miércoles, 27 de enero de 2010
¿Qué cómo te quiero?
Con las letras árabes, con las letras ilegibles y con las que se transcriben a números.
Te quiero con la voz de la madre que cuenta el cuento en alto
y los pequeños no prestan atención a las bombas de afuera.
Te quiero, como si no pudiese aspirar a nada más en esta realidad pintada a cañonazos.
Como si fueras incierto, como si no existieras y te inventara para no sufrir.
Como si no hubiese conocido lo que es sentirse solo y temiera perderte
y descubrirlo.
No te quiero como se aman las manos del dinero
ni los besos de alquiler.
No te quiero como Julieta a Romeo ni Calixto a Melibea.
Lo hago sin saber qué es el amor,
porque no puedo compararte con nada.
Porque no busco compartirte con nadie.
Sí lo hago libre y consciente,
madura e ingenua,
equivocada o no.
Sí lo hago con cada centímetro de piel que quiso ser pluma
y con toda la locura que tú y sólo tú has despertado.
Sólo quiero leer
Cuando yo todavía no sabía andar, me hacía danzar sentada, y apenas pude sostenerme sobre las dos piernas, me invitaba a perderme en la música, como en un sueño.
"Baila, baila Zarité, porque esclavo que baila es libre...mientras baila", me decía.
Yo he bailado siempre.>
La isla bajo el mar - Isabel Allende.
(Empiezo un nuevo libro)
viernes, 22 de enero de 2010
La amistad es como un violín...
No hay gritos, ni mejillas húmedas, tampoco hay palabras hirientes.
A veces lo que denominamos "problemas entre amigos" no pueden solucionarse y no es porque sean imposibles,
sin porque no son problemas.
Es como si dos personas viajasen por un camino y decidiesen atravesar nuevas sendas.
Unos deciden viajar siempre juntos.
Algunos se alejan, pero regresan al reencuentro.
Otros se van y nunca vuelven, bien porque encuentran otros caminos
bien porque no querían seguir viajando.
Y nadie se tapa la boca para asombrarse ni se lleva las manos a la cara, mordiéndose el labio inferior, en señal de disgusto.
Simplemente las amistades van mermando y quizás sea una ley natural inevitable.
Antes lo más preciado era tener un grupo, un símbolo, una complicidad entre sus miembros, una certeza de que no estabas solo.
Ahora, con la recién llegada madurez descubres que no quieres colectivos, que no quieres manadas,
que quieres personas.
Personas, amigos, distintos.
Pero un nexo en común: tú.
Lo dije hace mucho tiempo, la palabra "amigo" es demasiado concreta para abarcar tanto.
Conocidos, colegas, compañeros, camaradas, cómplices.
No es cuestión de llamarse a diario, sino de hablar después de un tiempo y escuchar un sincero "cuéntame todo lo que te ha ocurrido, quiero saberlo, te eché de menos".
Y hablar sin pensar en ninguno momento que le aburrirás, nunca ha pasado ni pasará.
La amistad es algo muy grande y hermoso, párate a sentirla.
Piensa en aquellas personas que estuvieron, que están e imagina a las que estarán.
Piensa en lo que te da cada una.......¿lo ves? ¿lo sientes? cuánta emoción tan diferente ¿verdad?
No sé, no me entristece pensar en las personas a las que he perdido, las recuerdo con muchísimo cariño y sé que al verlas no hay rencor, pero también sé que no hay vuelta atrás, que el camino sigue y las sendas van desperdigándose.
Sólo espero que sus viajes sean maravillosos y que algún día a lo lejos nos saludemos efusivamente con la mano.
Mientras tanto, me quedo con mis amigos, con aquellos que me llaman cuando menos lo merezco y se enfadan sin temer que nos perdamos. Que recuerdan lo que es irrelevante, pero dice todo de mí.
Que emplean su tiempo en un detalle o aguantan mis peores respuestas.
Me quedo con aquellos que respondieron "voy"
cuando, al alejarme de la senda pregunte ¿vienes?.
Con esos que en sus peores días se sientan en el suelo a reflexionar
y colocan un taburete de madera a su lado, esperándome.

Gracias.
A todos y cada uno de vosotros.
martes, 19 de enero de 2010
¿A dónde?
Mientras el mundo se pregunta cómo enviar agua y medicamentos.
Ellos miran hacia el horizonte.
Mientras los bomberos se organizan para buscar en los escombros y seguir rescatando personas.
Ellos miran hacia el horizonte.
Mientras los presidentes se reúnen, los ejércitos llegan y ocupan las calles para acabar con los saqueos y paliar la violencia.
Mientras los médicos y enfermeros no dan abasto entre amputaciones, fracturas y curas.
Ellos miran hacia el horizonte.
Mientras el mundo se acongoja y cada uno dona un poquito de lo suyo, se colapsan los teléfonos de información sobre "adopciones temporales" en Europa y se siguen llenando las morgues.
Mientras todos se preguntan cómo emigrar atravesando la frontera, en barco o incluso nadando.
Mientras muchos piensan cómo se reconstruirá el país.
Ellos.
Los niños.
Ellos miran hacia el horizonte.
Preguntándose porqué se marchó sin avisar,
el futuro.
Sin ni siquiera dejar unas señas, para encontrarlo.
O quizás es que nunca hubo uno.
lunes, 18 de enero de 2010
Jesús Tirado
Sí, es algo que sé desde hace mucho tiempo y no me ha costado nada comprender porqué.
Quizás seas la decisión más clara que he tomado en mis casi 20 años,
quizás seas la palabra que más se repite en mi cabeza antes de dormir.
Eres todas mis metáforas.
No, no te prometo ser perfecta, no voy a serlo.
Tampoco puedo prometerte la armonía con la que sueñas,
ni siquiera un desayuno bien preparado.
Pero déjame intentarlo.
Cada día me encuentro en la encrucijada de soñar despierta.
Y se me acumula la madurez en la garganta, cuando imagino durante demasiado tiempo cómo seremos.
Tanto, que olvido qué soy o quién soy
y me siento en una silla a hacer la declaración de la renta, esperándote.
No, es muy pronto para un amor tan cimentado.
Pero qué le voy a hacer si esto no es algo fugaz.
Me quito la venda de los ojos y escribo dejando sobre la mesa los sentimientos,
para vernos desde fuera.
Y es así.
Es la única verdad que he conseguido demostrar,
aún me queda comprobar científicamente si el sol es más grande que mi dedo.
Eres tú.
Mi vida.
Así de sencillo se define lo que eres y lo que te rodea, sin ornamentos, sin pomposidad.
La esencia más pura de la nobleza,
la locura de tus ocurrencias,
inocencia en tu voz y timidez en tus ojos,
la fuerza de tus brazos,
la lucha en tu camino.
Eres tú.
La primera persona que se fijó en mí más allá del físico.
Que me demostró que lo único a lo que aspiraba era a cuidarme.
Eres la única persona que me deja sin palabras.
Se me olvida razonar, se me olvida mentir, se me olvida pensar.
Dicen que sí existen las medias naranjas,
yo no sé si lo somos,
con mis ojos "como dos botes de betún de a duro"
y los tuyos, que son verdes transparentes como el agua.
Pero si hay algo que sé
es que te he encontrado y no importa si no amanece mañana.
sábado, 16 de enero de 2010
Volar

