sábado, 31 de enero de 2009

Para él

Quién lo diría. ¿Hace cuánto que te conozco? Me atrevo a decir que unos...4 años. Puede parecer poco, incluso yo lo siento así porque son tantas las aventuras y desventuras vividas que no me creo que quepan en 4 años.
Eres...lo bueno y lo malo de mi historia. Una historia que, como tántas, es principal y única para mí, pero para nadie más.
"Te conocí viendo pasar...trenes que nunca regresaban...tú esperabas a otro hombre en la estación, parecías cansada" (Ismael Serrano)
Quizás no fue tan poético, pero el primer cruce de mi camino y el tuyo se hizo así.
No era una estación, pero yo sí esperaba a otra persona y tú, sin querer asustarme, te fuiste introduciendo en mis tardes de adolescencia como un amigo más con el que conversar.
No te mentiré, desde el primer instante que nos miramos a los ojos supe que eras el hombre de mi vida.
Pero esa vida se torció y como decía Gasset "Yo soy yo y mis circustancias" y cómo no, ambos fuimos algo más que corazones aprendiendo a sobrevivir.
Fuimos niños con 15 años, fuimos alcohol y fiesta, noches de verano, clases de la ESO y luego el bachiller, fuimos injusticias, cumplimos los 16, los 17, los 18, tuvimos amigos y nuevas personas, mensajes de móvil y palabras al oído.
Y cambiamos la vergüenza, el ir de la mano, por preguntarnos cómo nos iría la vida 20 años después.
Lo más curioso...es que la imaginamos juntos.
Y ahora estamos aquí, sentados a los pies de un palacio, diciéndonos que jamás encontraremos a nadie que nos ame y nos cuide como sólo nosotros podemos hacerlo.
Y aún así tenemos miedo.

Y es que sólo contigo esta luchadora inconformista se olvida del mundo en el que vive y pierde la cabeza cuando le dices, sin dudarlo, "te quiero".
Y llega cuando menos me lo esperaba.

Entonces vuelves a tomar mi mano y a pedirme que nunca me vaya.
Y aunque sepa que lo haré...
esos ojos verdes me hipnotizan y sólo te respondo
que nunca me iré.

"Es la sensación de haber compartido contigo media vida,
que me obliga cuando te canto a tener mi garganta contenida." (Alejandro Sanz)

jueves, 29 de enero de 2009

Febrero termina con flores azules

Te miro y tiemblo...te miro y tiemblo......te miro y tiemblo.... (Jarabe de Palo)


Eres uno más entre la gente con la me cruzo cada día. Una mirada más.

Pero yo te miro....y tiemblo.

miércoles, 28 de enero de 2009

Amigas

Cuando era pequeña los niños jugaban conmigo entre las grandes plantas doradas y aun siendo diferente a ellos me trataban igual; yo también tenía un nombre que representaba un animal, el guepardo, porque decían que era la más veloz de todos los que jugábamos.
Al llegar al otro continente descubrí que los que sí parecían ser un poco como yo, o por lo menos el color de su piel era igual, eran los que me despreciaban.
No lo comprendía. Se reían cuando me preguntaban si conocía a Madonna o a Beckham y yo respondía que si eran amigos suyos.
Qué inocente era...
Nunca me sentí tan sola como en esa ciudad gris.
Recuerdo que mi madre solía sentarse en la orilla de mi cama y contarme que algún día volveríamos a nuestro hogar.
Pero ese "algún día" me sonaba demasiado lejano.
Un día nos llevaron con el colegio al zoológico, jamás pensé que podía existir un lugar tan triste.
Ningún animal sonreía, no eran ellos mismos. Para mí fue horrible tener aguantar sin gritar y llorar.
Entonces recuerdo que la vi allí abajo, tumbada en la hierba. Era preciosa. La gente se acercaba y le gritaba que se girase para fotografiarla, incluso les exigían a los cuidadores que la obligasen a posar. Yo era pequeña y se suponía que los niños "no entienden nada"...pero sentí verdadero asco hacia esas personas.
En un instante fugaz nos miramos. Ella a mí y yo a ella. Y ambas supimos que éramos iguales: dos almas encerradas en un lugar que no era el suyo.
Aquella noche le pedí a mi madre que la secuestráramos y nos la lleváramos a casa, a nuestra verdadera casa lejos de allí.
Pero sólo me dijo que algún día entendería que no todo es posible por mucho que nuestro corazón lo desee.
Durante todos los meses siguientes acudí en secreto a verla y ella me esperaba feliz, despierta y caminaba de un lado para otro.
Después de un periodo de tiempo que se me hizo eterno, mi padre me preguntó que si quería volver. Yo asentí.
Esa tarde quise despedirme de mi querida amiga, pero al llegar a su recinto no estaba. Había una igual que ella, pero ella, mi amiga, no estaba. Le pregunté a los cuidadores y me dijeron que qué inventaba, si era la misma de siempre, pero me mentían. Yo sabía que no era ella. Entonces uno de ellos, un muchacho joven, se agachó y me confesó que se había ido al cielo para siempre.

