martes, 11 de marzo de 2008

11M


"Nunca fue mi intención irme sin despedirme. Ya sé que la noche anterior habíamos tenido una de nuestras discusiones más fuertes, pero cuando me desperté aquella mañana para ir a la universidad y te vi dormido, a mi lado, sentí unas ganas tremendas de quedarme allí, acurrucada bajo las sábanas contigo. Aún así me levanté, me puse unos pantalones negros y la blusa blanca que me regalaste en mi último cumpleaños. No sé por qué, pero algo me dijo en ese momento mientras me vestía que no fuese, que me quedase perdiendo aquella mañana en la cama haciéndote cosquillas."


"Perdóname. No puedo creer que haya pasado tanto tiempo y mírate, 5 añitos recién cumplidos.

Sigues igual de preciosa, con tu pelo rizado y esa fantástica sonrisa que me volvía loco. Perdóname por no haberte enseñado a caminar, ni haberte escuchado decir tus primeros intentos de palabras, ni haberte llevado de la mano al colegio, mi tesoro, perdóname por no estar ahí cuando llorabas y cuando aplaudías, perdóname porque has tenido que crecer sin mí."



"Recuerdo que ese día te iban a dar un premio en tu colegio. Mamá te estuvo peinando durante horas y tus trenzas no duraron del baño a la puerta de la cocina, y tú y yo nos reíamos mientras ella refunfuñaba. Luego papá nos llevó a los dos en el coche, primero me dejó a mí y me despedí de ti dándote un beso en la frente. Ese día no te limitaste a sonreírme, me diste un abrazo y entonces pensé que eras la hermana más bonita que me había tocado en la tómbola del mundo, ojalá no lo hubiese pensado, ojalá te lo hubiese dicho".


Aquel día los tres tomaron un tren junto a los demás viajeros.

Aquel día se quedó grabado en la memoria de todos los españoles.

Aquel 11 de marzo de 2004 las familias, los amigos, las parejas, los sueños, las ilusiones, el futuro, el sentido de la vida, el amor y la esperanza quedaron convertidos en cenizas.


Ella nunca volvió a su cama, nunca pudo decirle a su novio que le amaba y que sentía haber discutido. Se llevó con ella su corazón y su ilusión, rompiendo en miles de pedazos los motivos que él tenía para vivir.

Él quería a su hija. Con sólo un añito ya imaginaba cómo le enseñaría a andar, y a montar en bici, y lo guapa que sería de mayor, y el miedo que le daría verla crecer y salir con chicos. Para él su pequeña era el motivo que le hacía despertarse cada mañana, para ella, su padre era el hombre más maravilloso de la faz de la tierra, pero alguien se lo arrebató para siempre.

Él quería ser periodista. Desde que llegó de Ecuador con su familia se dio cuenta de lo mucho que le gustaba España y sus gentes, y decidió ponerse a estudiar para labrarse un buen futuro. Siempre le habían dicho que era un alumno ejemplar, aunque alguna que otra vez dejó de ir a clase para jugar al futbol con sus amigos, pero sus límites y motivaciones se imponían cuando pensaba en su hermana y en el futuro, porque quería ante todo ayudar a su familia.


La masacre que ocurrió aquel día no nos entristece por la cifra de muertos, porque las cifras no duelen por ser elevadas, duelen porque detrás de cada número: 78, 103, 14... hay una persona, un ser humano que tiene familia, sueños, ilusiones, y es asesinada de la manera más cobarde y cruel, un atentado.

Aquel día el mundo se paró.

Los hijos perdieron a sus padres.

Los padres perdieron a sus hijos.

Los hermanos perdieron a sus hermanos.

Los amigos a los amigos.

Han pasado cuatro años pero las heridas tardan mucho más tiempo en curarse.


Por ellos.

Por todas las víctimas del 11 de marzo.


[Y por todos los que a diario mueren en Irak, en Israel y Palestina, en los atentados terroristas a nivel mundial, por la violencia de género, etc... porque por desgracia el mundo no sabe solucionar los problemas de otra forma.]

lunes, 10 de marzo de 2008

Brevedad

Seamos aire, sólo eso, aire,
para no recordar ni olvidar,
para no sentirnos amados ni amar,
para no sufrir por amor ni llorar.
Seamos sólo partículas de nada
que floten guiadas por fuerzas invisibles,
seamos aire que mueva las velas,
los molinos, tu pelo, las alas,
seamos corrientes de nubes que bajo el ocaso se extinguen.
Seamos aquello que no siente, que no vive, que es inerte.
Seamos breves...en este mundo que nunca para.

sábado, 8 de marzo de 2008

Mi otro mundo






(Fotograma de la película "Charlie y la fábrica de chocolate"

Entre el agobio de exámenes y la losa que pesa sobre mi espalda, en la cual puede leerse: ¿Llegarás a conseguirlo? y si lo consigues, ¿llegarás a soportarlo?, los momentos que más me reconfortan son aquellos en los que mis ojos se cierran, y dentro de mi cráneo algo ocurre, no sé lo que será, pero viajo muy lejos de aquí y no lo hago porque no me guste mi realidad sino porque a veces mi alma me lo exige.
Es allí, junto a ese río de chocolate donde saco mi vieja libreta, mojo mi índice izquierdo en la orilla y escribo dulcemente todo lo que se me ocurre.
A solas conmigo misma descubro quién soy y quién quiero ser, y me aterra pensar que mi vida no será ni parecida a cómo la imagino, pero si no soñase con el futuro nada de mi presente tendría sentido. ¿Me casaré? ¿Tendré hijos? ¿Seré médico? ¿Seré veterinaria? ¿Estaré obsesionada con mi cuerpo? ¿Adoptaré un niño filipino? ¿Trabajaré con Médicos Sin Fronteras? ¿Escribiré un libro? ¿Iré a una orgía? ¿España, mañana, será republicana?¿Se estrellará mi avión en la isla de Perdidos? ¿Existen los Oompa - Lompa?

Si la respuesta de la última fuese un sí me haría mucha ilusión.

Ahora mismo, en este lugar de mi mente, donde me encuentro en una cueva marina, llena de velas donde huele a mar y a sirenas, y las musas bailan encima de mí, olvido todo, me olvido de la realidad y escribo, dejo que esos versos que duermen entre pulmón y pulmón se unan y me llenen de rimas, y de ritmo, y de poesía...


Adoro la escritura y todo lo que tenga relación con ella. La literatura, los libros, las hojas, el olor de las hojas, la tinta, las letras, las máquinas de escribir, los cartuchos de tinta, las plumas, los bolígrafos, los papiros, el tacto de un lomo viejo, el color de las tapas, los títulos, las manos que escriben, la caligrafía, la originalidad, los ojos que leen, la voz que recita, la voz que narra, los oídos que escuchan, los dedos que pasan páginas, los señaladores, las bibliotecas, las librerías, los autores, los poetas, los escritores, los lectores, los periódicos, la tinta que ensucia tanto de los periódicos, las columnas, los artículos, los periodistas que lo escriben, los impresores que los hacen, los árboles que dan el papel, la tierra en la que crecen esos árboles, el planeta, el universo... La literatura.


Ya sabes, si algún día te cuesta encontrarme, búscame allí donde hay un río de chocolate, los árboles son piruletas y la hierba se come, porque estaré escribiendo en mi vieja libreta algo sobre el mundo real, mientras escucho a mis oompa - lompa cantando. (porque estoy segura de que existen)




viernes, 7 de marzo de 2008

No al terrorismo

"Tengo miedo. Siempre lo he tenido desde que mi papá es un político y esos señores que se llaman de ETA lo persiguen para hacerle daño. Dice mi papá que él no tiene miedo, que él sólo está cansado de que las 24 horas del día le acompañen unos señores que se llaman Juan y Jorge, muy simpáticos, que son sus guardaespaldas, pero dice mi papá que yo no se lo puedo decir a nadie porque están de incógnito. Y yo no lo hago, es un secreto y yo no cuento secretos.
Mi mamá llora mucho porque no quiere que a mi papá le pase nada, y yo también lloro porque tengo miedo. Me da miedo subir al coche, aunque Juan y Jorge miren debajo de él antes de montar; me da miedo que vayamos de paseo, por eso no quiero salir de casa y me da miedo que la gente se entere de que mi papá tiene guardaespaldas. Yo quiero que esos señores de ETA sean buenos y no maten, porque matar es pecado que lo dice mi profe de religión, y le pregunto a mi papá que por qué qieren hacerle daño, que si él ha hecho algo malo, pero él sólo me dice que lo único que hace es pensar diferente. Yo eso no lo entiendo, entonces ¿le leen el pensamiento? esos de la ETA deben ser muy poderosos entonces, y muy malos, y me dan miedo...
Hoy mi papá y mi mamá han llorado porque esos han matado a otro señor. Mi papá me ha abrazado muy fuerte y me ha dicho que si un día se lo hacían a él que le tenía que prometer que yo lucharía por una España y una Euskadi unidas, y yo como le veía muy triste le he dicho que sí pero no le he entendido nada. Será porque soy demasiado pequeña para entender cosas de mayores, pero lo que si sé es que cuando sea mayor hablaré con todos los de la ETA y les castigaré por matar, y si hacen daño a mi papá, les meteré a todos en una jaula llena de cocodrilos porque como a mí me dan mucho miedo seguro que a ellos también. Yo lo que quiero es ir al cole sin guardaespaldas, aunque Juan y Jorge sean muy divertidos, porque mi papá está cansado de vivir con miedo, y yo también lo estoy."





Hoy era el último día de campaña electoral, por eso cuando me levanté esta mañana pensé en actualizar mi blog con una frase que dijese, "Vota, aunque no te gusten los políticos, aunque pienses que no van a ayudarte en nada, vota porque muchos murieron hace años para conseguir que hoy tú puedas hacerlo, si no tienes motivos, hazlo por todos aquellos que lucharon por la libertad y el derecho a gobernar nuestro país."


Bonita ¿verdad?


Pero a las 15:00 de la tarde, mientras recogía la cocina, la noticia del atentado en Mondragón contra Isaías Carrasco me dejaba completamente trastocada. Como siempre, sentí un fuerte sentimiento de repulsión, de rabia, de incompresión y de dolor, pero fue al escuchar las palabras del reportero "...y su mujer y su hija fueron las primeras en socorrerle...", cuando los ojos se me nublaron y las ganas de llorar fueron inminentes.


Esto tiene que terminar.


Los etarras son unos cobardes que asesinan con bombas, tiros por la espalda y siempre cuando la víctima está indefensa, ni siquiera se atreven a mirar a los ojos a aquellos a los que les van a robar la vida, porque son eso, unos malditos cobardes.


A Isaías Carrasco le dispararon cinco tiros en brazos, cuello y nuca. Fue un único terrorista disfrazado con barba postiza, que después corrió hacia un coche en el que otro terrorista lo esperaba y escaparon.


