martes, 3 de febrero de 2009
El señor Martín
Y él no quiero dejar de serlo. Es más, a pesar de que nunca estudió, pues siempre tuvo sus manos ocupadas arreglando automóviles y cualquier máquina estropeada, está seguro de ser el mayor filósofo que ha existido y existirá. Aunque nadie lo llegue a saber nunca.
Entre esas paredes descorchadas y un techo que alguna vez fue blanco, el señor Martín se sienta sobre una butaca granate de reposabrazos ennegrecidos y respira tranquilo.
Tranquilo de momento, hasta que comiencen a llegar esos pensamientos fruto de días enteros de reflexión.
¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Y, mientras nos hacemos esas preguntas, ¿qué hacemos? ¿Por qué vivimos? ¿Quién decide?
Después entra en terreno más concreto, donde sus temas preferidos son ¿Qué es la locura? ¿quién decidió que era una enfermedad? ¿Por qué el ser humano hace daño? ¿Está en nuestra naturaleza ser crueles? ¿Las reglas existen para recordarnos que no somos libres?
¿Acaso sabemos que es la libertad? ¿El amor y la amistad son egoísmo e intereses?
Y todos los días, mientras fuma cigarros y bebe coñac, se pregunta, se pregunta, se pregunta.
Se pregunta, pero jamás lo deja escrito. Tiene la creencia de que la idea, una vez que se plasma en una hoja, pierde parte de su pureza sólo porque nos entretenemos en buscar las mejores palabras que la expliquen.
Quizás por eso la mayoría de las veces la conclusión a la que llega es que el problema del ser humano es ser humano.
Pero el señor Martín divaga sólo durante unas horas, ya sean, 3, 9 o 13 y cuando termina olvida las reflexiones y baja a la calle a pasear.
Es entonces cuando intenta descubrirse a sí mismo.
Pero nunca recuerda por dónde empezar.
Si alguien le ve le saludará diciendo "¿Cómo está señor Martin?", pero nunca se parará a escuchar su respuesta.
Pero a él no le importa, sabe que este mundo va demasiado deprisa, él se dio cuenta hace mucho tiempo. Por eso prefiere preguntarse todo, por si algún día algún ángel o visitante del futuro aparece en su salón y así él pueda tener, con él o ella, un tema de conversación importante.
domingo, 1 de febrero de 2009
Desvaríos de febrero
entre las nubes vuela,
tirado por caballos.
Déjame besarte como nunca lo hice.
Tatuando en mis viejos labios,
despacio,
tu efímera presencia.
Para llevarte conmigo lejos.
Para que nadie vuelva a amarte.
Para llevarme tu esencia.
Dame tus manos y tus ojos. Y a cambio te daré los míos.
Para que tú veas lo que yo hago, para sentir lo que tú tocas.
Y creamos, ingenuos, que estamos juntos.
Quiero ser tu energía.
Tus fluidos.
El aire que hay dentro de ti.
Para quedarme siempre a tu lado.
Aunque desde este carro de muerte en el que voy montado,
sólo siento que me alejo eternamente de ti.
sábado, 31 de enero de 2009
Para él
Eres...lo bueno y lo malo de mi historia. Una historia que, como tántas, es principal y única para mí, pero para nadie más.
"Te conocí viendo pasar...trenes que nunca regresaban...tú esperabas a otro hombre en la estación, parecías cansada" (Ismael Serrano)
Quizás no fue tan poético, pero el primer cruce de mi camino y el tuyo se hizo así.
No era una estación, pero yo sí esperaba a otra persona y tú, sin querer asustarme, te fuiste introduciendo en mis tardes de adolescencia como un amigo más con el que conversar.
No te mentiré, desde el primer instante que nos miramos a los ojos supe que eras el hombre de mi vida.
Pero esa vida se torció y como decía Gasset "Yo soy yo y mis circustancias" y cómo no, ambos fuimos algo más que corazones aprendiendo a sobrevivir.
Fuimos niños con 15 años, fuimos alcohol y fiesta, noches de verano, clases de la ESO y luego el bachiller, fuimos injusticias, cumplimos los 16, los 17, los 18, tuvimos amigos y nuevas personas, mensajes de móvil y palabras al oído.
Y cambiamos la vergüenza, el ir de la mano, por preguntarnos cómo nos iría la vida 20 años después.
Lo más curioso...es que la imaginamos juntos.
Y ahora estamos aquí, sentados a los pies de un palacio, diciéndonos que jamás encontraremos a nadie que nos ame y nos cuide como sólo nosotros podemos hacerlo.
Y aún así tenemos miedo.
Y es que sólo contigo esta luchadora inconformista se olvida del mundo en el que vive y pierde la cabeza cuando le dices, sin dudarlo, "te quiero".
Y llega cuando menos me lo esperaba.
Entonces vuelves a tomar mi mano y a pedirme que nunca me vaya.
Y aunque sepa que lo haré...
esos ojos verdes me hipnotizan y sólo te respondo
que nunca me iré.
"Es la sensación de haber compartido contigo media vida,
que me obliga cuando te canto a tener mi garganta contenida." (Alejandro Sanz)
jueves, 29 de enero de 2009
Febrero termina con flores azules
Eres uno más entre la gente con la me cruzo cada día. Una mirada más.
Pero yo te miro....y tiemblo.
miércoles, 28 de enero de 2009
Amigas
Al llegar al otro continente descubrí que los que sí parecían ser un poco como yo, o por lo menos el color de su piel era igual, eran los que me despreciaban.
No lo comprendía. Se reían cuando me preguntaban si conocía a Madonna o a Beckham y yo respondía que si eran amigos suyos.
Qué inocente era...
Nunca me sentí tan sola como en esa ciudad gris.
Recuerdo que mi madre solía sentarse en la orilla de mi cama y contarme que algún día volveríamos a nuestro hogar.
Pero ese "algún día" me sonaba demasiado lejano.
Un día nos llevaron con el colegio al zoológico, jamás pensé que podía existir un lugar tan triste.
Ningún animal sonreía, no eran ellos mismos. Para mí fue horrible tener aguantar sin gritar y llorar.
Entonces recuerdo que la vi allí abajo, tumbada en la hierba. Era preciosa. La gente se acercaba y le gritaba que se girase para fotografiarla, incluso les exigían a los cuidadores que la obligasen a posar. Yo era pequeña y se suponía que los niños "no entienden nada"...pero sentí verdadero asco hacia esas personas.
En un instante fugaz nos miramos. Ella a mí y yo a ella. Y ambas supimos que éramos iguales: dos almas encerradas en un lugar que no era el suyo.
