domingo, 30 de noviembre de 2008

Cuando éramos jóvenes

Esta mañana me pasó algo maravilloso.

Se me llenó el corazón de ilusión.

Desperté adormilado y, al girarme hacia el otro lado, me encontré con tus párpados cerrados y tus pestañas me rozaron la nariz.

¡Qué sensación verte ahí tumbada a mi lado! Tan armoniosa, tan pura, princesa de mis desvelos.

¡Qué afortunado me sentí al contemplarte!

Entonces, cauteloso, besé tu frente y te arropé con cuidado.

Quién lo diría.

Quién me diría a mí...que llevo 59 años despertando a tu lado...

y me sigue pareciendo que anoche, al acostarnos, fue la primera vez.


sábado, 29 de noviembre de 2008

Siento. Soy. Diente de León.

Un techo de árboles se interponía entre el cielo y mis ojos, dejando sobre mí una suave oscuridad que se veía salpicada por briznas de luz, por gotitas blancas que conseguían pasar entre las hojas, allí en lo alto de las copas.

El silencio dormitaba sobre las rocas, junto a la humedad, al rocío, a la frescura otoñal del bosque. Los colores del verano se oxidaban igual que una manzana en el alféizar de la ventana

y mi cerebro, vacío de preguntas y elucubraciones,

y mi corazón, vacío de recuerdos y tribulaciones,

y yo, llena de pureza, casi transparente, perseguida por el aire y acompañada de los efluvios de las últimas flores.

Sólo natura.

Leza.

Las mariposas libando sobre mi cabeza, degustando mis pensamientos menos fantasiosos, para dejar espacio a la neblina que lentamente se colaba por mi oído.

Y qué frescor en mi cara, la lozanía en mis mejillas.

Un gran sauce, madre sauce, esperaba.

Me esperaba con las ramas caídas, acariciando el suelo, para abrazarme con ellas, suavemente, como si yo fuese un hijo más de Gaia.

Mis pies descalzos sentían el agua corriendo bajo la tierra, como arterias oxigenadas, llenas de vida manteniendo este lugar eterno en el tiempo.

Mi cuerpo perdió sus últimos resquicios de materia, hasta convertirse en un diente de león.

Frágil, pero grandiosamente, sencillamente, armoniosamente...

Bello.

Y volé sobre las copas y el sol me besó en los labios, con tanta pasión,

que mis cipselas, celosas, se soltaron de mis manos y con un soplo de viento se fueron andando.


Maravillada, volé hacia él. Y extendiendo sus rayos me llevó con él, y nos fundimos.

Los pavos reales entonaron sus cantos y la primera gota de rocío cayó al suelo.



Y amando al gran astro comprendí, que sintiendo soy y sin sentir me muero, estando viva o no.
Os invito a pasear por los Jardines de Aranjuez...corréis el riesgo de convertiros en dientes de león...

martes, 25 de noviembre de 2008

Por, Para, Desde, Hacia ti, siempre

Cuando nos conocimos me enseñaste esta canción y pensamos que era preciosa, que sería una maravilla poder tenerla como nuestra, pero sabíamos que no era justo porque era demasiado pronto para decirnos tanto.

Y hoy, después de tanto tiempo, volvemos a escucharla y esta vez sí, si nos la creemos, si es nuestra y si no, gira la cabeza y mira todo lo que ha llovido.

Para ti, Miguel.

Gracias.






video



Porque siempre estás


Cuando toca reír


Cuando toca llorar, conmigo.


Porque siempre me das lo mejor de ti


Y no esperas que yo haga lo mismo.



Porque entre tú y yo siempre hay algo ahí


Que nos mantiene unidos


Porque el corazón sabe distinguir


Entre lo sano y lo podrido



Porque ayer y hoy somos tan iguales siendo tan distintos



Si tú vas yo voy si yo voy tú vas siempre a nuestro ritmo...