Dicen que los humanos no podemos volar, qué gran mentira.
Sabemos, es la única habilidad con la que nacemos.
Por eso cuando estamos en la cuna, recién nacidos, nos movemos inquietos, nos pican las alas.
Son diminutas, tan frágiles como un copo de nieve y tan pequeñas como un grano de arena.
Y tan transparentes como el agua.
Y con unas pocas horas de vida es la única cosa que sabemos: que podemos volar.
Por eso lloramos incansables para que nos dejen.
Pero nadie lo entiende.
Por eso cuando a un bebé le cogen mueve los brazos pidiendo eufórico que le lancen para que pueda planear por el techo de la habitación.
Pero no le lanzan.
Por eso, antes de cumplir el primer año, se olvida.
El bebé olvida que es capaz de hacerlo y se resigna a caminar con las piernas y ese rollo de primero un paso y luego otro.
Cuando dice su primera palabra ya no siente las alitas, pero siguen ahí.
Sabe volar, sabe cómo impulsarse, cómo dejar el peso en un lado del cuerpo para girar, cómo colocar los brazos para cortar el viento, cómo mover el vientre para cambiar la presión del aire.
Pero no recuerda que lo sabe.
Y crece creyendo que los aviones, los ala delta y los helicópteros son la única vía para sentir el cielo.
Si al menos uno sólo de los recién nacidos consiguiese volar,
todos recordaríamos cómo se hace.
En eso reside la salvación del mundo,
en prestar más atención a los niños
para que ellos nos descubran los secretos de la vida.
Para que ellos nos hagan recordar lo olvidado.
miércoles, 13 de enero de 2010
Haití
sintiendo todavía el temblor bajo los pies.
Al alzar la vista lo único que quedaba de los edificios más altos eran piedras y arena.
Lo único que se veía al mirar hacia arriba era humo.
Pero mirar hacia el suelo era peor: entre grietas y escombros había personas.
Durante un segundo Carmen y su esposo se quedaron petrificados al oír la noticia en el televisor.
Ella comenzó a rezar, él se sintió inútil por no poder hacer nada desde su piso de Albacete.
Entonces la pequeña Liliana se despierta e intenta levantarse.
Le duele la pierna izquierda, la otra...la otra ha desaparecido.
Asustada por lo que sus ojos están viendo aferra sus pequeñas manos a su cara llena de polvo blanco.
Y en un rincón del edificio derruido se escucha un grito ahogado convertido en susurro al llegar a la superficie: "Maman"
(Haití. 13/01/2010. Terremoto. Desde España, desde cualquier país podemos ayudar. Hay muchas ONGs que han abierto cuentas para que se hagan donaciones. No sé, el simple hecho de no ignorar el suceso ya es una forma de participar)
Banco Santander
Titular: Solidaridad Internacional
Cuenta: 0049 0001 54 2210042242
Caja Madrid
Titular: Solidaridad Internacional
Cuenta 2038 1001 37 6000888882
La Ruz Roja Española también ha puesto en marcha un operativo para ayudar a las víctimas, y ha habilitado un número de teléfono para contactarse y ofrecer ayuda: 902 22 22 92.
Otras entidades se suman a la ayuda humanitaria, y la organización Intermón Oxfam, que trabaja en 46 países, habilita sus números de cuenta para colaborar.
La Caixa 2100-0765-81-0200111128
Caixa Catalunya 2013-0500-16-0213198878
Caja Madrid 2038-8978-17-6000016604
CAN 2054-0300-56-9157938948
Santander 0049-1806-91-2111869471
BBVA 0182-6035-49-0201502475
Banc Sabadell-Atlántico 0081-7011-11-0001698879
Triodos Bank 1491-0001-21-0010010201
Cáritas ha habilitado un teléfono de donaciones, el 902 33 99 99. Además, dispone de las siguientes cuentas bancarias:
Santander 0049-1892-64-2110527931
BBVA 0182-2000-21-0201509050
La Caixa 2100-2208-39-0200227099
Banesto 0030-1001-38-0007698271
Caja Madrid 2038-1028-15-6000969697
Banco Popular 0075-0001-81-0606839307
Sabadell-Atlántico 0081-0216-74-0001306932
C.E.C.A 2000-0002-20-9100382307
Bancaja 2077-1277-10-3100146740
CAM 2090-5513-04-0040370409
Para ayudar a través de Save the Children:
Santander 0049 0001 52 2410019194
La Caixa 2100 1727 12 0200032834
BBVA 0182-5502-58-0010020207
Caja Madrid 2038 1004 71 6800009930
Teléfono 902 013 224
Caramelos

Yo sólo estudio porque me dan caramelos.
Sólo estudio porque papá y mamá me dan caramelos.
Sólo estudio porque la bibliotecaria me da caramelos.
Sólo estudio por los caramelos.
Si estudio bien me dan caramelos de fresa.
Si estudio regular me dan caramelos de naranja.
Si estudio poco sólo merezco un caramelo de café.
Mi abuelo me daba caramelos de menta de pequeña, pero no para estudiar.
Porque sí.
Los compraba en barritas largas rectangulares y luego lo partía en cuadraditos enanos.
Entonces yo le pedía un caramelo y me daba un trocito, un cuadradito enano.
Siempre tenía en los bolsillos.
Siempre.
Si dices muchas veces "caramelo" la palabra dejará de tener sentido.
caramelo, caramelo, caramelo, caramelo, caramelo, caramelo, caramelo, caramelo.
Por eso estudio, para que me den caramelos.
Un día un niño con una sonda en la nariz me dió un caramelo.
Entonces me di cuenta de lo mucho que había merecido la pena estudiar.
lunes, 11 de enero de 2010
"Mieve"
(Fotografía tomada por María Mateos González, una de las mejores personas que he conocido en mi vida)"Mieva" Así dicen los niños pequeños cuando ven nevar.
Todo está acolchadito con diminutos copos de azúcar.
Hoy han anulado los exámenes por los problemas en el transporte para llegar al campus.
Enero está frío, frío...más que nunca.
Y he comenzado a leer el libro de Nocturna (regalo de reyes de papá): me está absorbiendo.
Me encanta la "mieve", pero mejor que se vaya pronto porque causa muchos problemas.
Pero que de vez en cuando vuelva.
miércoles, 6 de enero de 2010
lunes, 4 de enero de 2010
Enerilandia
"Yo creo en las hadas, yo creo, sí creo"
http://www.youtube.com/watch?v=-o71xh_E9iU
Quiero ser mejor en todo.
Hoy enero me descubre blanca, blanca impoluta de los pies a la cabeza,
esperando ser moldeada por este año.
Quiero ser mejor persona.
Ayudar todo lo posible a los demás.
No quiero perderme nada de lo que ocurra.
Y enriquecerme cada segundo del mundo.
Quiero mantener los lazos,
coser los rotos,
dejar volar a los que no sujetan nada
y tengo un hilo dorado, recién comprado,
esperando a que lo use pronto.
Quiero mancharme de tierra y de agua salada,
de nieve y de espuma,
de besos, de telas,
de olores
e idiomas.
Quiero que mi familia sea feliz.
Que mis amigos sean felices.
Que todos sigamos ganándole la partida a la desesperanza.
Que jamás me abandone la ilusión.
Por eso mi propósito es creer en las hadas.
Porque si creemos en aquello más fantástico e imposible,
nada podrá derribarnos.
Hoy enero me descubre blanca, blanca impoluta de los pies a la cabeza.
Y sólo espero que diciembre me encuentre trazada por mil y una
vetas de colores.

(Yo creo en las hadas)
Dedicada especialmente a papá, que luego me dice que no le dedico nada...
No te enfades nunca conmigo. Te quiero.
viernes, 1 de enero de 2010
2010
Feliz año.
Sonreír más, leer más, aprender más.
Criticar menos, despreciar menos, discutir menos.
Salud, mucha, muchísima salud.
Y que no falten los duendes, los abrazos, los lazos
y el chocolate.
Estos días en la tierra de los botones charros han sido maravillosos.
Gracias,
a mi familia, a todos, porque me ha encantado volver a veros y a sentiros.
A los más cercanos, a los que llevaba sin ver tanto tiempo,
a los pequeñitos que no conocía todavía porque da gusto sentirse crío con ellos,
a los que han crecido muchísimo y parece que fue ayer...
a los que están muy lejos, porque les siento muy cerca,
a los que jamás volverán, que realmente nunca se han ido.
Feliz año.
Muy feliz.
lunes, 28 de diciembre de 2009
jueves, 24 de diciembre de 2009
"Feliz Todo"

