martes, 10 de noviembre de 2009

En la punta de su nariz


Y qué voy a decir...
si cuando miro sobre mi hombro, mientras me calienta los sueños con sus palmas,
me doy cuenta de que lo daría todo
por la mirada verde que me acompaña.


Sólo, sólo con él
mi memoria se convierte en un escaparate,
de esos de película, cuando nieva en un barrio americano y una niña pega su nariz a un cristal iluminado y lleno de juguetes o dulces.
Así me siento cuando recuerdo nuestra historia.
Y se llena mis pupilas
De cómo nos conocimos,
de quienes éramos, de cómo éramos y cómo somos...

Lo daría todo, si me lo pidiera.
Aún sabiendo que nunca me lo pediría.
Porque he descubierto que hace muchísimo tiempo se paró mi reloj en su
muñeca.
Porque abre la puerta y espera a que yo pase primero,
y siempre tiene tiempo para preguntarme si estoy bien.
Porque no le importa mojarse
por vivir juntos un momento absurdo bajo la lluvia (con futuro resfriado)
porque es mi único pensamiento en los trayectos en tren.

Y qué voy a decir,
si desde que le conozco no sé borrar esta sonrisa tonta de mi cara.
Supongo que nadie tiene sus ojos,
que nada es comparable a él.
Y es que encontré mi lugar en la punta de su nariz.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Tarde de domingo

Me atrevo a decir que estoy viviendo una de las mejores etapas de mi vida.
Y por ello hoy, tarde de domingo fría, soleada,
cítrica y algo apagada,
sólo quería daros las gracias.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Propósitos de la nueva vida

Propósito del día: Sentir esa sensación por debajo y por encima del diafragma, que se extiende cada pocos segundos hacia ambos brazos, similar a un borboteo de agua cálida en fosas termales y no llega a traspasar los antebrazos, quedando recogido un calor intenso a la altura del corazón, como si bajo el pecho despertase un bebé bostezando y abriese lentamente sus pequeños párpados.
Sí, eso que otros llaman "bienestar".

He aprendido que la vida tiene infinitas manifestaciones,
que el rencor se puede diluir en los charcos de lluvia,
que la opción más fácil es perdonar
y que hablar de los demás por detrás ni desahoga, ni beneficia, ni arregla nada.
He descubierto que quiero sonreír por la calle,
o por lo menos mostrar una expresión de paz.
Que prefiero que piensen que estoy loca antes que estreñida o amargada.
Que todo ser merece ser tratado con respeto,
y que la justicia es un valor que nosotros construimos.
Que el debate debe terminar en la reflexión, no en la rabia
y que puedo ofrecer mis ideas, pero jamás imponerlas por buenas que sean.

Sé por fin que no existe la perfección, que todos erramos.
Y que puedo aprender de mis tropiezos, pero también de los de los demás.
Que he de alabar a aquellos que disfrutan de todo en la vida, sean cuales sean sus circunstancias y también a los que sacrifican sus placeres por los de los demás.
Quiero ser mucho más que un título, un currículum, un nombre, un carnet.
Quiero ser las manos que hagan acciones que cambien los grises por nuevos colores.

Seré yo misma.
Y si en algo me equivoco, cambiaré.
Y entenderé a todo ser humano, por muy diferente que sea a mí, porque sabré que sus circunstancias son diferentes a las mías.
Quiero empaparme de toda cultura,
de todo idioma,
de toda canción.
Quiero llorar, quiero caerme y levantarme.
Quiero luchar por cada premio, no quiero recibir nada sin merecerlo.

Espero ser aquello a lo que siempre he aspirado
y llegado el momento,
irme.
Llevando esa sensación, por encima y por debajo del diafragma....

domingo, 1 de noviembre de 2009

Pedazos de Barcelona


Allí donde septiembre se regocijó entre el mar y la ciudad,
dónde hay torres que nos miran desde arriba,
y jardines de ensueño,

dónde existen tiendas antiguas y llenas de una magia especial,

y La Rambla rezuma alegría y diferentes colores,

dónde un anciano se atrevía a desentonar en mitad de un desfile de barrotes oscuros,

y los vehículos de dos ruedas cobraban vida, subiéndose a las ventanas.

Dónde el adjetivo "gótico" no daba miedo
y los pintores se muestran en su más viva expresión,


dónde la Boquería es algo más que un mercado.

Allí, en ese lugar,
encontramos pedazos de Barcelona.
(viaje a Barcelona Septiembre 09)

"November" "Novembre" "Novembro"


Noviembre está aquí.
Se adentra despacio en la ciudad, intenta no llamar demasiado la atención pues no quiere que le paren y pregunten: Vienes menos frío, ¿qué te ocurre?
A él también le preocupa el efecto invernadero, pero en soledad lo disfruta,
siempre tuvo algo de envidia a esas mañanas cálidas de agosto.
Pasea por las calles y con los dedos acaricia las ramas, dejando a las hojas casi desprendidas con los tallos a punto de soltarse, para que el viento más suave pueda soplarlas.
Noviembre tiene manos de mujer y cuerpo de joven. Su piel es amarillenta, anaranjada, amarronada, sin límites claros entre unos colores y otros.
A la altura de sus ojos la nariz se ve salpicada por cientos de motitas oscuras, como pecas
y sus labios son finos y rosados, como los de las parejas que desde la cama sueñan con proteger el amor.
Noviembre es presumido, le hemos hecho presumido. Hemos usado su nombre para hacer películas dulces, para crear canciones nostálgicas y nadie puede pensar en él sin sentir ese alud de hojas de miel y oro encima.
Nos huele a naranjas, a mandarinas, a los primeros anuncios de juguetes y a la bombonería de Ferrero Rocher...
Nos sabe (a algunos) a mojo picón, a gofres de domingo por la noche, a castañas en la esquina de la calle Zamora , justo enfrente de la plaza de los Bandos, que mi madre me solía comprar.
Me sabe a pan de anís del cementerio.
Me suena a Ismael Serrano con su "Ya ves... a veces me canso de perderte y saber, que estamos solos y no va a volver Guevara para darme la razón...de no verte tendida en mi colchón..."
Me recuerda a las cigüeñas de la catedral.
A los vencejos que a veces tapan por completo el cielo.
A los juegos en el recreo.
Y el Jardín del Príncipe bañado en café.
A las primeras motitas blancas, tan pequeñas como cabezas de alfiler, que a veces se pasean vanidosas por delante de la nariz, anunciando que allí a los lejos se acerca,
sigiloso, profundo y frío,
diciembre.
Mientras tanto, noviembre, se entretiene jugando con los últimos rayos de sol,
viendo como los humanos recordamos a todos los difuntos,
como se afianzan promesas y se calientan las casas.
Noviembre es nuestro trazo ocre en un lienzo de papel.

viernes, 30 de octubre de 2009

Anti Nazi

http://www.youtube.com/watch?v=thU4WqAdA_8


Doctor, soy nazi, ¿cómo me puedo curar?
Le pondré un tratamiento de varios meses: es un poco caro, básicamente tendrá que tener medios económicos para poder ir de un país a otro.
Le recomiendo que empecemos por Europa, es más suave y notará los efectos de forma graduada, dejo a su libre elección el recorrido, eso sí, es obligatorio que salga del hotel y visite todo lo que pueda: museos, barrios, restaurantes, tiendas, plazas, edificios.
Los efectos secundarios serán cansancio y sueño, pero tranquilo, a la tercera semana se pasarán.
Como segunda parte le pondré Asia, igualmente usted elige los trayectos.
Aquí notará cómo los síntomas de su ideología se tambalearán bastante, tranquilo, es normal
y contará con la acogida de una sociedad muy cercana, aprenda mucho de ellos.
Es esencial que se deje enriquecer por los colores, olores y texturas y no olvide ir desprendiéndose de su vestimenta peculiar, pero sólo cuando lo sienta de corazón.
Le invito a que se interese por conocer su cultura y su forma de vida,
que les escuche hablar y sobre todo aprenda su historia.
A estas alturas sufrirá un periodo que denominamos refractario: será cuando se de cuenta de que está en mitad de línea entre el fascismo y la vida real. No se preocupe, sentirá naúseas, cefaleas y ganas de llorar cuando piense en su pasado, pero poco a poco irá acomodándose a su nueva realidad.
Será el momento oportuno para viajar a África.
Y aquí es dónde usted podrá abandonar el tratamiento, aunque sinceramente esto es como una droga buena, no querrá dejar de viajar nunca.