Aún en ese estado, Isaías logró salir del coche y las primeras en socorrerle fueron su mujer y una de sus dos hijas (deja huérfanos tres hijos, una de dieciséis, otra de veinte y un pequeño de cuatro).


Los vecinos oyeron los disparos pero nadie pudo ver al etarra, ni el coche, ni nada, como siempre, porque nadie ve nada, o lo ve pero calla por miedo; la desgracia es que muchos callan porque apoyan a los terroristas y por ahí comenzaría a romperse la banda, si muchos inconscientes dejasen de apoyarles.


Hoy únicamente puedo pedir silencio para recordarle como víctima, y los gritos de todos para recordarle como un luchador más en esta batalla contra el terrorismo.

No te quedes sentado diciendo "otro...qué pena", levántate, sal a la calle, protesta, educa a tus hijos para que ellos continúen con este proyecto, acabar de una vez con este maldito cáncer.

martes, 4 de marzo de 2008

Palabra

Palabra

Observa. Lee. Admira.
Sí, has leído la palabra "palabra" y ahora dime, ¿qué es para ti? Nada, pues eso, una palabra, dirán muchos. Todo, diremos los demás, y los que no sepan responder ya han respondido.
Piensa en el lenguaje. Es curioso, siglos y siglos atrás alguien decidió empezar a comunicarse mediante sonidos, y poco a poco se organizaron en vocablos, y así hoy tenemos esta maravillosa fuente de comunicación llamada lenguaje. Todas las palabras son importantes, pero piensa en la palabra "palabra", es preciosa, es única, es inigualable, sin comparaciones. Es la primera de todas las demás, está por delante de todas ellas, en todos los idiomas.
Sólo fijándonos en su escritura ya nos deleita con la armonía de las grafías.
"Palabra", dilo en voz alta, ¿no se te llena la boca de sabiduría? ¿No te sientes importante?
Será porque a lo largo de la historia ella sola ha significado tanto...
Con ella han empezado y acabado guerras, han muerto personas, han existido esas personas.
Piensa, ¿qué somos? ¿qué otra cosa somos aparte de palabras?
Ahora que termina la lectura, la palabra "palabra" es extraña en tu cabeza, te suena distinta, como te ha ocurrido siempre que has repetido mucho una palabra.
Palabra
Palabra
Palabra
Y aún así me sigue sonando mágica.
Palabra....hoy para ti, que te debemos tanto, aunque ahora mismo me suenes rara.

domingo, 2 de marzo de 2008

"...A tu lado, la vida me sienta mejor..."


Es cómo si debajo de mi pecho temblase todo. Sentada con el bolso entre las piernas veo pasar los mismos árboles, los mismos postes, las mismas paradas y tras 45 minutos de viaje, me levanto.

Los nervios se apoderan de mi corazón y late mucho más deprisa, imparable, sabiendo mejor que yo misma las tremendas ganas que tenemos de verte.

Porque ni él ni yo somos nada sin ti.

Bajo al andén y me pierdo entre la muchedumbre. Camino mirando al suelo, tropezándome entre la gente y subo como un elefante más de la manada por las escaleras mecánicas y antes de llegar a los tornos, levanto la cabeza.

Ahí, entre personas altas y bajas, gordas, delgadas, indias, chinas, africanas, marroquíes, españolas, morenas, rubias, enfadadas, alegres, dormidas, exhaustas...estás tú.

Con tu gesto serio, tu móvil en la mano, tu otra mano en el bolsillo izquierdo, tu chaqueta marrón, tu penetrante mirada, tu pelo revuelto, tu hombro apoyado en la pared, tus piernas cruzadas y al verme, pones una media sonrisa, se te encienden los ojos, te separas de la pared, guardas el móvil, comienzas a andar hacia mí, nos miramos, sonreímos, me dices "Te he echado de menos", y yo me quedo en silencio, mirándote a los ojos, porque me encanta tu mirada oscura, fija, llena de secretos.

Y la estación de Atocha se transforma difusamente en un gran salón con altas paredes, alumbrado por antorchas, con suelo de madera, y yo llevo un vestido largo y granate que brilla como nunca, y tú llevas un traje negro, y bailamos una melodía que sale de ninguna parte, olvidando que decenas de pasajeros nos están mirando, se están riendo, se sorprenden al ver a una joven pareja interpretando el Vals de las flores en mitad de la estación.

Lo que pasa es que ninguno de ellos sabe cuánto te quiero y las ganas que tenía de verte.

Porque ninguno sabe que cada segundo contigo me hace feliz.

Porque como dice Jarabe de Palo "...a tu lado, la vida me sienta mejor".

Porque eres la primera y única persona que me regaló un puñado de estrellas y me dijo,

"¿Cómo puede estar la constelación más bella de todas sin estrellas?"

Apagón

Eran las 22:03. Pasados 18 segundos se fueron todas las luces.
Recuerdo que estaba escribiendo mi próxima novela y el ordenador se apagó de repente, llevándose con su agujero negro mis dos últimas horas empleadas en escribir tres hojas más.
Maldije al ordenador, a la central eléctrica y a todo el que pasó en ese instante por mi mente, excepto a mi padre, pues vino a mi cabeza aquel día en el que enseñándole un fragmento de mi libro, escrito en Word en mi portátil, me recriminó el haber abandonado el arte del escritor: "papel y pluma, hija, papel y pluma como hicieron todos los grandes".

Y qué razón tenía.
Busqué a tientas una vela en el armario, fue en vano, así que abrí la puerta de mi habitación para buscar en el salón, pero al salir al pasillo me introduje en una densa oscuridad, negra, negra como el tizón. Pegada a la pared conseguí adentrarme en ella y cuando llegué al primer balcón vi como allí afuera todas las farolas estaban apagadas. No había ningún resquicio de luz en ninguna parte.
Y al contrario de lo que hubiese pensado si antes me hubiera imaginado en la situación, me maravilló.
No sé que fuerza me empujó a abrir las puertas del balcón, pero lo hice.
Las tinieblas se extendían por doquier haciéndose dueñas de cada centímetro de suelo y de aire, y el silencio parecía sentirse cómodo entre tanta negrura, porque ninguno de los perros del barrio quisieron romperme la belleza del momento con sus ladridos, y los coches se negaron a dejarse conducir por esas calles como bocas de lobo, y lo mejor de todo fue que no daba miedo.
Estaba sola en casa, pero no tuve miedo de esa oscuridad porque su belleza me había conquistado.
Las estrellas brillaban con más fuerza que nunca allí arriba, formando sus constelaciones, brindándonos un poco de su majestuosidad a nosotros, los mortales.
No me importó que se estropeasen el vídeo y el frigorífico, ni que no funcionase ningún aparato eléctrico de mi casa, ni que la puerta de mi portal no pudiese abrirse (es una puerta electrónica), ni que los garajes se bloqueasen, los ascensores no funcionasen, las carreteras del país fueran todavía más peligrosas, nada.
No me importó nada en absoluto.
Encontré una vela y busqué a duras penas el estuche plateado que me regaló mi padre.
Una vez tuve la pluma en mis manos, bajo la luz de la vela, escribí una historia sobre un país entero sin luz, cuyas gentes no pudieron soportar el hecho de no controlar su vida, la cual se basaba en lo puro y tecnológico porque habían perdido lo más simple, vivir como humanos y no como super hombres, y acabaron suicidándose todos, excepto unos pocos, "Los Elegidos" los bauticé, que no habían olvidado la esencia humana, ésa que nos ayuda a sobrevivir en el mundo en paz con la naturaleza.
A veces olvidamos que el progreso nos está atando, nos está haciendo esclavos de fuentes de energía sin las que nuestras vidas se acaban, pierden el hilo.
Cuando volvió la luz comprendí que durante esos minutos todos nos habíamos sentido como ratones acorralados en una hurna de laboratorio, esperando a que todo se solucionase solo.
Desde entonces volví a escribir con pluma, y con ella puse el punto final de mi novela, y hecha de mi puño y letra fue enviada y aceptada por la editorial. Con el dinero que gané por ella, compré un frigorífico nuevo, al fin y al cabo, soy una esclava de la tecnología que adora la comida congelada.

jueves, 28 de febrero de 2008

Insomnio

Antes maldecía este insomnio, porque en plena madrugada solía quedarme tumbado, sin saber qué hacer, mientras el resto del continente se acurrucaba contando ovejitas, y yo ahí, con dos ojos inyectados en sangre y el humor más agrio que nunca, imaginando qué sería de mí el resto de la noche y qué ocurriría al día siguiente cuando me cayese rendido en la mesa del jefe.
Y usando mi mirada como una pluma invisible me dedicaba a escribir cosas en el techo, aburridísimo y cansadísimo, pero ¿que podía hacer?. Además, mi cama se convertía en un desierto de sombras, donde las sábanas se volvían ariscas y me raspaban la piel, cómo si les molestara que yo fuera incapaz de dormir. Sudor, cabreo, impaciencia...menudas nochecitas pasaba absorto y acompañado por el silencio. Quizás eso era lo único que me relajaba, ese silencio total que reinaba en mi cuarto, en mi casa, en el edificio y en la calle, supongo que en el continente entero no y como soy muy obsesivo no solía mentirme con esas cosas.
Sí, antes lo maldecía, era la losa que pesaba sobre mis hombros, era el maldito niño que me quitaba el caramelo en mitad del disfrute.
Pero ahora, ahora que estoy aquí no lo maldigo, me encanta.
Porque me gusta despertarme a las 4 de la mañana y no poder conciliar de nuevo el sueño.
¿El motivo? El motivo eres tú. Aquí tendida dándome la espalda e ignorando todos estos pensamientos que estoy amontonando sin sentido, ¡cómo si a alguien le importara lo que estoy pensando! ¡Cómo si alguien pudiese llegar a saberlo...!
Dormitas cansada y rompes mi adorado silencio con tu respiración, pero no me molesta, es más me gusta, quiero escucharte, me gusta oír como el aire entra por tu nariz inundándote entera, y pensar que esa corriente pasa al lado, durante décimas de segundo, de tu corazón.
Ése que quizás yo haya conquistado.
Y escuchar de nuevo cómo lo expulsas, rítmicamente, como una melodía circadiana.
Me gusta no poder dormir si estoy a tu lado, porque podría pasarme noches enteras observándote (ya lo hago). Porque si me canso voy al salón y miro algún álbum de fotos, sin que te enteres porque no te gusta nada, y espero a que sean las 10 para hacerte el desayuno y llevártelo a la cama.
Porque me gusta sentarme de nuevo y ver cómo te enderezas con pasividad, retirando tu pelo de la cara y que me mires risueña y totalmente dormida.
Porque me encanta que te sorprendas al encontrar el desayuno sobre la colcha, que me sonrías y de repente digas "Cariño...gracias, ¿no me digas que has vuelto a tener insomnio? ¿Por qué no me has despertado? Estarás muy cansado, ¿quieres un zumo?"
Porque me gusta levantarme, acercarme a ti, besarte la frente y decirte muy bajito,
"He dormido como un lirón".

martes, 26 de febrero de 2008

A sus pies


"Y un cielo de poderío, completamente existente, hace ahora con majestad el eco entero del hombre".