Regresé a casa y lloré como nunca había llorado en mi vida. Y durante el viaje de vuelta a mi hogar no pronuncié palabra alguna. Desde el avión la busqué, por si era verdad que estaba en el cielo. No la encontré.

Ya en mi verdadera casa, en el otro continente, me di cuenta de que no podía ser verdad que ella se hubiese ido para siempre sin avisarme.
Y corrí, corrí como un guepardo más entre las plantas doradas.
Llegué más lejos, más allá de donde los mayores nos dejaban jugar y vi muchísimos como ella.
Sentí miedo. Estuve a punto de dar la vuelta y deshacer mis pasos.
Pero entonces ella me llamó.

Estaba bañándose en el agua. Sí, era ella. La habría reconocido entre un millón.
Con sus ojos blancos, ciegos. Y su cariño infinito.

Por fin, las dos habíamos regresado a nuestro hogar.


martes, 27 de enero de 2009

Un muerto encierras - Ismael Serrano

Os dejo una antigua de Ismael...
Como todas...es bellísima.

"Perdida la calma se pone muy serio,
cunde el pánico y le invade un horrible miedo.
Su boca cobarde pronuncia:
te quiero, no te vayas nunca no te vayas lejos.
y ella echa a temblar, ella echa a temblar,
ella echa a temblar...
yo también te quiero."

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domingo, 25 de enero de 2009

A vosotros: mis amigos

Sólo puedo agradeceros lo que habéis hecho de nuevo: hacerme tan feliz.
Hace un año me llevásteis engañada a una fiesta sorpresa y este año fue la fiesta la que vino a mí.
Cuando me asomé al balcón no podía creerlo.
Ahí estábais. Sonreíais esperando a que saliera mientras los globos que cubrían el coche se movían con el viento.
Madre mía el mal día que hacía, el viento, la lluvia...y eso no os impidió venir a verme.
Y la música del megáfono diciendo: "Cumpleaños feliz..." y todos bailando y yo sujetando la bandeja de pasteles con los ojos húmedos (por la emoción y por el viento).
No sé que más decir...que más añadir a mis interminables agradecimientos.
Sólo sé que tengo los mejores amigos del mundo y que por ellos daría cualquier cosa y lo firmo sin que me tiemble la mano.

Cristina, Ángela, Esther, Alba y Miguel: GRACIAS POR TODO LO QUE HABÉIS HECHO.

sábado, 24 de enero de 2009

El mejor regalo

Por unas horas el estrés de la carrera se quedó encima del escritorio y nos alejamos, carretera al frente, hasta llegar a un rincón maravilloso.
Es increíble como se puede aprender tanto de alguien que seguramente no estudió ninguna carrera, ni sabe los últimos avances en genética o desconoce cual fue la canción del verano.
Cómo te hace sentir niño mientras te explica cómo se utilizan las riendas del caballo y mientras lo hace te cuenta que a su mujer le transplantaron un riñón antes de ayer.
Y mientras el sol se pone en el horizonte, el viento sopla helándote las orejas y tú, sentado en el carro, te sientes capaz de todo sólo porque en cuestión de segundos sabes conducirlo y llevar a dos pequeños caballos.

Y el tiempo se detiene mientras los coches te adelantan y los pasajeros te saludan sonriendo, parece que nunca está de más regresar a lo tradicional para sentirse pleno o más cercano.
Y los niños escuchan los cascabeles y dejan sus juegos para observarnos.
Y nosotros reímos, con el aire en la cara y esos dos potros mágicos trotan y vuelan, ajenos a lo que ocurre en el mundo.
He rejuvenecido, lo suficiente para cumplir años mañana.

