martes, 3 de febrero de 2009

El señor Martín

Es un anciano o por lo menos lo era la última vez que lo vieron por la calle. No es conocido por nadie ni por nada. No es extravagante ni ejemplar, es uno más, un desconocido más, otro DNI en España.
Y él no quiero dejar de serlo. Es más, a pesar de que nunca estudió, pues siempre tuvo sus manos ocupadas arreglando automóviles y cualquier máquina estropeada, está seguro de ser el mayor filósofo que ha existido y existirá. Aunque nadie lo llegue a saber nunca.
Entre esas paredes descorchadas y un techo que alguna vez fue blanco, el señor Martín se sienta sobre una butaca granate de reposabrazos ennegrecidos y respira tranquilo.
Tranquilo de momento, hasta que comiencen a llegar esos pensamientos fruto de días enteros de reflexión.
¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Y, mientras nos hacemos esas preguntas, ¿qué hacemos? ¿Por qué vivimos? ¿Quién decide?
Después entra en terreno más concreto, donde sus temas preferidos son ¿Qué es la locura? ¿quién decidió que era una enfermedad? ¿Por qué el ser humano hace daño? ¿Está en nuestra naturaleza ser crueles? ¿Las reglas existen para recordarnos que no somos libres?
¿Acaso sabemos que es la libertad? ¿El amor y la amistad son egoísmo e intereses?
Y todos los días, mientras fuma cigarros y bebe coñac, se pregunta, se pregunta, se pregunta.
Se pregunta, pero jamás lo deja escrito. Tiene la creencia de que la idea, una vez que se plasma en una hoja, pierde parte de su pureza sólo porque nos entretenemos en buscar las mejores palabras que la expliquen.
Quizás por eso la mayoría de las veces la conclusión a la que llega es que el problema del ser humano es ser humano.

Pero el señor Martín divaga sólo durante unas horas, ya sean, 3, 9 o 13 y cuando termina olvida las reflexiones y baja a la calle a pasear.
Es entonces cuando intenta descubrirse a sí mismo.
Pero nunca recuerda por dónde empezar.

Si alguien le ve le saludará diciendo "¿Cómo está señor Martin?", pero nunca se parará a escuchar su respuesta.

Pero a él no le importa, sabe que este mundo va demasiado deprisa, él se dio cuenta hace mucho tiempo. Por eso prefiere preguntarse todo, por si algún día algún ángel o visitante del futuro aparece en su salón y así él pueda tener, con él o ella, un tema de conversación importante.

domingo, 1 de febrero de 2009

Desvaríos de febrero

Si fuese un poeta de esos que recitaban con calzas largas y tuviese que despedirme de mi amada antes de morir...


Déjame mirarte antes de irme.
Ya oigo el repicar del carro que me espera,
entre las nubes vuela,
tirado por caballos.

Déjame besarte como nunca lo hice.
Tatuando en mis viejos labios,
despacio,
tu efímera presencia.

Para llevarte conmigo lejos.
Para que nadie vuelva a amarte.
Para llevarme tu esencia.

Dame tus manos y tus ojos. Y a cambio te daré los míos.
Para que tú veas lo que yo hago, para sentir lo que tú tocas.
Y creamos, ingenuos, que estamos juntos.

Quiero ser tu energía.
Tus fluidos.
El aire que hay dentro de ti.

Para quedarme siempre a tu lado.
Aunque desde este carro de muerte en el que voy montado,
sólo siento que me alejo eternamente de ti.

sábado, 31 de enero de 2009

Para él

Quién lo diría. ¿Hace cuánto que te conozco? Me atrevo a decir que unos...4 años. Puede parecer poco, incluso yo lo siento así porque son tantas las aventuras y desventuras vividas que no me creo que quepan en 4 años.
Eres...lo bueno y lo malo de mi historia. Una historia que, como tántas, es principal y única para mí, pero para nadie más.
"Te conocí viendo pasar...trenes que nunca regresaban...tú esperabas a otro hombre en la estación, parecías cansada" (Ismael Serrano)
Quizás no fue tan poético, pero el primer cruce de mi camino y el tuyo se hizo así.
No era una estación, pero yo sí esperaba a otra persona y tú, sin querer asustarme, te fuiste introduciendo en mis tardes de adolescencia como un amigo más con el que conversar.
No te mentiré, desde el primer instante que nos miramos a los ojos supe que eras el hombre de mi vida.
Pero esa vida se torció y como decía Gasset "Yo soy yo y mis circustancias" y cómo no, ambos fuimos algo más que corazones aprendiendo a sobrevivir.
Fuimos niños con 15 años, fuimos alcohol y fiesta, noches de verano, clases de la ESO y luego el bachiller, fuimos injusticias, cumplimos los 16, los 17, los 18, tuvimos amigos y nuevas personas, mensajes de móvil y palabras al oído.
Y cambiamos la vergüenza, el ir de la mano, por preguntarnos cómo nos iría la vida 20 años después.
Lo más curioso...es que la imaginamos juntos.
Y ahora estamos aquí, sentados a los pies de un palacio, diciéndonos que jamás encontraremos a nadie que nos ame y nos cuide como sólo nosotros podemos hacerlo.
Y aún así tenemos miedo.

Y es que sólo contigo esta luchadora inconformista se olvida del mundo en el que vive y pierde la cabeza cuando le dices, sin dudarlo, "te quiero".
Y llega cuando menos me lo esperaba.

Entonces vuelves a tomar mi mano y a pedirme que nunca me vaya.
Y aunque sepa que lo haré...
esos ojos verdes me hipnotizan y sólo te respondo
que nunca me iré.

"Es la sensación de haber compartido contigo media vida,
que me obliga cuando te canto a tener mi garganta contenida." (Alejandro Sanz)

jueves, 29 de enero de 2009

Febrero termina con flores azules

Te miro y tiemblo...te miro y tiemblo......te miro y tiemblo.... (Jarabe de Palo)


Eres uno más entre la gente con la me cruzo cada día. Una mirada más.

Pero yo te miro....y tiemblo.

miércoles, 28 de enero de 2009

Amigas

Cuando era pequeña los niños jugaban conmigo entre las grandes plantas doradas y aun siendo diferente a ellos me trataban igual; yo también tenía un nombre que representaba un animal, el guepardo, porque decían que era la más veloz de todos los que jugábamos.
Al llegar al otro continente descubrí que los que sí parecían ser un poco como yo, o por lo menos el color de su piel era igual, eran los que me despreciaban.
No lo comprendía. Se reían cuando me preguntaban si conocía a Madonna o a Beckham y yo respondía que si eran amigos suyos.
Qué inocente era...
Nunca me sentí tan sola como en esa ciudad gris.
Recuerdo que mi madre solía sentarse en la orilla de mi cama y contarme que algún día volveríamos a nuestro hogar.
Pero ese "algún día" me sonaba demasiado lejano.
Un día nos llevaron con el colegio al zoológico, jamás pensé que podía existir un lugar tan triste.
Ningún animal sonreía, no eran ellos mismos. Para mí fue horrible tener aguantar sin gritar y llorar.
Entonces recuerdo que la vi allí abajo, tumbada en la hierba. Era preciosa. La gente se acercaba y le gritaba que se girase para fotografiarla, incluso les exigían a los cuidadores que la obligasen a posar. Yo era pequeña y se suponía que los niños "no entienden nada"...pero sentí verdadero asco hacia esas personas.
En un instante fugaz nos miramos. Ella a mí y yo a ella. Y ambas supimos que éramos iguales: dos almas encerradas en un lugar que no era el suyo.
Aquella noche le pedí a mi madre que la secuestráramos y nos la lleváramos a casa, a nuestra verdadera casa lejos de allí.
Pero sólo me dijo que algún día entendería que no todo es posible por mucho que nuestro corazón lo desee.
Durante todos los meses siguientes acudí en secreto a verla y ella me esperaba feliz, despierta y caminaba de un lado para otro.
Después de un periodo de tiempo que se me hizo eterno, mi padre me preguntó que si quería volver. Yo asentí.
Esa tarde quise despedirme de mi querida amiga, pero al llegar a su recinto no estaba. Había una igual que ella, pero ella, mi amiga, no estaba. Le pregunté a los cuidadores y me dijeron que qué inventaba, si era la misma de siempre, pero me mentían. Yo sabía que no era ella. Entonces uno de ellos, un muchacho joven, se agachó y me confesó que se había ido al cielo para siempre.

Regresé a casa y lloré como nunca había llorado en mi vida. Y durante el viaje de vuelta a mi hogar no pronuncié palabra alguna. Desde el avión la busqué, por si era verdad que estaba en el cielo. No la encontré.

Ya en mi verdadera casa, en el otro continente, me di cuenta de que no podía ser verdad que ella se hubiese ido para siempre sin avisarme.
Y corrí, corrí como un guepardo más entre las plantas doradas.
Llegué más lejos, más allá de donde los mayores nos dejaban jugar y vi muchísimos como ella.
Sentí miedo. Estuve a punto de dar la vuelta y deshacer mis pasos.
Pero entonces ella me llamó.

Estaba bañándose en el agua. Sí, era ella. La habría reconocido entre un millón.
Con sus ojos blancos, ciegos. Y su cariño infinito.

Por fin, las dos habíamos regresado a nuestro hogar.


martes, 27 de enero de 2009

Un muerto encierras - Ismael Serrano

Os dejo una antigua de Ismael...
Como todas...es bellísima.

"Perdida la calma se pone muy serio,
cunde el pánico y le invade un horrible miedo.
Su boca cobarde pronuncia:
te quiero, no te vayas nunca no te vayas lejos.
y ella echa a temblar, ella echa a temblar,
ella echa a temblar...
yo también te quiero."

domingo, 25 de enero de 2009

A vosotros: mis amigos

Sólo puedo agradeceros lo que habéis hecho de nuevo: hacerme tan feliz.
Hace un año me llevásteis engañada a una fiesta sorpresa y este año fue la fiesta la que vino a mí.
Cuando me asomé al balcón no podía creerlo.
Ahí estábais. Sonreíais esperando a que saliera mientras los globos que cubrían el coche se movían con el viento.
Madre mía el mal día que hacía, el viento, la lluvia...y eso no os impidió venir a verme.
Y la música del megáfono diciendo: "Cumpleaños feliz..." y todos bailando y yo sujetando la bandeja de pasteles con los ojos húmedos (por la emoción y por el viento).
No sé que más decir...que más añadir a mis interminables agradecimientos.
Sólo sé que tengo los mejores amigos del mundo y que por ellos daría cualquier cosa y lo firmo sin que me tiemble la mano.