miércoles, 28 de octubre de 2009


Abuelo conviérteme en golondrina.
Y elévame a lo más alto, dónde no me llegue el aire sucio
ni el ruido de las bocinas.
Dónde no vea la sangre del toro
ni las bolsas de plástico en alta mar.
Súbeme y no me sueltes,
que tus manos soporten mi peso
y mezcan mi débil espíritu en días de flaqueza.
Que hoy tengo el efecto invernadero en la cabeza,
la gripe A en los bolsillos,
la crisis en los oídos,
las lágrimas en los labios
y una bala en la recámara para asustar.
Abuelo, llévame al lugar dónde va la luz cuando se apaga la vela,
dónde duermen las almas de las marionetas,
dónde a todos nos suena la nariz (por el catarro)

Llévame y no me traigas de vuelta hasta que no te lo pida,
echo de menos que toda mi atención la acapares tú.
Tú y tus juegos de manos,
tú y tus lienzos blancos.
Quizás no me acostumbro a ser adulta.

Hoy he buscado el chupete marrón,
hoy quise abandonar los 19 para sumar 1 + 9 = 10 = 1
Hoy quise no ser mayor.

Abuelo, conviérteme en golondrina.
Que hoy sólo quiero que Bécquer me verse...

martes, 27 de octubre de 2009

Sobre una pared...de la Gran Vía

Escribo, porque es mi forma de golpear la pared cuando la rabia me devora por dentro.
Escribo, como dice Di Fellatio, para mantener a distancia la locura.
Escribo, con la mente dormida y el corazón desbordado.
Teniendo fe ciega en lo que mi alma le susurra a mis yemas.

Así vengo aquí, a la imprenta de mi abuelo y con él dejo constancia entre hojas abstractas de mi vida, cómo me siento en lo mejor y lo peor.
No siempre hablo de mí, me gusta inventar historias que son casi reales, pero nunca he usado ni usaré este rincón casi sagrado para mí, para educar, ni mucho menos influir sobre nadie.
Quién llega aquí es bienvenido, porque se introduce en mí, me desnuda con sus ojos, me confieso ante su pantalla.
Soy lo ve, lo que lee.
Lo mismo que se sienta en esta silla y luego se levanta y se aleja, esperando que el que venga disfrute con los pedazos que aquí intento bordar.
Llevo cada escrito tatuado en mi piel.
Con la misma tinta negra china que usaba mi abuelo Nino cuando dibujaba sus cuadros.
Por eso, para bien o mal, escribo como terapia, como medicina, escribo para mí misma porque me ayuda, me consuela, me acompaña y después me enriquece, porque compartir esto con las personas que me componen es mi mayor beneficio.
Es mi regalo.
Es mi placer.
No. Nunca escribo para nadie, egoístamente escribo para mí.
Pero para poder hacerlo necesito ese mundo y por eso muchas de mis entradas llevan ese agradecimiento con nombre y apellidos.
Si alguna vez alguien se ha sentido herido por mis palabras, pido perdón.
Pues si alguna vez hablé no busqué la ofensa, sino mi propio desahogo.
Mis historias no son de nadie, ni siquiera mías.
Quizás a veces olvido que este es mi diario sobre una pared de la Gran Vía.

Cuando hablé del amor pensé en él, en mi familia.
cuando me referí a la amistad, pensé en él, ella, ellos y ellas.
cuando hablé del odio, me referí al mundo.
cuando hablé de marlos, nunca pensé que alguien se identificase de verdad y quién lo hiciese, lo lamento, pero era un personaje totalmente irreal.
cuando hablé de las hadas, pensé en los niños.
cuando hablé de la libertad, pensé en África.
cuando hablé de Tom y Tam, pensé en las desgracias del ser humano.

Y si alguien se dio por aludido,yo no puedo controlarlo.
Yo llego aquí
y desnuda me baño en pintura para danzar en una sala pintada de negro.
No puedo decir más.


Yo no vine al mundo a juzgar a nadie,
y menos a utilizar las palabras como arma.
Simplemente hago uso del verbo ser
siempre esperando ese brillo de luz en el mundo.


Y siempre gracias, a los que venís aquí,
familiares,
amigos,
personas que perdí,
desconocidos.
Gracias.

domingo, 25 de octubre de 2009

26 de octubre

Hace 20 años una mujer sintió como su vientre se movía, despacio, como si la personita que durante muchos meses había vivido con ella se despertase de su letargo y decidiese conocer el mundo de ahí afuera.
Hace 20 años un bebé de ricitos negros cogía por primera vez el dedo de su papá y este, achinando los ojos con su sonrisa más profunda, era consciente de que le estaba atrapando para siempre.
Hace 20 años naciste tú.
Y contigo nacieron las futuras risas en el tren, los abrazos bajo la lluvia, las noches de lágrimas por palabras muy bellas, las confesiones y los consejos sobre la vida.
Contigo nació la mitad de nuestra amistad, tus ojos pequeños, tu risa diferente.
Desde el momento que te conocí, cuando estoy en un lugar cerrado contigo siempre estás ahí, llamando mi atención, siendo ese hermano que jamás tuve y que me protege y cuida como si hubiese estado a mi lado toda la vida.
Yo no te había conocido hace 20 años, pero tengo la suerte de estar aquí hoy para poder felicitarte cuando los cumples.
Eres la persona más grande que he conocido.
Gracias.

viernes, 16 de octubre de 2009

martes, 13 de octubre de 2009

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En el fondo todo lo que quiero...

es verte amanecer.



Dorian - Verte Amanecer


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sábado, 10 de octubre de 2009

Juego de Máscaras

Huele a café...
Desde la ventana parece que el tiempo pasa demasiado deprisa,
la noche es negra y el mar está en calma.
Vuele a sentir ese quebrar bajo el pecho.
Dibuja trazos sin sentido en el cristal empañado,
apretando los labios,
con ese gesto tan elegante de mujer,
cuando quiere llorar, pero no lo hace.
El aire entra y juega con su vestido,
la seda acaricia sus muslos blancos
y le escuecen las heridas del corazón.
Aquel que late apesadumbrado.
Se pregunta cuánto de cierta es su vida.
Si alguna vez soñó con ser así.
Quiere volar lejos,
pero sus alas son de plumas de gallina
no de halcón.
Su mirada verde se refleja en los cristales del ventanal,
el salitre se cuela
y con sus dedos de sal acaricia su mejilla.
"Yo sé quién eres" susurra. "No te escondas"
Se mira las manos, velludas.
Las piernas, grandes y musculadas.
Con impotencia toca su abdomen y no siente nada,
no hay un espacio vacío que aspire a albergar un futuro bebé.
Rompe a llorar.
Y cae vencida al suelo.
Si fuese más fácil escapar de aquella cárcel de piel...
Su cabello corto deja entrever unas pequeñas entradas,
y al borrar una lágrima de su cara,
siente la fricción de una barba incipiente a punto de crecer.
La luz que se colaba por la rendija de la puerta entreabierta desaparece,
alguien la escucha.
"No llores Javier" y la abraza.
Es mamá.
Ese ser puro que la acompaña siempre.
Esa mujer que le dio la vida
y la llamó Javier.
Aquella que lloró cuando su pequeño le confesó que no era feliz.
La misma que creyó que un tratamiento médico podría curar a su hijo.
Su madre, ese ser puro que finalmente comprendió que Javier no se sentía hombre,
sino mujer.