Aquella noche le pedí a mi madre que la secuestráramos y nos la lleváramos a casa, a nuestra verdadera casa lejos de allí.
Pero sólo me dijo que algún día entendería que no todo es posible por mucho que nuestro corazón lo desee.
Durante todos los meses siguientes acudí en secreto a verla y ella me esperaba feliz, despierta y caminaba de un lado para otro.
Después de un periodo de tiempo que se me hizo eterno, mi padre me preguntó que si quería volver. Yo asentí.
Esa tarde quise despedirme de mi querida amiga, pero al llegar a su recinto no estaba. Había una igual que ella, pero ella, mi amiga, no estaba. Le pregunté a los cuidadores y me dijeron que qué inventaba, si era la misma de siempre, pero me mentían. Yo sabía que no era ella. Entonces uno de ellos, un muchacho joven, se agachó y me confesó que se había ido al cielo para siempre.
Regresé a casa y lloré como nunca había llorado en mi vida. Y durante el viaje de vuelta a mi hogar no pronuncié palabra alguna. Desde el avión la busqué, por si era verdad que estaba en el cielo. No la encontré.
Ya en mi verdadera casa, en el otro continente, me di cuenta de que no podía ser verdad que ella se hubiese ido para siempre sin avisarme.
Y corrí, corrí como un guepardo más entre las plantas doradas.
Llegué más lejos, más allá de donde los mayores nos dejaban jugar y vi muchísimos como ella.
Sentí miedo. Estuve a punto de dar la vuelta y deshacer mis pasos.
Pero entonces ella me llamó.
Estaba bañándose en el agua. Sí, era ella. La habría reconocido entre un millón.
Con sus ojos blancos, ciegos. Y su cariño infinito.
martes, 27 de enero de 2009
Un muerto encierras - Ismael Serrano
Como todas...es bellísima.
"Perdida la calma se pone muy serio,
cunde el pánico y le invade un horrible miedo.
Su boca cobarde pronuncia:
te quiero, no te vayas nunca no te vayas lejos.
y ella echa a temblar, ella echa a temblar,
ella echa a temblar...
yo también te quiero."
domingo, 25 de enero de 2009
A vosotros: mis amigos
Hace un año me llevásteis engañada a una fiesta sorpresa y este año fue la fiesta la que vino a mí.
Cuando me asomé al balcón no podía creerlo.
Ahí estábais. Sonreíais esperando a que saliera mientras los globos que cubrían el coche se movían con el viento.
Madre mía el mal día que hacía, el viento, la lluvia...y eso no os impidió venir a verme.
Y la música del megáfono diciendo: "Cumpleaños feliz..." y todos bailando y yo sujetando la bandeja de pasteles con los ojos húmedos (por la emoción y por el viento).
No sé que más decir...que más añadir a mis interminables agradecimientos.
Sólo sé que tengo los mejores amigos del mundo y que por ellos daría cualquier cosa y lo firmo sin que me tiemble la mano.
Cristina, Ángela, Esther, Alba y Miguel: GRACIAS POR TODO LO QUE HABÉIS HECHO.
sábado, 24 de enero de 2009
El mejor regalo
Es increíble como se puede aprender tanto de alguien que seguramente no estudió ninguna carrera, ni sabe los últimos avances en genética o desconoce cual fue la canción del verano.
Cómo te hace sentir niño mientras te explica cómo se utilizan las riendas del caballo y mientras lo hace te cuenta que a su mujer le transplantaron un riñón antes de ayer.
Y mientras el sol se pone en el horizonte, el viento sopla helándote las orejas y tú, sentado en el carro, te sientes capaz de todo sólo porque en cuestión de segundos sabes conducirlo y llevar a dos pequeños caballos.
Y el tiempo se detiene mientras los coches te adelantan y los pasajeros te saludan sonriendo, parece que nunca está de más regresar a lo tradicional para sentirse pleno o más cercano.
Y los niños escuchan los cascabeles y dejan sus juegos para observarnos.
Y nosotros reímos, con el aire en la cara y esos dos potros mágicos trotan y vuelan, ajenos a lo que ocurre en el mundo.
He rejuvenecido, lo suficiente para cumplir años mañana.
No tengo palabras para agredecer este regalo y por haberlo compartido con dos personas tan esenciales en mi vida: Miguel y Alba.
Qué bueno es rodearse de almas puras, como son los animales.
Seres que no te juzgan por nada, sólo te tratan según la energía que tú les transmites.
Y te miran esperando que les expliques tantas cosas...una mirada tan penetrante que consigue hacerte creer que te entenderán.
Ha sido verdadera magia, entre caballos, ponis, potros, cerdos, ovejas, cabras, gallinas y algún gato.
Ha sido recordar, a flor de piel, que este mundo sigue teniendo sentido.
viernes, 16 de enero de 2009
Empiezan los exámenes...y toca volverse ermitaño, huir de los ordenadores y demás entretenimientos.
Pero todo, siempre, merece la pena.
Me quedo con este vídeo que encontré gracias a un gran amigo mío (Gabo) y que sin saber por qué razón, me motiva cada vez lo escucho.
Será la música. Será lo maravillosamente loco que es Matt. Será la envidia sana que le tengo.
Será que me recuerda lo reconfortante que es saber que en esta bolita de tierra hay millones de personas tan diferentes.
Me encantan las diferencias, sólo ellas pueden hacernos únicos.
En casa y no es de noche

Sonreír cuando te pisan sin querer.
Asentir cuando piropean a una amiga.
No consentir que tu jefe te considere inferior.
No siempre es bueno quién acepta todo.
Sino quién aprende de lo que es dar la mano y que te cojan el brazo.
Las personas que se inventan sus propios horóscopos.
Y se ofrecen a leerte la mano, para besártela por sorpresa.
Ésas son las que dormirán eternamente en los brazos de los árboles,
no debajo de la tierra.
Aprende a valorar, a sacarle partido a un atasco.
No tengas miedo a cantar en medio de un andén semilleno de viajeros.
Házles creer que estás loco.
Y así aprovecha para ser quien no eres, o ser tú mismo cuando la sociedad te impide serlo.
Créete tus propios cuentos,
pero sólo los que tengan finales felices.
Y enciende la luz de la mesilla por la noche,
para que los que no están bajen desde algún lugar,
y te besen en la frente.
A veces sólo hace falta sonreír, abrazar, reír, cantar, bailar...
sin tener un porqué.
Nunca sabes cuándo descubrirás al sol y al cielo haciendo el amor.
sábado, 10 de enero de 2009
Un sábado por la mañana nevando fuera y escribiendo con los pies
Te tuve en mis manos, efímera presencia.