Cristina, Ángela, Esther, Alba y Miguel: GRACIAS POR TODO LO QUE HABÉIS HECHO.

sábado, 24 de enero de 2009

El mejor regalo

Por unas horas el estrés de la carrera se quedó encima del escritorio y nos alejamos, carretera al frente, hasta llegar a un rincón maravilloso.
Es increíble como se puede aprender tanto de alguien que seguramente no estudió ninguna carrera, ni sabe los últimos avances en genética o desconoce cual fue la canción del verano.
Cómo te hace sentir niño mientras te explica cómo se utilizan las riendas del caballo y mientras lo hace te cuenta que a su mujer le transplantaron un riñón antes de ayer.
Y mientras el sol se pone en el horizonte, el viento sopla helándote las orejas y tú, sentado en el carro, te sientes capaz de todo sólo porque en cuestión de segundos sabes conducirlo y llevar a dos pequeños caballos.

Y el tiempo se detiene mientras los coches te adelantan y los pasajeros te saludan sonriendo, parece que nunca está de más regresar a lo tradicional para sentirse pleno o más cercano.
Y los niños escuchan los cascabeles y dejan sus juegos para observarnos.
Y nosotros reímos, con el aire en la cara y esos dos potros mágicos trotan y vuelan, ajenos a lo que ocurre en el mundo.
He rejuvenecido, lo suficiente para cumplir años mañana.

No tengo palabras para agredecer este regalo y por haberlo compartido con dos personas tan esenciales en mi vida: Miguel y Alba.
Qué bueno es rodearse de almas puras, como son los animales.
Seres que no te juzgan por nada, sólo te tratan según la energía que tú les transmites.
Y te miran esperando que les expliques tantas cosas...una mirada tan penetrante que consigue hacerte creer que te entenderán.
Ha sido verdadera magia, entre caballos, ponis, potros, cerdos, ovejas, cabras, gallinas y algún gato.
Ha sido recordar, a flor de piel, que este mundo sigue teniendo sentido.

viernes, 16 de enero de 2009

Comienza un periodo duro...tardes de biblioteca, casa - hotel..., pero de qué puedo quejarme si hay personas que llevan muchos más años que yo teniendo esta vida...ya podré hacerlo cuando lleve más tiempo. Al fin y al cabo, esto es un camino que merece la pena recorrer, seguro que tras años de trayecto recordaré con nostalgia cada madrugón, tren o comida de microondas.
Empiezan los exámenes...y toca volverse ermitaño, huir de los ordenadores y demás entretenimientos.
Pero todo, siempre, merece la pena.
Me quedo con este vídeo que encontré gracias a un gran amigo mío (Gabo) y que sin saber por qué razón, me motiva cada vez lo escucho.
Será la música. Será lo maravillosamente loco que es Matt. Será la envidia sana que le tengo.
Será que me recuerda lo reconfortante que es saber que en esta bolita de tierra hay millones de personas tan diferentes.
Me encantan las diferencias, sólo ellas pueden hacernos únicos.

En casa y no es de noche


A veces sólo hace falta mirar al cielo sin tener un porqué.
Sonreír cuando te pisan sin querer.
Asentir cuando piropean a una amiga.
No consentir que tu jefe te considere inferior.
No siempre es bueno quién acepta todo.
Sino quién aprende de lo que es dar la mano y que te cojan el brazo.
Las personas que se inventan sus propios horóscopos.
Y se ofrecen a leerte la mano, para besártela por sorpresa.
Ésas son las que dormirán eternamente en los brazos de los árboles,
no debajo de la tierra.
Aprende a valorar, a sacarle partido a un atasco.
No tengas miedo a cantar en medio de un andén semilleno de viajeros.
Házles creer que estás loco.
Y así aprovecha para ser quien no eres, o ser tú mismo cuando la sociedad te impide serlo.
Créete tus propios cuentos,
pero sólo los que tengan finales felices.
Y enciende la luz de la mesilla por la noche,
para que los que no están bajen desde algún lugar,
y te besen en la frente.
A veces sólo hace falta sonreír, abrazar, reír, cantar, bailar...
sin tener un porqué.
Nunca sabes cuándo descubrirás al sol y al cielo haciendo el amor.

sábado, 10 de enero de 2009

Un sábado por la mañana nevando fuera y escribiendo con los pies

Estaba pelando una mandarina, se me cayó un trocito, me lo robó una hormiga, se lo llevó despacito, caminaba sin prisa, me habría dado tiempo a quitárselo, pero me dio penita, preferí ver como se alejaba con mi trocito de vitaminas.

Te tuve en mis manos, efímera presencia.
Mientras llegabas te ibas y de ti quedaba en mi piel...agua.
Agua...que sobrevolando las farolas eres diamante.
La belleza más breve, tú...tú y tu maravillosa figura...perfecta.
Cómo te extraño, copo de nieve.

Quiero ser un lienzo.
Para pintarme cada día.
Quiero ser un lápiz.
Para escribir versos con la nariz.
Quiero ser la luna.
Para que me canten los trovadores y me envidien las estrellas.
Quiero ser tu cama, para dormir cerca de ti.


Hoy soy muchos sonetos que no son sonetos, soy relatos que no son relatos, serían poemas, soy demasiadas cosas sin orden ni juicio, soy un bol de cereales con miel.
Y muchas más cosas sin sentido, que me hacen sentir bien.

viernes, 9 de enero de 2009

Nieva

Nieva...
Mientras escribo esto, nieva...
En las calles, en los coches, los tejados, las paredes, en los árboles, las fuentes, en las murallas,
cae la nieve...
Se posa continuamente.
Copos de nata.
Alguien los espolvorea constantemente y caen, ni despacio ni deprisa, girando.
Y desde mi ventana los transeúntes divagan desde sus portales, los valientes caminan rápido y terminan sentados. Los más prudentes abrazan las esquinas y se deslizan cada cierto tiempo, cautelosos.
Los niños prefieren correr algún peligro y corren sobre la capa de nata, dejando bellas pisadas, pequeñitas pisadas.
Todos dejan sus huellas. Nunca se pierden. Así puedes observar cuánta gente recorrió hoy esa acera, cuántos para volver y cuántos para irse.
Es tan bello...
Por un momento el mundo sigue siendo esa esfera natural que no cuidamos como deberíamos.
Por un momento la tierra se desnuda para recordarnos que siempre resucitará del letargo al que la sometemos.
Todo puede morir, ella es eterna.
Y nos alegra los ojos con sus magníficos sucesos. Ya sea lluvia, viento, sol, mar, brisa o nieve, vendaval...
¿No es mágico?
Cuando nieva hasta los hostiles se vuelven dulces poetas.
Y se dibujan ángeles en el suelo y las guerras sólo son de bolas de nieve y los guantes se mojan y las narices se congelan. Y los hijos se sienten padres cuando ponen la bufanda a un muñeco de nieve.
Y los padres se sienten niños.
Y los abuelos recuerdan cuántos años hacia "que no nevaba por aquí, fíjese usted".

Nieve, blanca y pura nieve, azúcar, nata y leche.
Es una de las cosas que me hacen recordar porque amo tanto a este planeta.

jueves, 8 de enero de 2009

SONETO XVII PABLO NERUDA

(...)
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde.
Te amo directamente, sin problemas ni orgullo.
Así te amo porque no sé amar de otra manera.
Tan cerca...que tu mano sobre mi pecho es mi mano.
Tan cerca...que se cierran tus ojos con mi sueño.

martes, 6 de enero de 2009

ACTÚA

Dicen que no es la mejor manera de empezar el año, pero a fin de cuentas cómo voy a escribir algo bello, por muchas gracias que pueda darle yo a la vida, si a cada paso que doy sé que en otra parte del mundo el llanto supera el estruendo de las bombas.
Y por muchas imágenes cruentas y aterradoras no sales de tu empanamiento mental.
¿Quieres concienciarte?
Imagina que estás tan tranquilo, ahora mismo. Lees esto mientras estás en casa, en el trabajo, descansando...De repente oyes un estallido y al mirar por la ventana sólo hay humo a lo lejos.
Tu corazón se acelera, pero tu cerebro en un intento de protegerte te dice "No es nada, no es nada, además tú estás a salvo, tranquilízate, estás a salvo, seguro que ha sido un accidente de avión y no ha habido heridos...ha sido eso seguro..."
Vuelves a sentarte, aún tiemblas y antes de que puedas retomar la lectura ves como a lo lejos 3 aviones pasan velozmente, dejando caer tras de sí bolas de luz, como si fueran fuegos artificiales, pero que a medida que toman contacto con el suelo, estallan. Son bombas.
No entiendes nada.
Sólo piensas que esto acabará.
Recuerdas a tus abuelos cuando contaban aquello de la guerra, cuando se escondían en los sótanos y apagaban las luces.
Tú no sabes dónde esconderte. Te aferras a la idea de que eres inocente, que jamás harían daño a un inocente.
Pero desconoces que eso, en una guerra, no importa.
Y escuchas gritos y ves con terror como la calle se llena de mujeres corriendo con sus hijos heridos en brazos, de hombres que piden ayuda porque no encuentran su casa entre los escombros, de ancianos que agonizan bajo una piedra que se derrumbó sobre ellos.
Y esta vez no puedes apagar el televisor para que todo termine.