Las dos se sientan en el suelo, observando la candidez que ofrece el mar en calma.
El silencio pone música a un momento tan intenso.
Su pequeña adolescente está viviendo uno de los momentos más difíciles e importantes de su vida y, por desgracia, sabe que aquello en lo que va a convertirse no es lo que su alma quiere ser.
Es nacer en un cuerpo que no te pertenece.
Es mirarse al espejo y ver el reflejo de otro,
es no encontrarse.
"Cuando seas mayor de edad podrás cambiar mi niña, ya lo verás, y serás una mujer preciosa"

Y Javier deja de temblar.
Sólo en su hogar puede ser ella misma.
Sabe que cuando cruce la puerta tendrá que fingir que es feliz, tendrá que creer que es hombre, pues su cuerpo así lo cree y la gente así lo ve.
Tendrá que escuchar como sus compañeros del colegio le llaman "tío" o "maricón"
y mirará con melancolía las faldas y los lazos de las niñas,
aquellos que ella no puede llevar.
Con tristeza acaricia su vestido blanco, ése que sólo viste en casa, la única prenda que la une con su verdadera identidad.
Y mira a su madre y es consciente de cuánto la admira y la necesita.
"Gracias..." susurra.
Y las dos se miran con ternura, saben que el camino no es de rosas...
pero si habrá un campo de flores, millones de flores
al final.



Ayer vi un reportaje en Cuatro sobre la transexualidad y me impactó mucho escuchar cómo relataban sus sentimientos, su forma de ver la vida, cómo describían su situación.
Me emocioné.
Sólo espero que la sociedad acabe comprendiéndoos, que consigáis esa igualdad que merecemos todos como seres humanos y que encontréis ese lugar, esa identidad con la que todos soñamos
y por la que muchos se ven obligados a luchar.

viernes, 9 de octubre de 2009

A usted

Nunca aprendí a tocarte.
Y aún sin haberte conocido, sé que podríamos haber sido
algo más.
Te rodeas de elegancia y de cultura,
yo sólo quise escucharte desde el sofá
y cerrar los ojos para poder degustar
cada soplo de aire que corre por tus entrañas,
con sabor a melodía.

Tengo miedo de conocerte,
de penetrar en tu misterioso halo y poner orden
a los versos implícitos que me regalas.
Tengo miedo de hacerlo,
y que se desvanezca la magia.

Quiero tocarte con el corazón,
no con las manos.
Y que me beses los oídos,
me rodeen tus susurros de teclas,
que tus dedos de dominó se fusionen con los míos.
Que se impregne la sala con mi éxtasis
y tu majestuosidad.
Y vuelen los pentagramas.

Y saber, que antes de irte, me dirás que me amas.
O simplemente descubras cuánto te amo.

Tintinean tus arpegios y campanas.
Cierro los ojos y otra, te toca.
Suspiro, despechada.
Pero disfruto.
Piano.


http://www.youtube.com/watch?v=0Su8LXNS16A&feature=related

"Cuando tiraron el piano al agua, la cuerda que lo ataba comenzó a correr.
En ese instante, Ada no dudó en meter el pie dentro de del ojal que dejaba ésta sobre la cubierta.
Cuando el piano creyó morir solo, ahogándose en el mar,
Ada se hundió con él.
Porque no era un instrumento, era su voz."

Película El Piano

lunes, 5 de octubre de 2009

Orgullo....humano

Cuando gritó "¡tolerancia!" todos los viandantes de la plaza detuvieron sus quehaceres.
Posaron sus ojos en él y esperaron atentos.
Minutos antes, mientras escalaba a la fuente calándose hasta las rodillas pensó varias veces que fracasaría,
pero ahí estaba, lo había conseguido, era su momento.
"Quiero igualdad, soy homosexual y no soy distinto de ninguno de vosotros. Quiero que me respetéis por quién soy, mis valores y mi educación, lo que ofrezco como ser humano y hombre, nada más, todo lo que concierne a mi sexualidad se queda dentro de mi corazón y mi cama."
Muchos se quedaron mudos, la mayoría atónitos, otros extrañados y todos fueron retomando sus caminos y actividades como si nada, pero aquel día cambió sus vidas para siempre.

Mucho tiempo después, cuando los niños ya eran padres y los padres abuelos, unos jóvenes se subieron a la fuente, un día parecido, mojándose los vaqueros y las deportivas y gritaron:
eeeeeeeeeeeeh!" y todos los que allí se encontraban se pararon a escucharles.
De repente uno de ellos gritó: "¡Somos homosexuales!"
Y todos los que allí se encontraban respondieron al unísono "¿Y qué?"
Entonces el joven respondió: "¿Cómo que y qué? ¡Homófobos!
Y una mujer que allí se encontraba levantó la voz:

- Sí, decimos ¿y qué?.
¿Por qué?
Porque estamos cansados.
Mi hijo es homosexual, como tú y le amo más que a nada en este mundo, por eso que ni se te pase por la cabeza faltarme al respeto así, acusándome de homófoba.
¿Sabes cuál es la diferencia entre tú y él?
Que él no sale a la calle con una camiseta del arcoiris diciendo a todos "Hola soy gay" porque cómo alguien muy sabio dijo un día subido ahí dónde estás tú
todo lo que concierne a su sexualidad se queda dentro de su corazón y su cama
.
Todo lo que muchos hombres y mujeres han hecho a lo largo de la historia para luchar por su libertad se ve ensuciado por vosotros.
Ellos se ganaron pulso a pulso, día tras día, la tolerancia y los derechos que cómo personas debemos tener.
Y ahora vosotros que tanto gritáis "tolerancia" sois los primeros que os diferenciáis proclamando continuamente vuestra sexualidad.
No, yo soy hetero y no voy gritándolo por la calle, soy hetero y soy libre de serlo, igual que tú.
¿Cómo pedís que se os juzgue como personas, como profesionales, como hombres o mujeres si vuestro sello continuo es una bandera, una feminidad muchas veces forzada, una continua lucha sin enemigos?
A mí no me importa de quién te enamores, por lo tanto, no seas tú quién te pongas la etiqueta de homosexual, tú te diferencias.
Soy mujer y he luchado por mis derechos como tal, porque muchas mujeres sufrieron y murieron por toda la igualdad y respeto que yo disfruto ahora, pero no voy por la calle repitiendo "eh, soy mujer" ni voy a mi trabajo y digo " no me irás a discriminar por ser mujer"
porque si quiero igualdad, tendré que empezar yo por no diferenciarme.


Los jóvenes se quedaron callados. Se quitaron las plumas y las camisetas de arcoiris.
La gente siguió caminando, hablando, comprando. Nadie miró mal, nadie acosó ni insultó.
La tolerancia existía, sí, quizás había minorías que pensaban distinto, allá ellos, libertad de expresión.
Pero todos aprendieron una lección.
Ya basta de tonterías, aquí en este mundo se viene a sonreír y a luchar por y para que todos sonrían y todo lo demás es secundario.


Tenía muchas ganas de escribir esta entrada porque llevo mucho tiempo pensándolo.
No quiero que alguien se confunda al leerlo, no soy homófoba y creo que la sexualidad se basa en el amor hacia una persona, no a un sexo XX o XY.
Pero sí quería decir que estoy cansada.
Cansada de ver a amigos míos que tienen su sexualidad y son muy felices sin tener que estar exhibiéndose a todo el mundo y que ello mismos se avergüencen de aquellos que no tienen otra etiqueta de presentación que no sea "¡Hola, soy gay!". A ver, si eres gay, como si eres hetero, como si eres bisexual, como si eres asexual, como si eres lo que quieras. A mí no me importa eso. No voy a juzgarte por eso. No voy a contratarte por eso. No voy a despedirte por eso.
Quiero conocerte por todo lo que te concierne, excepto por eso. Porque es algo tuyo dónde yo nunca entraré ni podré opinar, igual que tú de mí.
Si yo quiero ser igual, si quiero que a nadie le importe mi orientación sexual, tendré que empezar por quitarme el cartel de la frente que lo diga.
No sé si me explico bien ni tampoco cómo pueda sonar, simplemente estoy cansada de escuchar la palabra "igualdad" en boca de gente que se aparta a sí misma.
Yo creo en las personas, es lo único que puedo añadir.

viernes, 2 de octubre de 2009

Siempre tuve esa corazonada

Cómo te cantó Sabina:

Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.



Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid.

Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra,
pongamos que hablo de Madrid.


Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir,
la muerte viaja en ambulancias blancas,
pongamos que hablo de Madrid.

El sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir,
hay una jeringuilla en el lavabo,
pongamos que hablo de Madrid.



Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,
pongamos que hablo de Madrid.


Madrid, pequeña, no te sientas triste, todos sabemos que deberías haber sido tú.
Porque soy parte tuya, soy la punta de tu pie, tu dedo índice que apunta al sur, el bastón en el que descansas o la pierna de bailarina con la danzas.
Sólo sé que siempre tuve esa corazonada y aún habiendo perdido,
¡mírate!
Mira hacia atrás...y verás cómo luchaste con aquel ¡No pasarán!
y verás como has sobrevivido a una historia increíble que pocas ciudades pueden contar.
Eres teatros, eres cultura, eres calamares, mercados, taxis, turistas, arte en la calle y voces diferentes,eres amor y noches blancas, manifestaciones, tolerancia, eres hierba, cafés y la herencia de los austrias.
Tienes miles de colores y un sistema circulatorio que dicen "que vuela" surcándote las entrañas.
Madrid, para mí eres mi tierra y mi orgullo.
Hemos perdido una oportunidad, pero siempre has sabido cómo ganar de otra manera

lunes, 28 de septiembre de 2009

__________________________________

Juegan los niños en el parque,
y un joven toma café con amigos.
Alguien piensa que va a llover
y muchos se emocionan al pensar en "Tengo una corazonada. Madrid 2016"
El planeta no deja de girar.
Siguen los manifestantes.
Las sonrisas.
Muchos estarán haciendo el amor,
viendo la televisión.
Poniendo una vacuna.
Tomando una decisión importante,
viendo nevar.
Besando un boleto de lotería.
Mirando debajo de su coche por si hay algo extraño.
Teniendo miedo.
Sintiendo placer.
Durmiendo.
Viajando.
Obervando.

Y él mientras tanto ve como ese tren sin rumbo sigue impertérrito su andadura.
Desde su cama sin dosel,
con los ojos cerrados,
con el corazón lleno de sueños por cumplir
y las venas llenas de sedante para que no sienta dolor ninguno.
El silencio cubre su mente.
Está tranquilo.
Sólo espera que pase lo que el azar, la necesidad, Dios, Gaia, la suerte, el sino decidan.
Satisfecho con lo que deja atrás, en algún resquicio de su maravillosa mente aún piensa
que todavía es demasiado pronto para irse.
El cuarto signo del zodiaco le dio nombre a quién le obligó a luchar por seguir aquí
y fue valiente y no se rindió jamás.
Mientras el mundo sigue imperturbable,
veo salir de todos los rincones millones de números, ecuaciones, símbolos químicos, senos y cosenos, derivadas y molares, para acompañar a quién siempre los amó como a hijos.
Silencio.
Ahí estás, en tu cama sin dosel.
En ese lugar blanco y melancólico.
Rodeado por los que te admiran y quieren.
Siéntete orgulloso Gerardo.
Pase lo que pase, no te irás jamás.

____

Escrito por mi hermana Ana:

Hoy vuelvo a sentir ese vacío que nunca quiero volver sentir,
se me vuelve a escapar un trocito de mi.
Siempre te sentí como mío,
como un "tío" cercano,
sentía tus pisadas,
tus tosidos,
tu música de los campanilleros mientras estudiaba...
Cogiste fuerza para poder celebrar mi cumpleaños,
apretabas mi mano,
recordaste...
Siempre seguiré esperando tus tres llamadas al tiembre aunque sé que te encontrarás rodeado de gente que te quiere con una copita de vino y una buena tapita de embutido.
Sé que estás aquí, junto a todos, rodeándome.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Padre Nuestro

Mägo de Oz escribió este salmo de los desheredados.
Lo he escuchado muchas veces, cuando necesito recobrar el sentido y saber por qué estamos aquí.
En los momentos duros hay quiénes rezan, hay quiénes acompañan, quiénes hablan y quiénes sólo escuchan, pero todos están ahí y todos son igual de imprescindibles.
En los momentos duros me pregunto si merece la pena rezar cuando mirando hacia atrás,
no sirvió de nada.
Es entonces cuando alguien me dice, "yo rezaré, tranquila, le diré que estás despistada..."
y me arranca una sonrisa;
es entonces cuando alguien me dice "siempre hemos sacado lo positivo en la vida ¿no? pues hazlo ahora...";
es entonces cuando alguien me dice "...Laura, nunca dejes de creer...yo nunca dejo de hacerlo..".
Y por eso junto las manos y entono este salmo de los desheredados y después
pido de corazón que todo vaya bien.
Sigo pensando que ahí arriba hay algo.
Seas quién seas, seas lo que seas, siempre te dudaré.
Hasta que me des todas las respuestas a lo que no comprendo.
Y aún así, dudando de todo, te agradeceré siempre la buena fortuna.
¿Por qué?
No lo sé, llámalo fe.



Salmo de los desheredados - Mägo de Oz

http://www.youtube.com/watch?v=O3uQjmLP87k&feature=related

Padre Nuestro, de todos nosotros.
De los pobres, de los sin techo.
De los marginados y de los desprotegidos.
De los desheredados y de los dueños de la miseria.
De los que te siguen y de los que, en ti, ya no creemos.
Baja de los cielos, pues aquí está el infierno.
Baja de tu trono, pues aquí hay, guerras,
hambre, injusticias.
No hace falta que seas uno y trino,
con uno sólo que tenga ganas de ayudar, nos bastaría.
¿Cuál es tu reino?
¿El Vaticano, la Banca, la alta política?
Nuestro reino es Nigeria, Etiopía, Colombia, Hiroshima.
El pan nuestro de cada día son las violaciones, la violencia de género, la pederastia,
las dictaduras, el cambio climático.
En la tentación caigo a diario.
No hay mañana en la que no esté tentado de crear a un dios humilde, justo.
Un dios que esté en la tierra, en los valles, los ríos.
Un dios que viva en la lluvia,
que viaje a través del viento y acaricie nuestra alma.
Un dios de los tristes, de los homosexuales, un dios más humano.
Un dios que no castigue, que enseñe.
Un dios que no amenace, que proteja.
Que si me caigo, me levante.
Que si me pierdo, me tienda su mano.
Un dios que si yerro no me culpe.
Que, si dudo, me entienda.
Pues para eso me dotó de inteligencia, para dudar de todo.

Padre Nuestro, de todos nosotros, ¿por qué nos has olvidado?
Padre Nuestro, ciego, sordo y desocupado, ¿por qué nos has abandonado?

martes, 15 de septiembre de 2009

Ana Belén - Peces de ciudad

Cuando estoy algo nerviosa, escucho esta canción y esa voz me hace pensar en la revolución,
en otras décadas, me hace sentir muy mayor y demasiado joven, me hace reflexionar sobre todo lo que soy, lo que fui y lo que me queda por conocer.
La escribió Sabina y también la cantó, pero es ella, Ana, quién consigue hacerme levitar cuando entona las palabras.
Para mí esta canción habla de mí misma, habla de alguien más mayor que yo, de lugares y personas que nunca conocí, de la guerra en Irak, de todo lo que yo quiera imaginar.