Vicente Aleixandre


Traslúcido, ido, yerto.


Camina ya por los senderos inexorables, quedan aquí cielos cubiertos.


Olvidamos de usted todo lo puro y físico, hendidos y hundidos por su ausencia.


Aunque el reflejo de sus ojos nos desvele la inocencia


de quién no pierde la esperanza aún cuando todos lloran.


Y sus escritos disparan gritos de denuncia,


deleitándonos con el sonido de las campanas


que anuncian la prosperidad para aquellos que abandona.


Y usted, piel marchita que bajo estos muros del tiempo, se ahoga


será escorrentía de sangre adyacente a nuestros huertos,


será tinta de mi pluma, cálida Calíope de mis divagaciones.


Sus ojos cóncavas cuevas que habitarán los insectos,


aunque perdure bajo tierra aquel inocente reflejo.


Y su voz será la luz del candil que me guíe, como viento


hacia esa grandeza que sólo usted acarició desde su trono.


Mientras el aire envuelva mi mente y me traiga de la nada la inspiración,


traslúcido, ido , yerto, se consumirá como recuerdo, recuerdo vivo.


Y yo vivo cómo aprendiz de usted, maestro.


domingo, 24 de febrero de 2008

Enero en la playa


Y tu piel es blanca como esta mañana de enero,
demasiado hermosa como para ir a trabajar.
Y sin pestañear hablamos con el jefe un cuento chino y, como niños, nos volvemos a acostar.
Se supone que debía ser fácil ¿Tienes frío?
Pero a veces lo hago un poco difícil. Perdón.
Suerte que tú ríes y no te enfadas porque eres más lista y menos egoísta que yo.
¿Todavía tienes frío? Bueno, cierra los ojos un minuto que te llevo a un lugar.

Imagina una calita, yo te sirvo una clara. Es verano y luce el sol, es la costa catalana.
Y estamos tranquilos, como anestesiados.
Después del gazpacho, nos quedamos dormidos mirando el Tour de Francia en la típica etapa, donde Lance gana imponiéndose al sprint con un segundo de ventaja en el último suspiro colgándose a sus hombros el maillot amarillo.
De nuevo al chiringuito, un bañito, helado de pistacho y partido al futbolín.
Lanzamos unos frisbis, jugamos a las cartas y acabamos cenando sardinas y ensalada.
Bebemos, dorados.
Hablamos, callados.
La luna, la sal, tus labios mojados.
Me entra la sed y pido una copa y España se queda en cuartos en la Eurocopa.
Pero nos da igual, hoy ganaremos el Mundial.
Subimos a casa, hacemos el amor y sudamos tanto que nos deshidratamos.
El tiempo se para, el aire no corre. Mosquitos volando y grillos cantando y tú a mi lado muriendo de sueño.
Cansada, contenta, me pides un cuento y yo te lo cuento, más bien me lo invento.
Te explico que un niño cruzó el universo montado en un burro con alas de plata buscando una estrella llamada Renata que bailaba salsa con un asteroide llamado Julián Rodríguez de Malta. Malvado, engreído, traidor, forajido.
Conocido bandido en la Vía Láctea por vender estrellas independientes a multinacionales semiespaciales.
Y te duermes…
Al principio, como siempre, dormimos abrazados y cuando ya suspiras me retiro a mi espacio. Me gusta dormir solo a tu lado de la cama, de esta cama ahora repleta de mantas en esta mañana fría, fría, fría, congelada, congelada.


Es una canción de Facto Delafe y Las Flores Azules - Enero en la playa.
Preciosa.
Real.

sábado, 23 de febrero de 2008

Si esto es tradición, arte y marca española...que se pare España, que yo me apeo aquí.


No me importa con quién tenga que discutir, ni que me tachen de cría e ingenua que no conoce la tradición. Me da lo mismo quedarme sola si tengo que gritarlo bien alto, me da igual que por ello me miren mal y no me hablen, porque soy fiel a mis principios.

Desde muy pequeña supe que lo que algunos adultos veían como una bella tradición dónde todo se basa en valor, honor, y espectáculo muy bello, para mí era algo asqueroso, y creo que es la mejor definición que más hiere a aquellos que me tachen de "no saber nada".

Las corridas de toros son asquerosas, aunque al decirlo mi ensayo pierda forma y estilo.

Dicen que el toro muere con honor, señores de verdad, están dándole un atributo humano a un animal, de esa forma me están diciendo que las hormigas también tienen honor, ¿o es que ahora hay diferenciación entre hormigas y toros por sus valores? Claro, del mismo modo las garrapatas tienen sinceridad, algo que jamás he comprobado en los antílopes, fíjate.

Basta ya.

Dicen que es una tradición española que debe respetarse. Yo respeto todo, excepto lo que no cabe en mis principios morales y racionales, por eso levanto la voz si he de discutir.

Y no me vengan a comparar matar a un toro con matar a un caracol para comérnoslo...porque les aseguro que mi rabia tiene un límite. Aún así para los más tontos lo explicaré, la diferencia está en que al toro le clavan banderillas, lo ridiculizan, le clavan una espada y si no muere, le cortan el cuello o lo arrastran por toda la plaza hasta que muera desangrado, al caracol básicamente lo meten en una cacerola y no siente la muerte porque en décimas de segundo fallece sin que su simple "sistema nervioso" (que ni siquiera llega a tener uno formado) pueda sentirlo.

Tradición...¡niña que es una tradición! ¿pues que tradición más horrenda y triste no creen?

Para los incultos, que taurinos e incultos habrá muchos, en el año 1910 los escritores más cosmopolitas e intelectuales de España, entre ellos el ilustre Ortega y Gasset, se avergonzaban porque nosotros, sí, los españolitos, no llegábamos ni a los talones de los europeos, los cuales aborrecían las corridas taurinas mientras nosotros las venerábamos.

Que me tachen de intolerante cuando grito que esto tiene que acabar, porque sólo lo seré con todos aquellos que disfruten viendo a un animal desangrándose en una plaza mientras un hombre se crea importante al tener en sus manos un trapo con el que lo engaña.

El toro no ataca porque tenga honor.

El toro no ataca porque en esa plaza el más animal de los dos es el torero.

Me gustaría cambiar esa tradición y que en vez de toros fuesen leones o rinocerontes, ¡venga valientes! Con lo machotes que son los toreros podrían ponerse delante también ¿no?. Ah, no, que los leones y rinocerontes no tiene honor como los toros, ¡mecachis!

¿O será porque el león tiene más mala leche que el toro? ¡Ay, amigo! ¿Ahora quién es el valiente?

Ya basta, en pleno siglo XXI, que tengamos esto. Y de verdad, no me pongan la excusa de la tradición porque hace siglos también era tradición ver morir a los cristianos en el coliseo y parece que ahora no lo hacemos ¿verdad?.

Que quieren que les diga, mejor admiren a un científico, a un misionero, a un director de cine, a un cantante, miren, a quién ustedes quieran, pero no "beatifiquen" a los toreros que no han hecho nada más importante que asesinar animales.

Si no permitimos que se ahorque a los galgos, que se maltrate a las mascotas domésticas, etc, no permitamos este espectáculo sangriento y tenebroso.

En EEUU hace una semana se retiraron miles de toneladas de carne vacuna del mercado, y no porque estuviese en mal estado, sino porque habían salido a la luz imágenes de la empresa, en las que las reses eran maltratadas y sufrían una muerte agonizante.

¿Cómo es posible que aplaudáis cuando están haciendo sufrir al toro, y os aterren las imágenes de las reses en aquel matadero?

O sois unos insensibles, o realmente más analfabetos de lo que ya me temía.

Ahora elige, ¿en que bando estás? El mío es el de los antitaurinos y no cesaré hasta que las cosas cambien.

Si las corridas de toros son tradición, arte y marca española...

" Que se pare España, que yo me apeo aquí."

jueves, 21 de febrero de 2008

Mi madrina

Te marchaste tan deprisa
que no pude despedirme.
Un último viaje donde guardé tu sonrisa,
porque tu voz no volvió a sonar.

Una caja de recuerdos
donde encerré las caricias
que pude darle a tu mano
antes de verte marchar.

Fuiste a encontrar tu calma,
allí donde los poetas aprenden a versar,
te llevaste contigo un pedazo de mi alma,
hoy mantengo el agujero que dejaste en su lugar.

Sé que desde donde estás velas mis sueños,
donde te regalan la esencia y un par de alas para volar,
allí donde los sabios dicen que existe un cielo,
desde donde me miras y ves el tiempo expirar.

Yo sigo aquí, con los pies sobre el suelo
imaginando tu sonrisa y
esa voz que no volveré a escuchar.
Quedarán las fotos, los vídeos y los recuerdos,
aunque tú te hayas ido, jamás te voy a olvidar.

Fuiste y serás aquella mujer tan valiente que no tenía billete para ese tren, pero la vida te obligó a tomarlo. Aquella mujer que recorrió casi medio mundo, que no se rindió, que estuvo ahí siempre. Aquella mujer con sus gafas, su reloj, su pelo corto, su media sonrisa, su carácter, sus manías...
Aquella hermana, hija, cuñada, amiga, tía y madrina. Mi madrina. Jamás te olvidaré Mª Jose.

lunes, 18 de febrero de 2008

Cuando todos duerman


Cuando todos duerman, pon el oído en tu ventana que escucharás ahí afuera débiles notas
que en el silencio se volverán atronadoras.
Cuando todos duerman, escucha la melodía que sale de la radio de mi coche y traspasa mi ventanilla bajada, los barrotes de tu balcón, la persiana,
los cristales y las cortinas hasta llegar a ti.
Cuando todos duerman, sonríe, porque estoy aquí, velando por ti.
Cuando todos duerman y sólo las farolas queden despiertas, enciende una luz.
Cuando todos duerman y las calles desaparezcan a golpes de martillo y de niebla, márcame el camino para buscarte.
Cuando todos duerman abre la ventana para que el olor a inocencia me lleve a donde estás tú.
Cuando todos duerman acariciaré tu cara, y no te recordaré que
al alba, el sol vendrá a despertarte con su lozana comparsa azul.
Cuando todos duerman, abre tus manos y deja que llene de luciérnagas
ese espacio, para que te iluminen con su luz.