Lo que está pasando en Gaza es un genocidio.
No seas indiferente, por favor.
Ni palestinos ni israelíes.
NO HAY BANDOS.
Lo único que hay son inocentes asesinados porque se mantienen mudos, bajo el cañón de los fusiles que los fanáticos asesinos apuntan contra los otros y contra ellos mismos.
No te mantengas al margen de esto. No vivas con esa losa. Manifiéstate porque aunque creas que no, si sirve de algo. Los conformistas son los culpables de la existencia de sociedades enfermas.

lunes, 5 de enero de 2009

Seamos lo que seamos, estaremos juntos

Él llevaba sombrero negro, de esos de películas antiguas tales como "El Padrino". Sólo se lo ponía por darle un punto diferente a aquellos días de lucha, sonrisas y mucho en lo que pensar.
Ella prefería seguir pintándose la raya del ojo, como había hecho estando en Madrid, aunque aquí las ganas de sentirse guapa no eran uno de sus principales quebraderos de cabeza.
Las calles de Malabo olían a la pureza de mar, él fumaba tabaco en pipa, decía que era porque no quería morir sin sentirse un poco "Holmes" y ella sonreía soñando con los desiertos que la retaban desde la otra orilla, allí en el continente.
Parecía que los sueños se cumplían, aunque ambos sabían que quedaban muchos necios con los que acabar.
- Recuerdo cuando escribiste en tu blog una historia sobre nosotros y el futuro, ¿quién lo diría verdad? ¡Quién diría que lo estamos cumpliendo!
- Sí...parece mentira, pero me siento muy orgullosa, mereció recorrer el camino por mucho miedo que nos diese.
Un móvil empezó a sonar. Él respondió, mientras ella acariciaba el anillo de su mano izquierda, un regalo de un niño que conoció en Mali. Siempre que lo tocaba sentía que volvía a ver aquellos ojos negros.
-¡Eran ellos! La campaña va viento en popa. Hemos recaudado suficiente para llevarlo al otro lado de la frontera y en cuestión de días tendremos cargamento suficiente para todas las aldeas, ¡he dicho todas!, e incluso hemos movilizado a personajes de dinero.
- Es una buenísima noticia, gracias a ti.
- ¡Vamos! ¡A los dos! Tú me inspiraste, yo le di forma y acabamos teniendo en el culo a 40 peces gordos con malos humos.
- Que nos quieren ver muertos...
- ¡Ya no pueden! Vamos, ¡ríete conmigo! Hemos conseguido movilizar al mundo, ¿no era ese tu sueño?
- ¡Sí!
Se abrazaron. Por un momento olvidaron que estaban en África. Por un momento olvidaron que acaban de conocer una noticia que cambiaría el mundo. Olvidaron que eran los culpables de que medio mundo hubiese tenido que gritar de espanto al ver las imágenes y fotografías que representaban una cruda realidad: la situación de los más desfavorecidos, una campaña que ambos habían dirigido mano con mano, cámara con vacunas.
Por unos segundos olvidaron que eran los granos en el culo de unas cuántas multinacionales y farmaceúticas extranjeras que como garrapatas llevaban siglos chupando la esencia del continente dorado.
Lo olvidaron...porque al mirarse no se vieron a sí mismos, sino a aquellos jóvenes que un día en un vagón de tren divagaron sobre las injusticias del mundo.
- Yo trabajaré con alguna organización, allí sí que se necesitan médicos.
- Yo quiero hacer campañas para ONGs, no quiero ser un publicista normal, quiero ser conocido por mis fotos, unas fotos que enseñen lo bueno y lo malo de este lugar.
- Pues un día nos uniremos y lucharemos contra los ricos que controlan a los pobres, ¿te apuntas?
- ¡Sí! Es cuestión de intentarlo ¿no?

Atardecía en Malabo. Las calles olían a sal. Aquella pareja de amigos continuó su paseo hacia el hotel. Quizás pensaban en el regreso al hogar, quizás pensaban que aquel ya era su hogar, puede que saborearan la victoria después de tantos obstáculos, a lo mejor se imaginaban recogiendo un Nobel o el abrazo de una de esas madres enfermas a la que acababan de salvar, puede que siguieran recordando aquellos años de universidad llenos de vanalidades y sentimientos puros, o simplemente, sonriesen porque el mundo sí parecía tener 7 vidas, como los gatos.
- 7 vidas...como los gatos.
- Acabó de recordar a Eva.
- Yo también.

Y la Isla de Bioko durmió plácidamente aquella noche.


(Dedicado a mi querido Mr. Green)

domingo, 4 de enero de 2009

Hacia delante pequeña


Después de tanto llanto y ganas de coger el teléfono para mentir diciendo que ella nunca tuvo razón, sin saber cómo, algo le dijo que era hora de cambiar.
Aquella noche el pijama se quedó en el cajón de la mesilla y, cuando despertó, se hizo la despistada y caminó desnuda hasta el salón.
La libertad emanaba por fin de su cuerpo, era el momento de ser feliz.
En la radio no sonaron canciones de amor, sino de ganas de vivir. Desayunó leche fría y fresas con miel. Después se pintó los labios y las uñas de los pies. Se dio un baño de sales y se quedó sumergida durante 70 segundos. Cuando volvió a respirar descubrió que era capaz de aguantarlo todo.
Y al mirarse al espejo gritó "¡Soy preciosa!" y una vecina que estaba lavando las alfombras en el patio alzó la cabeza y sonrió.
Que gran verdad es esa que dicen, "la felicidad es contagiosa" y ella esa mañana ella supo que por muchos golpes que de la vida, nunca te matan sino que te hacen fuerte.
Se puso tacones y salió a la calle con el vestido más corto y más colorido que tenía.
Un día de Enero a las 10 de la mañana...pero daba lo mismo, cualquier momento es bueno.
Ese día él dejó un mensaje en el contestador pidiendo una nueva oportunidad...
Cuando ella lo escuchó, sintió tambalear por un momento su nuevo mundo...
Y sentada en el sofá viendo la película de Bridget Jones, recordó con sonrisa malévola como había sonado, haciéndose añicos contra el suelo de la acera, su pequeño y anticuado contestador.

viernes, 2 de enero de 2009

La nieta del impresor (*)

Como cada vez que me apetece escribir, me he acercado a la imprenta y he abierto la puerta de metal que da a la calle. Cuando he entrado, sentía algo diferente en ella. Las máquinas funcionaban como siempre, como movidas por fantasmas y el olor a tinta se extendía como fragancia fresca por toda la sala. El tracatrá...tracatrá sonaba en todos los rincones.
Los cojines del suelo seguían como la última vez, revueltos. Las ventanas filtraban los rayos de sol que iban a reflejarse en las baldosas que quedaban al descubierto. Las estanterías llenas de libros me observaban, esperando que las mirase para poderme sonreír entrecerrando los ojos y decirme "bienvenida", de tal modo, que con ese reconfortante comienzo mi cabeza despertase y comenzase a crear.
Pero algo me impedía ponerme manos a la obra. Sentía que alguien se había colado aquí dentro y se ocultaba en alguna parte.
Como si se tratase de una partida al escondite, jugué con esa presencia y la busqué bajo los periódicos, entre las columnas de artículos, revolví entre las letras de metal e incluso en los armarios donde se guardan los papeles.
Nada...sólo tracatrá...tracatrá...
Algo decepcionada volví a mi rincón, donde había dejado un trozo de papel y mi pluma.
Me senté y, al ir a cogerla, me di cuenta de que estaba destapada. ¡Y qué sorpresa cuando vi que habían escrito en mi folio!
Y mi corazón aumento dos veces su tamaño cuando comencé a leer.

"El impresor siempre velará porque sus nietas tengan un lugar donde retirarse a leer o soñar, cuando fuera sea demasiado difícil vivir de ilusiones. Desde aquí no puedo pasarte bajo la mesa trozos de pan, pero si miras al trigo bailando, seré yo quien lo mueva soplando. Cada vez que llueva, te estaré diciendo que sigas prefiriendo sentirte viva a estar viva y cada vez que toques cualquier artilugio que sirva para escribir, me devolverás, durante segundos, un poquito de vida.
Estoy orgulloso de veros reír, de ser un recuerdo feliz. Quizás mi nombre no ocupe un lugar en las enciclopedias, de esas que yo mismo hice y edité, pero me basta y me sobra con veros crecer, pues mi inmortalidad es vuestra presencia. Cuando veas una cigüeña pasar, saluda, porque sobre ella estaré cabalgando invisible. Manteneos unidos, porque eso es lo que más feliz me puede hacer."


Y enjugándome las lágrimas sonreí.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Feliz Año

Es como cuando vas caminando por un sendero cualquiera y, de repente, uno de los capullos de ese árbol que estabas observando se abre ligeramente, milímetros y tú has sido el único espectador afortunado que estaba ahí.
Es como cuando te quedas como absorto mirando a la dependienta que te está envolviendo un regalo, más que a ella, a sus manos, porque te hipnotiza con su forma de colocarlo, doblar el papel, pegar el celo, cortarlo...
Como cuando huele a churros y sin saber porqué sientes que estás en una feria llena de gente y de atracciones.

Bueno, había olvidado decir a qué vienen estas respuestas, es que ha venido un niño de Marte y me ha preguntado por qué nos emocionamos al empezar un año nuevo.

Y he pensado que la mejor respuesta era definir lo que te hace sentir la propia vida cada instante, para así poder decirle que el hecho de que algún dios que vive por arriba nos entregue un calendario recién salido del horno, es para nosotros un cúmulo de sensaciones que estallan cada milisegundo.

Estrenar otro año es pensar que tenemos 365 nuevos días, que podemos proponernos mejorar ya que tenemos una fecha significativa. Un nuevo año te invita a aprender de los errores, te empuja a cambiar aquello que no te sirvió para ser feliz, te anima a no rendirte, te dice que quizás alguno de estos 365 días, se cumpla tu sueño te convertirte en superman o en superwoman.

El niño de Marte me ha preguntado por qué lo celebramos por todo lo alto, si luego se nos olvida seguir disfrutándolo mientras lo usamos.
Le he dicho que el defecto del ser humano es olvidar que puede ser feliz si se lo propone.
Le he contado que necesitamos ayuda constante para cuidar nuestra felicidad.
Me ha dicho que tenía prisa, que ellos el año nuevo lo celebran devolviendo a la Tierra todos los globos que durante el año anterior se les fueron escapando a los niños humanos.
Se ha ido guiñándome un ojo.

Feliz Año a todos.

martes, 30 de diciembre de 2008

NO HUNGER

Es muy importante, por favor, sólo meteros en el link.
Yo he firmado. Yo quiero luchar junto a Al Gore.

¿Luchas con nosotros? NO HUNGER

http://www.pideseloaalgore.org/index_es.php#/pideselo

martes, 23 de diciembre de 2008

Hasta Pronto [*]


Me voy a un lugar donde hace más frío, donde a veces nieva, más arriba, más cerca del Polo Norte, más lejos del sur, de los desiertos.
Donde la nariz se te congela al salir a la calle, pero no importa, porque todo lo que te rodea es música, es luz (por mucho que contamine) y es alegría escondida.
Me voy a la ciudad de la cultura, las cigüeñas, las piedras y las historias.
Pero volveré.
Sonreíd...que vuestras sonrisas iluminan mejor que 1.000.000 de bombillas de colores.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Todos podemos ser Anfélixas


Un día Anfélixas se despertó de repente, todavía no eran ni las 7 de la mañana. Había tenido un sueño muy diferente a los usuales, tanto era así, que sin mediar palabra con las ardillas que dormían sobre el lecho, pegó un salto y corrió a llenar de ropa una maleta.