Porque no te escondes


Porque me levantas


Cuando estoy rendido



Porque me respondes


Cuando me haces falta


Porque eres mi abrigo


Cuando llega el frío cuando llega el frío...



Porque das la cara por mí


Porque puedo contar contigo


Porque siento que estás ahí


Porque todo lo compartimos



Porque siempre queda un lugar


Que todavía no descubrimos


Porque lo nuestro sigue igual


Y mira todo lo que ha llovido y mira todo lo que ha llovido...



Porque tú sabes escuchar


Porque te gusta charlar conmigo


Por todo esto y por mucho más



Tu eres mi amigo...

lunes, 24 de noviembre de 2008

La mujer que seducía a los girasoles



¿Por qué has elegido sumergirte en un mundo de tinieblas y de melodías melancólicas?

¿No te das cuenta de que el mundo necesita verte feliz?

Deja de huir de los espejos, de pintar de negro tus vivencias; te centras tanto en apagar las luces y en arrancar los vestigios de esperanza que no le das tiempo suficiente al sol para salir.


Un capullo de una planta tarda en abrirse


y si le fuerzas y le ayudas tú a que florezca, morirá.


Tiene que hacerlo solo y con mucho tiempo.


Sé paciente. Déjate florecer y sé consciente de que no todo lo bueno llega rápido.


No necesitas maquillaje. Sólo póntelo si te hace sentir más bella. Y siéntete bella con rimel y con legañas. Recién levantada y cuando salgas de la ducha empapada.


Quiérete por tu sonrisa.


¿Alguna vez te has parado a observarte?


Mírate las manos, las uñas ¿ves que cada dedo es completamente diferente a los demás?Cada uno tiene sus pequeñas características que le hacen único.


Y tus muñecas, acaríciate los codos y tu espalda, tus hombros, esos que tanto aguantan cada día.


Quiérete. Mímalos.


Y cubre tu piel de fragancias exquisitas. Deja que huela a limón, a jazmín, a menta o tulipanes recién cortados. Y baña tu pelo en oro y miel y luego cúbrelo de flores.


No lleves joyas. La joya eres tú.


Date caprichos.


Detrás de toda tormenta, brilla el sol.


Vamos mujer, quiérete.


Eso es.


Y baila desnuda en el salón, haz la compra con tacones, ve a trabajar con vestido de gala y haz una tarta de chocolate para ti sola.


Y cómela sin remordimiento, ya basta de limitaciones y sufrimientos.


Mímate.


Y después sal a pasear, que todo el mundo te vea,


que todos tienen derecho a disfrutarte.


¿No te das cuenta mujer?


¿No te das cuenta de que los girasoles se giran sólo para mirarte?


Sedúceles.




domingo, 23 de noviembre de 2008

Delirios de un domingo al alba


Se miran y no saben que existen diferencias entre ellos. Desconocen sus propios destinos. Ahora sólo importa investigar, oler, saborear, oír a los demás. Se miran y se ven distintos, pero no les asusta, les causa interés. Se sienten seguros cuando están cerca y están atentos a cualquier cambio, a cualquier acción que haga el otro. Todo por curiosidad.
A medida que pasen los años, esa sensación de seguridad dejará de existir. Cada uno eligirá su propio camino. Uno usará las manos, el otro se defenderá con los dientes.
Y si se encuentran probablemente se mirarán, se ignorarán, pero si se entrometen demasiado uno en las cosas del otro, pueden que acaben peleando.
Y así ocurre. En todas partes.
Si no hubiera puesto esta foto tan maravillosa, perfectamente habría parecido que hablo de personas.
Porque nosotros también tenemos un instinto salvaje e incluso somos peores que ellos.
Si no, ahí tenéis todas las guerras.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Más allá de la relatividad...