viernes, 15 de febrero de 2008

El final de la humanidad

Extiende sus alas sobre la cúspide de la montaña.
Alargadas ocultan tras sus plumas de nácar, los resquicios de un sol que toma baja por depresión.
En un extremo, brota un hilo de sangre que impacta en las retinas de todos los presentes.
Un hilo que a cada segundo se crece, hasta que el nácar toma un papel secundario en la ímprova figura.
Un graznido desgarrador escapa de su imponente garganta, y todos tapamos nuestros oídos por temor a que nuestros tímpanos estallen.
Después, alzando el cuello sostiene la mirada fija en un punto del horizonte, como si aún desafiase su llegada a la muerte.
Silencio, todos callados observamos la acción. Ansiosos por ver qué ocurrirá, pero temiendo el triste final.
Lentamente pliega sus alas con la misma majestuosidad con la que habían sido abiertas.
Cierra el pico, nos observa, nos acusa con sus ojos de eso que todos ya sabemos y de lo que nos avergonzamos.
Durante un instante, nosotros, estúpidos, creemos al unísono que no ocurrirá.
Pero un crujido sobresalta la paz que se respira.
Lento, lento, lento.
Su cuerpo se desploma sobre la roca desnuda y nadie corre al auxilio porque ya no hay solución.
El último águila cae ante nuestros ojos, el último animal que seguía vivo en nuestro planeta.
Alguien aplaude, otro estúpido, pero cesa al abalanzarse sobre él un anciano de piel oscura.
Comienzan a pegarse y alguien grita "Ya basta"
Y el anciano añade:
"Ya basta. ¿Ahora? ¿Ahora que por fin somos conscientes de que nos hemos cargado el planeta? ¿Ahora basta? Hemos agotado los ríos, y con ellos los peces y pequeños mamíferos. Hemos quemado todos, todos los malditos bosques y selvas y con ellos, recursos, sumideros de dióxido de carbono, grandes mamíferos, reptiles, insectos. Hemos destruido todo, todo a nuestro paso.
Ahora, después de contemplar como moría el animal más regio de todos, sólo nos queda esperar nuestra propia muerte. Y una cosa os digo, si existe el cielo nadie entrará, porque ya están cubiertas las plazas por toda la vida inocente que hemos arrebatado".

Y el final de la humanidad no quedó escrito en ningún libro, ni película, ni radio, porque nadie quedó para poder leerlo.

martes, 12 de febrero de 2008

La otra cara de la cruz

Pido la palabra.
Pero no me la desvistan y maquillen, como ya hicieron con la de otro, como era...si hombre...¡ah! si, la Palabra de Dios.
Seguro que desde alguna parte estará pensando, ¿para qué me dejaron hablar si han ido cambiando todo lo que digo?
Que uno se cansa de levantarse, ¿Qué día es hoy? 8, ¿de qué mes? febrero ¿de qué año? 2008 pero enciendo la radio y lo que escucho me traslada siglos atrás, si hombre, en esa época en la que la Iglesia y el Estado movían conjuntamente los hilos de sus naciones. Y es que la primera ama el poder como ama a su Santo Padre, y la comparación...
Soy un misionero que vive en una pequeña aldea de aquí en Guatemala. Para mí la religión fue la vía para encontrarme a mi mísmo y jamás me arrepentiré de ello. Creo en Dios y en Jesús, porque me enseñaron que el mundo se estropea y hay que arreglarlo, como esas piezas tan maravillosas del reloj que, al llenarse de polvo, a veces encasquillan la maquinaría y hay que abrir y limpiar con cuidado, para que vuelva a funcionar.
Mis manos son las de un hombre viejo.
Mi corazón el de un mozo que tiene esperanza.
Mi alma la de un soñador.
Y mi fe la de un luchador, que no calla aunque se lo manden desde arriba.
Ya basta hombre.
Los pobres se mueren de hambre y en vez de lanzar barras de pan, os dais media vuelta y mientras os las coméis pretendéis que se os otorguen privilegios y poderes por llevar un crucifijo en la mano. Yo hace 40 años que llevo el mío, y jamás sentí tanto dolor al mirarlo, porque me he cansado. Yo también represento a la Iglesia, aquí soy un misionero que sirve y ayuda a las gentes. Allí en España me miran mal, por vuestra culpa.
La verdadera Iglesia se guía por un principio, seguir a Jesús.
Y creo que si Éste se diera la vuelta, sólo nos encontraría a cuatro porque los demás estáis entretenidos comiendo el pan del pueblo.
Ya basta.
Es hora de que la verdadera Iglesia se levante y se enfrente a la que no gusta a nadie.
Para que ésta última regale su riqueza a los pobres.
Para que progrese y se deje de contradiciones absurdas.
Por favor, ¿desde cuando Dios quiere ser representado por reaccionarios, homófogos, machistas e intolerantes?
¿Desde cuando es preferible no usar preservativo y que se contagien a diario cientos de personas de sida?
¿Desde cuando la Iglesia interviene en las elecciones?
¿Cuanto tiempo más vamos a quedarnos callados?
No tengamos miedo, hace mucho tiempo que la Inquisición se hundió en las profundidades, es hora de mostrar la Iglesia verdadera, aquella que progresa, que comprende, que lucha, que ayuda, esa que existe pero que por culpa de cuatro imbéciles no se ve como debería verse.
Los buenos empezamos a cansarnos...y nunca es tarde para una nueva revolución.
Desde un rincón de Guatemala, un servidor de la Iglesia, (pero de la verdadera), firma esta carta de papel para quien quiera leerla y unirse a la lucha.

sábado, 9 de febrero de 2008

"Que el amor es eterno mientras dura..."


Fidelidad es la palabra más bella, y romperla es el peor de los errores.

Sólo hay un motivo que justifique la rotura, sólo uno.

Cuando la vida juntos se vuelve oscura, cuando el amor ya no existe pero uno de los dos no lo acepta.

Entonces, aunque el otro le diga en vano que ya no lo ama, se engaña y no quiere separarse.

Los dos son infelices pero siguen conviviendo juntos aunque sus miradas no expresen nada de ternura. Y si uno vuelve a repetirle que no lo ama, se gritan, lloran, sufren pero no se separan.

O quizás da demasiado miedo decir que no se ama.

O quizás es más cómodo engañarse y decirse a uno mismo, sí, sí lo amo aunque sea mentira.

Todo porque temes a ese giro que daría tu vida y no sabes donde irás o si te llevará a alguna parte.

La culpa es de los dos y no es de nadie.

Como dice Ismael Serrano "El amor es eterno mientras dura"


Hay una canción de Ricardo Arjona que me gusta mucho y dice así:


Canción : "Pingüinos en la cama"


...."Con la dosis justa de cinismo preguntas

¿Qué harías sin mí si ya no vuelves a verme?

Para ser sincero, haría lo mismo

sólo que estando sin ti lo haría sin esconderme"...


No obligues a que alguien te quiera, ni te obligues a ti mísmo a amar a alguien que no quieres sólo porque te da estabilidad, dinero, regalos, fama, cariño, compañía, viajes...

Esos ríos sólo desembocan en la infelicidad y la palabra fidelidad, en esos casos, sin tiene motivos para romperse.

miércoles, 6 de febrero de 2008

La poesía también sirve para abrir los ojos

Gaia se cansa y despierta la batuta,
airosa se agita, impetuosa ordena,
la orquesta entona, embravecida, de todas las composiciones la más bella.
Arpegios perdidos a los pentagramas regresan.
El olvido se hace dulce cuando termina la espera.
Las notas inundan todos los rincones,
late el corazón, se llenan los pulmones,
las notas inundan mi cuerpo navegando por mis venas.
Melodía que al silencio
envía a un exilio perpetuo, con el temblor de las cerdas, los violines merman el sueño
de quienes siempre despiertan cuando menos lo esperaban,
los castillos de arena no se derrumban si se construyen con arena mojada.
Vuela la mente hacia el futuro e imagina momentos que
desde lo más profundo, acarician recuerdos,
desintoxican el cuerpo,
hoy los pobres gritan al mundo,
"usted que es tan rico acérquese,
acérquese usted, que no muerdo"
Y me creo por un momento que esto es cierto, mientras el aire que respiro, por un segundo, no es negro.
Señor Ortega (y Gasset), discúlpeme al llevarle la contraria,
pero pienso que los poemas tienen la tarea de repudiar la realidad y de cambiarla,
si nos limitamos a escribirle al desamor y no a la desgracia
(ajena)
aquí, representando a la humanidad, me niego
porque no quiero morirme de pena.
La deshumanización del arte, la peor de las acciones
no quiero hacer un poema para 4 lectores,
lo hago para aquellos que son ciegos o son mudos,
y si escuchan estas palabras es porque alguien las lee
y señores, ahí está la esperanza del mundo.

domingo, 3 de febrero de 2008

Cosquilleo...mariposas

Estás ahí.
Jamás habías llamado mi atención.

Cosquilleo...mariposas.
Personaje idealizado que inventé cuando la realidad me negó la felicidad.

Y has venido a mi mente como imagen, descubriendo en un segundo que existes.

Existes.

Y estás acariciendo mi interior, haciendo sonar esa melodía que sólo he escuchado repicar dos veces en mi vida.

Canto de ángeles que anuncia algo que no esperaba, tampoco ansiaba, quizás necesitaba pero no desesperaba.

Y no puedo sentir tu ausencia, y no siempre ocupas mis pensamientos, pero sé que eres tú y si me preguntan por qué lo sé, no obtendrán ninguna respuesta. Si lo supiese la magia de la vida perdería su perfume como lo hacen los pétalos al marchitar.
No te conozco de nada. Desconozco todo de ti. Y te visto con atributos que me invento, para darte forma, para dar luz a un camino que me acerque a ti.
Sólo dame tiempo para creérmelo. Para darme cuenta de que después de tanto tiempo puede que haya vuelto a enamorarme.
Para mirarme al espejo y que de repente vengas a mi mente, y sonriendo me de cuenta de que al sufrir un desengaño no cierras la puerta a volver a ser feliz.

sábado, 2 de febrero de 2008

Brilla


La noche se cernía por doquier y cubría de oscuridad, acariciando con las palmas de sus manos, cada lugar por donde pasaba. El mar comenzaba a tocar una dulce sinfonía de salitre y brisa marina, mientras las olas más jóvenes se acercaban con valentía a la orilla, queriendo curiosear en este mundo humano, pero las olas más viejas las atrapaban desde el fondo, reprimiendo su inconsciencia, y éstas regresaban mar adentro dejando una estela mojada en la arena.

Y es que las olas sólo querían verla.

Allí estaba.

En medio de la inmensa oscuridad su piel desprendía más fulgor que todas aquellas velas, las cuales, con sumo cuidado, habían sido semienterradas para que el viento no pudiese apagarlas.

El vestido blanco bailaba con el aire en cada movimiento, dejando entrever la figura de su cuerpo, sus caderas, sus piernas girando alrededor de las velas, sus brazos extendidos, todo orquestado por una sonrisa tan blanca y reluciente, que hasta la propia luna dejaba a un lado su vanidad y su corona de Reina de la Noche, para postrarse ante ella en señal de admiración y reconocimiento de su impactante presencia.