Mientras llegabas te ibas y de ti quedaba en mi piel...agua.
Agua...que sobrevolando las farolas eres diamante.
La belleza más breve, tú...tú y tu maravillosa figura...perfecta.
Cómo te extraño, copo de nieve.
Quiero ser un lienzo.
Para pintarme cada día.
Quiero ser un lápiz.
Para escribir versos con la nariz.
Quiero ser la luna.
Para que me canten los trovadores y me envidien las estrellas.
Quiero ser tu cama, para dormir cerca de ti.
Hoy soy muchos sonetos que no son sonetos, soy relatos que no son relatos, serían poemas, soy demasiadas cosas sin orden ni juicio, soy un bol de cereales con miel.
Y muchas más cosas sin sentido, que me hacen sentir bien.
viernes, 9 de enero de 2009
Nieva
Mientras escribo esto, nieva...
En las calles, en los coches, los tejados, las paredes, en los árboles, las fuentes, en las murallas,
cae la nieve...
Se posa continuamente.
Copos de nata.
Alguien los espolvorea constantemente y caen, ni despacio ni deprisa, girando.
Y desde mi ventana los transeúntes divagan desde sus portales, los valientes caminan rápido y terminan sentados. Los más prudentes abrazan las esquinas y se deslizan cada cierto tiempo, cautelosos.
Los niños prefieren correr algún peligro y corren sobre la capa de nata, dejando bellas pisadas, pequeñitas pisadas.
Todos dejan sus huellas. Nunca se pierden. Así puedes observar cuánta gente recorrió hoy esa acera, cuántos para volver y cuántos para irse.
Es tan bello...
Por un momento el mundo sigue siendo esa esfera natural que no cuidamos como deberíamos.
Por un momento la tierra se desnuda para recordarnos que siempre resucitará del letargo al que la sometemos.
Todo puede morir, ella es eterna.
Y nos alegra los ojos con sus magníficos sucesos. Ya sea lluvia, viento, sol, mar, brisa o nieve, vendaval...
¿No es mágico?
Cuando nieva hasta los hostiles se vuelven dulces poetas.
Y se dibujan ángeles en el suelo y las guerras sólo son de bolas de nieve y los guantes se mojan y las narices se congelan. Y los hijos se sienten padres cuando ponen la bufanda a un muñeco de nieve.
Y los padres se sienten niños.
Y los abuelos recuerdan cuántos años hacia "que no nevaba por aquí, fíjese usted".
Nieve, blanca y pura nieve, azúcar, nata y leche.
Es una de las cosas que me hacen recordar porque amo tanto a este planeta.
jueves, 8 de enero de 2009
SONETO XVII PABLO NERUDA
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde.
Te amo directamente, sin problemas ni orgullo.
Así te amo porque no sé amar de otra manera.
Tan cerca...que tu mano sobre mi pecho es mi mano.
Tan cerca...que se cierran tus ojos con mi sueño.
martes, 6 de enero de 2009
ACTÚA
Y por muchas imágenes cruentas y aterradoras no sales de tu empanamiento mental.
¿Quieres concienciarte?
Imagina que estás tan tranquilo, ahora mismo. Lees esto mientras estás en casa, en el trabajo, descansando...De repente oyes un estallido y al mirar por la ventana sólo hay humo a lo lejos.
Tu corazón se acelera, pero tu cerebro en un intento de protegerte te dice "No es nada, no es nada, además tú estás a salvo, tranquilízate, estás a salvo, seguro que ha sido un accidente de avión y no ha habido heridos...ha sido eso seguro..."
Vuelves a sentarte, aún tiemblas y antes de que puedas retomar la lectura ves como a lo lejos 3 aviones pasan velozmente, dejando caer tras de sí bolas de luz, como si fueran fuegos artificiales, pero que a medida que toman contacto con el suelo, estallan. Son bombas.
No entiendes nada.
Sólo piensas que esto acabará.
Recuerdas a tus abuelos cuando contaban aquello de la guerra, cuando se escondían en los sótanos y apagaban las luces.
Tú no sabes dónde esconderte. Te aferras a la idea de que eres inocente, que jamás harían daño a un inocente.
Pero desconoces que eso, en una guerra, no importa.
Y escuchas gritos y ves con terror como la calle se llena de mujeres corriendo con sus hijos heridos en brazos, de hombres que piden ayuda porque no encuentran su casa entre los escombros, de ancianos que agonizan bajo una piedra que se derrumbó sobre ellos.
Y esta vez no puedes apagar el televisor para que todo termine.
Lo que está pasando en Gaza es un genocidio.
No seas indiferente, por favor.
Ni palestinos ni israelíes.
NO HAY BANDOS.
Lo único que hay son inocentes asesinados porque se mantienen mudos, bajo el cañón de los fusiles que los fanáticos asesinos apuntan contra los otros y contra ellos mismos.
No te mantengas al margen de esto. No vivas con esa losa. Manifiéstate porque aunque creas que no, si sirve de algo. Los conformistas son los culpables de la existencia de sociedades enfermas.
lunes, 5 de enero de 2009
Seamos lo que seamos, estaremos juntos
Ella prefería seguir pintándose la raya del ojo, como había hecho estando en Madrid, aunque aquí las ganas de sentirse guapa no eran uno de sus principales quebraderos de cabeza.
Las calles de Malabo olían a la pureza de mar, él fumaba tabaco en pipa, decía que era porque no quería morir sin sentirse un poco "Holmes" y ella sonreía soñando con los desiertos que la retaban desde la otra orilla, allí en el continente.
Parecía que los sueños se cumplían, aunque ambos sabían que quedaban muchos necios con los que acabar.
- Recuerdo cuando escribiste en tu blog una historia sobre nosotros y el futuro, ¿quién lo diría verdad? ¡Quién diría que lo estamos cumpliendo!
- Sí...parece mentira, pero me siento muy orgullosa, mereció recorrer el camino por mucho miedo que nos diese.
Un móvil empezó a sonar. Él respondió, mientras ella acariciaba el anillo de su mano izquierda, un regalo de un niño que conoció en Mali. Siempre que lo tocaba sentía que volvía a ver aquellos ojos negros.
-¡Eran ellos! La campaña va viento en popa. Hemos recaudado suficiente para llevarlo al otro lado de la frontera y en cuestión de días tendremos cargamento suficiente para todas las aldeas, ¡he dicho todas!, e incluso hemos movilizado a personajes de dinero.
- Es una buenísima noticia, gracias a ti.
- ¡Vamos! ¡A los dos! Tú me inspiraste, yo le di forma y acabamos teniendo en el culo a 40 peces gordos con malos humos.