No tengo palabras para agredecer este regalo y por haberlo compartido con dos personas tan esenciales en mi vida: Miguel y Alba.
Qué bueno es rodearse de almas puras, como son los animales.
Seres que no te juzgan por nada, sólo te tratan según la energía que tú les transmites.
Y te miran esperando que les expliques tantas cosas...una mirada tan penetrante que consigue hacerte creer que te entenderán.
Ha sido verdadera magia, entre caballos, ponis, potros, cerdos, ovejas, cabras, gallinas y algún gato.
Ha sido recordar, a flor de piel, que este mundo sigue teniendo sentido.

viernes, 16 de enero de 2009

Comienza un periodo duro...tardes de biblioteca, casa - hotel..., pero de qué puedo quejarme si hay personas que llevan muchos más años que yo teniendo esta vida...ya podré hacerlo cuando lleve más tiempo. Al fin y al cabo, esto es un camino que merece la pena recorrer, seguro que tras años de trayecto recordaré con nostalgia cada madrugón, tren o comida de microondas.
Empiezan los exámenes...y toca volverse ermitaño, huir de los ordenadores y demás entretenimientos.
Pero todo, siempre, merece la pena.
Me quedo con este vídeo que encontré gracias a un gran amigo mío (Gabo) y que sin saber por qué razón, me motiva cada vez lo escucho.
Será la música. Será lo maravillosamente loco que es Matt. Será la envidia sana que le tengo.
Será que me recuerda lo reconfortante que es saber que en esta bolita de tierra hay millones de personas tan diferentes.
Me encantan las diferencias, sólo ellas pueden hacernos únicos.

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En casa y no es de noche


A veces sólo hace falta mirar al cielo sin tener un porqué.
Sonreír cuando te pisan sin querer.
Asentir cuando piropean a una amiga.
No consentir que tu jefe te considere inferior.
No siempre es bueno quién acepta todo.
Sino quién aprende de lo que es dar la mano y que te cojan el brazo.
Las personas que se inventan sus propios horóscopos.
Y se ofrecen a leerte la mano, para besártela por sorpresa.
Ésas son las que dormirán eternamente en los brazos de los árboles,
no debajo de la tierra.
Aprende a valorar, a sacarle partido a un atasco.
No tengas miedo a cantar en medio de un andén semilleno de viajeros.
Házles creer que estás loco.
Y así aprovecha para ser quien no eres, o ser tú mismo cuando la sociedad te impide serlo.
Créete tus propios cuentos,
pero sólo los que tengan finales felices.
Y enciende la luz de la mesilla por la noche,
para que los que no están bajen desde algún lugar,
y te besen en la frente.
A veces sólo hace falta sonreír, abrazar, reír, cantar, bailar...
sin tener un porqué.
Nunca sabes cuándo descubrirás al sol y al cielo haciendo el amor.

sábado, 10 de enero de 2009

Un sábado por la mañana nevando fuera y escribiendo con los pies

Estaba pelando una mandarina, se me cayó un trocito, me lo robó una hormiga, se lo llevó despacito, caminaba sin prisa, me habría dado tiempo a quitárselo, pero me dio penita, preferí ver como se alejaba con mi trocito de vitaminas.

Te tuve en mis manos, efímera presencia.
Mientras llegabas te ibas y de ti quedaba en mi piel...agua.
Agua...que sobrevolando las farolas eres diamante.
La belleza más breve, tú...tú y tu maravillosa figura...perfecta.
Cómo te extraño, copo de nieve.

Quiero ser un lienzo.
Para pintarme cada día.
Quiero ser un lápiz.
Para escribir versos con la nariz.
Quiero ser la luna.
Para que me canten los trovadores y me envidien las estrellas.
Quiero ser tu cama, para dormir cerca de ti.