No tenía belleza ninguna.

No poseía un agradable olor a jazmín y bergamota mezclados con esencia de lima.

No gozaba de gran inteligencia ni de una increible capacidad comunicativa.

Tampoco sabía robar el corazón con una mirada, ni tenía el don de amar más allá de las caricias y el deseo.

Ella no era la mejor en algo, sólo era ella.

Una mujer que desconocía el significado de libertad, pero sin saberlo disfrutaba día a día de ser libre. Una joven que no soñaba con estudiar o formar una familia, simplemente soñaba con poder seguir yendo cada noche a la playa y disfrutar de la simple existencia.

No temía al futuro, pues pensaba que ella no había nacido para ser algo, sino para ser ella misma, y no necesitaba dinero ni joyas, pues la felicidad residía en disfrutar de lo importante y ello no estaba lejos, sólo había que buscarlo en la naturaleza.

No deseaba encontrar el verdadero amor, porque su corazón no tenía un hueco, ya estaba lleno, ya estaba enamorada, enamorada del sol, del océano, de la lluvia, de las personas, de la bahía, del arrecife, de si misma, de vivir...

Allí, de noche, su cabeza no se preguntaba por nada del mundo, ni por nada de Dios, ni por nada injusto, ni por nada bueno. Sólo bailaba, al compás del mar, creyendo que su destino era estar ahí, sin ningún motivo ajeno y sonreír.

El fulgor de su piel lo desprendía su propio cuerpo, no era ningún reflejo de luz, pues la seguridad y el respeto por si misma la convertían en el ser más admirable y precioso de todo el universo.

Por eso las olas, sorprendidas de que un ser humano pudiese alumbrar de esa manera, llegaban hasta la orilla para presenciar el magnífico espectáculo.



No tengas miedo a tu futuro, no llegues a casa entristecido por la monotonía, no te dejes vencer por el agobio, el estrés, los sueños rotos, la meta inalcanzable, la envidia o el dolor.

Levántate y lucha, porque siempre hay algo bueno que brilla en algún lugar, no seas cobarde y lánzate a buscarlo.

Sabes que tu piel puede brillar, no dejes que tus miedos apaguen tu luz.

Brilla.

martes, 29 de enero de 2008

Sólo podrás llorar

Julián no pudo contenerse y comenzó a llorar.
Desde que conoció la noticia vio derrumbarse a su entereza.
Ya a sus 52 años creía que había conseguido domar hasta un punto la vida que no le daría malas sorpresas, o eso creía. Más que malas sorpresas, pensaba que ya nada podría hacerle daño después de tanto dolor acumulado.
Parecía que la creencia de "siempre le pasará a otro, a nosotros ya nos ha tocado demasiado" regresaba a su cabeza.
Por desgracia, se equivocaba.
Su esposa se lo dijo aprovechando que sus hijos no estaban.
En un principio no lo creyó. - ¿Cómo? Pero si es tan joven...
Ella asintiendo llorosa acarició su hombro.
Él, tembloroso, cogió el teléfono y marcó un número, 91 892...
- Hermano, acabo de saberlo, voy a tu casa.
Días interminables. Muchas veces al llegar de trabajar se quedaba quieto, en el umbral de la puerta y observaba a su hija estudiar bajo la luz de la lámpara, ya casi hecha un mujer. O miraba a su hijo de aquí para allá preparando sus oposiciones a policía, con lo flacucho que había sido siempre y lo fuerte y sano que le veía ahora. Cómo pasaba el tiempo tan rápido...
Pasaron seis meses, y su hermano fue ingresado en el hospital. Él se había acostumbrado a hacer el trayecto hasta el clínico cuando le acompañaba a las sesiones de quimioterapia. Recordaba con angustia el olor de aquellos pasillos y no borraba de su mente ver a su hermano postrado en el baño vomitando y maldiciendo "esta quimio me va a matar, no lo hará el cáncer, me matará la quimio ya lo verás"
Aún así no lo creía. ¿Cómo él? ¿Cómo un chico tan joven con sólo 39 años? La esperanza jamás le abandonaba, ni siquiera cuando esa imagen parecía obligarle a creerlo.
Ni siquiera cuando empezó a perder el cabello y tuvo que llevarle su máquina de afeitar para raparle. Él solía bromear diciendo que no le cortasen el pelo, que le pasaría como a Sansón y acabaría perdiendo fuerzas. Todos reían pero aquel silencio precedido por risa algunas veces dolía demasiado.
Nunca fueron hermanos muy unidos. Su diferencia de edad era bastante grande y sus padres tuvieron que tirar de él, por ser el mayor, para cuidar a su hermano.
No disfrutaron de confesiones secretas o amorosas, tampoco compartieron increíbles momentos juntos pero eso les parecía insignificante. Su fraternidad se basaba en "estoy aquí, sólo dímelo" y cada uno vivía lo mejor que podía.
Ahora le veía y sentía miedo a quedarse solo. A sus 52 años veía como aquella persona que agonizaba en esa cama era la única que quedaba en la tierra de su misma sangre, sin contar con sus hijos. Le avergonzaba sentir el miedo, pero hacía noches que no dormía pensándolo.
El fantasma de la soledad le recordó a su nuera. No hacía más de 11 años que llevaría casada con su hermano y realmente nunca habían profundizado mucho, hasta ahora. Él temía quedarse solo, pero ¿y ella?, ¿y ella y ese hijo maravilloso que tenían?
Todos, egoístamente, rehuían el pensamiento de que podía salir todo mal porque la muerte siempre hace daño, hace llorar y nadie quiere sufrirlo. En fugaces momentos de lucidez se sentían optimistas y se aferraban a cualquier mejora por pequeña que fuese, "hoy está más animado" "dice que tiene hambre"...
La noche que les dijeron que estaba empeorando y no sabían predecir cuánto tiempo seguiría con vida, Julián preguntó a su nuera donde estaba su sobrino. En un momento de terrible dolor su cabeza sólo le había traído la imagen del niño ajeno a todo.
- Lo sabe- respondió su nuera conteniendo las lágrimas - le he dicho que su papá se va al cielo y está en el hospital porque tiene que prepararse para el viaje.
Sonó la alarma de la habitación y los médicos y enfermeras entraron rápidamente.
Le estabilizaron y pidieron reposo para el enfermo.
- Es terminal..., lo sentimos.
Su nuera le abrazó y le pidió que esa noche le dejase a ella quedarse por si se moría, quería estar con él hasta el final.
Accedió y se marchó a casa para acostar a su sobrino.
Cuando llegaron la suegra de su hermano se encontraba en el salón, medio dormida.
- ¿Y el niño?- preguntó su esposa.
- Le dije que veníais y se fue corriendo a su cuarto, esperad que voy a buscarle.
Acababa de levantarse la anciana cuando el pequeño apareció por la puerta.
Julián se quedó inmóvil al verle. Su pelito castaño y sus ojos negros, iguales que los de su nuera pero el gesto de la boca era indéntico a su padre. No levantaría 1 palmo del suelo.
Parecía que había intentado con esmero abrochar los botoncitos de su abrigo, colocando en el ojal del primero el segundo botón y así los demás, pero qué más se le puede pedir a un niño de 5 años. Sus pantalones de pijama se asomaban por debajo de su chándal del colegio, con rayas azules y rojas. Aún se preguntaba Julián cómo había conseguido atravesar el pasillo sin caerse, cuando los cordones totalmente desatados eran arrastrados por el suelo y las zapatillas se le salían continuamente de los piececitos.
De su espalda, colgaba una diminuta mochila de pikachu.
Todos atónitos le observaron y Julián le dijo:
- Pero bueno, ¿te has vestido tú solito? Pero con lo tarde que es, ¿dónde te crees que vas forastero? - e intentando mostrar algo de alegría sonrió al pequeño, aunque por dentro su corazón estuviese envejeciendo de tristeza al pensar en su hermano.
Y colocando su mochila en su espaldita dijo:
- Me voy de viaje con mi papá.
Julián no pudo contenerse y comenzó a llorar.

domingo, 27 de enero de 2008

NO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO

http://www.youtube.com/watch?v=Cb8KNL1tGZw

Es sentir que te da miedo la vida, al oír que él ha vuelto al hogar.
Y tú aquí preparando su comida pero él la desprecia, "te vas a enterar" "te vas a enterar".
El dolor es la herida en tu rutina y llorar es el pan de cada día.
Y los niños te susurran a escondidas: ya no más, ya no llores mamá, aprende a volar, aprende a volar....
Hay que volver a empezar y rehacer tu vida, es la oportunidad de vivir por ti misma, ahora no te la pueden quitar. Hay que volver a empezar y ser como eras antes, aun es tiempo de hallar el amor que no encontraste, ahora no, no te puedes parar.

Un fragmento de una canción increíble que se cantó hace mucho tiempo, pero cuyo tema, por desgracia, sigue latente hoy en día, y si no es aquí, es aquí al lado, y si no es al lado es cruzando el mar.
Estamos hartos de las noticias tristes, y nos enfurecemos cuando dicen "una más..." ¿Qué nos ocurre? ¿Qué está pasando? Y el ser humano vuelve a perder su belleza y muestra su cara más oscura. Podrían decirme que muestra su cara más animal, pero señores, ningún animal maltrata y llega a matar, claro que no tienen razón y se mueven por instinto, peor me lo ponen porque ni el instinto que es natural incluye este machismo a ultranza.
En lo que llevamos de año ya han muerto 9 mujeres, ¿qué sientes al leer esto?
Yo tristeza, y un corrosivo dolor que me repite "es la degeneración".
Queda mucho pensamiento equivocado que cambiar, queda mucha educación en la igualdad, y no sólo aquí en tu país, tiene que ser en todo el mundo.
Puedo entender que una mujer tape su cabello por su tradición cultural y religiosa pero no entiendo, y es mi opinión, que tenga que salir a la calle tapando su cuerpo entero excepto sus ojos con un burka.
Puedo entender que la infidelidad sea, en algunos países, un pecado que deba castigarse, pero no comprenderé jamás por qué cuando un joven lo hace sea su hermana quien sufra 5 violaciones de 5 hombres diferentes.
Puedo entender y respetar las tradiciones de cada región, pero jamás respetaré la ablación de las niñas africanas o la lapidación de las mujeres adúlteras.
El papel principal que la mujer tiene en este planeta es sonreír.
Ya basta.
Y algo podremos hacer, aunque creas que por mucho que no te guste tú no puedes hacer nada, si puedes. Empieza por no hacer bromas ni contar chistes machistas, el cáncer hace el mismo daño que una muerte por violencia de género y nadie cuenta chistes sobre ello.
Educa y déjate educar, la igualdad no es sólo una palabra que relaciones con derechos, va más allá y sólo se predica desde el corazón.
Podemos hacer mucho, como siempre digo es hora de cambiar el mundo y todos somos parte de la llave que moverá la cerradura.

sábado, 26 de enero de 2008

Gracias, de nuevo.