Se sentó en la silla y sacó un cuaderno. Estaba nervioso, era el primer día. Su jersey a rayas destacaba entre las 97 camisas de sus compañeros. Con cariño acarició su pluma, cerrando los ojos, sintiendo las letras grabadas en ella: "Para mi nieto", y esperó ansioso a que llegara el profesor al aula y comenzase a explicarles los entresijos de la física, las matemáticas, la química, el álgebra...
Y ese momento llegó y escuchó maravillado cómo aquel señor lo sabía todo, o casi todo. Un ingeniero de pies a cabeza.
Y con qué ganas quería empezar a estudiar, a conocer las leyes del mundo, la verdad más allá de las creencias...
Pero por dentro sentía...sentía que su corazón se había dado la vuelta y no sentía.
Y él no entendía qué estaba ocurriendo.
Lo había conseguido, había entrado en la carrera, su sueño iba a cumplirse, pero a medida que pasaban los días y las clases, veía como algo dentro de su pecho se negaba a aceptar aquello.
Entonces, un día, recogió su cuaderno y su pluma y se fue. No volvió.
Pasaron lista y su voz no volvió a resonar diciendo "Yo".
Porque supo, antes de que fuera tarde, que un poeta no puede aceptar un mundo que no ve.

Porque las matemáticas, la física o la química son ciencias esenciales para poder vivir.
Pero no te hacen sentir plenamente humano.
Porque no te enseñan a luchar por un ideal, a emocionarte con una caricia cuando hace frío, a comprender una mirada que quiere decir muchas cosas en muy poco tiempo o simplemente, a sentir amor.
El corazón no entiende las ciencias exactas, por eso es reversible, cambiante, fluido...
Y un poeta necesita soñar más allá de la relatividad.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Caprichos del destino

Se conocieron hace mucho tiempo.

Y un día como hoy, hace 35 años, se miraron fijamente sabiendo que no sólo les unía una amistad.

Desde entonces siguen mirándose a los ojos con un fulgor que nunca muere.

Y saben que escogieron el camino correcto, cuando enlazaron sus manos y empezaron a caminar juntos.

Y yo le debo a ese día el estar hoy aquí.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Padres, Madres...Hijos



Cuando lo cogí por primera vez entre mis brazos, sentí que mi corazón palpitaba tan fuerte que incluso temí que pudiera explotar de emoción. Cabía en mis manos, podía protegerlo con ellas, podía levantarlo sobre el resto de la gente y después acurrucarlo en mi pecho. Y él no decía nada, sólo me miraba curioso y tranquilo, con algo de miedo, por eso cuando nos quedamos enganchados uno en los ojos del otro, supe que mi único fin en este mundo era amar a esa criatura sobre todas las cosas.

Su piel era suave y aún conservaba pequeños hematomas en su inocente espalda.

Lloré tanto cuando le acaricié y gimió de dolor.

Sentí rabia, sentí odio, sentí ganas de encontrarme con aquellos monstruos que se habían atrevido a herir a esa personita tan indefensa.

Y le besé. Le besé en la frente, en los párpados, en las manos y en los pies. Le besé el ombligo y la nariz y los labios y le besé la espalda y el corazón. Él no se movía, temblaba.

Dale tiempo, me dijeron y lloré de nuevo.

Me pregunté por qué el mundo es tan repugnante a veces.

Pero él me respondía, porque a pesar de todo sus ojitos brillaban esperando que alguien nuevo le diese un poquito de cariño y una oportunidad.

De repente empezó a llorar y no supe que debía hacer. "Cójale, no tenga miedo, vamos, es su bebé y le necesita"

Y yo lo necesitaba a él.

Con cuidado le abracé y paró de llorar. Volvió a hipnotizarme con su mirada y sin quererlo, me sonrió. Y yo sonreí. Y él, al verme sonreír, comenzó a reír, feliz, feliz. Y yo caí maravillado con su risa.

Entonces comprendí...que era la cosita más bella y maravillosa de mi vida.

Y me lo llevé a casa, con el fin de amarlo y protegerlo de por vida. Y de sufrir por él y de castigarle y recompensarle y enseñarle a respetar y amar.