- Que nos quieren ver muertos...
- ¡Ya no pueden! Vamos, ¡ríete conmigo! Hemos conseguido movilizar al mundo, ¿no era ese tu sueño?
- ¡Sí!
Se abrazaron. Por un momento olvidaron que estaban en África. Por un momento olvidaron que acaban de conocer una noticia que cambiaría el mundo. Olvidaron que eran los culpables de que medio mundo hubiese tenido que gritar de espanto al ver las imágenes y fotografías que representaban una cruda realidad: la situación de los más desfavorecidos, una campaña que ambos habían dirigido mano con mano, cámara con vacunas.
Por unos segundos olvidaron que eran los granos en el culo de unas cuántas multinacionales y farmaceúticas extranjeras que como garrapatas llevaban siglos chupando la esencia del continente dorado.
Lo olvidaron...porque al mirarse no se vieron a sí mismos, sino a aquellos jóvenes que un día en un vagón de tren divagaron sobre las injusticias del mundo.
- Yo trabajaré con alguna organización, allí sí que se necesitan médicos.
- Yo quiero hacer campañas para ONGs, no quiero ser un publicista normal, quiero ser conocido por mis fotos, unas fotos que enseñen lo bueno y lo malo de este lugar.
- Pues un día nos uniremos y lucharemos contra los ricos que controlan a los pobres, ¿te apuntas?
- ¡Sí! Es cuestión de intentarlo ¿no?
Atardecía en Malabo. Las calles olían a sal. Aquella pareja de amigos continuó su paseo hacia el hotel. Quizás pensaban en el regreso al hogar, quizás pensaban que aquel ya era su hogar, puede que saborearan la victoria después de tantos obstáculos, a lo mejor se imaginaban recogiendo un Nobel o el abrazo de una de esas madres enfermas a la que acababan de salvar, puede que siguieran recordando aquellos años de universidad llenos de vanalidades y sentimientos puros, o simplemente, sonriesen porque el mundo sí parecía tener 7 vidas, como los gatos.
- 7 vidas...como los gatos.
- Acabó de recordar a Eva.
- Yo también.
Y la Isla de Bioko durmió plácidamente aquella noche.
(Dedicado a mi querido Mr. Green)
domingo, 4 de enero de 2009
Hacia delante pequeña
Después de tanto llanto y ganas de coger el teléfono para mentir diciendo que ella nunca tuvo razón, sin saber cómo, algo le dijo que era hora de cambiar.
Aquella noche el pijama se quedó en el cajón de la mesilla y, cuando despertó, se hizo la despistada y caminó desnuda hasta el salón.
La libertad emanaba por fin de su cuerpo, era el momento de ser feliz.
En la radio no sonaron canciones de amor, sino de ganas de vivir. Desayunó leche fría y fresas con miel. Después se pintó los labios y las uñas de los pies. Se dio un baño de sales y se quedó sumergida durante 70 segundos. Cuando volvió a respirar descubrió que era capaz de aguantarlo todo.
Y al mirarse al espejo gritó "¡Soy preciosa!" y una vecina que estaba lavando las alfombras en el patio alzó la cabeza y sonrió.
Que gran verdad es esa que dicen, "la felicidad es contagiosa" y ella esa mañana ella supo que por muchos golpes que de la vida, nunca te matan sino que te hacen fuerte.
Se puso tacones y salió a la calle con el vestido más corto y más colorido que tenía.
Un día de Enero a las 10 de la mañana...pero daba lo mismo, cualquier momento es bueno.
Ese día él dejó un mensaje en el contestador pidiendo una nueva oportunidad...
Cuando ella lo escuchó, sintió tambalear por un momento su nuevo mundo...
Y sentada en el sofá viendo la película de Bridget Jones, recordó con sonrisa malévola como había sonado, haciéndose añicos contra el suelo de la acera, su pequeño y anticuado contestador.
viernes, 2 de enero de 2009
La nieta del impresor (*)
Como cada vez que me apetece escribir, me he acercado a la imprenta y he abierto la puerta de metal que da a la calle. Cuando he entrado, sentía algo diferente en ella. Las máquinas funcionaban como siempre, como movidas por fantasmas y el olor a tinta se extendía como fragancia fresca por toda la sala. El tracatrá...tracatrá sonaba en todos los rincones.Los cojines del suelo seguían como la última vez, revueltos. Las ventanas filtraban los rayos de sol que iban a reflejarse en las baldosas que quedaban al descubierto. Las estanterías llenas de libros me observaban, esperando que las mirase para poderme sonreír entrecerrando los ojos y decirme "bienvenida", de tal modo, que con ese reconfortante comienzo mi cabeza despertase y comenzase a crear.
Pero algo me impedía ponerme manos a la obra. Sentía que alguien se había colado aquí dentro y se ocultaba en alguna parte.
Como si se tratase de una partida al escondite, jugué con esa presencia y la busqué bajo los periódicos, entre las columnas de artículos, revolví entre las letras de metal e incluso en los armarios donde se guardan los papeles.
Nada...sólo tracatrá...tracatrá...
Algo decepcionada volví a mi rincón, donde había dejado un trozo de papel y mi pluma.
Me senté y, al ir a cogerla, me di cuenta de que estaba destapada. ¡Y qué sorpresa cuando vi que habían escrito en mi folio!
Y mi corazón aumento dos veces su tamaño cuando comencé a leer.
"El impresor siempre velará porque sus nietas tengan un lugar donde retirarse a leer o soñar, cuando fuera sea demasiado difícil vivir de ilusiones. Desde aquí no puedo pasarte bajo la mesa trozos de pan, pero si miras al trigo bailando, seré yo quien lo mueva soplando. Cada vez que llueva, te estaré diciendo que sigas prefiriendo sentirte viva a estar viva y cada vez que toques cualquier artilugio que sirva para escribir, me devolverás, durante segundos, un poquito de vida.
Estoy orgulloso de veros reír, de ser un recuerdo feliz. Quizás mi nombre no ocupe un lugar en las enciclopedias, de esas que yo mismo hice y edité, pero me basta y me sobra con veros crecer, pues mi inmortalidad es vuestra presencia. Cuando veas una cigüeña pasar, saluda, porque sobre ella estaré cabalgando invisible. Manteneos unidos, porque eso es lo que más feliz me puede hacer."
Y enjugándome las lágrimas sonreí.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Feliz Año
Es como cuando te quedas como absorto mirando a la dependienta que te está envolviendo un regalo, más que a ella, a sus manos, porque te hipnotiza con su forma de colocarlo, doblar el papel, pegar el celo, cortarlo...