La dejo aquí, para que quién quiera olvidarse un poco del mundo, pueda hacerlo también.



http://www.youtube.com/watch?v=Imh0vEnOMXU
Se llamaba Alain Delon

el viajero que quiso enseñarme a besar
en la Gare d´Austerlitz.
Primavera de un amor,
amarillo y fugaz como el sol
del veranillo de San Martín.
Hay quién dice que fui yo
la primera en olvidar,
cuando en un si bemol de Jacques Brel
me perdí "dans le port d´Amsterdam."
En la fatua Nueva York
da más sombra que los limoneros
la Estatua de la Libertad.
Pero en Desolation Row,
las sirenas de los petroleros,
no dejan reír ni volar.
Y en el Coro de Babel,
desafina un español.
No hay más ley que la ley del tesoro
en las minas del rey Salomón.
Desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis sueños va ligero de equipaje
sobre un cascarón de nuez
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.
Y cómo huir
cuando no quedan islas para naufragar
al país donde los sabios
se retiran del agravio
de buscar labios
que sacan de quicio.
Mentiras que ganan juicios tan sumarios
que envilecen el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad,
que perdieron las agallas
en un banco de morralla,
que nadan por no llorar.
El dorado era un champú,
la virtud unos brazos en cruz,
el pecado una página web.
En Macondo comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.
Cuando en vuelo regular,
surqué el cielo de Madrid,
me esperaban dos pies en el suelo
que no se acordaban de mí.
Desafiando el oleaje
sin timón ni timonel
por mis sueños va ligero de equipaje
sobre un cascarón de nuez
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.
Y cómo huir
cuando no quedan islas para naufragar
al país donde los sabios
se retiran del agravio
de buscar labios
que sacan de quicio.
Mentiras que ganan juicios tan sumarios
que envilecen el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad,
que perdieron las agallas
en un banco de morralla.

En una playa sin mar.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Chove..


Entra el aire.
Huele, por fin, después de tantísimo tiempo, a mojado.
Anunciando satisfecho que va durmiéndose el verano.
Se cuela agitando la cortina, entre mis pies, sobre el teclado.
Y mi casa huele a lluvia, a agua de montaña, a los prados.
Sí...
Bendito frío cuánto te habíamos echado de menos.

viernes, 11 de septiembre de 2009

La tercera M

Cuando era niña el mundo era más pequeño,
los adultos demasiado altos
y el tiempo no tenía horas, sólo era el tiempo.
Los mayores eran serios, a veces reían
de cosas graciosas y de cosas que yo no entendía.
Entonces ella estaba allí
para ver el mundo que yo veía,
para ponerse de rodillas, a mi altura
para dejar su reloj de persona mayor en la mesilla.
Y hablaba mi lenguaje,
sabía qué decirme, qué preguntarme,
o qué responder cuando yo quería aprender.
Era otra niña, como yo.
Y es ahora, después de muchos años,
cuando al verla desde otra perspectiva
descubro que es así, como es ella, como quiero ser yo.
Quiero ser madura en el mundo de los altos
y una niña en el mundo sin reloj.
Me cantó las canciones más infantiles sólo para hacerme reír,
me enseñó a ver todo con ternura,
las palabras mágicas para ser feliz.
Fui su "salchichita", su "trocito de carne" su "cachito de cielo"
y hasta el día de hoy sigue ahí,
achinando los ojos cuando nos ve llegar y abrazándome
fuertemente cuando nos reencontramos.
Es una mujer valiente,
que ha soportado momentos muy duros en su vida,
pero sigue en pie,
sigue viviendo entre esos dos mundos,
consiguiendo que culaquier niño que hable con ella
se quede prendado de su cariño.
Porque es mágica, es diferente, es especial.
Es mi tía.
Mi tía la que nunca me reñía, por eso cuando, aún hoy, se enfada
me impone más que nadie, porque al no hacerlo nunca
significa que es de verdad...
Mi tía la que sigue pensando en cuentos de disney,
que habla con los muñecos y con las plantas,
que se ríe con risa de niña pequeña,
y corre de un lado para otro.
La que siempre llama,
que se acuerda de todo,
la que se tumba en mi cama
y dice "¿me puedo tumbar en tu cama del cielo?"
la que se enfada y me murmura "me caes mal"
esa bella mujer que vive intensamente cada día.
Ella, que comparte todo lo que tiene
que está profundamente enamorada de un hombre igual de maravilloso que ella
(otro niño, Clouseau)
Ella, mi tía,
Man,
Mariadelos,
la tercera M del trío Navas,
la más pequeña,
la adoptada (como decía el abuelo)
la abogada,
la tía más divertida.
Mi tía.
Nuestra tía.
Nunca te había escrito nada, por eso te debía esta entrada.

No siempre te lo digo, pero siempre lo siento.
Te quiero.
Y te agradezco todo, porque si hay algo bueno en mí tú tienes mucho que ver en ello.
Gracias.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Cualquier viernes de agosto

Tu silbido inconfundible me hizo girar en mitad de la calle.
Según veía que te acercabas mi corazón latía más rápido,
como si fuera la primera vez que me encontrabas.
Entonces, con esa media sonrisa, murmuraste:
"¿Dónde va jovencita?"
Y riéndonos te enseñé la picadura gigante de mosquito que tenía en la frente.
Bueno, no pasa nada, me querrás igual.
Nos comimos el pincho de la una.
Croquetas de pollo sentados en el bordillo de un escaparate.
Hablamos de la gripe A, estornudas y me santigüo.
Lo que tienes que aguantar.
Ríes.
Y me pierdo en esa risa, para siempre.
Había olvidado que eres la única persona que está resfriada los 365 días del año.
Observas mi frente.
Los corticoides del Diproderm hacen su efecto, está menos hinchada.
Aún así se ve a 100 km de distancia...
Llegan las dos, hay que irse a comer, luego vendrán los conciertos, la música y el griterío.
Sí, son las fiestas.
Y mientras nos alejamos me dices "luego hablamos" que significa "más tarde nos vemos" que se traduce a "nos saludaremos con ese abrazo de oso" que más bien quiere decir "te echaré de menos".
Supongo que después de 6 meses te conozco un poquito más.
Y lo mejor, me queda muchísimo todavía por descubrir.
Gracias J.T

miércoles, 2 de septiembre de 2009

3 de septiembre

"Cumpleaños feliz....cumpleaños feliz...te deseamos todos....cumpleaños feliz.."


Porque dicen que somos iguales.
Tanto que nos confunden.
Tanto que olvidan los 6 años de diferencia que nos separan.
(5 y pico...)

Por ser una segunda madre.
Y brillante cocinera (tienes buena maestra).
Por dejarme de herencia los abrigos, pantalones, bolsos y camisetas.
Y, al enfadarte, prohibirme entrar en tu habitación.

Por recordarme siempre que he llegado muy tarde.
Y preguntarme si recojo la mesa cuando sabes que lo haré.
Por decir "qué bueno..." aunque el primer café me salió de pena.
Y recordarme que tengo que apagar el botón de la cafetera
("si no quieres que salgamos ardiendo...")


Por pedirme consejo sobre qué ponerte
y pasarme el juego de la DS que me mata de risa (rythm paradise)
por defenderme siempre que lo he necesitado
Y enloquecer a veces, siendo tú la que me sacas de quicio a mí (suele ser al revés).

Por miles de cosas he de darte las gracias.
Y pedirte perdón por otras mil más.
Pero ambas sabemos que somos así, que así nos queremos.
Que aunque discutamos y peleemos sabemos que nada se romperá.
Espero que tengas un día maravilloso de cumpleaños
y que sean así todos los que vienen detrás.

Porque creo que tengo la mejor hermana del mundo.

lunes, 31 de agosto de 2009

1 de septiembre

Lleva muchos años haciéndolo, pero aún así se sorprende al ver cómo sus manos tiemblan sujetando el taco de folios.
Ayer estuvo ensayando hasta tarde, delante de su mujer y de sus niños; ella le dijo que estaba perfecto, los niños sólo miraron asombrados, raras veces tenían la oportunidad de ver a su papá serio.