Lo mejor de la Navidad es que todos nos reencontramos.
Para mi significa familia, la de sangre y la que nace de lazos fuertes como la amistad.
Por eso reímos juntos, comemos y bebemos juntos
y va mucho más allá de las cenas, los regalos y las tradiciones.
Para mí Navidad ahora significa tiempo para estudiar, realmente no es duro, es cuestión de motivarse con aquella máxima de "quién siembra recoge...." y sino mira, haber elegido otra cosa.
Por eso tampoco me entristece no salir o no disfrutar de las celebraciones que ahora acontecen,
ya llegarán mejores.
Quería desearos Feliz Navidad a todos y que el 2010 se presente lleno de facilidades para que cumpláis vuestros objetivos. Sin que suene a frase hecha, lo deseo de verdad.
El mundo está lleno de personas que pasan desapercibidas,
pero si hablasen podrían dejar boquiabierto a más de uno.
Uno de mis propósitos del año nuevo será conocer a más personas
y enriquecerme lo máximo posible. No quiero perderme nada por estar enfadada,
ni malgastaré mi tiempo en rencores de pacotilla.
Por fin he aprendido de qué va esto de vivir
y cada vez me gusta más.
Abuelo, impresor, Feliz Navidad.
En estas fechas siempre recuerdo ese vídeo en el que salimos tú y yo cantando, más bien tú en una silla haciendo juegos con las manos y yo imitándote, tendría unos cuatro años (no tiene desperdicio)
Ojalá estuvieses aquí.
Te guardaré un Ferrero, lo dejaré dónde siempre, en una esquina de la mesa.
El 2009 se va. Manchado por una crisis, con muchos agujeros.
Y allí a lo lejos un inocente 2010 nos sonríe, esperando nuestra cálida acogida.
La mía, por lo menos, la tendrá.
Feliz Todo.
:)
domingo, 20 de diciembre de 2009
El poste del acantilado
Sólo vino a mi cabeza la imagen del puerto bellísimo cuando atardecía en invierno.
Quizás era lo único que echaría de menos, ahora que allí no me quedaba nada.
No sentí miedo a la muerte, supongo que cuando te lo planteas realmente llegas a verlo como un proceso más.
Empujé la silla de ruedas calle arriba, intentando dejar la mente en blanco, nada me haría arrepentirme de mi propósito.
Al llegar al puerto eché un último vistazo, era muy pronto todavía y la mar estaba totalmente apaciguada.
El viaje en la furgoneta fue bastante horrible; en momentos así, tan duros e intensos, lo último que quieres es acabar mareada y a punto de vomitar.
Suerte que no lo hice.
Entre los dos hombres me bajaron, mirándome extrañados.
No los culpé.
Estaba amaneciendo ya, asi que les pagué con un par de billetes - lo único que llevaba encima -
y avancé hacia el pequeño sendero que se construyó en la bahía para las excursiones de los recién llegados, los turistas.
La silla se tambaleaba. Era como si estuviese enfadada.
Realmente sí me sentía algo cobarde por lo que iba hacer, ni siquiera había intentado afrontar mi nueva situación.
Pero no era por mí.
No era yo en realidad, yo parapléjica, yo incapacitada.
Era yo como la misma mujer de 22 años que ahora no podía llevar su vida de siempre.
Me sentía como una desconocida en mi propio cuerpo.
Al darme cuenta de que empezaba de nuevo con mis reflexiones, apreté los párpados y borré todo pensamiento.
El acantilado rebosaba paz.
En un intento de "dar seguridad" se habían colocado pequeños postes de madera blanca atados entre sí por cuerdas, para usarlos como valla.
Una inutilidad.
Con sumo cuidado me acerqué hasta ella y quité el nudo de la cuerda, arrojándolo al suelo.
Fue curioso, me sentí bien al ver lo que había hecho.
Pero ya era tarde. Estaba allí.
El agua era negra como un tizón, oscura, profunda como una gran boca de ballena esperándome.
El cielo, en su contraste, parecía un telar azul interrumpido por trazos blancos.
Cuando todo estuvo decidido, quité el freno de la silla.
Lentamente empecé a acercarme al borde.
Sentí la adrenalina en el corazón y la humedad en mis mejillas.
Deseé con todas mis fuerzas morir.
Pero entonces la silla cayó hacia un lado, quedándome atrapada entre el metal y el barro.
Delante de mí quedaba el mar, pero mi vista sólo alcanzaba ver la tierra del suelo.
Grité de rabia.
Y de miedo.
Una cosa era morir, otra quedarme allí tirada esperando que alguien apareciese para levantarme.
Sentía las magulladuras en la espalda y la sangre comenzaba a concentrarse en mi cabeza doblada.
¿Realmente debía morir así?
Entonces todo pasó muy deprisa.
Al alzar el cuello para paliar el dolor que me producía esa postura vi el poste de madera del otro lado.
El extremo de la cuerda que había quitado seguía atado a él.
Y lo que vi me dejó tan maravillada que, sin saber cómo,
extendí mis brazos hacia él, asiéndome a la soga con fuerza
y poniendo todo mi empeño intenté levantarme.
A la primera fue imposible, no lo conseguí.
Pero mis ojos estaban clavados en ese pedazo de madera.
Debía levantarme.
Lo intenté una y otra vez, después de la tercera vino la cuarta y así pasaba el tiempo y las fuerzas iban desapareciendo.
Pero no podía rendirme.
Y así me levanté.
Cuando la silla quedó erguida fui consciente de que lo había hecho.
Me sentía pletórica, sucia, cansadísima, estúpida...
Mire de nuevo al precipicio, sentí miedo de caerme y fui hacia atrás.
Entonces me fijé de nuevo en el otro poste.
¿Cómo era posible que al llegar allí no hubiese reparado en aquello?
No puedo decir que fue el destino, simplemente algo me puso a prueba.
Después de mucho tiempo, sonreí.
Y en ese instante, todas las mariquitas se fueron volando.
Seguramente a salvar otra vida.

No te rindas.
Si hoy sientes que nada tiene sentido, fíjate en lo pequeño.
Guía tu vida por cumplir tus sueños y ve adónde tu corazón te diga.
Y nunca pienses que ya no hay sentido.
Siempre hay un rumbo, siempre.
jueves, 17 de diciembre de 2009
Cuánto se puede aprender
Sí, sólo por lo que me he reído hoy en clase.
A primera hora teníamos Deontología Profesional y Legislación Sanitaria, cómo hemos terminado el temario, nos amplian la información con seminarios.
Bien, pues hoy hemos dado uno sobre el estado del Sistema Nacional de Salud actual,recordando cómo era la situación en siglos pasados y cómo cambió.
El profesor que ha dado el seminario se merece una entrada.
No escribiré su nombre porque no considero correcto nombrarle públicamente, dado que es una figura conocida dentro de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.
Cómo detalles, sólo puedo decir que es médico, que es inspector y una gran persona.
Pocas veces ves a docentes que se entreguen con tanta ilusión a los alumnos,
pues este es el caso de alguien que ni siquiera es docente, que viene porque le apetece y sin retribución económica alguna y encima intenta ir más allá de contar algo.
Puedo afirmar que no hemos dado la mitad de teoría que estaba preparada,
pero me ha mostrado cómo no se pierden las ganas de vivir.
Echaba de menos que por un momento se olvidasen de que soy adulta,
que durante 60 minutos no me llamasen de usted
y me hiciesen reír mirándome a los ojos.
Al hablar dejaba claro que sabía, sabía muy bien de lo que hablaba y que podría subirse a la tarima y dejarnos a todos K.O;
pero no lo ha hecho, ha preferido quedarse abajo y captar nuestra atención con gracias tan malas que daba cosa hasta reírlas.
- Llega usted tarde señorita, ya sabe lo que eso significa....le toca pagarnos el café a todos.
- ¡Pero muchacha! (refiriéndose a mí) - ¿No sabes lo que es la hermandad del Rocío? - ¿Cómo te llamas? Irina seguro....porque serás rusa.... ¿Laura? Bien Lauraski, la próxima pregunta será para ti.
- Yo cuando acabé la carrera y empecé a trabajar cómo médico....algo que no os deseo nunca, ¡no hombre! me refiero a que yo cobraba por cartillas y me tocó un patriarca gitano en cuya cartilla figuraban 22 personas....
- ¿Turismo sanitario? Eh...hay que verlo de otra manera; imagínate que soy ecuatoriano y mi madre está en mi país muy enferma del corazón, pues yo cojo el teléfono y digo: "Mamasita, véngase pa' acá" y aquí pueden salvarle la vida.
- Me iban a nombrar Director del Área de Drogodependencia.
Pero mi nombre es ____ Coca.
Y encima el subdirector se apellidaba Vicioso.
Dije que no, no iba a quedar nada bien.
Y al terminar, cuando hemos aplaudido para despedirle, ha puesto cara de asombro primero, para después sonreír como un niño y decir:
- ¡Eh! ¡pues sé mucho más!
No sé, a veces el respeto se consigue sentándote en el suelo y mirando a los ojos a los que quieren aprender de ti.
Cómo ha hecho él.
Cuando se ha ido Dani me ha dado en la espalda y me ha dicho
- se merece una entrada en el blog
y sí, se la merece.
martes, 15 de diciembre de 2009
¿A quién le rezará Dios?
de algún lugar montañoso del planeta.
Y metería los pies en el agua, no tendría miedo de que algún pez de las profundidades me atacase.
No lo habría creado.
Si fuese Dios me sentiría como esas madres del programa "Super Nanny", que son conscientes de lo malos que son algunos sus hijos, pero no encuentran la solución al problema.
Y esa sería mi grandísima preocupación: mis hijos.
Seguramente sería injusta con ellos, porque querría mucho más a unos que a otros.
Mimaría a las plantas y animales, tanto que casi me olvidaría del resto.
Y por eso mis hijos humanos se portarían mucho peor ante mi falta de atención.
Con sinceridad, si fuese Dios, empezaría desde cero.
Aunque me daría mucha pena destruir siglos y siglos de cambios bellísimos, conocimientos y lenguajes.
No....creo que nunca podría destruirlo.
A lo mejor es lo que le ocurre a él...
que no sabe qué hacer.
Y se balancea en su barca, con su larga barba blanca colgando hacia un lado, igualito igualito a Gandalf el de El señor de los anillos, aunque un poquito más regordete.
Claro, no puede consultar con nadie su preocupación.
Su hijo es él mismo, sus ángeles yo creo que no existen y encima se pasa día tras día escuchando quejas, blasfemias, problemas y más problemas.
¿A quién le rezará Dios?
Pobrecito anciano.
Seguro que a veces le dan ganas de jugar a las chapas en la plaza del Vaticano y dar más de un puntapié...
Y erradicar los fanatismos.
Seguro que le gustaría poder enamorarse, porque claro, los dioses griegos tenían a sus mujeres divinas o mortales y se lo pasaban genial, pero nuestro pobre no se come un rosco (con perdón).
La verdad es que tiene que ser tan difícil ser Dios...
Por eso, cuando me exaspero viendo telediarios, muertes por enfermedades, el hambre, el sida, las violaciones, el cambio climático y asumo que la culpa es nuestra, que somos seres humanos racionales pero mortales, le pregunto si sigue estando ahí, con voz escéptica y altanera,
para luego arrepentirme, al imaginarle en la barquita, meciéndose solo y preocupado por un mundo cuyo esbozo nunca fue así.
Por eso le pido disculpas (en bajito) y me acurruco en la cama.
Y me duermo tranquila, risueña, enamorada, mortal.
Y él pone su mano en mi frente y me da las buenas noches, me recuerda que mi abuelo está bien, él y todos los que están arriba y me da fuerzas para seguir.
Después se retira, vuelve a su barca, dónde jamás duerme, jamás descansa, dónde se pregunta día tras día qué hacer, dónde nunca nos olvida, dónde nos envidia.
A veces sueño que me siento en su barca y rodeándole con mi brazo le acaricio la espalda.
Huele igual que mi abuelo.
Entonces él me abraza y llora un poquito.
- Tranquilo Dios, llora todo lo que quieras que es muy bueno - le digo.
Y después de contarme sus preocupaciones se duerme,
y sus mejillas se enrojecen como las de un bebé.
lunes, 14 de diciembre de 2009
N I E V E