Después metió en zurrones toda la fruta que encontró y también nueces, almendras, castañas y pasas. Sabía que no hacía falta llevar agua encima.

Antes de que las gentes de la pequeña masía despertaran, Anfélixas salió en silencio, avanzando cauteloso entre la hierba, con su gorro de lana metido hasta las narinas, al que, minutos antes, le había recortado dos trozos para convertirlo en una especie de pasamontañas.

Su barba blanca le servía de bufanda y las dos manoplas de cocina, como guantes.

Cuando llegó al final del claro, donde ya empezaba a extenderse el bosque se giró con lágrimas en los ojos, para despedirse. Y sus ardillas, todavía adormiladas sobre el lecho, se preguntaron unas a otras si realmente aquel viejo de 99 años lo conseguiría.


Mientras caminaba recordaba el instante en el que aquel joven de bata blanca le decía, muy apenado, que Anfélixas padecía una enfermedad incurable. En ese momento, sólo pudo ser consciente de que le estaban dando un margen de vida, como si alguien acabase de encender un reloj que funcionaba hacia atrás. "Vivirás un año, Anfélixas, no podemos hacer nada por ayudarte"

Quizás fue la suerte, el Espíritu Santo o la propia personalidad que había forjado durante toda su vida, pero está claro que algo había en él que le obligó a no rendirse.

Aquel año de vida se extendió a dos y a tres y a cuatro...así hasta 79 años.

Pues aquel muchacho de 20 años decidió, como propósito, mantenerse vivo costase lo que costase.

Y emigró a las montañas dejando los medicamentos en la ciudad. Se transplantó árboles y flores en cada órgano de su cuerpo, bebió leche recién ordeñada y cambió la sesiones en el hospital por largos paseos junto al lago, por el tacto de una piedra fría, por aprender a hablar con la niebla y cada animal que atreviese a no temer al ser humano.

Y así vivió 79 años, levantándose cada día pensando que podría ser el último.

Encontró el amor y lo vivió con intensidad, recordándole a su amada, cada mañana y cada noche, que ella era su propia vida.

Pero aquella mañana, cuando le asaltó un sueño diferente a los demás, Anfélixas descubrió que durante esos 79 años se había equivocado, pues sí, había vivido, habia vencido al destino, pero le faltaba algo.

Mientras caminaba entre los árboles sentía una ola de protección, sabía que todos ellos le animaban a continuar.

Su primera parada, después de meses de fatigas y mucho sueño, fue el Polo Norte y una vez allí comenzó a rellenar todos los agujeros que se estaban produciendo por la subida de la temperatura, echaba agua y esperaba a que se congelase. Poquito a poquito los icebergs volvieron a crecer y Anfélixas continuó su camino.

Después llegó a la Selva tropical y allí repobló con cientos de semillas distintas todos los árboles y pequeñas plantas que otros habían talado.

Y poco a poco los animales volvieron a su hogar.

Más tarde, siguió caminando hasta visitar todos los grandes océanos y los recorrió uno a uno, limpiando la basura que los cubría.

Cuando Anfélixas regresó a casa, todo el mundo le preguntó que dónde había estado.

Él sólo respondió que había ido a terminar de curarse.


Una semana después fue su cumpleaños.

Cuando su mujer, sus hijos, sus nietos y bisnietos se acercaron a felicitarle, él sólo pudo sonreír y sujetando con su mano una pluma escribió "Llevadme al bosque"

Entre todos le llevaron, las mujeres lanzaban flores, los hombres tocaban flautas y gaitas y los jóvenes entonaban sus cantos.

Cuando llegaron al comienzo del claro le dejaron sobre el suelo.

Anfélixas dio las gracias y se quedó allí, para siempre.


Pues la Tierra, en un momento de gratitud, le había entregado el mejor de los regalos,

formar parte de ella.


Si algún día pasas por aquella masía, verás a los niños jugar entre las raíces de una gran secuoya, si les preguntas que árbol es, te responderán que no es un árbol.




miércoles, 17 de diciembre de 2008

Vida

Lo siento, si a veces pago mi malestar con quienes menos lo merecen y son las personas que están conmigo a pesar de que no sea nada amable.

A veces me olvido de la vida. Y luego la encuentro de repente, arrinconada en el bolsillo de la mochila, junto al abono y debajo del estuche.

Y le pido disculpas, por olvidarme de que somos personas y aunque sepa que, al fin y al cabo, somos moléculas, no puedo olvidar que más allá de los porqués y de las causas, hay almas.

Y me da igual que me llamen ingenua o que me digan que pongo mi ignorancia en un altar y lo llamo dios, no es cierto.

Sólo quiero seguir creyendo que ser persona es ser algo más. Es ser sueños, emociones, ser ética, ser derecho y complicidad, amigo y compasión, tolerancia e inocencia.

No soy ignorante por creer en las fantasías y en que algún día podremos volar.

Simplemente me niego a vivir pensando que la vida sólo son vueltas de reloj.

Me gusta saberlo todo sobre el ser humano, porque me encanta entender y conocer.

Pero a veces es demasiado real, saber que el corazón late por esto y por esto, saber que tus neuronas funcionan así y que gracias a ellas y a tus hormonas y a toda la electricidad que tienes, puedes amar.

Echo de menos creer en que se ama por razones del destino.

Y no por feromonas.

Quisiera ser ignorante, porque dicen que vives más feliz.

Pero yo no quiero "vivir de paso", quiero sentir las pisadas que doy y poder ver las pisadas que dejo.

Por eso estoy aquí.

Por eso hoy se me empañaban los ojos mientras veía un vídeo en Citología sobre la actividad celular. No sé si sería la música o lo maravilloso que es nuestro organismo, pero es realmente grandioso ver que algo tan insignificante y diminuto sea la causa de que yo esté escribiendo y tú leyendo ahora mismo.

Por eso hoy, mientras escuchaba hablar a un anciano de 65 años, sentía verdadera admiración.

Y no porque fuese catedrático en Anatomía e Histología de una universidad en Alemania y se emocionase mientras nos daba un seminario, que también, sino porque le miraba y veía en él todo lo que había recorrido en su vida, podía ver sus amores y desamores, sus ganas de investigar, sus conocimientos, sus hobbies...

No perdamos las ganas de luchar, de vivir enteramente por y para los demás, querer encontrar el amor del mismo modo que encontrar una cura contra el HIV.

Ser por y para los demás, que, al final y al cabo, es ser por y para ti porque sin los demás dejas de ser alguien.

Eso es...seremos básicamente carbono e hidrógeno...

Pero si dios, la naturaleza, el destino, la materia/antimateria o quien fuese...decidió que fuéramos algo más, seámoslo, no perdamos la oportunidad.

viernes, 12 de diciembre de 2008

El enanito del metro

Dicen que vive en una botella y que por las noches pone un tapón de corcho para que no le entre el frío.
Lleva de bufanda una hebra de lana y se tapa la nariz para no coger catarro.
Usa de zapatos dos tuercas de pendiente, pero suele ir más descalzo, dicen que así corre mejor entre la gente.
Como siempre estaba solo, se hizo amigo de las pelusas y de los chicles pegados en las aceras.
Dicen que siempre les invita a cenar a casa, pero que unos se marchan en cuanto sopla el viento y los demás se quedan callados y nunca quieren cambiar de aires.
Su mascota es una polilla que va con el a todas partes y cuando llueve se esconde, tendrá miedo a los truenos.
Su pasatiempo preferido es observar a los viandantes, pues le gustaría tener, como ellos, unos metros más.
Para ver el sol más de cerca, para oler el aire caliente de las pizzerías, para tener amigos con ojos debajo de la frente, para sentir cómo se escapa la vida entre trenes, móviles, copas y camas vacías.
No le gustan las cabinas telefónicas, se quedó encerrado en una.
Su peor pesadilla, son los fregaderos.
Y el sueño de su vida, cambiar la botella por las manos de una mujer.
Porque sabe, de oídas, que es el lugar más cálido, reconfortante y placentero del mundo.
Le gustaría perderse entre los dedos y tirarse dos horas decidiendo en que lugar de la palma quiere dormir.
De momento dibuja espirales en el cristal cuando fuera hace mucho frío y se pregunta qué sucedería si de repente el planeta girase al revés.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

No hace falta título


Mira que tengo que estudiar y pasar mi tiempo entre "tappers", células, huesos y sillas de biblioteca, pero no puedo evitarlo, ¡siempre tengo tiempo para pensar un poco en ti!


Como dice Jarabe de Palo, quizás sea porque es una de las etapas más nueva, divertida, emocionante, sacrificada, dura e inolvidable de mi vida, pero si algo tengo claro es que es mejor, mucho más, mucho mejor, si lo que me pasa, me pasa contigo.


Tengo un montón de preguntas que hacer, unos cuantos octubres, los mismos que primaveras, un saco de problemas que no pienso resolver, leyes y reglas que algún día aprenderé,

tengo una legión de asignaturas pendientes que cada mes de septiembre vuelvo a suspender,

miles de nuevos paisajes que no me quiero perder y otros tantos lugares que quiero conocer.


Es mejor, si lo que me pasa me pasa contigo. Es mejor, mucho más, mucho mejor, más divertido.


Tengo un montón de arrugas por reír, unas cuantas promesas que cumplir voy a cumplir, cientos de vidas pasadas, no sé cuantas por vivir, pocos buenos amigos y alguno que perdí.

36 grados y medio, debajo de la piel, muchas puertas por abrir, muchas otras que cerré, un cajón lleno de cartas de amor sin remitente, tantas como canciones un día te regalé.