Mientras se llena el auditorio intenta recordar algún pensamiento positivo, como técnica para no ponerse nervioso.
Hay tantos recuerdos buenos que es difícil elegir uno.
Sin saber por qué, ha venido a su mente aquel día 1 de septiembre de 2009 cuando hizo su primera exposición importante, la que había decidido su futuro.
Contaba con 20 años, otro taco de folios idéntico al que hoy lleva, las manos sudorosas y risa constante.
Era la presentación de su proyecto, el que le había robado tardes enteras de julio y agosto, sentado frente a un portátil más viejo que Matusalén y con esa mirada perdida en el techo, esperando que las musas fueran inspirándole.
¿Por qué elegir ese recuerdo?
Porque a pesar de la inseguridad que creía tener al colocarse enfrente de su profesor aquel día bordó la exposición, consiguió parar el tiempo en el aula del instituto Manuel Azaña y se fue a casa sabiendo que era capaz de cumplir todos sus propósitos.
Y aunque entonces no fue consciente, aquello le hizo madurar, le enriqueció y le convirtió en lo que hoy es: un hombre que no ve obstáculos, sino metas.
Por eso elige ese recuerdo, porque le gusta mirar atrás para ver el camino recorrido.
Alguien lo nombra, el auditorio se llena de aplausos.
Desde una esquina aparece, con su media sonrisa, saludando con la mano, buscando entre los presentes a su familia, a sus amigos, al presidente y a la ministra...
Coge aire, da las gracias y antes de empezar vienen a su cabeza miles de chistes y canciones, pero los frena "luego...luego...venga" y sonriendo, empieza.
Ana Belén le cantó una vez a Dolores Ibarruri una canción y yo cogí una de las estrofas para él:

"Se gastan las palabras golpeando contra el muro, pero ahí están las tuyas cargadas de futuro"

Por eso te pido que creas en ti, porque necesitamos tus palabras.
Ánimo, tú puedes con todo Miguel.





Aplausos.

sábado, 29 de agosto de 2009


The greatest thing you'll ever learn is just to love and be love in return.
(Lo mejor que te puede suceder es que ames y seas correspondido)

(Gracias)

lunes, 24 de agosto de 2009

Cómo nacen las banderas de Pablo Neruda:

Cómo nacen las banderas de Pablo Neruda:


Están así hasta hoy nuestras banderas.
El pueblo las bordó con su ternura,
cosió los trapos con su sufrimiento.

Clavó la estrella con su mano ardiente.

Y cortó, de camisa o firmamento,
azul para la estrella de la patria.

El rojo, gota a gota, iba naciendo.


Nunca me han gustado las banderas, pienso que alejan a las personas.
Unen a los que las llevan, pero separan a los que no siguen las mismas.
Servidora prefiere una antes que otra.
Las hay que simbolizan países, comunidades
familias, equipos y lugares.
Por eso me pregunto por qué nadie inventa una bandera para el mundo,
quizás porque no exista nada contra lo que alzarla.
El día que algún marciano se atreva a pisar la tierra en son de paz,
supongo que inventaremos alguna,
para dejar claras nuestras diferencias.
Las banderas están manchadas de historia,
sangre, llantos y victorias.
Y junto con los himnos nos llevan por un camino
donde nos tapan los ojos con nacionalismos/regionalismos a ultranza
que nos impiden querer aprender de lo que está ahí fuera.
No niego las banderas,
sólo creo que les damos una importancia innecesaria.

sábado, 22 de agosto de 2009

Apareció ella

Él y yo hablábamos.
Entonces apareció ella.
Se miraron.
Vi cómo sus ojos se encendían, se llenaban al verla.
Y ella,
con paso lento se acercó a nosotros, sin romper ese lazo
que, en cuestión de segundos, había aparecido entre sus miradas.
Sonriendo le eclipsó
y alzó sus manos,
pidiendo sus brazos.
Sentí celos,
como si alguien me dijera, "sobras aquí".
Sentí algo extraño, no supe porqué mi corazón latía tan rápido y tan arrítmico.
No entendí por qué.
Pero antes de suceder nada, ella cambió su dirección y vino hacia mí.
Me miró tranquila,
como si toda la armonía del mundo corriese por sus venas.
Luego alzó sus manos,
pidiendo mis brazos.
Entonces la rodeé despacio y la elevé hasta
posarla en mi regazo.
Apretó su cabeza contra mi pecho y suspiró.
Entonces, comenzó a atardecer
y pensé, sentada en aquella playa
que tenía en mis brazos el mayor tesoro del mundo.

martes, 18 de agosto de 2009

Diluvio de los voraces


Rodéate de personas buenas.
Deja que se te pegue de ellas su forma de afrontar la vida, el color de su piel.
Sus sueños.
Invierte tu tiempo en mecer una cuna,
aunque esté vacía.
Para descansar un poco del vórtice en el que giramos.
Y coge a un bebé en brazos, durante varios minutos.
Para que aprendas a centrar tu atención en lo que haces, a mimar lo que haces,
que te llene tu inocencia y curiosidad.
Habla al anciano.
Al africano que vende periódicos en la puerta del mercado.
A la vecina cotilla.
Al camarero del bar de al lado.
Cuéntales quién eres y empápate de lo que ellos te quieran mostrar.
Invierte tu tiempo en desmembrar cada pincelada de un cuadro.
Saborea una tarrina de helado, siente el frío acero de la cuchara en tu lengua y
cómo eclosionan el aroma y la crema en tu garganta.
Indefinible desenlace.
Di "te quiero" a tus padres.
Aunque no estén cerca, aunque no respondan, aunque no los tengas.
Di "te quiero" al espejo cuando se cruce contigo.
Y a tu gato, a tu loro y al monstruo que duerme bajo tu cama.
Sal de la ducha con los ojos cerrados e intenta secarte y vestirte sin abrirlos,
para que, cuando lo hagas, te redescubras de repente.
Nuevo.
No te mires en un espejo durante un día entero.
Para aprender a echarte de menos a ti mismo.
Abrázate.
Bésate.
Acurrúcate en ti.
Pasea descalzo.
Sonríe.
Y ahora piensa en algo que te haga feliz.
Y atrapa ese momento.
Lee algo de filosofía.
Ojea un álbum antiguo.
Estrena otro.
Enloquece.

Cuando llegue la hora dormir, un vaso de leche fría con canela, huele la canela...
y descansa.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Un camino


María:
"Recuérdame ¿por qué medicina? La bata pierde su sentido cuando se llena de sangre y el fonendo se estropea cuando el corazón no late. Y 20 años después de acabar la carrera mi madre contiene el llanto con Pablito en brazos. Su mamá ya no me volverá a pedir que le cuide. ¡No quiero sentir esa impotencia!"


María:
"Nose por qué te he mandado ese mensaje, llevaba a mamá a desayunar después de una dura guardia y llorando me ha contado que Pablito, el niño que yo cuidaba, llevaba en coma un mes y que esa misma noche había muerto y como ella estaba de jefa de urgencias de infantil, ha tenido que hablar con los padres, hacer los papeles de defunción y todo...
No quiero... no quiero sentir la impotencia que escapaba de las lágrimas de mi madre... no quiero Laurita... Sigo sin saber por qué te lo suelto sin más, quizás por tu tierno corazón, o porque espero encontrar alivio en tus mágicas palabras, o mucho más simplemente.. por lo que primeramente me unió a tí (médico).

Laura:
No entendí el mensaje. Supuse que sería algún nombre escogido al azar por ti, para explicarme porqué no estudiar medicina. Entonces pensé que estarías agobiada estudiando y por eso ese desfogue movilístico sin principio ni final, muy emotivo, un mensaje que realmente me dejó parada, en mitad del cuarto, sin saber qué responder. Después de crear una contestación más o menos perfecta, hecha con tiempo, razón y mucha ternura, quise enviarla sin saber a ciencia cierta qué querías oír o qué debía decir yo y Movistar me comunicó que no era posible enviarlo, no había saldo suficiente.
Entonces te escribo este privado por el maravilloso tuenti, después de descubrir otro mensaje tuyo, esta vez explicándome qué había pasado.
Al leer tus palabras me he sentido vacía, de repente, me he visto en una sala blanca, con tu madre. La he imaginado guapa, como tú, pelo corto y castaño, con cara triste y enfrente de nosotras a un papá y una mamá desconsolados, asustados, como si el guión de sus vidas se hubiese desvanecido entre llamas.
Y veo a Pablito, a ese niño, cogido de los brazos de tu madre, sin vida.
Y por un lado intento entender la muerte, intento comprender el fallo citológico, histológico, orgánico, sistemático de un increíble e imperfecto cuerpo humano.
Un cuerpo humano diminuto, como el de Pablito.
Pero no puedo. No puedo entenderlo. No sé seguir la ecuación. Nunca entendí las matemáticas.
Me miro la bata blanca, me asusta tanto como a ti.
Me da miedo no saber curar, me aterra fallar, me asusta no ser una superheroína para todo el que me pida ayuda.
Me da miedo pensar en Pablito.
Porque amo la vida, como tú, como tu mamá, como mi padre, como mi tío Pepe.
Médicos.
Cuánto esconde esa palabra.
La vida....en unas manos, en unos segundos.
Pequeña Mateos, aquí en la universidad nos enseñarán lo mejor que puedan a ser infalibles, a meter en nuestras cabezas saberes, esquemas, remedios y palabrejas miles, a hablar, a mirar, a tocar.