Nieve.
Se ha adelantado un mes.
El año pasado nos visitó en enero, pero esta vez ha sido impaciente.
Da gusto despertarse y subir la persiana para encontrarse un "buenos días" así.
Aunque sean las 6:40.
Lo mejor es saber que nuestra querida y amada renfe madrileña funciona muy mal con nieve.
Por eso no he ido al cole (universidad)
Aquí estoy estudiando,
pero no puedo evitar quedarme embobadísima mirando por el balcón.
Cuando mi hermana se despierte iremos juntas a por el pan.
Que bien viene un poco de nieve para endulzar el humor, hoy me siento fría y blanca como una taza de azúcar.
Como dice mi amigo Miguel:
"Cuando llueve hacen pipí los angelitos, cuando nieva.....MENUDA ORGÍA EN EL CIELO"
Feliz nevada a todos.
domingo, 13 de diciembre de 2009

Se anuncia el cierre temporal de la imprenta.
Es algo similar a los Ferrero Rocher: si sabes que va a verse afectada la calidad, antes de crear un estropicio, ponle punto y aparte y deja un tiempo de descanso.
Últimamente no tengo mucho tiempo libre y los ratos lejos de los libros me dejan la cabeza un poco aturullada, afectando a mis ganas de escribir.
Por eso, como mi fuente de inspiración ahora misma está corriendo por los montes y disfrutando del frío, me esperaré a que regrese, cuando haya menos tareas que hacer.
Muchas gracias a todos los que os pasáis por aquí.
Un abrazo.
sábado, 12 de diciembre de 2009
Sí a la Educación Sexual
Hoy he leído una noticia en el periódico que se reparte en mi universidad (ABC)
"Los peligros de la educación sexual a edad temprana"
Comenzar a hablar de Educación Sexual a edades demasiado tempranas, tal como los 11 años, puede desajustar el desarrollo psicoafectivo de la infancia estimulando de modo precoz una curiosidad disarmónica con el desarrollo emocional.
Esta medida puede dar lugar a una mayor precocidad en el inicio de las relaciones sexuales consiguiendo un efecto boomerang sobre los objetivos de salud sexual que se pretenden alcanzar.
Por ello, esta medida, sin respaldo en la literatura científica, se podría considerar contraproducente y nada deseable.
Sacado de http://www.abc.es/20091210/nacional-politica/peligros-educacion-sexual-edad-20091210.html
Bien. Estoy totalmente en desacuerdo con lo que dice Abimad y lo hago desde mi propia experiencia como adolescente que he sido hasta hace menos de un año.
Esta asociación de Bioética de la Comunidad de Madrid alega (según dice este artículo) que si un niño de 11 años aprende a poner un preservativo y cómo funciona el acto sexual va a querer hacer el amor al día siguiente.
Bueno, vamos a ver: no entro en política de ningún tipo ni en educación o sanidad.
Voy a hablar de algo más biológico que ético: el ser humano.
No sé si esos señores y señoras de la asociación habrán estudiado mucho para poder redactar el informe (que seguro que sí), pero han olvidado regresar a su propia adolescencia.
Si mal no recuerdo, yo con 11 años, SÍ, CON 11 AÑOS, me pregunté cómo venían los niños al mundo porque el cuento de la semillita me parecía bastante absurdo.
Tuve la suerte de que en una de mis clases de Conocimiento del Medio de quinto de primaria, mi profesora MªCarmen nos explicó cómo son los aparatos reproductores femenino y masculino en los mamíferos.
Una vez entendido eso, recuerdo aquella clase en la que hablaba de una cosa llamada "menstruación" y más tarde algo conocido como reproducción.
Nos lo explicó de la manera más natural que hay: habló del amor, habló de la vida y, como niños que éramos, no faltaron las risitas al oír "pene", "vagina" o "vulva".
Pero, como dice mi amiga Ana Conde << a los niños hay que enseñarles a decir pene y vagina desde los 3 años, que si no luego les ves con 40 y siguen diciendo "manguerita", "pito", "chochito"...y demás tonterías >>
Yo le doy toda la razón a Ana.