Es mejor, si lo que me pasa me pasa contigo. Es mejor, mucho más, mucho mejor, más divertido.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Pequeña, pequeña, pequeña

Me gusta cuando me dices "pequeña, pequeña, pequeña..." mientras te acercas corriendo a besar mi mejilla, y lo haces despacio, para que lo recuerde. Y no te vas, te quedas ahí pegado a mis manos, olvidando horarios y citas y las luces de navidad.
Me gusta que me cuentes historias que escuché hace años y no decirte que ya me las sé.
Y también conocer las historias nuevas y las que no te inventas.
Me gusta que me preguntes continuamente "¿estás bien?"
Y decirte que no para que me abraces.
No me gustan, me encantan tus ojos.
Porque me dicen la verdad cuando tú no te atreves a decirla, por si hace daño.
Que con el paso de los años sigamos pensando en un futuro de dos.
Que no seamos dos, sino uno más uno.
Me encanta el olor que dejas cuando te vas.
Que seamos amantes y tras un parpadeo seamos niños.
Y cambiemos las caricias por un pulso (aunque nunca gane yo).
Que me susurres muy bajito al oído....y no escuche nada.
Y me enfade y me escape de la cama.
Y cuando ya casi salga de la habitación....se oiga de fondo...junto al jazz de un saxofón...
"pequeña, pequeña, pequeña..."

Si fuera anciana

Si fuese anciana...llevaría esas faldas que llegan por debajo de la rodilla.
Y esos zapatos que siempre son feos, pero eso no importa, son tan cómodos que parecen cojines.
Y me pondría toquilla cuando hiciese frío.
Me gustaría reír como ríen las ancianas, con voz de mujeres que saben mucho de la vida.
Saben hacer todo, todo lo importante.
Si fuera anciana enseñaría mis arrugas con orgullo, porque cada una representa 1000000 de sonrisas, de buenos momentos y de alegrías.
Con mis patas de gallo.
Y mi pelo cano. Suave y blanco que diga cuánto he sufrido y cuánto he llorado.
Pero que también muestre las veces que lo acariciaron con amor.
Quiero ver mis piernas cansadas, de tanto camino recorrido.
Y mis manos surcadas, que digan cuánto escribí.
Y cuánto apreté otras cuando necesité ayuda.
Quiero ser anciana para tener los labios más pequeños. Y al mirarlosreflejados en un espejo, poder contar los besos que me dieron y los que me robaron.
Los que regalé y los que dejé prestados.
Me gustaría ser de esas que se siguen queriendo con el paso de los años.
Que cambiaron la regla por diabetes y el champán con fresas por sobaos.
Que dejaron de buscar el amor, porque lo encontraron.
Y si no lo hicieron no pierden todavía la esperanza.
De esas que van al médico sólo para regalarles una caja de bombones.
Que dicen que todos los bebés que ven son guapos.
Que se sientan en los bancos a ver como los demás no se dan cuenta de que se están perdiendo las pequeñas alegrías de la vida.
Que aún creen que, dando de comer a las palomas, se salvan vidas en el mundo.
Si fuese anciana, sentiría que la vida es maravillosa en todos los sentidos, aunque te juegue malas pasadas.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

No me rendiré



A veces es fácil rendirse...porque los sueños cuestan trabajo.


Esfuerzo, constancia y sacrificar a veces algunas cosas no siempre son los mejores compañeros de viaje.


Por eso no debemos olvidar el final del trayecto, el por qué lo hacemos, el futuro que imaginamos está detrás del sudor de nuestra frente.


Rendirse es fácil, pero ahora que hemos llegado aquí no podemos tirar la toalla.


Sobre todo cuando somos capaces de conseguirlo.


Cuando está en juego ese sueño tan perseguido durante años.



Cuando sabes que aunque fue duro y costoso el camino, al final tuviste su merecida recompensa.







Muchas personas estudian carreras sólo porque creen que serán reconocidos socialmente, pero están muy equivocados. No puedes pasar 10 años de tu vida estudiando algo porque te dará un título, pues lo único que conseguirás es ser un mal profesional. La virtud reside en querer algo de corazón y luchar por ello, no porque a tus padres les haga ilusión, porque ya es tarde para hacer lo que realmente me gusta o porque simplemente eres cobarde.

Las decisiones que tomes se reflejarán en tu vida.

Y nadie te admirará por ser, por ejemplo, médico.

Si no por llegar cada día a tu trabajo con una sonrisa.

martes, 2 de diciembre de 2008

Cosas de dos

Me gustas cuando callas...(decía Neruda)
pero a mí me gusta más cuando susurras en mi oído.

Escucharte al otro lado del teléfono y oirte respirar.

Que me llames para no decirme nada, sólo porque hoy querías oírme hablar.

Y que me escribas algo en papel, porque con un pequeño trazo me conquistas...

Sin que rime, sin que sea bonito, me conformo con que diga

"¿Sabes en qué lugar de tu casa me dejé el jersey?"

Hace tanto tiempo que no cocinaba para seis...

para ti, para mí, para mis emociones, tus bostezos, tu alergia a mi tarta de queso y unas ganas locas de comernos a besos.

Te ofrecería el mundo si fuese mío.

Pero como no puedo, te doy lo que más valoro, la mitad y un poquito más de mi tiempo.

Para perderlo contigo, sólo contigo.

Y lanzar los minutos al mar y verlos sumergirse entre las olas.

Porque si estamos a solas...hay veces que no sé donde empiezan tus manos y acaba mi piel.


domingo, 30 de noviembre de 2008

Cuando éramos jóvenes

Esta mañana me pasó algo maravilloso.

Se me llenó el corazón de ilusión.

Desperté adormilado y, al girarme hacia el otro lado, me encontré con tus párpados cerrados y tus pestañas me rozaron la nariz.

¡Qué sensación verte ahí tumbada a mi lado! Tan armoniosa, tan pura, princesa de mis desvelos.

¡Qué afortunado me sentí al contemplarte!

Entonces, cauteloso, besé tu frente y te arropé con cuidado.

Quién lo diría.

Quién me diría a mí...que llevo 59 años despertando a tu lado...

y me sigue pareciendo que anoche, al acostarnos, fue la primera vez.


sábado, 29 de noviembre de 2008

Siento. Soy. Diente de León.

Un techo de árboles se interponía entre el cielo y mis ojos, dejando sobre mí una suave oscuridad que se veía salpicada por briznas de luz, por gotitas blancas que conseguían pasar entre las hojas, allí en lo alto de las copas.

El silencio dormitaba sobre las rocas, junto a la humedad, al rocío, a la frescura otoñal del bosque. Los colores del verano se oxidaban igual que una manzana en el alféizar de la ventana

y mi cerebro, vacío de preguntas y elucubraciones,

y mi corazón, vacío de recuerdos y tribulaciones,

y yo, llena de pureza, casi transparente, perseguida por el aire y acompañada de los efluvios de las últimas flores.

Sólo natura.

Leza.

Las mariposas libando sobre mi cabeza, degustando mis pensamientos menos fantasiosos, para dejar espacio a la neblina que lentamente se colaba por mi oído.

Y qué frescor en mi cara, la lozanía en mis mejillas.

Un gran sauce, madre sauce, esperaba.

Me esperaba con las ramas caídas, acariciando el suelo, para abrazarme con ellas, suavemente, como si yo fuese un hijo más de Gaia.

Mis pies descalzos sentían el agua corriendo bajo la tierra, como arterias oxigenadas, llenas de vida manteniendo este lugar eterno en el tiempo.

Mi cuerpo perdió sus últimos resquicios de materia, hasta convertirse en un diente de león.

Frágil, pero grandiosamente, sencillamente, armoniosamente...

Bello.

Y volé sobre las copas y el sol me besó en los labios, con tanta pasión,

que mis cipselas, celosas, se soltaron de mis manos y con un soplo de viento se fueron andando.


Maravillada, volé hacia él. Y extendiendo sus rayos me llevó con él, y nos fundimos.

Los pavos reales entonaron sus cantos y la primera gota de rocío cayó al suelo.



Y amando al gran astro comprendí, que sintiendo soy y sin sentir me muero, estando viva o no.
Os invito a pasear por los Jardines de Aranjuez...corréis el riesgo de convertiros en dientes de león...

martes, 25 de noviembre de 2008

Por, Para, Desde, Hacia ti, siempre

Cuando nos conocimos me enseñaste esta canción y pensamos que era preciosa, que sería una maravilla poder tenerla como nuestra, pero sabíamos que no era justo porque era demasiado pronto para decirnos tanto.

Y hoy, después de tanto tiempo, volvemos a escucharla y esta vez sí, si nos la creemos, si es nuestra y si no, gira la cabeza y mira todo lo que ha llovido.

Para ti, Miguel.

Gracias.








Porque siempre estás


Cuando toca reír


Cuando toca llorar, conmigo.


Porque siempre me das lo mejor de ti


Y no esperas que yo haga lo mismo.



Porque entre tú y yo siempre hay algo ahí


Que nos mantiene unidos


Porque el corazón sabe distinguir


Entre lo sano y lo podrido



Porque ayer y hoy somos tan iguales siendo tan distintos



Si tú vas yo voy si yo voy tú vas siempre a nuestro ritmo...



Porque no te escondes


Porque me levantas


Cuando estoy rendido



Porque me respondes


Cuando me haces falta


Porque eres mi abrigo


Cuando llega el frío cuando llega el frío...



Porque das la cara por mí


Porque puedo contar contigo


Porque siento que estás ahí


Porque todo lo compartimos



Porque siempre queda un lugar


Que todavía no descubrimos


Porque lo nuestro sigue igual


Y mira todo lo que ha llovido y mira todo lo que ha llovido...



Porque tú sabes escuchar


Porque te gusta charlar conmigo


Por todo esto y por mucho más



Tu eres mi amigo...

lunes, 24 de noviembre de 2008

La mujer que seducía a los girasoles



¿Por qué has elegido sumergirte en un mundo de tinieblas y de melodías melancólicas?

¿No te das cuenta de que el mundo necesita verte feliz?

Deja de huir de los espejos, de pintar de negro tus vivencias; te centras tanto en apagar las luces y en arrancar los vestigios de esperanza que no le das tiempo suficiente al sol para salir.


Un capullo de una planta tarda en abrirse


y si le fuerzas y le ayudas tú a que florezca, morirá.


Tiene que hacerlo solo y con mucho tiempo.


Sé paciente. Déjate florecer y sé consciente de que no todo lo bueno llega rápido.


No necesitas maquillaje. Sólo póntelo si te hace sentir más bella. Y siéntete bella con rimel y con legañas. Recién levantada y cuando salgas de la ducha empapada.


Quiérete por tu sonrisa.


¿Alguna vez te has parado a observarte?


Mírate las manos, las uñas ¿ves que cada dedo es completamente diferente a los demás?Cada uno tiene sus pequeñas características que le hacen único.


Y tus muñecas, acaríciate los codos y tu espalda, tus hombros, esos que tanto aguantan cada día.


