos momentos.
¡Abre los ojos!
¡Deja de engañarte!
Un beso es algo perfecto, pero es un puñal si te lo dan después de haberte insultado.
Sobre todo cuando esos insultos sólo te dicen lo insignificante que eres en el mundo.
No te lo creas.
Y a él no le creas ni una sola palabra. Mírale, es una serpiente venenosa que cuando abre la boca sólo hace daño. Porque lo que más le duele es sentirse inferior a ti.
Aléjate, por mucho que te duela, por mucho que tu corazón crea que es tu razón de vivir. No.
Antes que él estás tú. No te engañes.
Quiérete.
Valórate.
No te conformes, no tengas miedo a dar pasos importantes, lleva las riendas de tu vida.
El miedo sólo es una barrera de niebla que desaparece al avanzar.
Vive, preciosa, abre tus alas y echa a volar.

Ayer vi una película recomendada por una amiga mía, "Te doy mis ojos" de Iciar Bollain, y me gustaría recomendársela a todo el que tenga un ratito de tiempo libre, porque aunque no entiendo de cine, creo que es bastante buena, que sus actrices y actores (Laia Marull, Luis Tosar, Candela Peña, Rosa María Sardá...) son brillantes y que la historia que cuenta es tan realista como aterradora, con momentos en los que no pude evitar llorar o sentir escalofríos.
Ojalá algún día podamos sentirnos orgullosos de que hemos acabado con la violencia de género.
A todas vosotras.


viernes, 19 de septiembre de 2008

Soñando

Vivamos en un circo, donde despertemos cada día al escuchar al elefante cantar, y las mujeres barbudas nos saluden al pasar...donde me dejes notas por toda la casa, que digan pequeños "te quieros", felices días, sonrisas y deseos de verme de nuevo, donde los niños nos enseñen a a ser adultos, donde educar no sea trabajo y los cereales se sirvan volando desde un columpio.

Seamos trapecistas a la hora de llevarles al colegio, y corramos montados sobre avestruces, mientras el pequeño termina los deberes que ayer no pudo acabar, se quedó dormido después de nadar en un océano lleno de ballenas azules.

Y cuando nos despidamos para ir a trabajar, nos miremos y nos perdamos durante tanto tiempo, que de tiempo a amanecer tres veces y a atardecer seis.

Seamos artistas desconocidos, de esos que morirán un día sin previo aviso, con una sonrisa, con su mejor vestido, cuyos nombres sólo sirvan para nombrar a otros nuevos, cuyas vidas quedarán en el olvido.

Pero seremos, que es lo importante, seremos tú y yo, seremos un ellos, seremos padres, quizás abuelos, seremos pareja, amigos, compañeros, cómplices, princesa y caballero, yo la Ilíada, tú Homero, seamos papá y mamá, seamos amantes, desconocidos, sinceros...

Y en ese circo que será nuestro hogar no habrá tapias, ni puertas, ni muros, ni nada que separe nuestros mundos.

Sólo habrá millones de motivos para dar un abrazo, guiñar un ojo, reír un rato, saltar sobre el sofá, correr sin parar, manchar, limpiar, debatir, argumentar...

Que precioso es imaginar la vida,
cuando sabes que alguien más bajito que tú vendrá detrás.




martes, 16 de septiembre de 2008

Sentimientos


Dibujé sobre tu cuerpo espirales de seda, con las yemas de mis dedos

recorrí tu espalda, suave, morena,

y escuché...latir el corazón bajo la piel.

Nos miramos escudriñando las pupilas, en busca de naves perdidas

que ondean sus velas sin rumbo en el inmenso mar

de la vida.

Me pediste que no me fuera, "no te vayas...todavía",

y me quedé para siempre dormida, calentando con mis piernas tus pies.

En esa cama que bautizamos como el rincón escondido,

donde tus sueños y los míos se funden bajo el mismo somier.

Si tuviera que elegir entre el mundo, el aire o estar contigo,

mentiría si te digo

que sin ti estaría bien.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Hoy me apetece reír

Muchas personas que lean mi blog pensarán que me ha pasado algo, que ya no soy la misma, porque el vídeo que he decicido colgar hoy dice poco de mí, pero les aseguro que ahora mismo estoy escribiendo esto partiéndome de risa, porque cada vez que escucho esa canción siento un torrente de alegría que sube desde los pies hasta el estómago.
Será cutre, absurda, muy conocida, con más años que el sol, lo peor...me da lo mismo.
A mí me alegra escucharla, porque siempre me río.
Espero que también os haga reír a vosotros.
Un abrazo, y gracias por pasaros por aquí.