Hoy soy muchos sonetos que no son sonetos, soy relatos que no son relatos, serían poemas, soy demasiadas cosas sin orden ni juicio, soy un bol de cereales con miel.
Y muchas más cosas sin sentido, que me hacen sentir bien.

viernes, 9 de enero de 2009

Nieva

Nieva...
Mientras escribo esto, nieva...
En las calles, en los coches, los tejados, las paredes, en los árboles, las fuentes, en las murallas,
cae la nieve...
Se posa continuamente.
Copos de nata.
Alguien los espolvorea constantemente y caen, ni despacio ni deprisa, girando.
Y desde mi ventana los transeúntes divagan desde sus portales, los valientes caminan rápido y terminan sentados. Los más prudentes abrazan las esquinas y se deslizan cada cierto tiempo, cautelosos.
Los niños prefieren correr algún peligro y corren sobre la capa de nata, dejando bellas pisadas, pequeñitas pisadas.
Todos dejan sus huellas. Nunca se pierden. Así puedes observar cuánta gente recorrió hoy esa acera, cuántos para volver y cuántos para irse.
Es tan bello...
Por un momento el mundo sigue siendo esa esfera natural que no cuidamos como deberíamos.
Por un momento la tierra se desnuda para recordarnos que siempre resucitará del letargo al que la sometemos.
Todo puede morir, ella es eterna.
Y nos alegra los ojos con sus magníficos sucesos. Ya sea lluvia, viento, sol, mar, brisa o nieve, vendaval...
¿No es mágico?
Cuando nieva hasta los hostiles se vuelven dulces poetas.
Y se dibujan ángeles en el suelo y las guerras sólo son de bolas de nieve y los guantes se mojan y las narices se congelan. Y los hijos se sienten padres cuando ponen la bufanda a un muñeco de nieve.
Y los padres se sienten niños.
Y los abuelos recuerdan cuántos años hacia "que no nevaba por aquí, fíjese usted".

Nieve, blanca y pura nieve, azúcar, nata y leche.
Es una de las cosas que me hacen recordar porque amo tanto a este planeta.

jueves, 8 de enero de 2009

SONETO XVII PABLO NERUDA

(...)
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde.
Te amo directamente, sin problemas ni orgullo.
Así te amo porque no sé amar de otra manera.
Tan cerca...que tu mano sobre mi pecho es mi mano.
Tan cerca...que se cierran tus ojos con mi sueño.

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martes, 6 de enero de 2009

ACTÚA

Dicen que no es la mejor manera de empezar el año, pero a fin de cuentas cómo voy a escribir algo bello, por muchas gracias que pueda darle yo a la vida, si a cada paso que doy sé que en otra parte del mundo el llanto supera el estruendo de las bombas.
Y por muchas imágenes cruentas y aterradoras no sales de tu empanamiento mental.
¿Quieres concienciarte?
Imagina que estás tan tranquilo, ahora mismo. Lees esto mientras estás en casa, en el trabajo, descansando...De repente oyes un estallido y al mirar por la ventana sólo hay humo a lo lejos.
Tu corazón se acelera, pero tu cerebro en un intento de protegerte te dice "No es nada, no es nada, además tú estás a salvo, tranquilízate, estás a salvo, seguro que ha sido un accidente de avión y no ha habido heridos...ha sido eso seguro..."
Vuelves a sentarte, aún tiemblas y antes de que puedas retomar la lectura ves como a lo lejos 3 aviones pasan velozmente, dejando caer tras de sí bolas de luz, como si fueran fuegos artificiales, pero que a medida que toman contacto con el suelo, estallan. Son bombas.
No entiendes nada.
Sólo piensas que esto acabará.
Recuerdas a tus abuelos cuando contaban aquello de la guerra, cuando se escondían en los sótanos y apagaban las luces.
Tú no sabes dónde esconderte. Te aferras a la idea de que eres inocente, que jamás harían daño a un inocente.
Pero desconoces que eso, en una guerra, no importa.
Y escuchas gritos y ves con terror como la calle se llena de mujeres corriendo con sus hijos heridos en brazos, de hombres que piden ayuda porque no encuentran su casa entre los escombros, de ancianos que agonizan bajo una piedra que se derrumbó sobre ellos.
Y esta vez no puedes apagar el televisor para que todo termine.