Heart, don't fail me now.
Courage, don't desert me.
Don't turn back now that we're here.

Corazón, no me falles ahora.
Valor, no me abandones.
No daremos la vuelta ahora que estamos aquí.


(BSO Anastasia - A Journey to the past)





No tengo palabras para definir lo que me está sucediendo.
No es por crecer, no es por cambiar, no es por seguir... es porque estoy rodeada de personas que hacen de este planeta el mejor lugar para vivir, el hogar más confortable y cálido, la pradera llena de flores y árboles con sombra, la playa virgen, las montañas grandiosas, ese valle, esa cascada, todo lo que consideres bello de esta esfera perfecta llamada Tierra, es lo que metafóricamente tengo aquí ahora mismo en mis manos.

La vida no es fácil, por eso tienes que darle tú el sentido y vivir cada momento para transformalo en una experiencia, guardada como recuerdo en tu corazón, porque cuando mueras y vayas a dónde tú desees ir, eso será tu billete, eso será tu equipaje, eso será tu compañía.

Siempre lo vi en las películas: sorpresa, lágrimas, risas.
Cuando abrí la puerta y escuchando aquella melodía vi vuestras caras, creí que era un sueño, pero fue real.
Ayer pude vivirlo y creo que todavía me tiemblan las piernas al recordarlo.
No puedo decir nada porque no sé como definirlo, más bien porque me sabe a poco deciros solamente gracias.

Ese día ha quedado grabado en mi memoria para siempre y nunca podré dejar de agradecéroslo.
Porque después de mucho tiempo me puse a llorar y no fue por tristeza.

Porque mientras os observaba riendo, hablando, haciendo fotos, comiendo y brindando me desbordaba el cariño.

Porque los motivos para no rendirse se multiplican.

Porque si me dijesen "Define Amistad" lo único que tendría que hacer sería pronunciar uno a uno vuestros nombres.






jueves, 24 de enero de 2008

18

Y se detiene.

Ha caminado durante mucho tiempo y hoy alcanza la frontera del camino, esa que divide en antes y el después, una línea invisible pero táctil, que brilla ahí, pintada en el suelo, con un fulgor extraño el cual invita a traspasarla pero sin abandonar a este lado, el miedo que da hacerlo.

Su vestido rojo cubre su inocente cuerpo hasta las rodillas, dejando al aire su espalda.

Su cabello castaño ondea con la leve brisa, y ella cierra los ojos e inicia una danza, y baila, baila sonriendo a la nada.

Después vuelve a abrirlos y siente un escalofrío desde el cuello a la garganta.

Piensa que parece que fue ayer cuando abrió la puerta y emprendió el camino, sin preguntarse nunca por qué estaba ahí, o por qué lo hacía, sencillamente sabía que debía recorrerlo aunque desconociese el fin del trayecto.

Además nunca había estado sola. Cada decisión tomada había sido fecundada con mimo entre cientos de gigantes, siempre fue guiada por la senda, fue premiada por sus logros y recibió castigos por sus faltas. Así se fue forjando hasta ser lo que es hoy.

Se da la vuelta y ve como todos están ahí dándole ánimos.

Suspira, y colocándose un mechón tras la oreja recuerda los primeros kilómetros, cuando no conocía nada del mundo y todo le parecía una fantasía; recuerda los siguientes kilómetros, cuando aprendió a no fatigarse caminando y a llamar a cada cosa por su nombre; y los siguientes, cuando se unieron cientos de personas a su viaje, unos antes otros después, unos continuaron otros lo abandonaron, pero todos dejaron sus huellas en él.

Ha llegado el momento.

Coge aire y mira sus manos, como si de alguna manera quisiera decirles que tendrán que hacer un trabajo mucho más duro.

Mira sus pies y les avisa de que el camino se hará más costoso y ya no podrá subirse a hombros de un gigante, tendrá que aguantar el cansancio.

Siente el corazón, más viejo que ayer, le habla su razón, más sabia que ayer.

Y sabe que a partir de ahora ella es todo lo que hay en ella, responsable de cada paso que de, cada acción que realice, cada sueño que persiga.

Toma aire, inunda sus pulmones de oxígeno y da un paso al frente.

Aplausos...



Y es que 18 años no se cumplen todos los días.






domingo, 20 de enero de 2008

Muerte en vida

Parece mentira, ya son las 02:17.
Aquí sentada en el umbral de la puerta sigo con la mirada fija en el final de la calle.
Hace más de 34 minutos que no pasa un sólo vehículo, ni siquiera se oye el ruido de algún motor en la carretera cercana, ni el movimiento del trigo al pasar los coches, "la reverencia del trigo" como dices tú. Mis manos y pies se han entumecido, debe haber unos 3 o 4 grados, pero hace rato que he dejado de sentir el frío, y me pregunto si tú también estarás helado, ¿se te habrán enrojecido ya las orejas? ojalá alguien se haya dado cuenta y lleves un gorro puesto, o mejor aún, estés en un lugar cálido, dormido ya, porque como muy tarde a las 22:30 ya empiezas a bostezar y se te cae la cabeza. Cómo aquella vez que del sueño que tenías te diste con la cabeza contra el lavabo, lo que te dolió y el enorme chichón que no se te quitó en 3 semanas. Luego todos nos reíamos mucho recordándolo y tú te enfadabas...
Llevo tu foto en un colgante, me lo hicieron ayer en una tienda, es muy bonito, plateado y con una tapita que se abre y se cierra, y he colocado la foto que nos hicimos el año pasado, en la playa, cuando me picó la medusa y no te separaste de mi lado porque creías que me iba a pasar algo, pero aquí en el colgante es más pequeña para que quepa.
Qué sonriente estabas, espero que sigas sonriendo, y que no hayas adelgazado mucho, por favor espero que estés comiendo bien, con lo tiquismiquis que tú eres para las comidas...es importante que te alimentes que sino te pondrás enfermo, como cuando tuve que llevarte al hospital porque te mareabas y el médico nos dijo que era falta de hierro, ¡qué rápido empezaste a pedirme lentejas!.
Ya son las 02:42 y te echo de menos.
Extraño el olor de tu piel, y el brillo de tus ojos, tu pelo corto y rubio que ya se está oscureciendo, tu sonrisa, con esos dientes tan blancos que nunca sabes lavarte bien y tiras la mitad de la pasta por el desagüe, tu voz, esa voz que ya no inunda mis oídos cuando llegas a casa a la hora de comer, y ese abrazo, ¡ese abrazo en el que nos fundíamos los dos!, ojalá pudiese abrazarte hora mi vida...¿¡dónde estás!?
¿¡dónde estás!? ¿¡dónde estás!? ¿¡dónde estaaaaaaaaaaaaaaaaaas!?
Tu padre acaba de despertarse y encender la luz. Tardará 2 minutos en ver que no estoy en la cama y salir sin ponerse el abrigo a la puerta porque sabe que igual que ayer, he salido aquí.
No entiende que no puedo dormir si no sé dónde estás, ni con quién estás, y mañana les dirá a tus abuelos que está preocupado por mí, que no como, que no quiero hacer nada.
Mi vida, yo sólo quiero que vuelvas conmigo.
No puedo dejar de pensar en aquella mañana en la que saliste a jugar aquí, en este bordillo donde estoy yo, y cuando salí para ver cómo estabas, habías desaparecido. ¿¡ Por qué dios mío?! ¿¡ A dónde lo has llevado?!
Sólo pido una señal, que alguien me diga que estás vivo mi niño, que te tratan bien, que no tienes miedo...
Papá acaba de salir y se ha sentado junto a mí. Los dos nos hemos abrazado y hemos llorado juntos. No entiendo que mal pudimos hacer para merecer este castigo.
Mañana los policías volverán a buscarte, ya lo verás cariño mío como mañana te encontrarán.
Y estaré esperándote en casa ansiosa por llenarte de besos mi vida, y papá te llevará al río a pescar y los domingos iremos a la ciudad a la feria, te lo prometo, sólo tienes que volver.


Cada día en España desaparecen personas. Niños y adultos son tragados por la tierra y nadie sabes cómo, cuándo o porqué. Ves la noticia en el telediario y das gracias porque tú nunca lo has vivido pero ves a esos padres, hermanos o hijos y dices: "pobre gente" pero cuando la sección de noticias pasa a la sección de deportes tu mente borra ese momento de malestar para dejar paso a lo demás. Pero ese padre, madre, hijo, familiar, sigue ahí, cuando la cámara deja grabarle sigue llorando, incluso llora más porque otro día más se va a dormir sin saber nada. Y es que nadie sabe lo que es vivir en la angustia, saber que desconoces si os volveréis a ver.
Hoy hago un llamamiento para que luchemos contra esas mafias que trafican con órganos de niños secuestrados, contra aquellos hombres que secuestran a mujeres para violarlas, contra los pedófilos, contra los que rompen vidas sólo por cobrar dinero a cambio de una vida.
Y me dirás, ¿pero yo que puedo hacer?
Basta con que te fijes en la foto que esa madre llorando enseñe por televisión y luego busques esa cara en los niños de la calle, que sospeches de una persona que no deja de mirar a unos niños jugando en el parque, que denuncies a aquel o aquella que intente tocarte en cualquier momento.

La llave para cambiar el mundo está en nosotros, la cerradura solo se girará si somos muchos los que hacemos fuerza.

sábado, 19 de enero de 2008

Río abajo lo veré

Lo que me gusta más del río es que nunca es igual que ayer, sus aguas siempre fluyen sin descanso, si en paz deseo yo vivir un precio he de pagar, no saber lo que este río está ocultando.
Río abajo lo veré, sé que río abajo lo veré.
Me asomaré, río abajo lo veré.
Lo encontraré, libre ya por fin.
No sé porqué...algún sueño debe haber, río abajo esperará...por mí, sólo por mí.
Lo escucho allí junto al ciprés, tras la cascada sin final, sutil sonido que distante llama,
he de ignorarlo por un hombre que me dé seguridad, a pesar de lo que me diga mi alma.
Río abajo lo veré, río abajo lo veré.
Me asomaré, río abajo lo veré.
Lo encontraré, libre ya por fin.
No sé porqué...algún sueño debe haber, río abajo lo veré....


¿Te suena esta letra?
¿La recuerdas?
Una pista: Pertenece a una película.

Cuando la viste por primera vez serías un niño o una niña, y esta canción sólo significaba un rato de música que amenizaba la película y era placentero poder escuchar una voz tan bella como la de Gema Castaño.
Escúchala de nuevo. Verás que ahora si te paras a comprender, a hacer tuya cada palabra que esa india de gruesos labios cantaba mientras buscaba el sentido de su vida.
¿Acaso no buscas tú el sentido de la tuya?