Y luego, el mirar a los ojos, recoger la lágrima que cae por la mejilla, la mano en el hombro, el café en el pasillo de urgencias, los puños de impotencia, la luz roja de la puerta, la línea continua de la pantalla, el olor a sangre, el llanto en la sala, las ganas de seguir, la fatiga por no dormir, las disputas con compañeros, los abrazos porque todo salió bien, los aplausos cuando uno no falló, la fraternidad entre amigos, la mirada agradecida, el beso en la cara para el que luchó y no pudo salvar la vida, el guiño en el ojo para el que se va y al que deseamos no volver a ver, por allí...todo eso, vendrá después, sin buscarlo, sin quererlo.

En tu mensaje me preguntabas ¿Por qué medicina? Y yo te respondo "Por Pablito"
Sólo era un niño, no le tocaba morir, la vida es injusta, el mundo es injusto.
Por eso tú y yo, nuestros compañeros de clase, nuestros compañeros de todas las demás universidades, todos, debemos preguntarnos a diario ¿por qué Medicina?
Para responder "Por ellos"
Por todos aquellos que nos necesitan.
Por todos aquellos que ya no la requieren.
Por el apretón de manos.
Y volver a casa lleno de las circunstancias ajenas.
Porque somos humanos y queremos ser útiles.
Es nuestro papel, es nuestro lugar.
Porque serás médico las 24 horas del día, con y sin bata, con y sin fonendo, con y sin ganas de serlo.
Aquí, allí y más allá.
Sé que conocerte no fue casualidad Dr. Mateos.
Ánimo, siempre, ánimo.
Te quiero
(Ardilla)

sábado, 8 de agosto de 2009

Cookies


Nos tumbamos en las rocas. Me miraste de reojo, sin saber qué decir.
El silencio cubría las piedras y sin mediar palabra sacaste una galleta
para dármela a mí.
Tu galleta.
Entonces desperté y saboreé los restos de aquel sueño.
1:00 a.m.
Bostecé, te eché de menos.
Te busqué en las sábanas, en los bolsos colgados de la pared, en la taza del nesquick.
En el sol de la ventana, el olor del parque de enfrente.
Me toqué la frente, ardía.
Intenté dormir.

Entonces sonó el teléfono, un mensaje.

"Pequeña..no sé si te he dicho alguna vez que quiero estar contigo el resto de mi vida"

Y desde la playa, con insomnio, viendo un partido de R.Madrid - Toronto, me llamas y te digo que por qué eres así, entonces te cuento un chiste pésimo "¿Qué se ve desde la torre más alta de Toronto? Torontontero...(8)"
Y creo que te duermes sonriendo...

Me despido de tu voz. Te echo de menos.
Sueño que caminamos por las piedras, dando saltitos, huyendo de los niños que intentan atraparnos porque somos muy tiernos. Tú eres azul y yo rosa y me encanta que de vez en cuando me regales esa galleta tan importante para ti.

Despierto. Calor de agosto. Un nuevo día por delante.
Suena el teléfono.
"Buenos días...."
Te vas a la playa y yo me quedo aquí...
Pero me quedo con ese "adiós mi vida".

Y en algún lugar de Gandía surca el agua un peluche azul.


Mientras otro rosa de nariz naranja le espera aquí.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Mi derecho a morir

Nadie le preguntó si quería nacer.
Quizás si se hubiera encontrado en la situación de poder elegir, habría decidido ser un delfín, básicamente por la sensación placentera y única que produce el roce del agua con la piel.
Pero bueno, le tocó ser hombre. Sus 46 cromosomas le dieron todo: el cuerpo, la salud, la enfermedad y el espíritu.
Y no se arrepintió de haber nacido, pues su familia fue buena, su educación, la necesaria, el amor fue el motor de su vida y el conocimiento su adicción.
Realmente no fue un gran filósofo, prefirió divagar menos y comprender más.
Pero llegado el momento tuvo que preguntarse algo que nunca se había cruzado por su mente.
Tras aquel accidente de tráfico su cuerpo quedó dormido, aletargado, quizás enfadado con su cabeza y desobediente, porque nunca más quiso volver a escucharla.
Sus miembros dejaron de recibir órdenes y pasaron a ser partes inmóviles de un cuerpo todavía vivo.
Fue duro, muy duro para él.
Y entonces algo asaltó su cabeza; igual que en su día se preguntaba porqué nunca pudo ser delfín, esta vez pensó algo menos bello, ¿quién decidía sobre su derecho a morir?
Entonces miles de motitas de filosofía cubrieron sus párpados, sus labios, sus yemas, su ombligo, sus rodillas, entraron por su garganta, en su sangre, en su voz...
"Libertad..." "Decisión" "Moralidad y ética" "Poder" "Ley" "Estado" "Religión y fe"...

Mientras crecía nunca quiso morir. Realmente era algo que no le asustaba, no todavía.
Es eso con lo que todos crecemos, eso que todos negamos, porque es difícil pensar en algo que no tiene un después.
Por eso creamos las religiones, por eso vivimos con fe: para creer en algo que no pueda fallarnos.

Y cuando él decidió que no quería vivir el mundo le señaló con el dedo y le llamó enfermo.
Sí, estaba enfermo, porque sufría tetraplejía.
Pero a él le llamaron enfermo por querer morir.
Le llamaron loco, le quitaron toda credibilidad a su palabras, pensaron que su nueva percepción del mundo le asustaba tanto que elegía la opción más fácil: morir.
Pero él estaba totalmente cuerdo.
No negaba que su percepción del mundo había cambiado: realmente ahora su visión había descendido varios centímetros por sentarse en una silla y muchos de sus sueños se perdieron con los restos del vehículo en aquel cruce.
Pero sabía que todo era un proceso y que no quería vivir.
No se afanaba en proclamarlo, no quería quitarse la vida, le asustaba mucho más que estar así.
Para él hubiese sido maravilloso poder transformarse directamente en un delfín.
Pues no necesitaría sus brazos ni piernas para sentir el roce del agua...
Le dijeron que tenía depresión: no tenía.
Le dijeron que el suicidio era un trastorno psicológico: él lo afirmo, también lo pensaba, pero él no quería suicidarse, nunca lo había querido.
Él amaba la vida, pero no quería vivir así.

Y claro...ahí estaba la duda, la polémica, el debate, el problema...
La esperanza se sentó frente a él y le dijo claramente que no se quedaría por mucho tiempo.
Y cuando ella se marchó, las ganas de vivir se fueron de su mano.
Él quería hacer tantas cosas...
Veía a otros inválidos en sus sillas, felices, luchando por un mundo de igualdad y
así les envidiaba.
Le habría gustado que su cerebro hubiese encontrado la nueva situación como un reto más, no como un obstáculo, pero ahí residía la diversidad humana, no todos sabemos ni podemos actuar igual.
Por eso nadie le juzgó cuando pidió morir.
Porque todos entendieron que era su elección.
Fue como si en el viaje de la vida tomase un atajo para llegar a su destino.
Cuando todo terminó escuchó una voz profunda y acogedora.
- ¿Qué quieres ser?
Y pidió ser delfín.