Como cuando huele a churros y sin saber porqué sientes que estás en una feria llena de gente y de atracciones.
Bueno, había olvidado decir a qué vienen estas respuestas, es que ha venido un niño de Marte y me ha preguntado por qué nos emocionamos al empezar un año nuevo.
Y he pensado que la mejor respuesta era definir lo que te hace sentir la propia vida cada instante, para así poder decirle que el hecho de que algún dios que vive por arriba nos entregue un calendario recién salido del horno, es para nosotros un cúmulo de sensaciones que estallan cada milisegundo.
Estrenar otro año es pensar que tenemos 365 nuevos días, que podemos proponernos mejorar ya que tenemos una fecha significativa. Un nuevo año te invita a aprender de los errores, te empuja a cambiar aquello que no te sirvió para ser feliz, te anima a no rendirte, te dice que quizás alguno de estos 365 días, se cumpla tu sueño te convertirte en superman o en superwoman.
El niño de Marte me ha preguntado por qué lo celebramos por todo lo alto, si luego se nos olvida seguir disfrutándolo mientras lo usamos.
Le he dicho que el defecto del ser humano es olvidar que puede ser feliz si se lo propone.
Le he contado que necesitamos ayuda constante para cuidar nuestra felicidad.
Me ha dicho que tenía prisa, que ellos el año nuevo lo celebran devolviendo a la Tierra todos los globos que durante el año anterior se les fueron escapando a los niños humanos.
Se ha ido guiñándome un ojo.
Feliz Año a todos.
martes, 30 de diciembre de 2008
NO HUNGER
Yo he firmado. Yo quiero luchar junto a Al Gore.
¿Luchas con nosotros? NO HUNGER
http://www.pideseloaalgore.org/index_es.php#/pideselo
martes, 23 de diciembre de 2008
Hasta Pronto [*]

lunes, 22 de diciembre de 2008
Todos podemos ser Anfélixas
sábado, 20 de diciembre de 2008
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Vida

viernes, 12 de diciembre de 2008
El enanito del metro
Lleva de bufanda una hebra de lana y se tapa la nariz para no coger catarro.
Usa de zapatos dos tuercas de pendiente, pero suele ir más descalzo, dicen que así corre mejor entre la gente.
Como siempre estaba solo, se hizo amigo de las pelusas y de los chicles pegados en las aceras.
Dicen que siempre les invita a cenar a casa, pero que unos se marchan en cuanto sopla el viento y los demás se quedan callados y nunca quieren cambiar de aires.
Su mascota es una polilla que va con el a todas partes y cuando llueve se esconde, tendrá miedo a los truenos.
Su pasatiempo preferido es observar a los viandantes, pues le gustaría tener, como ellos, unos metros más.
Para ver el sol más de cerca, para oler el aire caliente de las pizzerías, para tener amigos con ojos debajo de la frente, para sentir cómo se escapa la vida entre trenes, móviles, copas y camas vacías.
No le gustan las cabinas telefónicas, se quedó encerrado en una.
Su peor pesadilla, son los fregaderos.
Y el sueño de su vida, cambiar la botella por las manos de una mujer.
Porque sabe, de oídas, que es el lugar más cálido, reconfortante y placentero del mundo.
Le gustaría perderse entre los dedos y tirarse dos horas decidiendo en que lugar de la palma quiere dormir.
De momento dibuja espirales en el cristal cuando fuera hace mucho frío y se pregunta qué sucedería si de repente el planeta girase al revés.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
No hace falta título

domingo, 7 de diciembre de 2008
Pequeña, pequeña, pequeña
Me gusta que me cuentes historias que escuché hace años y no decirte que ya me las sé.
Y también conocer las historias nuevas y las que no te inventas.
Me gusta que me preguntes continuamente "¿estás bien?"
Y decirte que no para que me abraces.
No me gustan, me encantan tus ojos.
Porque me dicen la verdad cuando tú no te atreves a decirla, por si hace daño.
Que con el paso de los años sigamos pensando en un futuro de dos.
Que no seamos dos, sino uno más uno.
Me encanta el olor que dejas cuando te vas.
Que seamos amantes y tras un parpadeo seamos niños.
Y cambiemos las caricias por un pulso (aunque nunca gane yo).
Que me susurres muy bajito al oído....y no escuche nada.
Y me enfade y me escape de la cama.
Y cuando ya casi salga de la habitación....se oiga de fondo...junto al jazz de un saxofón...
"pequeña, pequeña, pequeña..."
Si fuera anciana
Y esos zapatos que siempre son feos, pero eso no importa, son tan cómodos que parecen cojines.
Y me pondría toquilla cuando hiciese frío.
Me gustaría reír como ríen las ancianas, con voz de mujeres que saben mucho de la vida.
Saben hacer todo, todo lo importante.
Si fuera anciana enseñaría mis arrugas con orgullo, porque cada una representa 1000000 de sonrisas, de buenos momentos y de alegrías.
Con mis patas de gallo.
Y mi pelo cano. Suave y blanco que diga cuánto he sufrido y cuánto he llorado.
Pero que también muestre las veces que lo acariciaron con amor.
Quiero ver mis piernas cansadas, de tanto camino recorrido.
Y mis manos surcadas, que digan cuánto escribí.
Y cuánto apreté otras cuando necesité ayuda.
Quiero ser anciana para tener los labios más pequeños. Y al mirarlosreflejados en un espejo, poder contar los besos que me dieron y los que me robaron.
Los que regalé y los que dejé prestados.
Me gustaría ser de esas que se siguen queriendo con el paso de los años.
Que cambiaron la regla por diabetes y el champán con fresas por sobaos.
Que dejaron de buscar el amor, porque lo encontraron.
Y si no lo hicieron no pierden todavía la esperanza.
De esas que van al médico sólo para regalarles una caja de bombones.
Que dicen que todos los bebés que ven son guapos.
Que se sientan en los bancos a ver como los demás no se dan cuenta de que se están perdiendo las pequeñas alegrías de la vida.
Que aún creen que, dando de comer a las palomas, se salvan vidas en el mundo.
Si fuese anciana, sentiría que la vida es maravillosa en todos los sentidos, aunque te juegue malas pasadas.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
No me rendiré

Cuando está en juego ese sueño tan perseguido durante años.
Cuando sabes que aunque fue duro y costoso el camino, al final tuviste su merecida recompensa.

martes, 2 de diciembre de 2008
Cosas de dos

domingo, 30 de noviembre de 2008
Cuando éramos jóvenes

sábado, 29 de noviembre de 2008
Siento. Soy. Diente de León.