Y mi marido sonrió conmigo, con nosotros.

Porque los dos amábamos a ese pequeño que había llegado por fin a nuestras vidas.


Un día, al cruzarme con unas vecinas escuché que mi hijo era un desgraciado por tener los padres que tenía.

Simplemente dejé la compra en el suelo y me di la vuelta.


"Mi hijo es feliz. Ayer mismo dijo su primera palabra. ¿Saben cual fue? Dijo papá. Y lo dijo mirándome. Y luego miró a mi marido y también le llamó papá. ¿Y saben qué? Mi hijo no es un desgraciado, pero si lo fue. Lo fue cuando sus padres biológicos se dedicaron a pegarle palizas porque lloraba demasiado, o no quería comer o simplemente molestaba. Su madre y su padre no tenían un certificado que demostrase que eran buenos padres y yo sí lo tengo, porque he luchado mucho por conseguir adoptar a mi pequeño. Si después de esto siguen pensando que por tener padres homosexuales mi hijo será raro o desgraciado, háganlo, me da lo mismo. Porque él será mucho más educado, tolerante, abierto y sensato que todas ustedes, téngalo claro, porque vamos a esforzarnos mucho porque así sea."


Recogí la compra y entré en casa. Mi marido estaba sentado junto a la cuna, tocando el piano. Y nuestro hijo le miraba absorto, empapándose de la música. Al verme entrar comenzó a patalear para llamar mi atención y yo corrí hacia él y lo levanté por los aires, mientras él reía.

Mi trocito de vida, nuestro trocito de vida.



Supongo que sobran las palabras, todo queda claro y es contundente.

Me río yo de Rouco Varela y su concepto de familia y de las manifestaciones sobre la familia y la figura del padre, la madre y los hijos, ya puesto faltan el perro, el gato, la tía abuela misionera y el tío que vive una mansión en Escocia.

Sí, me río. Porque una familia no tiene un número de miembros establecido.

¿Acaso unos abuelos que crían a sus nietos porque sus padres han fallecido, no son una familia?

¿Acaso una madre soltera y su hijo no son una familia?

¿Acaso un padre con tres hijos y viudo no son una familia?

No...me dicen, es que los homosexuales no deben adoptar. ¿Por qué?

Entiendo...prefieres dejar que un niño siga siendo huérfano antes de ser criado con amor?

Ah...que me dices que prefieres que antes lo adopten una mujer y un hombre. Si eso es lo que te preocupa, puedes tranquilizarte.

Por desgracia, tenemos muchísimos niños huérfanos en todo el mundo como para pensar que las parejas homosexuales van a quitarles niños a las heterosexuales.

¡Por Dios! Estamos hablando de niños que cumplen los 18 años sin haber tenido cariño y afecto en sus vidas. ¿Preferís que crezcan así antes que con dos padres o dos madres que les darán todo el amor que puedan y más?

Hay muchos, muchísimos padres biológicos (madres y padres) que no saben educar, que deberían tener prohibido tener hijos, pues sólo saben malcriar o maltratar.

Qué más os da.

No seáis paletos. Alegar que un hijo de homosexuales saldrá "raro" es patético ¿en qué os basáis?

Ah...¿Volvemos a los patrones familiares de padre, madre, hijos?

¿Y los hijos que son huérfanos de padre al nacer? ¿Son "raros"? ¿No verdad?

¿ Y los huérfanos de madre? ¿Lo mismo quizás?

Que poquito cuesta abrir la mente, que poquito cuesta reconocer la propia ignorancia.

Y encima los que pensáis así creéis en "el avance y desarrollo del mundo", pues empezad por tolerar, si no vais de culo contra el viento (perdón por la expresión).

Queda mucho por cambiar, pero no es imposible.