Gracias a que con 11 años me hablaron de algo natural y normal que mi cuerpo iba a experimentar, al año siguiente, con la llegada de la famosa menstruación, el mundo no se me cayó encima.
¿Por qué no puedo tener derecho a que personas adultas e informadas me hablen de procesos que voy a vivir?
Fue con 12 años cuando la propia sociedad nos asaltó a todos con la sexualidad.
Sí, señores y señoras bioéticos, quieran o no, cualquier niño de 12 años va a verse bombardeado con ese tema fuera de las aulas: en películas, en anuncios, en series, en libros, en internet.
Los niños mayores de 15 años les hablarán de sexualidad también, sí, aunque el pequeño de 12 añitos esté jugando tranquilo e inocente con su balón.
¿A qué viene decir que la educación sexual a edad temprana es peligrosa?
¿No será más lógico pensar que es la mejor forma de evitar que lo aprenda en otro lado?
Ese niño nunca va aprender a poner un preservativo.
¿quién va a enseñarle? ¿papá? ¿su primo Jhony? ¿el vecino del cuarto?
¿vídeos educativos impartidos por Rouco Varela?
¿y a la niña de 13 años? ¿acaso ella como mujer no tendrá derecho a conocer su sexualidad?
Asusta ver a tu hijo o hija con un preservativo en la mano, ¡claro que sí!, pero es algo que nadie debe temer, tarde o temprano querrá conocer y está justo en la edad en la que la información no va a hacerle daño.
¿Piensan que si le enseñan hoy, mañana querrá tener relaciones?
Pero...¿han olvidado su propia adolescencia?
Yo por lo menos tuve muchos miedos. No entendía la belleza de tener pechos, no comprendía para qué servía un tampón, los chicos me gustaban, pero era amor idealizado...
¿creen que con toda esa bomba me paré a pensar en algún momento en el sexo?
No.
Todo sigue un orden.
Si los adolescentes tienen información, sabrá actuar y sabrán decir NO.
Con noticias así lo único que enseñamos es que el sexo es malo.
¿Cómo queremos dar una buena educación sexual si somos los primeros que negamos el sexo?
Si tú le das a un niño/a un preservativo y le nombras la palabra: AMOR
no será tan difícil.
Actualmente la edad de inicio en relaciones sexuales ha ido disminuyendo (16,5 años de media);
todo se ve influido por cultura, nivel social...
Por eso qué mejor manera de aunar todos estos aspectos en uno esencial: educación.
Si logramos enseñar en los colegios aquello que en casa cuesta más hablar, ya sea por: no tener tiempo, falta de comunicación, vergüenza, etc., conseguiremos enseñar a los jóvenes aquello que les interesará en un futuro y nadie se parará a explicarles, porque nadie habrá recibido tampoco esa información.
No creo que a un padre le parezca malo que a su hijo le enseñen algo que le ayudará a crecer como persona: nos manifestamos en contra del aborto y a la vez no queremos que a nuestros hijos les hablen de tomar precauciones en el sexo...
Lo argumentaré con un ejemplo:
Imaginemos a un joven y una joven de 15 años que NO HAN RECIBIDO EDUCACIÓN SEXUAL DE NINGÚN TIPO.
- Sabrán qué es el sexo por fuentes no fiables como foros y páginas de internet (muchas de éstas serán de contenido pornográfico dónde el sexo se ve cómo algo puramente placentero sin dar lugar a un sentimiento de respeto y amor)
- No sabrán poner un preservativo. CONSECUENCIA: no se usará preservativo.
- Sólo entenderán el sexo como placer, como acto. No verán la complicidad, la seguridad.
- No sabrán conocerse a sí mismos: harán cosas que no quieran hacer sólo porque creen que la otra parte lo desea; nadie les habrá contado que tienen que disfrutar ellos también, que hay que decir no si no que quiere y que la pareja debe respetarnos y entendernos, al igual que debe hacer uno.
Soy la primera que agradece haber crecido en un mundo fantástico lleno de Reyes Magos, Ratoncitos Pérez, cielos, seres fantásticos, dragones, hadas, etc....etc...
Pero tampoco podemos mostrar a los preadolescentes un mundo que no existe.
El cuento de la semilla está muy bien antes de los 11 años, pero una vez cumplidos es hora de coger de la mano a tu hijo/a y enseñarle poco a poco la realidad.
El sexo es un acto muy bello y natural y nos obsesionamos al verlo como tabú, todo ello viene causado por la sociedad actual en la que vivimos, dónde todo parece ser sucio y superficial.
Seguramente a ese niño/a de 11 le importe poquísimo cómo se pone un preservativo, pero dentro de 4 años se lo preguntará.
Su mente se va formando en un proceso lento, es un desarrollo;
si con 11 años un adulto le enseña,
ese niño/a creerá lo que esa persona mayor le cuenta, igual que cree que una raíz cuadrada se hace así.
Muchos pensarán que vale, que sí, que eduquemos, pero mejor a partir de los 15 años.
Bueno, yo les aviso: muchísimos jóvenes de 15 años ya están manteniendo relaciones sexuales.
Enseñarles con 11 años es anteponerse al problema.
A todos los que nos enseñaron un poco de educación sexual (a mí con 16 años y porque se lo pedimos a nuestro monitor, era un grupo de actividades extraescolares católico; lo pongo para constatar que no toda la iglesia es retrógada y absurda) nos ha servido para no equivocarnos.
Creo que ya basta de tonterías.
Está en nuestras manos colaborar en la formación de ciudadanos libres, justos y civilizados, capaces de tomar decisiones por sí mismos gracias a una cultura y educación excelentes
y sólo ponemos trabas.
Como adolescente, como joven que soy ahora, como mujer y ciudadana, digo:
jueves, 10 de diciembre de 2009
Sin titular
murmuraba "te quiero".
Sólo él sintió cómo las manecillas de su reloj de muñeca seguían moviéndose, pero lo hacían sin sentido.
La palabra "tiempo" se desvanecía, se hundía en las profundidades de un lago
con ella.
Todo seguía su rumbo, su dirección, excepto él.
Cuando sonó el teléfono sintió cómo la respuesta que necesitaba y al mismo tiempo temía, tronaba en la habitación.
Y al oír la frase esperada, supo resignado que su vida en ese momento dejaba de tener sentido.
Nunca imaginó vivir aquello, por eso no se vio sorprendido por su forma de afrontar la situación.
Simplemente vistió ropa cómoda, cogió dinero, cogió un abrigo y cerró su casa, con la esperanza de no volver jamás.
Pues sabía que el regreso le desagarraría el pecho.
Sabía que allí,
ya no quedaba nada.
Durante todo el viaje se sumió en un estado de shock que le protegía de la cruda realidad.
Sólo cuando pisó tierra, se sintió completamente solo.
Y, por desgracia, esa verdad era la única posesión que tenía.
Por eso se aferró a ella, aterrado por perder todavía algo más.
Muchas voces le hablaban en lengua desconocida, veía ojos llorosos, gestos serios, miradas de respeto. Su corazón, enmudecido, ignoraba cualquier estímulo externo.
Se había quedado dormido con la imagen de su mujer y sus hijos despidiéndose aquella mañana en el aeropuerto.
Allí pensó en lo mucho que los extrañaría.
Ahora se preguntaba porqué la muerte se los había arrebatado para siempre.
No quiso saber cómo.
Sólo quería que alguien le dijese el porqué.
Y no, no quería porqués simples: fallo del motor, se perdió la comunicación, cayeron en el lago, su hijo era un buen piloto señor, habían pasado el día en Disneyworld, la avioneta perdió el control, encontraron los cuerpos unas horas después, españoles, un lago de caimanes salvajes, ahogados, una mujer y sus tres hijos.
Él quería un porqué, una respuesta básica, quería saber porqué razón tenían que morir.
Su mundo se hacía pequeño, tan diminuto como el ojal del anillo de casado de su mano.
Aquel que había perdido para siempre a su hermano gemelo.
Sentado en un banco rodeado de rostros desconocidos que lo observaban,
se llevó las manos a los ojos
y rompió a llorar.
A miles de km de él, cientos de familias españolas sentían el nudo en el pecho al conocer la noticia y se preguntaban cómo estaría él,
incluso rezaban y pedían a Dios que le ayudase en un momento así.
En una cocina una niña le decía a su madre: "Si me pasase eso yo me querría morir".
y la madre sólo respondía con el corazón en un puño: "Yo también"
Hoy en televisión contaban esta noticia.
No puedo dejar de pensar en ese padre que acaba de perderlo todo.
Supongo que animarle a no rendirse es lo menos oportuno que ahora se le puede decir.
Cualquiera en su lugar sentiría ese vórtice negro debajo del pecho.
Sea de la forma que sea, quiero enviarle toda mi fuerza en estos momentos.
Ojalá decida continuar
y la vida le pueda recompensar de alguna manera todo el daño que hoy le ha causado.
martes, 8 de diciembre de 2009
Tendidos, de noche VICENTE ALEIXANDRE
como soy mujer, se deleitan mis oídos cuando, mirándote sorprendida, tú te atreves a recitármelo. Gracias.)
Por eso tú, quieta así, contemplándote,
casi escrutándote, queriendo en la noche mirar muy despacio el color de tus ojos.
Cogiendo tu cara con mis dos manos mientras
tendida aquí yaces,
a mi lado,
despierta,
despertada,
muda,
mirándome.
Hundirme en tus ojos. Has dormido. Mirarte, contemplarte sin adoración, con seca mirada. Como no puedo mirarte.
Porque no puedo mirarte sin amor.
Lo sé. Sin amor no te he visto.
¿Cómo serás tú sin amor?
A veces lo pienso. Mirarte sin amor. Verte como serás tu del otro lado.
Del otro lado de mis ojos. Allí donde pasas, donde pasarías con otra luz, con otro pie, con otro ruido de pasos. Con otro viento que movería tus vestidos.
Y llegarías. Sonrisa... Llegarías.
Mirarte y verte como eres. Como no sé que eres.
Como no eres... Porque eres aquí la que duerme.
La que despierto, la que tengo.
La que en voz baja dice "hace frío".
La que cuando te beso murmura casi cristalinamente
y con su olor me enloquece.
La que me huele a vida,
a presente, a tiempo dulce,
a tiempo oloroso.
La que señalo si extiendo mi brazo, la que recojo y acerco.
La que siento como tibieza estable,
mientras yo me siento como precipitación que huye,
que pasa, que se destruye y se quema.
La que permanece como una hoja de rosa que no se hace pálida.
La que me da vida sin pasar, presente, presente inmóvil como amor, en mi dicha,
en este despertar y dormirse, en este amanecer,
en este apagar la luz y decir...
Y callarse,
y quedarse dormido del lado del continuo olor que es la vida.
lunes, 7 de diciembre de 2009
Deseos en gotas
Pero nosotros, esos hijos desagradecidos, nos centramos tanto en la lluvia que olvidamos las partes ínfimas que la componen
y no vemos los colores.
Y aun cuando nos fijemos detenidamente las veremos transparentes, porque es tan poca la fe que hay en nuestros corazones que el deseo muere,
muere de melancolía.