Quiérete. Mímalos.


Y cubre tu piel de fragancias exquisitas. Deja que huela a limón, a jazmín, a menta o tulipanes recién cortados. Y baña tu pelo en oro y miel y luego cúbrelo de flores.


No lleves joyas. La joya eres tú.


Date caprichos.


Detrás de toda tormenta, brilla el sol.


Vamos mujer, quiérete.


Eso es.


Y baila desnuda en el salón, haz la compra con tacones, ve a trabajar con vestido de gala y haz una tarta de chocolate para ti sola.


Y cómela sin remordimiento, ya basta de limitaciones y sufrimientos.


Mímate.


Y después sal a pasear, que todo el mundo te vea,


que todos tienen derecho a disfrutarte.


¿No te das cuenta mujer?


¿No te das cuenta de que los girasoles se giran sólo para mirarte?


Sedúceles.




domingo, 23 de noviembre de 2008

Delirios de un domingo al alba


Se miran y no saben que existen diferencias entre ellos. Desconocen sus propios destinos. Ahora sólo importa investigar, oler, saborear, oír a los demás. Se miran y se ven distintos, pero no les asusta, les causa interés. Se sienten seguros cuando están cerca y están atentos a cualquier cambio, a cualquier acción que haga el otro. Todo por curiosidad.
A medida que pasen los años, esa sensación de seguridad dejará de existir. Cada uno eligirá su propio camino. Uno usará las manos, el otro se defenderá con los dientes.
Y si se encuentran probablemente se mirarán, se ignorarán, pero si se entrometen demasiado uno en las cosas del otro, pueden que acaben peleando.
Y así ocurre. En todas partes.
Si no hubiera puesto esta foto tan maravillosa, perfectamente habría parecido que hablo de personas.
Porque nosotros también tenemos un instinto salvaje e incluso somos peores que ellos.
Si no, ahí tenéis todas las guerras.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Más allá de la relatividad...

Se sentó en la silla y sacó un cuaderno. Estaba nervioso, era el primer día. Su jersey a rayas destacaba entre las 97 camisas de sus compañeros. Con cariño acarició su pluma, cerrando los ojos, sintiendo las letras grabadas en ella: "Para mi nieto", y esperó ansioso a que llegara el profesor al aula y comenzase a explicarles los entresijos de la física, las matemáticas, la química, el álgebra...
Y ese momento llegó y escuchó maravillado cómo aquel señor lo sabía todo, o casi todo. Un ingeniero de pies a cabeza.
Y con qué ganas quería empezar a estudiar, a conocer las leyes del mundo, la verdad más allá de las creencias...
Pero por dentro sentía...sentía que su corazón se había dado la vuelta y no sentía.
Y él no entendía qué estaba ocurriendo.
Lo había conseguido, había entrado en la carrera, su sueño iba a cumplirse, pero a medida que pasaban los días y las clases, veía como algo dentro de su pecho se negaba a aceptar aquello.
Entonces, un día, recogió su cuaderno y su pluma y se fue. No volvió.
Pasaron lista y su voz no volvió a resonar diciendo "Yo".
Porque supo, antes de que fuera tarde, que un poeta no puede aceptar un mundo que no ve.

Porque las matemáticas, la física o la química son ciencias esenciales para poder vivir.
Pero no te hacen sentir plenamente humano.
Porque no te enseñan a luchar por un ideal, a emocionarte con una caricia cuando hace frío, a comprender una mirada que quiere decir muchas cosas en muy poco tiempo o simplemente, a sentir amor.
El corazón no entiende las ciencias exactas, por eso es reversible, cambiante, fluido...
Y un poeta necesita soñar más allá de la relatividad.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Caprichos del destino

Se conocieron hace mucho tiempo.

Y un día como hoy, hace 35 años, se miraron fijamente sabiendo que no sólo les unía una amistad.

Desde entonces siguen mirándose a los ojos con un fulgor que nunca muere.

Y saben que escogieron el camino correcto, cuando enlazaron sus manos y empezaron a caminar juntos.

Y yo le debo a ese día el estar hoy aquí.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Padres, Madres...Hijos



Cuando lo cogí por primera vez entre mis brazos, sentí que mi corazón palpitaba tan fuerte que incluso temí que pudiera explotar de emoción. Cabía en mis manos, podía protegerlo con ellas, podía levantarlo sobre el resto de la gente y después acurrucarlo en mi pecho. Y él no decía nada, sólo me miraba curioso y tranquilo, con algo de miedo, por eso cuando nos quedamos enganchados uno en los ojos del otro, supe que mi único fin en este mundo era amar a esa criatura sobre todas las cosas.

Su piel era suave y aún conservaba pequeños hematomas en su inocente espalda.

Lloré tanto cuando le acaricié y gimió de dolor.

Sentí rabia, sentí odio, sentí ganas de encontrarme con aquellos monstruos que se habían atrevido a herir a esa personita tan indefensa.

Y le besé. Le besé en la frente, en los párpados, en las manos y en los pies. Le besé el ombligo y la nariz y los labios y le besé la espalda y el corazón. Él no se movía, temblaba.

Dale tiempo, me dijeron y lloré de nuevo.

Me pregunté por qué el mundo es tan repugnante a veces.

Pero él me respondía, porque a pesar de todo sus ojitos brillaban esperando que alguien nuevo le diese un poquito de cariño y una oportunidad.

De repente empezó a llorar y no supe que debía hacer. "Cójale, no tenga miedo, vamos, es su bebé y le necesita"

Y yo lo necesitaba a él.

Con cuidado le abracé y paró de llorar. Volvió a hipnotizarme con su mirada y sin quererlo, me sonrió. Y yo sonreí. Y él, al verme sonreír, comenzó a reír, feliz, feliz. Y yo caí maravillado con su risa.

Entonces comprendí...que era la cosita más bella y maravillosa de mi vida.

Y me lo llevé a casa, con el fin de amarlo y protegerlo de por vida. Y de sufrir por él y de castigarle y recompensarle y enseñarle a respetar y amar.

Y mi marido sonrió conmigo, con nosotros.

Porque los dos amábamos a ese pequeño que había llegado por fin a nuestras vidas.


Un día, al cruzarme con unas vecinas escuché que mi hijo era un desgraciado por tener los padres que tenía.

Simplemente dejé la compra en el suelo y me di la vuelta.


"Mi hijo es feliz. Ayer mismo dijo su primera palabra. ¿Saben cual fue? Dijo papá. Y lo dijo mirándome. Y luego miró a mi marido y también le llamó papá. ¿Y saben qué? Mi hijo no es un desgraciado, pero si lo fue. Lo fue cuando sus padres biológicos se dedicaron a pegarle palizas porque lloraba demasiado, o no quería comer o simplemente molestaba. Su madre y su padre no tenían un certificado que demostrase que eran buenos padres y yo sí lo tengo, porque he luchado mucho por conseguir adoptar a mi pequeño. Si después de esto siguen pensando que por tener padres homosexuales mi hijo será raro o desgraciado, háganlo, me da lo mismo. Porque él será mucho más educado, tolerante, abierto y sensato que todas ustedes, téngalo claro, porque vamos a esforzarnos mucho porque así sea."


Recogí la compra y entré en casa. Mi marido estaba sentado junto a la cuna, tocando el piano. Y nuestro hijo le miraba absorto, empapándose de la música. Al verme entrar comenzó a patalear para llamar mi atención y yo corrí hacia él y lo levanté por los aires, mientras él reía.

Mi trocito de vida, nuestro trocito de vida.



Supongo que sobran las palabras, todo queda claro y es contundente.

Me río yo de Rouco Varela y su concepto de familia y de las manifestaciones sobre la familia y la figura del padre, la madre y los hijos, ya puesto faltan el perro, el gato, la tía abuela misionera y el tío que vive una mansión en Escocia.

Sí, me río. Porque una familia no tiene un número de miembros establecido.

¿Acaso unos abuelos que crían a sus nietos porque sus padres han fallecido, no son una familia?

¿Acaso una madre soltera y su hijo no son una familia?

¿Acaso un padre con tres hijos y viudo no son una familia?

No...me dicen, es que los homosexuales no deben adoptar. ¿Por qué?

Entiendo...prefieres dejar que un niño siga siendo huérfano antes de ser criado con amor?

Ah...que me dices que prefieres que antes lo adopten una mujer y un hombre. Si eso es lo que te preocupa, puedes tranquilizarte.

Por desgracia, tenemos muchísimos niños huérfanos en todo el mundo como para pensar que las parejas homosexuales van a quitarles niños a las heterosexuales.

¡Por Dios! Estamos hablando de niños que cumplen los 18 años sin haber tenido cariño y afecto en sus vidas. ¿Preferís que crezcan así antes que con dos padres o dos madres que les darán todo el amor que puedan y más?

Hay muchos, muchísimos padres biológicos (madres y padres) que no saben educar, que deberían tener prohibido tener hijos, pues sólo saben malcriar o maltratar.

Qué más os da.

No seáis paletos. Alegar que un hijo de homosexuales saldrá "raro" es patético ¿en qué os basáis?

Ah...¿Volvemos a los patrones familiares de padre, madre, hijos?

¿Y los hijos que son huérfanos de padre al nacer? ¿Son "raros"? ¿No verdad?

¿ Y los huérfanos de madre? ¿Lo mismo quizás?

Que poquito cuesta abrir la mente, que poquito cuesta reconocer la propia ignorancia.

Y encima los que pensáis así creéis en "el avance y desarrollo del mundo", pues empezad por tolerar, si no vais de culo contra el viento (perdón por la expresión).

Queda mucho por cambiar, pero no es imposible.

Y no sé a vosotros, pero es que a mí la foto de Anne Geddes me hipnotiza...
Se lo dedico a dos mujeres que sé que, seguramente, quizás no, se emocionen mucho cuando lean mi nuevo relato. Mis Mª Ángeles favoritas (la Rubia y la morena) os quiero mucho.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Posdata

Posdata: Y el problema es que vuelvo a encontrarte cuando menos me lo espero y mi lista de prioridades tiembla, se desabarata y cae al suelo. Caminamos por las calles desiertas, riendo, recordando, pidiendo perdón, dando las gracias y nos imaginamos ese futuro juntos que tanto asusta...
Qué difícil es...amar.
O por lo menos amar sabiendo que es demasiado pronto para quererse demasiado.
Has vuelto y encima me haces feliz...¿cómo lo haces?
Lo bueno de todo esto es que ya no tengo miedo a nada, gracias a ti.