martes, 25 de noviembre de 2008
Por, Para, Desde, Hacia ti, siempre
Y hoy, después de tanto tiempo, volvemos a escucharla y esta vez sí, si nos la creemos, si es nuestra y si no, gira la cabeza y mira todo lo que ha llovido.
Para ti, Miguel.
Gracias.
Porque siempre estás
Cuando toca reír
Cuando toca llorar, conmigo.
Porque siempre me das lo mejor de ti
Y no esperas que yo haga lo mismo.
Porque entre tú y yo siempre hay algo ahí
Que nos mantiene unidos
Porque el corazón sabe distinguir
Entre lo sano y lo podrido
Porque ayer y hoy somos tan iguales siendo tan distintos
Si tú vas yo voy si yo voy tú vas siempre a nuestro ritmo...
Porque no te escondes
Porque me levantas
Cuando estoy rendido
Porque me respondes
Cuando me haces falta
Porque eres mi abrigo
Cuando llega el frío cuando llega el frío...
Porque das la cara por mí
Porque puedo contar contigo
Porque siento que estás ahí
Porque todo lo compartimos
Porque siempre queda un lugar
Que todavía no descubrimos
Porque lo nuestro sigue igual
Y mira todo lo que ha llovido y mira todo lo que ha llovido...
Porque tú sabes escuchar
Porque te gusta charlar conmigo
Por todo esto y por mucho más
Tu eres mi amigo...
lunes, 24 de noviembre de 2008
La mujer que seducía a los girasoles


domingo, 23 de noviembre de 2008
Delirios de un domingo al alba

viernes, 21 de noviembre de 2008
Más allá de la relatividad...
Y ese momento llegó y escuchó maravillado cómo aquel señor lo sabía todo, o casi todo. Un ingeniero de pies a cabeza.
Y con qué ganas quería empezar a estudiar, a conocer las leyes del mundo, la verdad más allá de las creencias...
Pero por dentro sentía...sentía que su corazón se había dado la vuelta y no sentía.
Y él no entendía qué estaba ocurriendo.
Lo había conseguido, había entrado en la carrera, su sueño iba a cumplirse, pero a medida que pasaban los días y las clases, veía como algo dentro de su pecho se negaba a aceptar aquello.
Entonces, un día, recogió su cuaderno y su pluma y se fue. No volvió.
Pasaron lista y su voz no volvió a resonar diciendo "Yo".
Porque supo, antes de que fuera tarde, que un poeta no puede aceptar un mundo que no ve.
Porque las matemáticas, la física o la química son ciencias esenciales para poder vivir.
Pero no te hacen sentir plenamente humano.
Porque no te enseñan a luchar por un ideal, a emocionarte con una caricia cuando hace frío, a comprender una mirada que quiere decir muchas cosas en muy poco tiempo o simplemente, a sentir amor.
El corazón no entiende las ciencias exactas, por eso es reversible, cambiante, fluido...
Y un poeta necesita soñar más allá de la relatividad.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Caprichos del destino
lunes, 17 de noviembre de 2008
Padres, Madres...Hijos
domingo, 16 de noviembre de 2008
Posdata
Qué difícil es...amar.
O por lo menos amar sabiendo que es demasiado pronto para quererse demasiado.
Has vuelto y encima me haces feliz...¿cómo lo haces?
Lo bueno de todo esto es que ya no tengo miedo a nada, gracias a ti.
C.P: 88888
Querido tú:
Este mes está resultando, como siempre, nostálgico, deprimente y solitario. Pero bueno, como siempre dicen, uno debe ser optimista asi que pienso que sin noviembre no hay abril.
No te echo nada de menos, pero nada, nada. Será porque no te veo, porque no hablamos, porque me entero por rumores de que se te ha visto con otras, porque me demostraste poco antes y ahora lo reafirmas. No te culpo, la culpa fue mía por darte demasiado y malcriarte. Que ingenua de mí, aquellos días, cuando te preguntaba si yo era especial para ti; me respondías que sí, que no tenía por qué preguntarlo y luego colgabas el teléfono y olvidabas mi cumpleaños, nuestra cita, mis alergias o alguna manía tonta como que no me gusta beber vino.
Explícame entonces...es una curiosidad...¿por qué te atreviste a decirme que me querías?
Que manera más tonta de malgastar una palabra. Decir te quiero no puede ser algo que se diga demasiado y a todo el mundo, pues pierde valor. No se puede querer igual a todo el mundo, y la gran verdad es así, cuando se quiere cuesta decirlo, por eso sale poquitas veces pero con mucha fuerza.
Te escribo esta carta que nunca leerás, sólo porque necesito poner en orden mis prioridades. Por fin sé que es cierto, te estoy olvidando y no he tenido que hacer nada. Sólo dar voz a mi yo racional. Algunas veces me asaltan pensamientos y tengo miedo. Pienso que por tu culpa ahora me da miedo confiar en el amor y me vuelvo obsesiva, calculadora, sopeso las palabras antes de hablar, ¡incluso los versos antes de escribirlos! Como Juan Ramón Jiménez corrigiendo sus poemas antiguos para llegar a la perfección...¡no por favor! No quiero ser eso.
Quiero enamorarme tanto que no recuerde cómo se camina, de tanto flotar y flotar.
Y los batacazos emocionales...bueno, bien dicen que se aprende a sufrir a amando y a amar sufriendo.
Qué cosas...
Hace sol, he desayunado chocolate con fresas y hace un rato que The Cranberries cantan en mi salón.
No vuelvas, ni como amigos porque me arriesgo a caer de nuevo. Déjame seguir.
Un abrazo.
viernes, 14 de noviembre de 2008
How wonderful life is now you're in the world

jueves, 13 de noviembre de 2008
España: Así nos va
No lo entiendo.
Hubo republicanos asesinos. Sí.
Hubo fascistas asesinos. Sí.
Hubo inocentes que murieron sólo por pensar diferente. Sí. Y de los dos bandos.
Pero aquí nadie habla de la guerra, aquí se habla de los que vencieron e instauraron su régimen.
De los que asesinaron, torturaron, reprimieron, forzaron, destruyeron y amordazaron para mantener el control, para arrasar con aquellos que se negaban a dejar de ser libres.
Piensa durante unos minutos en tus padres.
Ahora imagina que fueron fusilados y sus restos están reposando en fosas comunes localizadas.
¿Sientes dolor?
Así se sienten cientos y cientos de hijos y sobrinos que sólo desean dar un sepulcro digno a los restos de sus seres queridos.
Si hay gente que llora recordando, también hay gente que llora porque jamás podrá recordar, ya que alguien apretó un gatillo y se llevó los recuerdos demasiado pronto, demasiado pronto para poder recordar.