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jueves, 11 de septiembre de 2008

Pepa

Uno tras otro, los clientes pasan por caja, pensando en sus problemas cotidianos como ir a recoger a los niños, pagar la hipoteca, la pelu, la comida y lo mal que se está en tiempos de crisis.
Sí, esa crisis, el único tema de conversación que tienen con Pepa.
Esta mañana se arregló el pelo, raro en ella, y nadie, ni sus compañeras, se percató de ello. Simplemente la miraron con esos ojos vacíos de interés por su persona y murmuraron "¿cuánto es?". Ni siquiera cuando ella canturreaba alguna canción de Julio Iglesias, su favorito, y les decía alegremente "¡Buenos días!" se dignaban a responderla con un sencillo "hola", un mísero y seco "hola"...ni eso.
Día tras día lo mismo. Buenos días sin respuesta, "¿pero ve a qué precio están los huevos?", y al ir a responder, la clienta ya estaba recogiendo las bolsas y saliendo por la puerta.
Pepa se acabó acostumbrando a ser más callada, menos amable, total, nadie la respondía, nadie le hablaba o le agradecía su buen humor. Se limitaban a despreciarla, pero ella prefería no tomarles enserio.
Lo peor llegó cuando una madre y su hija decidieron ponerse en su caja, y justo al llegar a su altura, aquella mujer de grandes pechos y pelo teñido de rojo gritó señalándola con el dedo:
"¿Lo ves hija? Si no quieres ser como ésta debes estudiar"
Fue la gota que colmó el vaso.
Una cosa era aguantar a maleducados, a divas, o a ancianos con mucho tiempo libre y muchas ganas de hablar en mitad de cola, pero eso era intolerable.
Pepa se levantó, dejó la caja abierta y se subió en su silla.

Me he cansado - gritó.
No soy licenciada, no tengo carrera, es más, no puedo decir que haya conocido mundo, como mucho he viajado a Lanzarote con mi marido una vez hace tres años. Tengo 2 hijas, las dos estudian, una está en primaria y la otra acabando la ESO ¿y saben qué le digo yo a mi hija mayor? que estudie porque debe formarse, pero si ella fuese cajera, como su madre, me sentiría orgullosa porque hace algo en la vida, gane más o gane menos, pero trabaja para ganarse su sueldo dignamente.
Yo no tengo don de palabra, por no tener no tengo ni carnet de conducir, pero me encanta leer, me gusta la historia, la política, hacer sudokus, pasear con mi perrita por el parque, contar estrellas y leer a mi hija pequeña antes de dormir.
Si por ser cajera de supermercado ustedes creen que soy mediocre, ¡adelante!, créanlo, porque yo sé perfectamente que puedo sentirme orgullosa de lo que hago. Si educan a sus hijos enseñándoles qué trabajos son dignos, y qué trabajos no lo son, por mucho que lleguen lejos serán pésimas personas y para mí, señores, ¡eso si que es ser mediocre!
Puede que por esto que estoy haciendo me despidan, pero no me importa, porque llegaré a mi casa sabiendo que hice lo correcto, algo que mucha gente no puede sentir porque vive pegada a su cartera y a su cobardía.
Buenos días, mi nombre es Pepa, tengo 54 años y soy muy feliz.

Una oleada de aplausos se extendió por el supermercado.
Pepa bajó de la silla, sintiendo una fuerte presión en sus varices, se colocó el moño y extendió su mano hacia la mujer del pelo rojo, la cual se había quedado mirándola atónita.

- Son 23 con 50, señora.
Y aquella tarde, al llegar a su casa, el marido de Pepa no supo descifrar el significado de esa mirada brillante en los ojos de su mujer.

*(Para escribir la entrada de hoy me he inspirado en un artículo que leí en la revista Pronto que regalan con el periódico de Salamanca, "La Gaceta", que relataba la historia de una cajera inglesa que se había cansado de los desprecios de sus clientes, dedicándose a escribir un blog donde da lecciones de educación. Eso la ha hecho muy famosa y lo mejor, ha conseguido ser respetada por sus clientes. Va dedicado a ella.)

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Lluvia, lluvia, vida


Llueve....después de tanto tiempo. La tierra agrietada ríe emocionada. El aire, aún seco, comienza a moverse, fresco, se empapa, se desliza, acaricia las paredes y las moja suavemente...

La humedad regresa, y el cielo gris tiñe de paz las calles.

No sé cómo lo hace, no sé cómo consigue que me entren ganas de quedarme en casa, bajo las mantas, o ponerme una sudadera y asomarme a la ventana. No sé cómo consigue que cierre los ojos cuando las gotas resbalan por mi cara, que en vez de coches vea extensas praderas verdes, que en vez de ruido escuche los mugidos de las vacas.

Me traslado...me gusta el tintineo de las gotas contra el cristal, el sonido del viento bufando fuera, el olor a tierra mojada, a aire limpio...

Porque la lluvia es uno de los fenómenos naturales más bellos de este planeta.