C.P: 88888

16 de noviembre de 2008

Querido tú:

Este mes está resultando, como siempre, nostálgico, deprimente y solitario. Pero bueno, como siempre dicen, uno debe ser optimista asi que pienso que sin noviembre no hay abril.
No te echo nada de menos, pero nada, nada. Será porque no te veo, porque no hablamos, porque me entero por rumores de que se te ha visto con otras, porque me demostraste poco antes y ahora lo reafirmas. No te culpo, la culpa fue mía por darte demasiado y malcriarte. Que ingenua de mí, aquellos días, cuando te preguntaba si yo era especial para ti; me respondías que sí, que no tenía por qué preguntarlo y luego colgabas el teléfono y olvidabas mi cumpleaños, nuestra cita, mis alergias o alguna manía tonta como que no me gusta beber vino.
Explícame entonces...es una curiosidad...¿por qué te atreviste a decirme que me querías?
Que manera más tonta de malgastar una palabra. Decir te quiero no puede ser algo que se diga demasiado y a todo el mundo, pues pierde valor. No se puede querer igual a todo el mundo, y la gran verdad es así, cuando se quiere cuesta decirlo, por eso sale poquitas veces pero con mucha fuerza.
Te escribo esta carta que nunca leerás, sólo porque necesito poner en orden mis prioridades. Por fin sé que es cierto, te estoy olvidando y no he tenido que hacer nada. Sólo dar voz a mi yo racional. Algunas veces me asaltan pensamientos y tengo miedo. Pienso que por tu culpa ahora me da miedo confiar en el amor y me vuelvo obsesiva, calculadora, sopeso las palabras antes de hablar, ¡incluso los versos antes de escribirlos! Como Juan Ramón Jiménez corrigiendo sus poemas antiguos para llegar a la perfección...¡no por favor! No quiero ser eso.
Quiero enamorarme tanto que no recuerde cómo se camina, de tanto flotar y flotar.
Y los batacazos emocionales...bueno, bien dicen que se aprende a sufrir a amando y a amar sufriendo.
Qué cosas...
Hace sol, he desayunado chocolate con fresas y hace un rato que The Cranberries cantan en mi salón.
No vuelvas, ni como amigos porque me arriesgo a caer de nuevo. Déjame seguir.
Un abrazo.

viernes, 14 de noviembre de 2008

How wonderful life is now you're in the world


Te conocí sin querer, quizás en ese instante no fui consciente de nada.
De esas veces que una mirada o un "soy tal..." no dicen mucho, pero que luego se repiten...y no se olvidan.
La lluvia caía sobre nosotros y no me apetecía perder el tiempo en buscar mi paragüas.
Nos quedamos ahí parados, sin saber si el sol volvería a salir algún día y, por si acaso, dejé una nota en tu bolsillo con el nombre y la calle de una tienda donde venden luz.
Tú, por si acaso, hiciste lo mismo, sólo que en tu nota ponía tu dirección.
Me preguntaste cuántas heridas tenía. Y de ellas cuántas se habían cerrado y cuántas seguían abiertas.
Después sacaste una caja de tiritas y me la ofreciste: "Llevan mi nombre...no sé si podrán cerrar las últimas"
Bueno, respondí, puedo probarlo gracias.
¿Tú tienes heridas? Le dije.
Algunas, me contestó.
Pues toma, te doy mi jarabe.
Gracias...¿funcionará?
No sé, dame tiempo...
Vale.
Después se encendieron las farolas. Seguía lloviendo.
Y yo seguía viendo tus ojos parpadeando de vez en cuando, haciendo guiños a los míos.
¿Me querrás algún día?
¡Eso nunca se pregunta!
Entonces me cogiste de la mano y susurraste al oído...
My gift is my song and this one's for you
and you can tell everybody that this is your song
it maybe quite simple but now
that it's done
hope you don't mind I hope you don't mind
that I put down in words
how wonderful life is now you're in the world
(Elton John - Your song)
Y yo no pude hacer otra cosa, sino enamorarme de ti.

jueves, 13 de noviembre de 2008

España: Así nos va

No entiendo porqué cuando se habla de juzgar a los asesinos del Holocausto todo el mundo está de acuerdo y cuando se dice "Memoria histórica..." en España, todos prefieren agachar la cabeza y murmurar "no hay que remover el pasado...".
No lo entiendo.
Hubo republicanos asesinos. Sí.
Hubo fascistas asesinos. Sí.
Hubo inocentes que murieron sólo por pensar diferente. Sí. Y de los dos bandos.
Pero aquí nadie habla de la guerra, aquí se habla de los que vencieron e instauraron su régimen.
De los que asesinaron, torturaron, reprimieron, forzaron, destruyeron y amordazaron para mantener el control, para arrasar con aquellos que se negaban a dejar de ser libres.
Piensa durante unos minutos en tus padres.
Ahora imagina que fueron fusilados y sus restos están reposando en fosas comunes localizadas.
¿Sientes dolor?
Así se sienten cientos y cientos de hijos y sobrinos que sólo desean dar un sepulcro digno a los restos de sus seres queridos.
Si hay gente que llora recordando, también hay gente que llora porque jamás podrá recordar, ya que alguien apretó un gatillo y se llevó los recuerdos demasiado pronto, demasiado pronto para poder recordar.
Y esto no lo digo por tener los ideales que tengo, que también. Sólo hay que ser justo.
Si la República hubiese ganado esa guerra, sabemos de sobra que también hubiese habido represión para el bando fascista (seguro que no tan cruenta, pero ahí ya me meto en subjetividad...) y hoy en día, si un hijo de un soldado nacional pidiese recuperar los restos de su padre fusilado, ¿alguien se atrevería a negárselos? ¿acaso alguien tiene tan poca humanidad?
No hablamos de ideales ni creencias, sólo de justicia.
El hombre que mata es asesino, sea la causa que sea, el fin o el ideal.
Por lo tanto...dejémonos de izquierdas y derechas, de remover el pasado o dejarlo reposar...y pensemos en lo que realmente importa, honrar a los que se fueron cuando todavía tenían mucho por vivir.
Puedes ser republicano o franquista, pero no puedes obcecarte en lo que crees.
Porque hay que promover la tolerancia...pero hay cosas que no se pueden respetar.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Mundo real

Ella era sordomuda.
Él era ciego.
Y esta no era la típica historia de amor en la que uno veía y el otro hablaba.
Sencillamente ellos eran felices.
Tenían un bebé acondroplásico.
Y una hija mayor que iba en silla de ruedas y se había quedado embarazada.
La madre de ella era deficiente y el padre de él, era esquizofrénico.
Los abuelos fueron prisioneros de guerra y la hermana de él, fue una mujer maltratada.
Un primo segundo de ella vivió el Holocausto en Berlín.
La mejor amiga de su hija era judía y lesbiana.
Sus vecinos del cuarto derecha eran del Atleti y la rumana que regentaba la tienda de comestibles había dejado 4 hijos de 3, 4, 6 y 9 años en su país.
El guatemalteco que vendía revistas en el kiosco decía que conoció a Rigoberta Menchú y un africano de dos metros 15 le escuchaba contar historias interminables.
Un comunista se escondía en el sótano del edificio y una anciana de 96 años le bajaba todas las mañanas sobaos y leche caliente.
Un día llegó un hombre al barrio haciéndose llamar "el presidente de los EEUU...".
Nadie le hizo caso.
¿Acaso él por ser él era más importante que cualquiera de los que he nombrado?
Poder...¿acaso es necesario?
No lo sé...quizás no todo el mundo tenga la vida que quisiera, pero por lo menos disfrutan haciendo lo que hacen.
Puedes no tener vista y no verás la belleza del cielo.
No poder hablar, o peor, no poder reír porque nunca escuchaste a otros hacerlo.
Puedes medir un metro o estar postrado en una silla de ruedas que te impida echar a correr.
Puedes tener un hijo a una edad muy temprana y ver chafada tu idea de estudiar, trabajar, salir, etc.
Puedes no ser cómo los demás, ser diferente. Haber sufrido o haber disfrutado la vida.
Haber nacido en un país libre y rico o en uno que se muere día tras día.
Puedes vivir encerrado o creer que la muerte no es final, sino el siguiente paso.

No vayas por el mundo imponiendo tus ambiciones al resto, porque nadie tiene tus mismos sueños, pero si quiere ser igual de feliz que tú, pero haciendo otras cosas.

martes, 11 de noviembre de 2008

Un abrazo


Eres un pedacito de tarta de almendras con caramelo recién salida del horno,

acompañado por un vaso de leche templadita con nesquick.

Eres un sillón viejo de esos que te sientas y te hundes,

mirando por un ventanal que da hacia el mar del norte.

Tú eres el mar del norte.

Y me mojas y voy sintiendo como la brisa se cuela por las rendijas.

Y hueles a lluvia y a hierba mojada.

Y te escucho silbar entre las montañas, eres esa manta gigante y caliente por encima de mis hombros.

Eso eres tú.

Mi sonrisa tempranera en el vagón del tren.

La sonrisa de mi hermana.

Tu periódico, mis manoplas, tú mordiendo tu mochila, yo profundamente dormida, las mentiras que pululan alrededor, las carcajadas, los silencios, el amanecer.

Eres la primera parada.

El que acompaña al portal sin esperar un beso de despedida.

Eres secretos que se asoman pero nunca se escapan.

Y te tocas la nariz y pides "favores humanos".

Parece mentira que nos conozcamos tanto y cada día descubra algo nuevo de ti.

¡Así nunca nos cansamos!


Eres un montón de enanitos riéndose a carcajadas mientras corren entre mis pies.

Eso eres tú.

¿Lo sientes?

Te he mandando un abrazo. (de oso)

lunes, 10 de noviembre de 2008

Hasta siempre

Un camino de baldosas amarillas.
Y es como volver a empezar, como intentar seguir, es convencerse de que no te olvidaste nada en la habitación del hotel y salir de allí sin mirar atrás.