Lo que está pasando en Gaza es un genocidio.
No seas indiferente, por favor.
Ni palestinos ni israelíes.
NO HAY BANDOS.
Lo único que hay son inocentes asesinados porque se mantienen mudos, bajo el cañón de los fusiles que los fanáticos asesinos apuntan contra los otros y contra ellos mismos.
No te mantengas al margen de esto. No vivas con esa losa. Manifiéstate porque aunque creas que no, si sirve de algo. Los conformistas son los culpables de la existencia de sociedades enfermas.

lunes, 5 de enero de 2009

Seamos lo que seamos, estaremos juntos

Él llevaba sombrero negro, de esos de películas antiguas tales como "El Padrino". Sólo se lo ponía por darle un punto diferente a aquellos días de lucha, sonrisas y mucho en lo que pensar.
Ella prefería seguir pintándose la raya del ojo, como había hecho estando en Madrid, aunque aquí las ganas de sentirse guapa no eran uno de sus principales quebraderos de cabeza.
Las calles de Malabo olían a la pureza de mar, él fumaba tabaco en pipa, decía que era porque no quería morir sin sentirse un poco "Holmes" y ella sonreía soñando con los desiertos que la retaban desde la otra orilla, allí en el continente.
Parecía que los sueños se cumplían, aunque ambos sabían que quedaban muchos necios con los que acabar.
- Recuerdo cuando escribiste en tu blog una historia sobre nosotros y el futuro, ¿quién lo diría verdad? ¡Quién diría que lo estamos cumpliendo!
- Sí...parece mentira, pero me siento muy orgullosa, mereció recorrer el camino por mucho miedo que nos diese.
Un móvil empezó a sonar. Él respondió, mientras ella acariciaba el anillo de su mano izquierda, un regalo de un niño que conoció en Mali. Siempre que lo tocaba sentía que volvía a ver aquellos ojos negros.
-¡Eran ellos! La campaña va viento en popa. Hemos recaudado suficiente para llevarlo al otro lado de la frontera y en cuestión de días tendremos cargamento suficiente para todas las aldeas, ¡he dicho todas!, e incluso hemos movilizado a personajes de dinero.
- Es una buenísima noticia, gracias a ti.
- ¡Vamos! ¡A los dos! Tú me inspiraste, yo le di forma y acabamos teniendo en el culo a 40 peces gordos con malos humos.
- Que nos quieren ver muertos...
- ¡Ya no pueden! Vamos, ¡ríete conmigo! Hemos conseguido movilizar al mundo, ¿no era ese tu sueño?
- ¡Sí!
Se abrazaron. Por un momento olvidaron que estaban en África. Por un momento olvidaron que acaban de conocer una noticia que cambiaría el mundo. Olvidaron que eran los culpables de que medio mundo hubiese tenido que gritar de espanto al ver las imágenes y fotografías que representaban una cruda realidad: la situación de los más desfavorecidos, una campaña que ambos habían dirigido mano con mano, cámara con vacunas.
Por unos segundos olvidaron que eran los granos en el culo de unas cuántas multinacionales y farmaceúticas extranjeras que como garrapatas llevaban siglos chupando la esencia del continente dorado.
Lo olvidaron...porque al mirarse no se vieron a sí mismos, sino a aquellos jóvenes que un día en un vagón de tren divagaron sobre las injusticias del mundo.
- Yo trabajaré con alguna organización, allí sí que se necesitan médicos.
- Yo quiero hacer campañas para ONGs, no quiero ser un publicista normal, quiero ser conocido por mis fotos, unas fotos que enseñen lo bueno y lo malo de este lugar.
- Pues un día nos uniremos y lucharemos contra los ricos que controlan a los pobres, ¿te apuntas?
- ¡Sí! Es cuestión de intentarlo ¿no?

Atardecía en Malabo. Las calles olían a sal. Aquella pareja de amigos continuó su paseo hacia el hotel. Quizás pensaban en el regreso al hogar, quizás pensaban que aquel ya era su hogar, puede que saborearan la victoria después de tantos obstáculos, a lo mejor se imaginaban recogiendo un Nobel o el abrazo de una de esas madres enfermas a la que acababan de salvar, puede que siguieran recordando aquellos años de universidad llenos de vanalidades y sentimientos puros, o simplemente, sonriesen porque el mundo sí parecía tener 7 vidas, como los gatos.
- 7 vidas...como los gatos.
- Acabó de recordar a Eva.
- Yo también.

Y la Isla de Bioko durmió plácidamente aquella noche.