Sólo los niños pueden ver los colores, porque todavía viven con ilusión,
pero son tan puros que no los usan para conseguir sus propósitos,
sino que las acarician, las saborean, las unen
y así la magia que éstas contienen se filtra en la tierra.
Por eso dicen que el mar todavía sobrevive a todos nuestros males,
porque se compone de todos los deseos que perdimos.
Quizás por eso cuando nos bañamos en sus aguas
el alma se revuelve por dentro,
y podríamos quedarnos flotando meses enteros sin ninguna preocupación.
Ahora Gaia se preocupa.
Cada vez llueve menos.
Cada vez hay menos deseos.
Y los colores desaparecen.
Mamá Gaia necesita que la cuidemos...
que no dejemos morir a esos deseos.
No sé que sería de mí sin la fragancia de la lluvia,
no podemos permitirlo.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Sino es contigo, no hay más allá
Supongo que los leggins son muy bonitos, pero a estas alturas del año es arriesgado ponérselos sin sufrir la posterior congelación...
Menos mal que siempre estás ahí, con esa tranquilidad abismal que sólo transmiten los que conocen tanto el mundo que ya no lo temen.
O eso siento cuándo te tengo cerca.
Casi sin enterarme te quitas la cazadora y, girándola, cubres mi cuerpo, dejando atrás las mangas para anudarlas con suavidad. Me siento muy pequeña, muy frágil, como si dependiese de ti.
Como si pudieses leer mi pensamiento, me adelantas y recojes mi cara entre tus manos.
- ¿En qué piensas? - preguntas.
- Nada.
- Te acompañaré hasta la puerta - murmuras, esperando mi respuesta.
- No necesito que me acompañen, sé ir y venir sola - te digo, sabiendo que soy demasiado mordaz.
Sonríes. Sólo buscabas que rompiese mi falsa fragilidad.
Caminamos en silencio. Sujetas mi mano derecha dentro de tu bolsillo y miras hacia el frente.
Te observo de reojo. La capucha sólo deja entrever el perfil de tu nariz y el brillo de tus pupilas negras.
Sólo cuando giras la cabeza para ver si vienen coches me deleitas con esa mirada verde pálido casi transparente.
Y yo escondo la mía tras los párpados, suspirando placenteramente.
Me pregunto si existe algún otro capaz de hacerme sentir lo mismo que tú.
Rápida respuesta. Nadie.
Empieza a llover silenciosamente.
No sé cómo te las apañas para qué ninguna gota llegue a rozarme
y eso que no tenemos paragüas.
Llegamos.
Y cómo si sobrasen las palabras acercas tu frente a la mía,
te apoyas suavemente en ella
y te quedas ahí.
De alguna manera que ambos desconocemos hablamos por la piel.
Sé, en ese instante, cómo te sientes, qué quieres decirme, qué callas,
notando la energía que fluye entre los dos.
Para después sonreírme como sólo tú sabes,
robándome toda la atención
y alejarte con un "mañana" en los labios.

Puede que no sepa a ciencia cierta qué nos depara el futuro,
lo que tengo claro es que hoy por hoy, sino es contigo
no hay más allá.
sábado, 28 de noviembre de 2009
Mea culpa

Me gusta equivocarme para bien. Siempre lo he dicho.
Y es que la última vez ha sido bastante sorprendente para mí.
Cuando surgió el bombazo de la saga "Crepúsculo" porque ésta había llegado a los cines, todo el mundo comenzó a hablar de los libros.
En ningún momento me interesé por ellos, supongo que dentro de mis rarezas una de las que más disfruto es intentar no dejarme llevar por la misma corriente.
Muchos ya los habían leído y releído antes de la película, otros empezaban ahora y todos, tras tenerlos en sus manos, afirmaban lo mismo: era una lectura adictiva.
Ninguno de los libros que leído en toda mi vida fue de amor. Ninguno.
Quizás por eso no lograba entender ese énfasis que los lectores comentaban sobre esta colección.
Un año después he decidido probar con el primero de ellos: "Crepúsculo"
Y, agachando las orejas, después de todo lo que he criticado, reconozco que no puedo dejar de leerlo.
Dejo claro que sigue sin gustarme la película, que no tengo pósters, que no guardaría una cola de 12 horas por ver a los protagonistas, que no busco en google fotos, vamos, que no me he convertido en una obsesiva de esto (sin ofender a nadie, que yo con 13 años lo fui de Harry Potter y no me avergüenzo). Simplemente me he metido de lleno en una historia que realmente roza la simplicidad: amor imposible.
Reflexionando creo que todo se resume a la forma de relatar que tiene la autora. Consigue que una relación chico - chica muy romántica se cuente casi sola, sin usar demasiados paisajes, demasiados entresijos, sencillamente algo que podría pasar en cualquier instituto añadiendo el pequeño gran matiz de que él es un vampiro y se muere por ella (de amor y de hambre al mismo tiempo).
No voy a entrar en si estos vampiros son mejores o peores que los de "Crónicas vampíricas", ni si tiene poco fuste para hacer una película, tampoco en que las niñas de 14 años hayan hecho una biblia de los libros.
Sólo reconozco que me equivoqué cuando opinaba que me parecían insulsos, porque me gustan.
Sigo pensando que hay libros muchísimo mejores, claro está: la historia es adictiva, pero no deja de ser un relato de novela juvenil.
Lo recomiendo, más que nada por la vivencia personal que he tenido.
En cuestión de 100 páginas, fui consciente de que empecé la lectura siendo muy escéptica
y pasé a sentir ganas y más ganas de continuarla.
Supongo que es bueno equivocarse para bien.
Sobre todo cuando se habla de libros.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
25 de noviembre
Esto no es una guerra de sexos.
No es una reivindicación feminista.
Esto es una pelea de una gran mayoría compuesta por hombres y mujeres
contra una minoría que aún piensa que una mano en alto e insultos humillantes significan hacerse
respetar.
Es una batalla contra los fundamentos de muchas culturas y religiones que aún creen en esa superioridad del hombre sobre la mujer.
Es un mano a mano contra aquellos y aquellas que no creen en la igualdad, en la palabra y el respeto.
Ya basta.
Quiero un sacerdote y una sacerdotisa.
No quiero el burka.
Quiero debatir porqué tiene que tener tanto poder un Papa
o una Papisa.
No quiero sumisión.
Quiero un estado que no se vea obligado, porque sea políticamente correcto, a tener el mismo número de hombres que de mujeres sino que éstos y éstas sean contratados por sus aptitudes y actitudes.
No quiero discriminación positiva.
Quiero ser mujer, trabajadora, madre y superheroína a la vez.
No quiero que el hombre que vaya a mi lado se sienta mal por eso, al contrario, quiero que él sueñe conmigo.
Y así que llegue el día
en el que cualquier madre, de cualquier etnia, edad y región,
al mirar a su hija pequeña mientras ésta dibuja ajena a todo,
no tenga que temer por su futuro.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Cuento
Estando tumbada descansando,he recordado un cuento que siempre me contaba mi tía Mª Ángeles.
Resulta que es uno de mis cuentos favoritos y me lo sé de memoria,
porque cuando pienso en él me veo pequeña con los ojos clavados en los dibujos del libro,
metida de lleno en la historia
y sólo escucho la vocecilla de mi tía haciendo de cada uno de los personajes.
Seguro que ella lo recordará como yo.
"La niña del zurrón"
Es una historia bastante aterradora.
Recuerdo cada página de aquel libro de la Media Luna.
La historia comenzaba con una niña un poco tonta que era muy caprichosa y su familia tenía poco dinero.
Entonces su mamá le regalaba unos zapatos de charol muy bonitos y luego la mandaba a la fuente con un cántaro para llenarlo. Allí se los quitaba para no mancharlos y sin querer se los olvidaba. Al regresar, su madre le preguntó dónde los había dejado y la niña volvió corriendo a la fuente, pero ya no estaban.
Entonces aparecía un mendigo muy feo y sucio y le preguntaba qué pasaba.
Así, la niña llorando se lo contaba y él le decía: "Anda, si los tengo yo. Ven, cógelos tú misma están dentro de mi zurrón"
Y así la niña se metió dentro y el mendigo lo cerró y dijo: "Si quieres volver con tu mamá tendrás que hacer lo que yo diga"
Y así se marcharon y fueron de pueblo en pueblo.
Cuando llegaban a la plaza, el hombre dejaba el zurrón en el suelo y recitaba "Canta, zurroncito canta que si no te doy con la palanca"
Y la niña, entre lágrimas cantaba.
(Al escribir esto puedo escuchar perfectamente a mi tía poniendo la voz de la niña; además, siempre solía bautizarla con mi nombre y así me introducía totalmente en el cuento)
"En un zurrón voy metida,
en un zurrón moriré
por culpa de unos zapatos
que en la fuente me dejé"
Y como tenía una voz tan bonita todos le daban mucho dinero al mendigo a cambio de escucharla.
Así pasó el tiempo y el mendigo olvidó cual era el pueblo de la niña y llegó a él.
Según llegó a la plaza y dejó el zurrón en el suelo dijo en alto:
"Canta zurroncito canta, que si no te doy con la palanca"
Y la niña empezó a cantar.
Entonces, las tías de la niña que allí se encontraban reconocieron al momento la voz e hicieron un plan. (En los dibujos del libro aparecían dos mujeres vestidas de luto y yo las bauticé como MºÁngeles y Mª Jose)
Adulando al mendigo, le invitaron a comer y en una de esas que él se había quedado dormido, fueron corriendo y sacaron a la pequeña del zurrón y lo llenaron de toda clase de animales: serpientes, arañas, culebras, gatos, cucarachas, mosquitos, ratas, avispas... y después lo cerraron.
Cuando el viejo despertó emprendió su camino hasta llegar a otro pueblo.
Allí se puso en la plaza y recitó:
"Canta zurroncito canta que si no te doy con la palanca"
Pero nadie cantó.
Así una y otra vez.
Entonces cansado el viejo comenzó a golpear el zurrón con la palanca.
Cómo no veía respuesta, decidió abrirlo y todos los bichos que contenía le empezaron a morder, a picar y arañar.
Y así recibió su merecido.
Colorín, colorado este cuento se ha acabado.
No sé, hoy me apetecía escribirlo, de alguna manera esos ratitos de cuentos pertenecen a una parte de mí misma.
Gracias MAN.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Exploradores