Y esto no lo digo por tener los ideales que tengo, que también. Sólo hay que ser justo.
Si la República hubiese ganado esa guerra, sabemos de sobra que también hubiese habido represión para el bando fascista (seguro que no tan cruenta, pero ahí ya me meto en subjetividad...) y hoy en día, si un hijo de un soldado nacional pidiese recuperar los restos de su padre fusilado, ¿alguien se atrevería a negárselos? ¿acaso alguien tiene tan poca humanidad?
No hablamos de ideales ni creencias, sólo de justicia.
El hombre que mata es asesino, sea la causa que sea, el fin o el ideal.
Por lo tanto...dejémonos de izquierdas y derechas, de remover el pasado o dejarlo reposar...y pensemos en lo que realmente importa, honrar a los que se fueron cuando todavía tenían mucho por vivir.
Puedes ser republicano o franquista, pero no puedes obcecarte en lo que crees.
Porque hay que promover la tolerancia...pero hay cosas que no se pueden respetar.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Mundo real
Él era ciego.
Y esta no era la típica historia de amor en la que uno veía y el otro hablaba.
Sencillamente ellos eran felices.
Tenían un bebé acondroplásico.
Y una hija mayor que iba en silla de ruedas y se había quedado embarazada.
La madre de ella era deficiente y el padre de él, era esquizofrénico.
Los abuelos fueron prisioneros de guerra y la hermana de él, fue una mujer maltratada.
Un primo segundo de ella vivió el Holocausto en Berlín.
La mejor amiga de su hija era judía y lesbiana.
Sus vecinos del cuarto derecha eran del Atleti y la rumana que regentaba la tienda de comestibles había dejado 4 hijos de 3, 4, 6 y 9 años en su país.
El guatemalteco que vendía revistas en el kiosco decía que conoció a Rigoberta Menchú y un africano de dos metros 15 le escuchaba contar historias interminables.
Un comunista se escondía en el sótano del edificio y una anciana de 96 años le bajaba todas las mañanas sobaos y leche caliente.
Un día llegó un hombre al barrio haciéndose llamar "el presidente de los EEUU...".
Nadie le hizo caso.
¿Acaso él por ser él era más importante que cualquiera de los que he nombrado?
Poder...¿acaso es necesario?
No lo sé...quizás no todo el mundo tenga la vida que quisiera, pero por lo menos disfrutan haciendo lo que hacen.
Puedes no tener vista y no verás la belleza del cielo.
No poder hablar, o peor, no poder reír porque nunca escuchaste a otros hacerlo.
Puedes medir un metro o estar postrado en una silla de ruedas que te impida echar a correr.
Puedes tener un hijo a una edad muy temprana y ver chafada tu idea de estudiar, trabajar, salir, etc.
Puedes no ser cómo los demás, ser diferente. Haber sufrido o haber disfrutado la vida.
Haber nacido en un país libre y rico o en uno que se muere día tras día.
Puedes vivir encerrado o creer que la muerte no es final, sino el siguiente paso.
No vayas por el mundo imponiendo tus ambiciones al resto, porque nadie tiene tus mismos sueños, pero si quiere ser igual de feliz que tú, pero haciendo otras cosas.
martes, 11 de noviembre de 2008
Un abrazo

lunes, 10 de noviembre de 2008
Hasta siempre
Y es como volver a empezar, como intentar seguir, es convencerse de que no te olvidaste nada en la habitación del hotel y salir de allí sin mirar atrás.
No sé, como decirte esto. Espera que lo intente...
Te quiero.
Al final no era tan difícil, pero me daba tanto miedo...
Sobre todo ahora, que sé sin lugar a dudas en que punto nos encontramos.
Yo en el filo de lo imposible, lo inestable.
Sentada en un dedal que hace el pino, mientras tú me das la espalda pensando en qué diccionario se encuentran definidos todos mis desvaríos.
Y muevo mis pies, no llego al suelo.
Me gustaría pedirte la mano y después darte a elegir el lado de la cama, cruzando los dedos para que no escojas el que quiero yo.
Y saber que aunque lo hagas me dará lo mismo, porque dormir a tu lado es como acariciar algodón, oler una cesta de fresas o mirar cómo una abeja bailotea sobre una flor, desconociendo que el polen se irá con ella.
Pero mejor vete, mejor para mí, para ti no lo sé, porque nunca me has dejado claro si soy una frase, un capítulo o una hoja con la esquina doblada en tu vida.
¿Me preguntas qué eres tú?
Déjame pensarlo...¿todas las palabras?
Quizás no merezcas tanto...
Me he dado cuenta...no sé, de que te he dicho que te quiero y no has contestado...
Supongo que me quedo con los dos lados.
Mejor me voy, me llevo el dedal por si me encuentro con otro y a lo mejor se quiere parar a escuchar un ratito mi voz.
Hasta siempre.
jueves, 6 de noviembre de 2008
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Lo que no vemos
- Bien...bueno, no sé cómo empezar. Iré al grano, ¿sabe?, bien...odio a la gente.
- Mmm...continúe.
- Sí, odio a la gente. Soy antisocial. Pero no veo que sea algo malo ¿sabe?. Odio a la gente que me rodea porque no la soporto, no soporto a nadie. Me dan lástima al principio, luego asco y acabo teniendo que largarme del sitio en el que esté porque sino sé que acabaría asesinando a alguien.
Jajajajajaja, bueno, asesinar digo, eso es algo que me encanta hacer.
- A ver, a ver...cálmese, le encuentro excitado.
- ¡No estoy excitado! ¡Qué pasa! ¿Usted también piensa que estoy loco?
- No. No lo está. Soy psiquiatra, por eso ha venido usted a mí ¿no?
- He venid porque quiero compartir con usted mi horrible secreto.
- Bueno, pero usted quiere curarse ¿no?
- ¡Que no estoy enfermo! ¡Me gusta matar!
- ¡Cálmese y vuelva a sentarse! A ver, haremos un listado de cosas que le molesten de la gente, así sabremos por donde empezar. Dígame cosas que le causen molestia de los demás, no se limite a físico o comportamiento, diga todo lo que piense.
- Vale. Pues odio que me rocen en el metro, me agobia muchísimo. Odio a los chinos y a los de raza negra, a las mujeres teñidas de rubio, a los niños pequeños y a los adolescentes. Odio el olor a menta. No me gusta ver a alguien tocarse la nariz, o chuparse la mano y luego tocar un botón de un ascensor, o una barra de un bar, o tocar algo que yo voy a utilizar después. No me gusta que se sienten a mi lado, que me sonrían, que me pregunten qué tal estoy o qué hora es. No me gusta la gente que habla alto, ni la forma de vestir de las mujeres, con sus tacones, sus escotes, sus pendientes y ese asqueroso carmín rojo.