Me encanta...

sábado, 6 de septiembre de 2008

Descalza


Suena una guitarra, suavemente, y fuera no deja de llover.


Subida en el sofá, hoy me apetece lanzar los cojines al aire.

Pienso en ti. Me preguntó cómo serás.
Cuesta imaginar al chico perfecto que un día conoceré por casualidad, como en las películas.
Si por lo menos me dieras una pista...pero bueno, aunque tardes en llegar sigo esperando.

Probablemente los bombones se hayan terminado para entonces, el sabor del chocolate me hace sentir eufórica mientras intento hacer burbujas de papel.

Me pica el pie derecho, será el calcetín, será porque se ha quedado dormido...
Ahora me apetece saltar.
Un día normal, la lluvia deja paso a efímeros rayos de sol que se pierden entre los árboles, los niños juegan en los parques, los caballos relinchan en las cuadras y me pregunto qué estarás haciendo, dónde estarás ahora y cómo serás.
Mientras tanto una mariquita se ha colado en mi habitación.

Es de color morado.

Me gusta mi mundo.

Ven pronto ¿vale?

Por cierto, para que me reconozcas, llevo en el pelo una diadema de regaliz.

Y vuelo sentada sobre mi burbuja de papel.

martes, 2 de septiembre de 2008

Nunca es tarde para nacer otra vez

Las lágrimas caían por sus mejillas, dejando un rastro negro azulado que terminaba en su barbilla. Por más que buscase una explicación el daño ya estaba hecho, él había decidido romper su maravilloso mundo de dos introduciendo el número tres.
Los tirabuzones ya no colgaban risueños sobre su espalda, ni su vestido marrón parecía levitar sobre la pista, tan sólo le ardía el corazón como una tea encendida que espera ser utilizada para visitar una cueva demasiado peligrosa.
Le dolían los pies...
Se sentó como pudo en el bordillo, entre la muchedumbre de adolescentes atontados, chicas semidesnudas haciéndose las borrachas, chicos de 17 años con camisa, naúticos, mucho alcohol en sangre y poca gracia al bailar, desapercibidos muchachos en busca del amor y amantes empedernidos en busca de algo parecido a un colchón.
Nadie se percataba de que ella estaba allí, llorando, con el corazón roto, sujetando los pedacitos en sus palmas.
Con 15 años recién cumplidos, Bea pensaba que su mundo se quedaba ahí, en esa calle, en esa acera, porque jamás se volvería a enamorar así, porque ese chico, Sergio, era el amor de su vida y ambos lo sabían. Porque ya nada tenía sentido sin él, y lo peor de todo es que le daba lo mismo parecer idiota, ponerse el título de "la de los grandes cuernos" y acercarse a él pidiéndole que siguiesen juntos porque le perdonaba todo.
Esa inmadurez que cubría su cuerpo intentaba protegerla, hacerla creer que sí existían los finales de película, al fin y al cabo él siempre había dicho que era su princesa.
Aquella noche Bea lloró, y la siguiente, y pensó que el amor era una mierda, los hombres embusteros y las mujeres arpías, excepto sus amigas y ella.
Lloró, y pasó mucho tiempo hasta que volvieron a enamorarla, a hacerla feliz y sin querer, a engañarla. 10 años de cura intensiva se desvanecían con un sms: "xdonam, m e marxad cn Elena, l nuestr n funcionab, sper k kdemos cmo amigos ok?, bss"

Y Bea se encontró de nuevo sentada en un bordillo, preguntándose qué sentido tenía el amor entre dos personas, sin poder creer en nada ni nadie.
No...ni películas, ni rosas, ni serenatas...
El amor era una invención de la televisión, una excusa para tener sexo, un conjunto de reacciones químicas y físicas, feromonas, instinto animal...
Su vestido marrón había dejado paso a unos vaqueros grises, camiseta escotada azul y pelo suelto y rubio.
Pero el rimel caía igual por sus mejillas, dejando el mismo rastro.
Lo peor de todo era lo que estaba germinando en su interior: no creía en el amor, no había ninguna llama que alimentar dentro, el desengaño la había apagado para siempre.
O eso creía.
Quizás tenía razón aquel que cantaba "cuando menos te lo esperas va la vida y te sorprende...".
Y a Bea la sorprendió con un baile, rodeada de aspersores encendidos, en mitad de un parque vacío, a las 6 de la mañana, con aquél hombre que nunca pasó de la etiqueta "amigo, hombro - pañuelo".
No busques el amor desesperadamente, no le obligues a quedarse cuando quiere marcharse, deja que sea él quién te encuentre, porque cuando lo haga, tarde más o menos, lo sentirás.
Con la ropa empapada, el corazón a cien por hora y la ilusión en cada parpadeo, Bea lo sintió.
Y no llegó tarde...sino en el mejor momento.