No sé, como decirte esto. Espera que lo intente...
Te quiero.
Al final no era tan difícil, pero me daba tanto miedo...
Sobre todo ahora, que sé sin lugar a dudas en que punto nos encontramos.
Yo en el filo de lo imposible, lo inestable.
Sentada en un dedal que hace el pino, mientras tú me das la espalda pensando en qué diccionario se encuentran definidos todos mis desvaríos.
Y muevo mis pies, no llego al suelo.
Me gustaría pedirte la mano y después darte a elegir el lado de la cama, cruzando los dedos para que no escojas el que quiero yo.
Y saber que aunque lo hagas me dará lo mismo, porque dormir a tu lado es como acariciar algodón, oler una cesta de fresas o mirar cómo una abeja bailotea sobre una flor, desconociendo que el polen se irá con ella.
Pero mejor vete, mejor para mí, para ti no lo sé, porque nunca me has dejado claro si soy una frase, un capítulo o una hoja con la esquina doblada en tu vida.
¿Me preguntas qué eres tú?
Déjame pensarlo...¿todas las palabras?
Quizás no merezcas tanto...
Me he dado cuenta...no sé, de que te he dicho que te quiero y no has contestado...
Supongo que me quedo con los dos lados.
Mejor me voy, me llevo el dedal por si me encuentro con otro y a lo mejor se quiere parar a escuchar un ratito mi voz.
Hasta siempre.

jueves, 6 de noviembre de 2008

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Lo que no vemos

- Túmbese y relájese. Ahora, cuénteme todo lo que sienta.
- Bien...bueno, no sé cómo empezar. Iré al grano, ¿sabe?, bien...odio a la gente.
- Mmm...continúe.
- Sí, odio a la gente. Soy antisocial. Pero no veo que sea algo malo ¿sabe?. Odio a la gente que me rodea porque no la soporto, no soporto a nadie. Me dan lástima al principio, luego asco y acabo teniendo que largarme del sitio en el que esté porque sino sé que acabaría asesinando a alguien.
Jajajajajaja, bueno, asesinar digo, eso es algo que me encanta hacer.
- A ver, a ver...cálmese, le encuentro excitado.
- ¡No estoy excitado! ¡Qué pasa! ¿Usted también piensa que estoy loco?
- No. No lo está. Soy psiquiatra, por eso ha venido usted a mí ¿no?
- He venid porque quiero compartir con usted mi horrible secreto.
- Bueno, pero usted quiere curarse ¿no?
- ¡Que no estoy enfermo! ¡Me gusta matar!
- ¡Cálmese y vuelva a sentarse! A ver, haremos un listado de cosas que le molesten de la gente, así sabremos por donde empezar. Dígame cosas que le causen molestia de los demás, no se limite a físico o comportamiento, diga todo lo que piense.
- Vale. Pues odio que me rocen en el metro, me agobia muchísimo. Odio a los chinos y a los de raza negra, a las mujeres teñidas de rubio, a los niños pequeños y a los adolescentes. Odio el olor a menta. No me gusta ver a alguien tocarse la nariz, o chuparse la mano y luego tocar un botón de un ascensor, o una barra de un bar, o tocar algo que yo voy a utilizar después. No me gusta que se sienten a mi lado, que me sonrían, que me pregunten qué tal estoy o qué hora es. No me gusta la gente que habla alto, ni la forma de vestir de las mujeres, con sus tacones, sus escotes, sus pendientes y ese asqueroso carmín rojo.
- Sí...
- ¡Odio a las mujeres! Pero odio más a los hombres, porque están gordos, o les apesta el aliento, o se te quedan mirando sin venir a cuento, ¿sabe? me dan ganas de apretarles el cuello y no parar.
- Escuche...
- Odio a los cerebritos y a los analfabetos. Odio a la gente normal y mediocre.
- ¿Usted se considera superior al resto?
- ¡Desde luego! Soy mucho mejor que un maldito peón de obra, por ejemplo.
- ¿Entonces es usted muy clasista?
- No, porque también le odio a usted por creerse Dios ahí sentado en su estúpida butaca soltando sus estúpidas frasecillas, sólo porque cobra mucho más que yo.
- A ver, volvamos al principio e intente...
- ¡Cállese! ¡A mí nadie me da órdenes! Estoy harto de este mundo con sus reglas y normas y mierdas. ¿Yo soy libre sabe? Quiero irme de aquí.
- Puedo ayudarle.
- No no puede ayudarme, ni usted ni nadie y seguiré asesinando gente ¿sabe?, porque nunca me pillarán, mi papel en la sociedad es demasiado estable y perfecto.
- Pero...

De repente se abrió la puerta y una menuda mujer de unos 36 años asomó la nariz diciendo:

- ¿Doctor Shall? Su primer paciente ha llegado ya, ¿le dejo pasar o espero un momentito?
- Oh sí, Mery, adelante, espere que guarde unos papeles y la aviso.

El Doctor Shall se levantó de la butaca y con cuidado se colocó el cuello de la camisa. Buscó su reflejo en el espejo de la pared, con cuidado se arregló la barba y después se metió la camisa en el pantalón. Con tanto paseo, levantándose del diván y sentándose en la butaca una y otra vez, había acabado sudando y con la ropa fuera.
Se sentía eufórico, pero lo que más le hacía disfrutar era la sensación de que sólo él sabía la verdad, su verdad.
Volvió a poner el cojín que había lanzado contra la ventana mientras gritaba que odiaba a las mujeres.
Se arregló la corbata. Colocó con cuidado los folios sobre la mesa.
Dibujó su mejor sonrisa y tras ponerse su bata blanca, abrió la puerta.

- Buenos días señora Patten. Bienvenida. Está usted muy guapa hoy.
- Gracias doctor...usted sabe cómo tratar a una mujer, sin duda.

Y mientras cerraba la puerta tras de sí, el doctor Shall cerró los ojos, como si estuviera saboreando esa sensación de odio que comenzaba a emanar por cada poro, pelo y uñas de su cuerpo. Después, girándose lentamente, abrió su cuaderno de pacientes y marcó un tic en el número uno.

- Tengo muchísimos problemas que contarle doctor...no sabe usted lo mal que estoy - decía la señora Patten mientras sacaba de su bolso un pequeño paquete de chicles de menta.

- Tranquila mujer - respondía él con una agradable sonrisa - ¿qué hago yo aquí entonces si no es para ayudarla a usted?

lunes, 3 de noviembre de 2008

Gracias de nuevo, Ismael

Hoy ha sido un día de reflexión.
De esos pensamientos que te asaltan de repente, apareciendo primero como palpitaciones confusas en el corazón.
Y necesitas pensar o llorar o pasear...o un abrazo de papá o de mamá.
¡Somos humanos!
Y como siempre, tras desahogar mis inquietudes profesionales con papá, mis desvaríos emocionales con ese amigo que nunca se aleja, he puesto el lazo final a esta tarde de noviembre con mi amante por palabras, aquel que me enamoró con su voz y su pluma, con su guitarra y su corazón:
Ismael Serrano.

Si tuviese que cubrir totalmente los deseos de mi corazón debería escribir unas 30 canciones ahora.
Pero como me gusta elegir una entre muchas, hoy me quedo con ésta...que, como siempre, ha conseguido relajar mi ansiedad, mis miedos y encender vestigios de luz en mis entrañas...
Preciosa.
Al escucharle consigue trasladarme a esa Edad Media de los cuentos de princesas, como ese trovador colgado de un árbol que canta para nadie...para mí.

http://www.goear.com/listenwin.php?v=fc4bc2f

Te conocí viendo pasar trenes que nunca regresaban.
Tú esperabas a otro hombre en la estación, parecías cansada.
No supe qué decir, se quedó un ángel dormido en mi garganta.
Al fin el tiempo nos reunió,
como a planetas que orbitan.
Coleccionabas soles, me dijiste.
Te enseñé mis heridas.
Tú te soltaste el pelo y amarraste las horas con tu cinta.
Y ahora te miro, tras tanto años.
Creo que aún te debo muchas canciones.
Regar las flores de tu regazo.
El tiempo y sus mareas fueron meciéndonos con sus latidos.
El fiero canto de un guerrero cisne anunciaba un nuevo siglo.
Cayeron hombres, levantaron muros y aún seguías conmigo.
Ahora te escribo esta canción, Madrid agita sus estambres.
No puedo dar con el última verso y mi puerta se abre.
Anda, ven a la cama, me susurras,
¿No ves que se hace tarde?

Y ahora te miro tras tantos años.
Creo que aún te debo muchas canciones.
Regar las flores de tu regazo.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Sólo un consejo...

No dejes que nadie te juzgue por elegir mal sin haberse parado a escuchar tus motivos.

No tengas miedo a equivocarte.

Sé realista.

Sólo los que viven la vida al 100% pueden permitirse el arrepentimiento.

Es mejor arrepentirse de algo que has hecho.

Arrepentirse de algo que NO hiciste es una espina que jamás se desprenderá de tu alma.

Vive el presente, por si no hubiese futuro.

Vive el presente, para el futuro.

Vive.

Hazlo de tal manera...

Que nunca sea demasiado tarde

Para decir te quiero, para pedir perdón, para marcharse, para volver, para empezar otra vez...

Para continuar.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Habitación 103

Es inexplicable.
Por mucho que intente definirlo no encuentra la palabra exacta, ese afortunado puñado de letras que pueda expresar lo que ahora mismo está sintiendo, mientras abre los ojos despacio...muy despacio, pestañeando suavemente, saboreando el olor que cubre la almohada, las sábanas y su propio cuerpo.
Su cabello ondulado cae sobre la cama, extendiéndose como las olas del mar sobre la arena, sus piernas desnudas acarician el tacto del somier y, tumbada boca abajo, puede sentir todos y cada uno de los poros de su piel despertando.
La luz del sol se cuela por las blancas cortinas y el aire fresco que queda despues de la lluvia intenta curiosear, filtrándose por las rendijas de la ventana.
La habitación en calma parece imperturbable. Parece incluso que Madrid por un momento huele a sal y lo acuna un mar frío y cientos de paradisiacas palmeras.
Se podría decir que aquello es el cielo.
El oxígeno reacciona con millones de moléculas de amor, moviéndose de aquí para allá, uniéndose, rompiéndose, fusionándose.
Y antes de que ella pueda incorporarse, una mano grande y cálida toca su espalda, con cuidado, como si fuera a acariciar una pompa de jabón. Y siguiendo la línea que dibuja su columna sube hasta su cuello, y después, sólo siente el calor y la intensidad de unos labios mojados, empapados de agua, y un susurro "Buenos días melocotón...".
Se gira hasta encontrarse con sus ojos.
Es inexplicable.
Nada ni nadie diría que el mundo no es un lugar maravilloso para vivir.