- Sí...
- ¡Odio a las mujeres! Pero odio más a los hombres, porque están gordos, o les apesta el aliento, o se te quedan mirando sin venir a cuento, ¿sabe? me dan ganas de apretarles el cuello y no parar.
- Escuche...
- Odio a los cerebritos y a los analfabetos. Odio a la gente normal y mediocre.
- ¿Usted se considera superior al resto?
- ¡Desde luego! Soy mucho mejor que un maldito peón de obra, por ejemplo.
- ¿Entonces es usted muy clasista?
- No, porque también le odio a usted por creerse Dios ahí sentado en su estúpida butaca soltando sus estúpidas frasecillas, sólo porque cobra mucho más que yo.
- A ver, volvamos al principio e intente...
- ¡Cállese! ¡A mí nadie me da órdenes! Estoy harto de este mundo con sus reglas y normas y mierdas. ¿Yo soy libre sabe? Quiero irme de aquí.
- Puedo ayudarle.
- No no puede ayudarme, ni usted ni nadie y seguiré asesinando gente ¿sabe?, porque nunca me pillarán, mi papel en la sociedad es demasiado estable y perfecto.
- Pero...
De repente se abrió la puerta y una menuda mujer de unos 36 años asomó la nariz diciendo:
- ¿Doctor Shall? Su primer paciente ha llegado ya, ¿le dejo pasar o espero un momentito?
- Oh sí, Mery, adelante, espere que guarde unos papeles y la aviso.
El Doctor Shall se levantó de la butaca y con cuidado se colocó el cuello de la camisa. Buscó su reflejo en el espejo de la pared, con cuidado se arregló la barba y después se metió la camisa en el pantalón. Con tanto paseo, levantándose del diván y sentándose en la butaca una y otra vez, había acabado sudando y con la ropa fuera.
Se sentía eufórico, pero lo que más le hacía disfrutar era la sensación de que sólo él sabía la verdad, su verdad.
Volvió a poner el cojín que había lanzado contra la ventana mientras gritaba que odiaba a las mujeres.
Se arregló la corbata. Colocó con cuidado los folios sobre la mesa.
Dibujó su mejor sonrisa y tras ponerse su bata blanca, abrió la puerta.
- Buenos días señora Patten. Bienvenida. Está usted muy guapa hoy.
- Gracias doctor...usted sabe cómo tratar a una mujer, sin duda.
Y mientras cerraba la puerta tras de sí, el doctor Shall cerró los ojos, como si estuviera saboreando esa sensación de odio que comenzaba a emanar por cada poro, pelo y uñas de su cuerpo. Después, girándose lentamente, abrió su cuaderno de pacientes y marcó un tic en el número uno.
- Tengo muchísimos problemas que contarle doctor...no sabe usted lo mal que estoy - decía la señora Patten mientras sacaba de su bolso un pequeño paquete de chicles de menta.
- Tranquila mujer - respondía él con una agradable sonrisa - ¿qué hago yo aquí entonces si no es para ayudarla a usted?
lunes, 3 de noviembre de 2008
Gracias de nuevo, Ismael
De esos pensamientos que te asaltan de repente, apareciendo primero como palpitaciones confusas en el corazón.
Y necesitas pensar o llorar o pasear...o un abrazo de papá o de mamá.
¡Somos humanos!
Y como siempre, tras desahogar mis inquietudes profesionales con papá, mis desvaríos emocionales con ese amigo que nunca se aleja, he puesto el lazo final a esta tarde de noviembre con mi amante por palabras, aquel que me enamoró con su voz y su pluma, con su guitarra y su corazón:
Ismael Serrano.
Si tuviese que cubrir totalmente los deseos de mi corazón debería escribir unas 30 canciones ahora.
Pero como me gusta elegir una entre muchas, hoy me quedo con ésta...que, como siempre, ha conseguido relajar mi ansiedad, mis miedos y encender vestigios de luz en mis entrañas...
Preciosa.
Al escucharle consigue trasladarme a esa Edad Media de los cuentos de princesas, como ese trovador colgado de un árbol que canta para nadie...para mí.
http://www.goear.com/listenwin.php?v=fc4bc2f
Y ahora te miro tras tantos años.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Sólo un consejo...
No dejes que nadie te juzgue por elegir mal sin haberse parado a escuchar tus motivos.
No tengas miedo a equivocarte.
Sé realista.
Sólo los que viven la vida al 100% pueden permitirse el arrepentimiento.
Es mejor arrepentirse de algo que has hecho.
Arrepentirse de algo que NO hiciste es una espina que jamás se desprenderá de tu alma.
Vive el presente, por si no hubiese futuro.
Vive el presente, para el futuro.
Vive.
Hazlo de tal manera...
Que nunca sea demasiado tarde
Para decir te quiero, para pedir perdón, para marcharse, para volver, para empezar otra vez...
Para continuar.
sábado, 1 de noviembre de 2008
Habitación 103
Por mucho que intente definirlo no encuentra la palabra exacta, ese afortunado puñado de letras que pueda expresar lo que ahora mismo está sintiendo, mientras abre los ojos despacio...muy despacio, pestañeando suavemente, saboreando el olor que cubre la almohada, las sábanas y su propio cuerpo.
Su cabello ondulado cae sobre la cama, extendiéndose como las olas del mar sobre la arena, sus piernas desnudas acarician el tacto del somier y, tumbada boca abajo, puede sentir todos y cada uno de los poros de su piel despertando.
La luz del sol se cuela por las blancas cortinas y el aire fresco que queda despues de la lluvia intenta curiosear, filtrándose por las rendijas de la ventana.
La habitación en calma parece imperturbable. Parece incluso que Madrid por un momento huele a sal y lo acuna un mar frío y cientos de paradisiacas palmeras.
Se podría decir que aquello es el cielo.
El oxígeno reacciona con millones de moléculas de amor, moviéndose de aquí para allá, uniéndose, rompiéndose, fusionándose.
Y antes de que ella pueda incorporarse, una mano grande y cálida toca su espalda, con cuidado, como si fuera a acariciar una pompa de jabón. Y siguiendo la línea que dibuja su columna sube hasta su cuello, y después, sólo siente el calor y la intensidad de unos labios mojados, empapados de agua, y un susurro "Buenos días melocotón...".
Se gira hasta encontrarse con sus ojos.
Es inexplicable.
Nada ni nadie diría que el mundo no es un lugar maravilloso para vivir.