Me llamó caperucita morada.
Para después cogerme de la mano.
Las calles dormitaban, sólo algún niño en patinete rompía la tranquilidad.
Me gustan las tardes de invierno
El sol no quema, acoge
y todos le perseguimos por las esquinas, de banco en banco.
De repente me llovieron hojas amarillas. Muy gracioso.
Y corrimos por la naturaleza que aún pervivía en este mundo de autómatas.
Nos dijimos cursilerías (que nunca falten)
y esperamos a que se hiciese muy tarde para darnos cuenta de que había que volver a casa.
Él y sus ojos verdes.
Y sus manos grandes.
Y sus cicatrices varias.
Yo, con mi caperuza morada.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Happy Hippie

Cansacio, mucho cansancio.
Dos mil millones de folios llenos de palabras que se repiten continuamente, pero en cada párrafo adquieren un significado diferente. Memoriza todo. Pero todo, es todo.
Pero memorízalo para aplicarlo, no para olvidarlo pasado mañana.
Siéntate en la silla, dobla el cuello, horas y horas en la babia, intentando entender que ahora núcleo significa otra cosa, que lo debes imaginar en tres dimensiones cuando es prácticamente imposible darle estructura. Que tu cabeza, por dentro, está organizada en infinitas partes, láminas, giros, surcos, tractos, vías, aferencias, eferencias, excitándose, inhibiéndose, como un reloj suizo, como una escalera, con un "o todo o nada"...
Pienso en los anuncios de Nike... "imposible is nothing".
Y descubro que llevo empanada 20 minutos.
Y pienso que sí es imposible.
Pero aquí estamos.
Quitando la presión de los exámenes de enero, estudiar es realmente enriquecedor.
Si no hubiese querido estudiar esto ahora mismo no sabría absolutamente nada de cómo soy.
Me he dado cuenta de que estoy conociéndome mucho más allá
y por eso ha cambiado mi percepción de mí misma en este mundo.
Aún así, preferiría ser una hippie ibicenca de melena por la cadera.
Y fumar maría pensando que es algo muy bueno (porque eso de que el saber da la felicidad...)
Y gritar "No al sostén" corriendo desnuda y sin depilarme por colinas de hierba.
Tener 20 hijos y ponerles nombres extraños, de animales, de dioses griegos o inventados.
Y tener también una lechuza y un poni blanco.
Sería muy feliz, seguro.
Pero bueno, quién algo quiere algo le cuesta.
Me quedo con mis dos mil millones de folios (y con el sostén)
viernes, 20 de noviembre de 2009
Escuchar es algo más que oír

Ayer fui a un concierto de lenguaje de signos.
El teatro estaba abarrotado de gente esperando.
Compré un refresco y unas patatas mientras pasaba el tiempo y
a las 20:00 empezó.
Se apagaron las luces y se encendieron sólo las del escenario.
Poco a poco se hizo el silencio de las voces,
dejando paso al ruido de la vida.
Cerrando los ojos, uno a uno fuimos adentrándonos en el mundo que queda oculto bajo la voz.
La respiración era la nota principal.
De las 200 personas que allí estábamos ninguna sola coincidía en el tiempo y la duración al coger aire y expulsarlo.
Después se oía la saliva al tragar, el roce de la ropa con la piel, de los zapatos con el suelo de moqueta.
Algún tosido seco intercalado con unas uñas rascando un antebrazo al descubierto.
El chasquido de una vértebra cervical,
acompañado de un carraspeo involuntario.
El tintineo de una cremallera del abrigo.
Alguien cruzando las piernas.
El crujir del asiento al reclinarse una espalda.
Una boca masticando chicle.
Entonces se abrió el telón y apareció una joven sentada en una silla de madera.
Nos miraba con sonrisa placentera, con inmensa tranquilidad.
Mantuvimos, todos, los ojos cerrados y ella, tras un suave toque al diapasón, cogió la nota de la respiración y comenzó
a cantar con sus manos.
Abrimos todos los ojos y escuchamos.
Desde afuera se colaba el ruido de las ruedas y motores que surcaban la avenida,
miles de pasos por minuto sobre la acera-
Y mientras, allí dentro, ella cantando con sus manos.
Nos habló de la luz del sol,
de la sensación de soledad,
del miedo a lo desconocido,
del amor imposible.
Nos contó lo que es la muerte,
nos cantó nanas y saetas.
Nos explicó lo que es la vida.
Y lo entendimos todo leyendo sus manos y su cara.
Al terminar, volvió a entregarnos su inmensa sonrisa.
Así cerramos los ojos y la melodía cesó.
El telón se cerró de nuevo y todos levantamos nuestras manos
agitándolas enérgicamente, moviendo las muñecas hacia dentro y hacia afuera, con los dedos extendidos.
Bueno, sí, aplaudiendo.
Ayer comprendí que escuchar es mucho más que oír.
martes, 17 de noviembre de 2009
Martes
Allí afuera el mundo podría estar a punto de ser destruido.Por el odio. Por el poder. Por el egoísmo. Por el afán de riqueza.
La corrupción. Las violaciones de los derechos humanos.
El cambio climático. La contaminación. Los extrarrestres.
Pero, egoístamente, todo eso quedaba lejísimos,
lejísimos,
lejísimos,
muy lejos,
concretamente más allá de su piel
rozando dormida
el somier
....................de la cama.
Por eso, tan sólo por eso
él
se sintió seguro.
sábado, 14 de noviembre de 2009
El chico de las cremalleras
Todo empieza desde dentro, por arriba.
Su cerebro se compone de giros perfectamente integrados, su mente analiza el mundo, lo fragmenta y lo reconstruye en partes. Ordena lo que ve, lo asocia, lo diferencia y siempre se pregunta los porqués de todo: del funcionamiento, de la composición y de la energía.
No puede memorizar sin comprender.
De pequeño corría de un lado a otro, con sus ricitos rubios, desmontando y montando relojes y aparatos.
Mientras tanto, una yo más bajita y más joven, se dedicaba a cortarle el pelo a todas la barbies (y morderles los pies)
Por eso mi cerebro no es nada ordenado. No sé analizar el mundo, no entiendo las matemáticas, sólo veo formas y colores y muchísima esencia. A veces hablo entonando o soy casi pedante mirando por el vagón del tren:
- ¿Te has fijado en que los árboles tienen tantos colores que parece que están pintados, como en los cuadros?
Y él se ríe, porque le dije lo mismo, en el mismo lugar, antes de ayer.
Una vez le pregunté cómo veía él los días de la semana.
Me costó explicarlo, es algo metafísico: me refiero a cómo imagina, qué forma o contenido le da a un lunes o a un martes.
- Yo los veo como su significado romano, si te das cuenta, el lunes significa Luna y me lo imagino como tal, el martes, como el dios "Ares", el miércoles viene de Mercurio, el jueves de Júpiter, el viernes de Venus, sábado de Saturno y Domingo, "dominicus", de Sol.
Y me quedé como embobada escuchándole, porque nunca me los habría imaginado así.
Para mí que los días de la semana son como los continentes...
A veces, cuando le da el sol en la cara, en el viaje de vuelta, sus ojos parecen mucho más verdes.
Sí, somos muy diferentes.
Parecemos la letra y el número.
Y es por eso que nos complementamos tanto.
Es curioso. Si él me cuenta algo, siempre me lo creo, sea lo que sea, porque siempre habla de lo que sabe y sino controla, guarda silencio.
Por eso si tengo alguna duda, siempre acudo a él.
Es más que un amigo.
Un amigo al que conocí hace muchísimo tiempo.
Siempre fue diferente a los demás niños, porque era el único que mostraba una madurez distinta.
Nunca le vi riéndole las gracias a algún malote de turno de 10 años,
no le vi gastando bromas a las niñas porque sí,
no le vi pegándose con nadie,
quizás por eso siempre le admiré.
Supo ser él mismo sin que nadie le dijese lo que tenía que hacer
y nunca se rindió cuando quiso llegar muy lejos.
Es curioso, sí, porque mire dónde mire cuando viajo al pasado, estaba él.
Su conversación.
Su apoyo.
Su tranquilidad.
Es ahora, tanto tiempo después, cuando me doy cuenta de que sin él seguramente no sería quién soy.
Aprendimos juntos, aprendemos juntos.
Está haciendo que una de las etapas más importantes de mi vida
tenga dos asientos en el viaje, porque viene conmigo.
Tengo miedo, porque cuando no está le echo de menos.
Sólo él aguanta mis preguntas absurdas sobre el sentido de la vida,
y se sienta en el metro cogiendo mis libros y carpetas.
Sólo él sabe cuando tengo un mal, mal día
y con una mirada me baja los humos al instante.
Sólo él puede discutirme cualquier tema y reírse de mí cuando, quedándome sin argumentos,
me los invento.
Y pillarme en todas mis medias mentiras.
Sólo él me entrega una sinceridad y una confianza plenas,
que hacen que jamás dude de su palabra.
Él y sus electrocardiogramas,
y sus gafas de marca,
y el Aquarius de naranja con el mixto cremoso de la una.
Él y su Prometheus, yo con mi Netter.
Él y el frío.
Yo y los guantes de esquiar.
Juntos, en esta maravillosa etapa.
Sólo él sabe cuánto le quiero y lo poco que se lo digo.
Aquí estamos.
Él, el numero.
Yo, la letra.
Y vamos buscando nuestro lugar en el planeta.
Eso sí, sin darnos cuenta, no sabemos dar un paso al frente sin pararnos a esperar al otro.
Gracias, Miguel, mi proyecto de médico favorito, el otro ribereño de la clase, el fan del 20 minutos, al que hago correr hacia el autobús aunque haya tiempo de sobra, él que me llama por mi catarro, que toquetea todas mis cremalleras, que se acuerda de todo lo que me preocupa y nunca se enfada cuando llego "un poquito" tarde, el que me preguntará mañana "¿por qué me llamas el chico de las cremalleras?".
El que siempre cree en mí ,aún cuando yo dejo de hacerlo.
Gracias, por seguir aquí.
Para ti, Miguel Saíz.
Sé que vas a ser muy grande, lo sé.
martes, 10 de noviembre de 2009
En la punta de su nariz