Y no sé a vosotros, pero es que a mí la foto de Anne Geddes me hipnotiza...
Se lo dedico a dos mujeres que sé que, seguramente, quizás no, se emocionen mucho cuando lean mi nuevo relato. Mis Mª Ángeles favoritas (la Rubia y la morena) os quiero mucho.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Posdata

Posdata: Y el problema es que vuelvo a encontrarte cuando menos me lo espero y mi lista de prioridades tiembla, se desabarata y cae al suelo. Caminamos por las calles desiertas, riendo, recordando, pidiendo perdón, dando las gracias y nos imaginamos ese futuro juntos que tanto asusta...
Qué difícil es...amar.
O por lo menos amar sabiendo que es demasiado pronto para quererse demasiado.
Has vuelto y encima me haces feliz...¿cómo lo haces?
Lo bueno de todo esto es que ya no tengo miedo a nada, gracias a ti.

C.P: 88888

16 de noviembre de 2008

Querido tú:

Este mes está resultando, como siempre, nostálgico, deprimente y solitario. Pero bueno, como siempre dicen, uno debe ser optimista asi que pienso que sin noviembre no hay abril.
No te echo nada de menos, pero nada, nada. Será porque no te veo, porque no hablamos, porque me entero por rumores de que se te ha visto con otras, porque me demostraste poco antes y ahora lo reafirmas. No te culpo, la culpa fue mía por darte demasiado y malcriarte. Que ingenua de mí, aquellos días, cuando te preguntaba si yo era especial para ti; me respondías que sí, que no tenía por qué preguntarlo y luego colgabas el teléfono y olvidabas mi cumpleaños, nuestra cita, mis alergias o alguna manía tonta como que no me gusta beber vino.
Explícame entonces...es una curiosidad...¿por qué te atreviste a decirme que me querías?
Que manera más tonta de malgastar una palabra. Decir te quiero no puede ser algo que se diga demasiado y a todo el mundo, pues pierde valor. No se puede querer igual a todo el mundo, y la gran verdad es así, cuando se quiere cuesta decirlo, por eso sale poquitas veces pero con mucha fuerza.
Te escribo esta carta que nunca leerás, sólo porque necesito poner en orden mis prioridades. Por fin sé que es cierto, te estoy olvidando y no he tenido que hacer nada. Sólo dar voz a mi yo racional. Algunas veces me asaltan pensamientos y tengo miedo. Pienso que por tu culpa ahora me da miedo confiar en el amor y me vuelvo obsesiva, calculadora, sopeso las palabras antes de hablar, ¡incluso los versos antes de escribirlos! Como Juan Ramón Jiménez corrigiendo sus poemas antiguos para llegar a la perfección...¡no por favor! No quiero ser eso.
Quiero enamorarme tanto que no recuerde cómo se camina, de tanto flotar y flotar.
Y los batacazos emocionales...bueno, bien dicen que se aprende a sufrir a amando y a amar sufriendo.
Qué cosas...
Hace sol, he desayunado chocolate con fresas y hace un rato que The Cranberries cantan en mi salón.
No vuelvas, ni como amigos porque me arriesgo a caer de nuevo. Déjame seguir.
Un abrazo.