(Dedicado a mi querido Mr. Green)

domingo, 4 de enero de 2009

Hacia delante pequeña


Después de tanto llanto y ganas de coger el teléfono para mentir diciendo que ella nunca tuvo razón, sin saber cómo, algo le dijo que era hora de cambiar.
Aquella noche el pijama se quedó en el cajón de la mesilla y, cuando despertó, se hizo la despistada y caminó desnuda hasta el salón.
La libertad emanaba por fin de su cuerpo, era el momento de ser feliz.
En la radio no sonaron canciones de amor, sino de ganas de vivir. Desayunó leche fría y fresas con miel. Después se pintó los labios y las uñas de los pies. Se dio un baño de sales y se quedó sumergida durante 70 segundos. Cuando volvió a respirar descubrió que era capaz de aguantarlo todo.
Y al mirarse al espejo gritó "¡Soy preciosa!" y una vecina que estaba lavando las alfombras en el patio alzó la cabeza y sonrió.
Que gran verdad es esa que dicen, "la felicidad es contagiosa" y ella esa mañana ella supo que por muchos golpes que de la vida, nunca te matan sino que te hacen fuerte.
Se puso tacones y salió a la calle con el vestido más corto y más colorido que tenía.
Un día de Enero a las 10 de la mañana...pero daba lo mismo, cualquier momento es bueno.
Ese día él dejó un mensaje en el contestador pidiendo una nueva oportunidad...
Cuando ella lo escuchó, sintió tambalear por un momento su nuevo mundo...
Y sentada en el sofá viendo la película de Bridget Jones, recordó con sonrisa malévola como había sonado, haciéndose añicos contra el suelo de la acera, su pequeño y anticuado contestador.

viernes, 2 de enero de 2009

La nieta del impresor (*)

Como cada vez que me apetece escribir, me he acercado a la imprenta y he abierto la puerta de metal que da a la calle. Cuando he entrado, sentía algo diferente en ella. Las máquinas funcionaban como siempre, como movidas por fantasmas y el olor a tinta se extendía como fragancia fresca por toda la sala. El tracatrá...tracatrá sonaba en todos los rincones.
Los cojines del suelo seguían como la última vez, revueltos. Las ventanas filtraban los rayos de sol que iban a reflejarse en las baldosas que quedaban al descubierto. Las estanterías llenas de libros me observaban, esperando que las mirase para poderme sonreír entrecerrando los ojos y decirme "bienvenida", de tal modo, que con ese reconfortante comienzo mi cabeza despertase y comenzase a crear.
Pero algo me impedía ponerme manos a la obra. Sentía que alguien se había colado aquí dentro y se ocultaba en alguna parte.
Como si se tratase de una partida al escondite, jugué con esa presencia y la busqué bajo los periódicos, entre las columnas de artículos, revolví entre las letras de metal e incluso en los armarios donde se guardan los papeles.
Nada...sólo tracatrá...tracatrá...
Algo decepcionada volví a mi rincón, donde había dejado un trozo de papel y mi pluma.
Me senté y, al ir a cogerla, me di cuenta de que estaba destapada. ¡Y qué sorpresa cuando vi que habían escrito en mi folio!
Y mi corazón aumento dos veces su tamaño cuando comencé a leer.

"El impresor siempre velará porque sus nietas tengan un lugar donde retirarse a leer o soñar, cuando fuera sea demasiado difícil vivir de ilusiones. Desde aquí no puedo pasarte bajo la mesa trozos de pan, pero si miras al trigo bailando, seré yo quien lo mueva soplando. Cada vez que llueva, te estaré diciendo que sigas prefiriendo sentirte viva a estar viva y cada vez que toques cualquier artilugio que sirva para escribir, me devolverás, durante segundos, un poquito de vida.
Estoy orgulloso de veros reír, de ser un recuerdo feliz. Quizás mi nombre no ocupe un lugar en las enciclopedias, de esas que yo mismo hice y edité, pero me basta y me sobra con veros crecer, pues mi inmortalidad es vuestra presencia. Cuando veas una cigüeña pasar, saluda, porque sobre ella estaré cabalgando invisible. Manteneos unidos, porque eso es lo que más feliz me puede hacer."


Y enjugándome las lágrimas sonreí.