Y qué voy a decir...
si cuando miro sobre mi hombro, mientras me calienta los sueños con sus palmas,
me doy cuenta de que lo daría todo
por la mirada verde que me acompaña.
Sólo, sólo con él
mi memoria se convierte en un escaparate,
de esos de película, cuando nieva en un barrio americano y una niña pega su nariz a un cristal iluminado y lleno de juguetes o dulces.
Así me siento cuando recuerdo nuestra historia.
Y se llena mis pupilas
De cómo nos conocimos,
de quienes éramos, de cómo éramos y cómo somos...
Lo daría todo, si me lo pidiera.
Aún sabiendo que nunca me lo pediría.
Porque he descubierto que hace muchísimo tiempo se paró mi reloj en su
muñeca.
Porque abre la puerta y espera a que yo pase primero,
y siempre tiene tiempo para preguntarme si estoy bien.
Porque no le importa mojarse
por vivir juntos un momento absurdo bajo la lluvia (con futuro resfriado)
porque es mi único pensamiento en los trayectos en tren.
Y qué voy a decir,
si desde que le conozco no sé borrar esta sonrisa tonta de mi cara.
Supongo que nadie tiene sus ojos,
que nada es comparable a él.
Y es que encontré mi lugar en la punta de su nariz.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Tarde de domingo
Y por ello hoy, tarde de domingo fría, soleada,
cítrica y algo apagada,
sólo quería daros las gracias.
sábado, 7 de noviembre de 2009
Propósitos de la nueva vida
Sí, eso que otros llaman "bienestar".
He aprendido que la vida tiene infinitas manifestaciones,
que el rencor se puede diluir en los charcos de lluvia,
que la opción más fácil es perdonar
y que hablar de los demás por detrás ni desahoga, ni beneficia, ni arregla nada.
He descubierto que quiero sonreír por la calle,
o por lo menos mostrar una expresión de paz.
Que prefiero que piensen que estoy loca antes que estreñida o amargada.
Que todo ser merece ser tratado con respeto,
y que la justicia es un valor que nosotros construimos.
Que el debate debe terminar en la reflexión, no en la rabia
y que puedo ofrecer mis ideas, pero jamás imponerlas por buenas que sean.
Sé por fin que no existe la perfección, que todos erramos.
Y que puedo aprender de mis tropiezos, pero también de los de los demás.
Que he de alabar a aquellos que disfrutan de todo en la vida, sean cuales sean sus circunstancias y también a los que sacrifican sus placeres por los de los demás.
Quiero ser mucho más que un título, un currículum, un nombre, un carnet.
Quiero ser las manos que hagan acciones que cambien los grises por nuevos colores.
Seré yo misma.
Y si en algo me equivoco, cambiaré.
Y entenderé a todo ser humano, por muy diferente que sea a mí, porque sabré que sus circunstancias son diferentes a las mías.
Quiero empaparme de toda cultura,
de todo idioma,
de toda canción.
Quiero llorar, quiero caerme y levantarme.
Quiero luchar por cada premio, no quiero recibir nada sin merecerlo.
Espero ser aquello a lo que siempre he aspirado
y llegado el momento,
irme.
Llevando esa sensación, por encima y por debajo del diafragma....
domingo, 1 de noviembre de 2009
Pedazos de Barcelona
Allí donde septiembre se regocijó entre el mar y la ciudad,
dónde la Boquería es algo más que un mercado.
Allí, en ese lugar,
encontramos pedazos de Barcelona.
(viaje a Barcelona Septiembre 09)
"November" "Novembre" "Novembro"

Noviembre está aquí.
Se adentra despacio en la ciudad, intenta no llamar demasiado la atención pues no quiere que le paren y pregunten: Vienes menos frío, ¿qué te ocurre?
A él también le preocupa el efecto invernadero, pero en soledad lo disfruta,
siempre tuvo algo de envidia a esas mañanas cálidas de agosto.
Pasea por las calles y con los dedos acaricia las ramas, dejando a las hojas casi desprendidas con los tallos a punto de soltarse, para que el viento más suave pueda soplarlas.
Noviembre tiene manos de mujer y cuerpo de joven. Su piel es amarillenta, anaranjada, amarronada, sin límites claros entre unos colores y otros.
A la altura de sus ojos la nariz se ve salpicada por cientos de motitas oscuras, como pecas
y sus labios son finos y rosados, como los de las parejas que desde la cama sueñan con proteger el amor.
Noviembre es presumido, le hemos hecho presumido. Hemos usado su nombre para hacer películas dulces, para crear canciones nostálgicas y nadie puede pensar en él sin sentir ese alud de hojas de miel y oro encima.
Nos huele a naranjas, a mandarinas, a los primeros anuncios de juguetes y a la bombonería de Ferrero Rocher...
Nos sabe (a algunos) a mojo picón, a gofres de domingo por la noche, a castañas en la esquina de la calle Zamora , justo enfrente de la plaza de los Bandos, que mi madre me solía comprar.
Me sabe a pan de anís del cementerio.
Me suena a Ismael Serrano con su "Ya ves... a veces me canso de perderte y saber, que estamos solos y no va a volver Guevara para darme la razón...de no verte tendida en mi colchón..."
Me recuerda a las cigüeñas de la catedral.
A los vencejos que a veces tapan por completo el cielo.
A los juegos en el recreo.
Y el Jardín del Príncipe bañado en café.
A las primeras motitas blancas, tan pequeñas como cabezas de alfiler, que a veces se pasean vanidosas por delante de la nariz, anunciando que allí a los lejos se acerca,
sigiloso, profundo y frío,
diciembre.
Mientras tanto, noviembre, se entretiene jugando con los últimos rayos de sol,
viendo como los humanos recordamos a todos los difuntos,
como se afianzan promesas y se calientan las casas.
Noviembre es nuestro trazo ocre en un lienzo de papel.