Entonces el reloj de la vida comenzó a correr, otra vez.

domingo, 2 de agosto de 2009

De la mujer para el hombre

Me preguntaste que quiero ser:

Quiero ser
como viento racheado,
seré ráfagas.
Viajando sobre fotones de luz, sobre ondas coloreadas.
Seré águila, seré halcón.
De corazón niquelado.
Y volaré sin destino ni visado, hacia dónde la tormenta me lleve.
No amarraré mi barca al puerto, pues no pienso volver por el mismo lugar,
nunca desandaré lo andando.
Quedará a la deriva en el océano, surcando las aguas de Espronceda.
Y sin cañones ni lunas que rielan perecerá en la pecera
más bella e inmensa inventada jamás.
Seré pirata y doncella en apuros,
para ponerme un parche negro y vestidos de seda.
Para romper la losa de la mujer desvalida
cuyos dedos sólo coserán las heridas del ayer.
Seré todo, no seré nada.
Seré cobarde, me escribirá Séneca.
Por querer y no querer morir.
Alcanzaré lo más alto, sin ayuda de nadie
y mi sudor llenará de rocío los valles que recorrí.
Con estas manos me aferraré a las rocas
y me sobrará tiempo para arropar con ellas
las vidas de mi regazo.
Te llevaré conmigo, si quieres
porque puedo ser el honor, puedo ser valentía
el carbón que pinta el tapiz,
puedo ser quién quiera,
princesa, sabia, diosa o arpía
pero soy diamante en bruto sin ti.

Por la igualdad.

viernes, 31 de julio de 2009

Un libro, un personaje, un corazón


Fue la primera y la última vez vez que he llorado leyendo un libro.
Nunca antes me había pasado algo parecido y he de reconocer que es una experiencia inolvidable, pues no sé si mucha gente es capaz de emocionarse así con una historia fantástica e irreal.
Hoy ha venido a mi mente porque hace poco estrenaron la película y aún sin haberla visto todavía, las opiniones que voy escuchando sobre ella hacen que me cueste decidirme a hacerlo.
¿Por qué me ocurre? Si la saga de Harry Potter me atrapó con cada página, cada portada de la editorial Salamandra, cada capítulo deseoso de ser conquistado, ¿por qué no quiero ver la sexta película?
Quizás porque...ya es sabido que todas las producciones cinematográficas que se hacen sobre libros jamás alcanzan la perfección de ese montón de hojas y en este caso, según me han contado, el director ha olvidado la esencia de la magia y ofrece un culebrón adolescente donde se habla de "morrearse" en vez de magia.
Una imagen a veces no vale más que mil palabras cuando éstas te describen una despedida, un reencuentro, un momento tan intenso, como me ocurrió a mí en este caso.
A mí y creo que a todos los lectores de J.K. Rowling.
Recuerdo que estaba sentada en el sofá, alcanzando el final del libro.
Todas las aventuras de Harry habían sido imprevisibles, sorprendentes, muchas veces dolorosas e incomprensibles y otras necesarias y fatídicas, pero con el sexto libro en mis manos, recorriendo cada párrafo, algo dentro de mí se llenó de una ternura y una devoción hacia ese personaje tan venerado y entrañable: Albus Dumbledore.
El abuelo perfecto (como el mío): un anciano que desde el primer momento nos encandiló con su mechero robando las luces de las farolas, que lo sabía todo antes que nadie, pero dejaba a los demás buscar las respuestas, aquel que nunca se equivocaba, que estaría ahí en el momento oportuno, aquel con poderes sobrenaturales, ese que predicaba el perdón, la sabiduría, la paciencia, la constancia, el valor...Ese de las gafas de media luna, de los ojos azules cristalinos, casi transparentes, ese de las túnicas de colores y sombreros extraños, él...
Gracias a Rowling, Dumbledore (en el primer libro le llamé así Dumbledore, fonéticamente, tendría yo unos 8 años, luego descubrí que se pronunciaba "Dambeldor") se convirtió en ese ente protector con el que todos los niños sueñan, ese que nunca nos abandonará.
Por eso siempre que parecía no haber luz al final del túnel, sabía que él aparecería
y siempre lo hacía.
Cuando llegué al final del capítulo 26 mi corazón se paró durante unos segundos, algo dentro de mí pensaba que él no era un ser humano más, quizás por eso no quiero ver la película, para que nadie pueda arrebatarme ese recuerdo, ese momento en el sofá de mi casa
cuando las lágrimas rodaron por mis mejillas, al descubrir que Dumbledore no era sobrenatural.

Harry rozó la piedra con el brazo rasguñado y el arco, tras recibir su tributo de sangre, se abrió al instante. Cruzaron la cueva exterior y Harry ayudó a Dumbledore a meterse en el agua que llenaba la grieta del acantilado. - Todo saldrá bien, señor - repetía una y otra vez, más preocupado por el silencio del director que por la debilidad de su voz-. Ya casi hemos llegado...Puedo hacer que nos desaparezcamos los dos...No se preocupe... - No estoy preocupado Harry - repuso el anciano con tono más firme, pese a que el agua estaba helada-. Estoy contigo.

Harry Potter y El misterio del príncipe; capítulo 26, pág 535.


Y aquel "Estoy contigo" me dio a entender lo que vendría después, mientras comenzaba a sollozar irrefrenablemente. Fue descubrir que todos estamos solos en el mundo, que nadie es inmortal, es querer abrazar a a un personaje literario, decir un "todo irá bien" a algo que no existe.
Por eso quiero mantener siempre aquel recuerdo, porque fue maravilloso llorar así.
Porque sé que la película no lo reflejará, ni siquiera saldrá seguramente.
Y para mí Albus Dumbledore siempre será sobrenatural.


(Es una entrada un tanto "friki" o poco interesante para quién no conozca Harry Potter, pues no creo que entiendo lo que siento y es totalmente comprensible, pero era algo que necesitaba escribir)

jueves, 30 de julio de 2009

Julio casi agostino

Es verano.
Y pasan los días...
Y las horas...
Otro verano más.
Cúmulo de sentimientos y sensaciones que borbotean en un frasco cerrado.
Arena negra y acre, coquinas, agua helada, brugal con seven up, piel dorada,
sonrisas, paseos, regalos, vida contemplativa, complicidad.
Y una piña colada.
Mamá, papá.
Emi, Eugenio.
Pepe, Man.
Ana.
Y la brisa, el gazpacho, la sal.
Echar de menos a los que no están y a los que están un poco lejos,
pero pronto volverás a ver.
Comidas copiosas, dietas de helado, juegos con palas, carreras, montados
en canguros y delfines,
construir castillos con barro,
y un hippie haciendo pompas de jabón gigantes.
Regresamos.
Al calor, al sudor.
Lejos del mar, de su libertad.
Y encuentro los ojos de ellas y ellos.
Y me entra un hormigueo, ganas de abrazar, de contar, de perder el tiempo en la hierba, en batidos, en caminos, en el suelo.
Y apareces tú.
Con tus manos.
Con tus ojos.
Tú.
Ese al que había echado tantísimo de menos.
Y hacernos pasar por dos extraños que se conocen por primera vez.
Para que todo tenga la misma intensidad
que cuando nos marchamos.

Y una lágrima en mi mejilla
al recordar la arena, la sal, el gazpacho
y la complicidad entre una familia que se quiere y se cuida tanto.

viernes, 3 de julio de 2009

J.T

A tu lado soy capaz de contar después de infinito.
Y los copos nieve sobreviven en mi pelo aunque sea verano.
Si me miras aún me sonrojo, como el primer día.
Y puedo decir, con certeza, que si encuentro a oscuras todas las cicatrices de tu cuerpo
es porque te conozco.

Y si te conozco será porque no perdemos el tiempo en discutir por punzantes celos, golfos de playa y serpientes con tacón (las de Lorca),
será que preferimos mirarnos en silencio, para vernos en nuestra más sincera naturalidad.

Será que te pienso cuando menos me lo espero
y te extraño cuando me dejas en la puerta de casa.
Y no hay canción que no me hable en alguna nota de ti.
Ni violín inocente que no me transporte a tus manos.

Eres la voz que quiero escuchar el resto de mi vida.
Y la otra mitad del corazón que ha de latir en mi regazo.