¿Qué camino elijo yo?
¿Ser tenaz como el tambor?
¿Debo unirme a Kocum?,
¿He de olvidarme de soñar?
¿O aún creer que me espera un sueño?
Río abajo lo veré.

Vive la vida, vive ese río, navégalo, tienes mucho que descubrir mucho que encontrar y nunca es tarde para embarcar.... río abajo lo verás. Podré ser muy infantil porque me gustan las letras de películas para niños, pero una de las virtudes de Disney es que las canciones esconden mensajes que los niños no llegan a captar, pero los adultos podemos aprender.

http://www.youtube.com/watch?v=hVVSpA5kfHA

jueves, 17 de enero de 2008

La ciudad


Me gusta subir a la azotea cuando el sol está a punto de esconderse bajo el horizonte. Parece que, por unos minutos, mientras me encaramo a la barandilla de ladrillos, la ciudad se detiene para tomar aliento. Entonces suelo preguntarme hacia dónde voy, porque venir, sólo vengo de un sitio. Imagino mi vida, me pregunto si soy feliz, y mirando hacia abajo veo pasar continuos puntitos, personas, hombres y mujeres con diferentes vidas y entonces me da por pensar ¿qué será de ellos?.

A menudo nos cruzamos con personas e imaginamos quienes serán, dónde vivirán, a qué se dedicarán, y todo con sólo ver su ropa y su cara. Nunca sabes si has acertado porque seguramente nunca volváis a encontraros pero te vas alejando, mientras vuestras espaldas se dicen adiós, creyendo que esa persona era y será lo que pensabas.

Aquí todo parece minúsculo y el aire negro puede verse formando una cúpula en medio de la calle principal. Las aceras grises quedan ocultas bajo los pies de miles de transeúntes estresados y depresivos que sueñan con ganar dinero para comprar un poquito de felicidad. A veces me dan ganas de lanzarles poemas desde aquí arriba, pero sé que de cada 10 sólo dos se pararán a recogerlos, uno para ver qué es ese papel y luego sin tan siquiera leerlo, arrojarlo de nuevo al suelo, otro quizás para leerlo pero tampoco entenderá qué quiere decir.

Me gusta esperar a que se enciendan las luces que inundan la noche. Unos segundos antes imagino que se apagan todas de golpe, incluso dibujo en mi mente a los ciudadanos en atascos, tiendas, edificios y calles gritando y corriendo asustados, en plena oscuridad, nombrando no sé qué de un repentino caos y un terrible descontrol, como si se tratase de una hecatombe. Entonces imagino como uno a uno se irían deteniendo y callando al ver el intenso fulgor de las estrellas. Claro, como ninguno habrá visto nunca antes una estrella...

Cuando se encienden las luces estiro las piernas y bajo de la barandilla. Suele hacer frío y el ruido de la calle cambia los pitidos por el silencio. Me gusta mirar hacia arriba y ver cómo la cúpula de aire negro se funde con el cielo de noche, como si se escondiera para no ser descubierto y aniquilado.
Miro mis manos, veo como envejecen día a día y me gusta.

El ser humano se queja de no ser feliz y de vivir para trabajar, o de no vivir, pero olvida lo maravilloso que es estar aquí, sin motivo, tener un cuerpo que es sólo nuestro, ser dueños de una máquina maravillosa capaz de hacer cosas tan magníficas cómo sentir la aspereza de un ladrillo con la piel de la palma de la mano.

Me gusta caminar descalza hasta la puerta y girarme para ver a lo lejos puntitos de luz, y pensar que a millones de kilómetros de mí hay personas, en otros lugares, con otras vidas, que comparten conmigo la increíble oportunidad de existir en este bello planeta.

Me gusta mi ciudad...y cerrando la puerta espero ansiosa a que llegue de nuevo la hora de volver a la azotea, porque me gusta ver cómo se detiene para tomar aliento, cuando el sol está a punto de esconderse bajo el horizonte.


miércoles, 16 de enero de 2008

Mensaje en una botella


Querido desconocido:

Esta carta sin destino lleva tu nombre invisible,
te pienso mientras la escribo,
aunque desconozca si existes.

Te imagino imperfecto,
soñador imperturbable,
tu cuerpo inmensa muralla, de brazos dos lazos que empujan mis alas,
que cosen heridas dolientes de sangre.

Tu cuerpo la alegría, cultivado de defectos,
esos que se equilibran con tus virtudes, esos que me enamoran con sólo sentir un beso.
Tu alma el barco de madera que surca la vida,
esa que ahora es tuya y quizás en un futuro fluya junto a la mía.



domingo, 13 de enero de 2008

Destino


Se conocieron en el barrio. Él tenía 15 años, ella 14. Fue verla, y sentir que quería ver esos ojos todos los días de su vida. Sus amigos se burlaban de sus fantasías y le repetían que era un crío, que se dejase de amoríos y se centrase en jugar al fútbol o hacer las típicas gamberradas de los chicos de su edad, pero él sonreía por dentro, como un loco, porque sabía que todos le envidiaban.

Ella ni siquiera sabía que él existía.

Pasó el tiempo, crecieron y para asombro de todos él nunca dejó de quererla. Las burlas se transformaron en frases como "ya son muchos años ¿por qué no te fijas en otras?" y él lo hacía pero ninguna era como ella.

El mismo barrio, el mismo pueblo, las mismas gentes. Llegaba tarde a casa sólo por verla cruzar el parque, por verla ir de la mano con otros chicos, por simplemente alegrarse sabiendo que ella estaba ahí.

Cuando decidió confesárselo, ella no le correspondió. Ya le conocía, incluso a veces hablaban, pero no le quería y no era culpa suya, su corazón no reservaba un espacio para él.

La noticia le desgarró el alma pero aún sabiendo que no debía hacerlo se engañó, y logró convencerse de que todo era mentira y ella realmente le quería pero le ponía a prueba, así que no la olvidó.

Un día se enteró de que ella iba a casarse. Con el corazón a 100 por hora y la rabia en cada poro de su piel fue a la iglesia, y la vio allí, más radiante y bella que nunca, saliendo de la mano con él.

Tristeza, dolor, nauseas, desesperación...todo se amontonaba en su pecho debilitándole. En un último intento se acercó entre la multitud que felicitaba a los recién casados y, tras darle la mano a él en señal de enhorabuena, se acercó a ella, a su oído diciendo:

"Sé que nada de ésto es cierto por eso te seguiré esperando, sólo tienes que buscarme, deja que tu corazón te guíe, yo siempre te querré"

Acto seguido acarició su cara, besó sus labios y salió corriendo ante la mirada atónita de todos los presentes que cesaron su algarabía al instante. Mientras algunos invitados le insultaban e intentaban perseguirle y él corría como un galgo calle arriba, el novio se acercó a ella y le dijo: "¿Quién era ése y por qué te ha besado?" Pero ella no pudo responder, simplemente sintió una punzada de dolor en el estómago, y su madre, al mirarla, leyó en sus ojos que daría cualquier cosa por no haber dicho "si quiero" aquella mañana de abril.

Pasaron los años, y esa muchacha de 20 años se marchó a vivir fuera del pueblo.

Él siguió su vida: continuó trabajando en el negocio familiar, viajó mucho y nunca dejó de pensar en ella.

Mientras, a cientos y cientos kilómetros de él, ella tenía un hijo y se sentía feliz hasta que su vida se transformó en un infierno. Su marido pasó de los "te amo" a creerse su amo, y hacer de su vida una esclavitud. Durante mucho tiempo tuvo que aguantar sus gritos, sus golpes, sus broncas y su falta de respeto y cariño, hasta que se cansó. Cogió a su pequeño y le denunció. Una vez divorciada, volvió al pueblo con su familia y aquel joven que un día besó sus labios y salió corriendo, seguía allí.

Mirando a su hijo se preguntaba si realmente existía el destino. Cuando tenía 14 años un chico de 15 le enviaba flores por su cumpleaños, le escribía poemas y siempre estaba ahí cuando menos lo esperaba para acompañarla a casa o dejarle su chaqueta quedándose congelado en mitad de la calle. ¿Por qué no se dio cuenta? Porque era demasiado joven, era sólo una niña, si, quizás era el amor de su vida pero ¿qué iba a hacer si aún le quedaba tanto mundo por conocer?

Tenía miedo. Ahora sabía que le quería, que era el hombre que la hacía feliz pero no podía irrumpir en su vida, ya no, sólo recibiría la respuesta de "¿cómo puedes ser tan egoísta, de verdad pensaste que te seguiría esperando?"

Y muchas veces quiso ir a verle, sólo a verle, pero le daba miedo.

Él había aprendido a vivir con su recuerdo, a seguir su camino de manera estoica, sin dolor ni placer, sin nada más que comida para comer, ropa para vestir, amigos con los que conversar y una cama para dormir. Pero cuando se enteró de que ella había regresado, dejó todo y salió corriendo, como hizo una vez, para encontrarla. En ese mismo instante ella decidió ser valiente e ir a verle, aunque no pudiese decirle la verdad.

En mitad de la calle se reencontraron. Más viejos, menos vivos pero igual de enamorados. Sobraron las luces, sobró el aire, faltó la música de fondo.

"Te encontré"

"Nunca dejé de esperarte, sabía que volverías"

Se conocieron en el barrio.Él tiene 35 años, ella 34. Fue volver a verla, y sentir que quería ver esos ojos todos los días de su vida....

y los ve.




Tengo un amigo que cree en el destino, y yo también. Hoy me contó una historia real de dos personas que el destino decidió unir y que él conoce. Se lo dedico a ellos, sé que no es la misma al pie de la letra pero habla del destino, que, al fin y al cabo, es la mano que mueve nuestros hilos.

¿Por qué la ciencia no puede escribir poesía?


Las condensaciones de humedad agrupadas en cúmulos de diminutas gotas de agua dejaron paso a miles de ondas de corta longitud que, chocando contra partículas de polvo en millones de direcciones, llegaron a nuestros ojos en forma de color azul, mientras que las ondas producidas por la difracción de la luz solar que se desvían menos llegaron directamente a nuestros ojos desde el sol.


Y te preguntas por qué la ciencia no puede escribir poesía...


Las nubes de lluvia perdieron su color gris alcantarilla para emigrar a lo invisible, dejando paso a un cielo azul, espejo de mar, reflejo de agua, tejado formado por todas las lágrimas que caen de nuestras mejillas al suelo, para protegernos de la tristeza, para evadirnos del miedo. Mientras, los rayos de sol surcaban el aire adormecidos, enviados desde aquella estrella dadivosa, que nos da la mayor de las necesidades, la vida.


Dame un metáfora, y convertiré tu realidad en fantasía.



martes, 8 de enero de 2008

Más allá de una mirada


Como cada tarde atravesó el parque para llegar a la pequeña plazuela de bancos de piedra donde se reunía su grupo de poesía. Muchos de los que allí se acercaban sólo lo hacían para escuchar las lecturas, incluso algunos no sabían leer pero aquellos minutos parecían alejarles del mundo real, de la propia ciudad, e introducirles en la belleza de las rimas y de los versos.
Ella era joven y bella. Melena larga y castaña, ojos verdes, mirada intensa, sonrisa profunda.
Solía ser la segunda lectora y elegía a menudo escritos de Aleixandre porque era su favorito.
A veces leía sus propios poemas, entonces se ponía más nerviosa de lo normal, un miedo que desaparecía al desatarse los aplausos de los presentes cuando terminaba.
Muchos hombres se acercaban allí sólo por verla. A menudo la invitaban a tomar un café o a dar un paseo y ella siempre ponía excusas o conseguía rehuirles para irse a su casa.

Un día llegó antes de empezar la reunión y encontró sentado en uno de los bancos a un joven de cabello negro. Lo que llamó su atención fueron sus ojos, dos grandes ojos grises que mantenían la mirada fija en ella. Se quedó parada devolviéndosela pero él siguió impasible, sin hacer ningún gesto. Fueron llegando los demás integrantes y oyentes y cuando volvió a reparar su vista en el banco, él seguía allí, con una media sonrisa, y con la mirada fija en ella. Con una mezcla de sorpresa e incomodidad se sentó en un banco opuesto y la reunión comenzó. Cuando le tocó iniciar su lectura volvió a mirarle y él seguía igual, con sus ojos fijos en ella.

"Amor demorado. Amor en los dedos que pulsa sin ruido, sin voces. Y yo te miro a los ojos, te miro y te oigo. Oigo el alma quietísima, niña, que canta escuchada. Amor como beso. Amor en los dedos, que escucho, cerrado en tus manos." Vicente Aleixandre. <<>>

Los aplausos inundaron la plazuela y él entre los demás la observaba, sonriendo. Al día siguiente se repitió la situación. Y al día siguiente. Día tras día cada vez que le miraba le sorprendía observándola. No era como los demás hombres que la acosaban a invitaciones y proposiciones alocadamente románticas. Él se limitaba a sentarse en el mismo banco, escucharla recitar mientras sus ojos grises se grababan sobre ella y antes de que pudiese mirarle de nuevo, desaparecía entre la gente sin dejar rastro. Una tarde decidió acercarse a él. Con la intención de que pareciese un encuentro fortuito, se sentaría a su lado y entablarían una conversación, así ella esperaría a que él hiciese algún comentario sobre lo guapa que era, lo mucho que le gustaba ir allí sólo para verla y luego intentar convencerla para irse juntos a tomar algo, cómo hacían todos lo demás. Mientras se acercaba a él sentía con más intensidad su mirada. Era diferente a todas las demás. Era pura, sin expresión, unos ojos que la desnudaban fugazmente.

Separados por un metro de distancia, tropezó sin querer con su tacón y cayó pesadamente sobre él. Éste, sobresaltado, no supo reaccionar y ella acabó tendida en el suelo. Fue en ese momento cuando la mirada gris dejó de observarla, porque no podía verla. Él, era ciego. Nunca la había observado fijamente, jamás había visto brillar sus ojos verdes, ni a su melena ondeando al viento. Nunca la había visto. Ni siquiera sabía que ella existía...Ahí, tendida en el suelo, sintió un dolor terrible en el corazón y más en el alma, por haber creído lo que no era.


- Lo..lo siento. He tropezado, ¿Te he hecho daño? son estos tacones que no los controlo y...
- No pasa nada, estoy bien espero que tú también. Creo que reconozco tu voz, eres...¿Eres la segunda lectora de poemas? ¿Te gusta Aleixandre...?

- Sí, sí, soy yo. ¿Pero cómo...?
- Desde que te escuché por primera vez me enamoró tu voz. Cálida y sencilla, con matices suaves. Esa belleza de acordes capaces de recitar versos de tal manera, que has conseguido que sienta todo lo que el poeta sentía al escribirlos, es más, incluso he conseguido ver cada instante de las historias. No sé cómo eres, ni quién eres, pero sé que tienes algo que te hace especial.

Por primera vez en su vida, se sentía querida de verdad. Más allá de su físico, alguien había reparado en su voz, vía de escape de todos sus pensamientos, emociones y dudas.


- Tú también me has enamorado. Desde que te vi ahí alteraste mi vida. No sé que es lo que me haces sentir, las ganas de sonreír o el perder el miedo si tú estás cerca. Creí, como una tonta, que me mirabas, y que lo hacías porque lo único que te interesaba era mi cuerpo, más allá de mi corazón. Me alegro de haberme equivocado, me siento afortunada, para mí no es ningún obstáculo tu ceguera para que yo pueda quererte, porque ya te quiero.

- Entonces... déjame que te diga...déjame...déjame...


"Déjame entonces con mi beso recorrer la secreta cárcel de mi vivir, piel pálida y olorosa, carnalidad de flor, ramo o perfume, suave carnación que delicadamente te niega, mientras cierro los ojos, en la tarde extinguiéndose, ebrio de tus aromas remotos, inalcanzables, dueño de ese pétalo entero que tu esencia me niega."


- Es Vicente Aleixandre. ¿Cómo lo has aprendido...?

- Aprendo todo lo que del mundo se me niega poder ver, escuchándote, porque tu voz es mi camino y tú la persona que me da fuerzas para seguir caminando.

martes, 1 de enero de 2008

Cuento del siglo XXI


- Mama cuéntame un cuento...

"En un planeta azul llamado Tierra, vivían diversas especies de animales y una de ellas, la más maravillosa de todas, eran los llamados seres humanos. Se denominaban personas y tenían diferentes tonalidades de piel, cualidades y maneras de comunicarse. Entre su multitud de rasgos diferenciadores del resto de seres vivos estaba el amor. Esos seres eran capaces de enamorarse unos de otros y desde el comienzo de los siglos había existido ese sentimiento. Pero atención pequeña, el amor había sido, era y sería siempre entre mujeres y mujeres, y hombres y hombres.

Dejando a un lado el concepto de procreación, el amor surgía de manera natural de una mujer a otra y, por otro lado, de un hombre a otro. Las familias se formaban por dos madres y los hijos, o por dos padres y los hijos. Los niños eran fruto de la unión entre hombres y mujeres y todos vivían en paz, aunque muchas veces surgían conflictos de guerras entre países que terminaban con el paso de los años.

En una ciudad vivía un muchacho. Era panadero y trabajaba duramente con sus dos padres. Un día, mientras caminaba por la calle llevando una cesta llena de barras de pan, tropezó torpemente con un bordillo y cayó al suelo, entonces, una joven que pasaba a su lado se arrodilló a ayudarlo.

Todo ocurrió en un instante fugaz.

Un cruce de miradas.

Ella agachó la cabeza cómo si intentase ocultar algo y rápidamente introdujo las barras en la cesta. Él la imitó y sus manos se rozaron. La sensación que sintieron quemó sus pieles, elevó la temperatura de la sangre, les dio miedo.

Pero volvieron a mirarse y ella se levantó y desapareció, observándole, entre la muchedumbre.

Desde aquel día no pudo dejar de pensar en ella.

Por su cabeza revoloteaban millones de pensamientos. Unos eran de pasión, pensar en ella era sonreír tontamente y querer gritar y saltar y correr para verla de nuevo. Otros eran de deseo, de volver a rozar su mano y sentir esa sensación prohibida. Los demás eran de miedo y cuando estos se cernían sobre él se sentía sucio, se sentía mal. ¿Qué le ocurría?

Intentó fijarse en otros muchachos. Muchos eran guapos, atléticos, fornidos. Otros eran muy inteligentes y conversar con ellos era apasionante, pero nada. Sus labios probaron decenas de bocas y seguía sintiéndose vacío. Acarició la piel, intentó amar, pero no lo sentía porque su corazón se negaba a hacerlo.

Entonces pensaba en ella y todo florecía. Sólo con imaginar que la besaba le recorría un escalofrío por el cuerpo y se sentía verdaderamente vivo. Fue entonces cuando volvieron a verse en mitad de una acera abarrotada de personas. Ella extendió su mano y le hizo un gesto para que la siguiese.

Fue allí, escondidos en un callejón, donde desnudaron sus almas.

Cuando regresó a su casa quiso proclamar a los cuatro vientos que era feliz que había encontrado

el amor, pero no se atrevía. Durante meses siguieron viéndose a escondidas hasta que uno de sus padres les descubrió.

La noticia fue recibida como una desgracia para la familia. Sus dos padres le gritaron y le pegaron. Le decían que no comprendían que le ocurría mientras repetían palabras como "degenerado" "anormal" "diferente". Él sólo lloraba y les rogaba que le comprendiesen, sólo se había enamorado. Pero para ellos y para toda la familia era impensable que surgiese amor entre un hombre y una mujer, era anormal, era imposible.

Cuando el resto del barrio se enteró las bromas y las burlas fueron constantes. Durante un tiempo tuvieron que dejar de verse por miedo a ser agredidos y, cuando se reencontraron, sus corazones latieron al unísono y se fundieron en un sólo abrazo. Ella estaba más delgada, ojerosa, triste. Le contó que la habían echado de casa y que estaba sola. Con tristeza y rabia decidieron huir aquel día hacia las montañas y jamás regresaron a la ciudad. Sólo así consiguieron ser felices."


- ¿Te ha gustado el cuento mi vida?

- Si, pero no entiendo mamá. ¿Por qué la gente no entendía que un chico y una chica pudiesen enamorarse si eso es muy normal?

- Porque la gente se encierra en sus pensamientos y no es capaz de abrir su mente y ver más allá de lo que la cultura y la tradición han establecido, son incapaces de ver el mundo con el corazón.

- Pues no lo entiendo mamá, porque si los dos se quieren y quieren hacerse felices el uno al otro, ¿hacen daño a alguien amándose?

- Claro que no mi vida, no dañan a nadie.

- Que tonta era esa gente ¿verdad mamá? Cuando yo sea mayor respetaré a todos por igual.

- Espero que así sea pequeña.

- ¡Ya lo verás mamá!




En una de nuestras numerosas conversaciones de política y sociedad surgió este tema y una amiga mía para argumentar su opinión dijo una gran frase: "Imagina un mundo donde el amor natural, normal y puro sólo sea el homosexual y tú de enamores de alguien del sexo opuesto. ¿Qué sentirías? ¿Lo verías como algo malo o sucio o anormal?"

Tanto ella como yo seguimos pensando que queda mucho por hacer, muchas mentes por abrir, mucho por comprender y aceptar y demasiada tradición cultural impuesta que romper. El ser humano está en movimiento, si hoy amas a alguien de sexo contrario es porque tu corazón así lo decide no porque sea una ley establecida.

Sé tolerante, no eres lo suficientemente sabio como para juzgar sin unir corazón y razón, ve más allá, abre tu mente, no temas a lo que es diferente y enriquécete todo lo que puedas.