viernes, 14 de noviembre de 2008

How wonderful life is now you're in the world


Te conocí sin querer, quizás en ese instante no fui consciente de nada.
De esas veces que una mirada o un "soy tal..." no dicen mucho, pero que luego se repiten...y no se olvidan.
La lluvia caía sobre nosotros y no me apetecía perder el tiempo en buscar mi paragüas.
Nos quedamos ahí parados, sin saber si el sol volvería a salir algún día y, por si acaso, dejé una nota en tu bolsillo con el nombre y la calle de una tienda donde venden luz.
Tú, por si acaso, hiciste lo mismo, sólo que en tu nota ponía tu dirección.
Me preguntaste cuántas heridas tenía. Y de ellas cuántas se habían cerrado y cuántas seguían abiertas.
Después sacaste una caja de tiritas y me la ofreciste: "Llevan mi nombre...no sé si podrán cerrar las últimas"
Bueno, respondí, puedo probarlo gracias.
¿Tú tienes heridas? Le dije.
Algunas, me contestó.
Pues toma, te doy mi jarabe.
Gracias...¿funcionará?
No sé, dame tiempo...
Vale.
Después se encendieron las farolas. Seguía lloviendo.
Y yo seguía viendo tus ojos parpadeando de vez en cuando, haciendo guiños a los míos.
¿Me querrás algún día?
¡Eso nunca se pregunta!
Entonces me cogiste de la mano y susurraste al oído...
My gift is my song and this one's for you
and you can tell everybody that this is your song
it maybe quite simple but now
that it's done
hope you don't mind I hope you don't mind
that I put down in words
how wonderful life is now you're in the world
(Elton John - Your song)
Y yo no pude hacer otra cosa, sino enamorarme de ti.

jueves, 13 de noviembre de 2008

España: Así nos va

No entiendo porqué cuando se habla de juzgar a los asesinos del Holocausto todo el mundo está de acuerdo y cuando se dice "Memoria histórica..." en España, todos prefieren agachar la cabeza y murmurar "no hay que remover el pasado...".
No lo entiendo.
Hubo republicanos asesinos. Sí.
Hubo fascistas asesinos. Sí.
Hubo inocentes que murieron sólo por pensar diferente. Sí. Y de los dos bandos.
Pero aquí nadie habla de la guerra, aquí se habla de los que vencieron e instauraron su régimen.
De los que asesinaron, torturaron, reprimieron, forzaron, destruyeron y amordazaron para mantener el control, para arrasar con aquellos que se negaban a dejar de ser libres.
Piensa durante unos minutos en tus padres.
Ahora imagina que fueron fusilados y sus restos están reposando en fosas comunes localizadas.
¿Sientes dolor?
Así se sienten cientos y cientos de hijos y sobrinos que sólo desean dar un sepulcro digno a los restos de sus seres queridos.
Si hay gente que llora recordando, también hay gente que llora porque jamás podrá recordar, ya que alguien apretó un gatillo y se llevó los recuerdos demasiado pronto, demasiado pronto para poder recordar.
Y esto no lo digo por tener los ideales que tengo, que también. Sólo hay que ser justo.
Si la República hubiese ganado esa guerra, sabemos de sobra que también hubiese habido represión para el bando fascista (seguro que no tan cruenta, pero ahí ya me meto en subjetividad...) y hoy en día, si un hijo de un soldado nacional pidiese recuperar los restos de su padre fusilado, ¿alguien se atrevería a negárselos? ¿acaso alguien tiene tan poca humanidad?
No hablamos de ideales ni creencias, sólo de justicia.
El hombre que mata es asesino, sea la causa que sea, el fin o el ideal.
Por lo tanto...dejémonos de izquierdas y derechas, de remover el pasado o dejarlo reposar...y pensemos en lo que realmente importa, honrar a los que se fueron cuando todavía tenían mucho por vivir.
Puedes ser republicano o franquista, pero no puedes obcecarte en lo que crees.
Porque hay que promover la tolerancia...pero hay cosas que no se pueden respetar.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Mundo real

Ella era sordomuda.
Él era ciego.
Y esta no era la típica historia de amor en la que uno veía y el otro hablaba.
Sencillamente ellos eran felices.
Tenían un bebé acondroplásico.
Y una hija mayor que iba en silla de ruedas y se había quedado embarazada.
La madre de ella era deficiente y el padre de él, era esquizofrénico.
Los abuelos fueron prisioneros de guerra y la hermana de él, fue una mujer maltratada.
Un primo segundo de ella vivió el Holocausto en Berlín.
La mejor amiga de su hija era judía y lesbiana.
Sus vecinos del cuarto derecha eran del Atleti y la rumana que regentaba la tienda de comestibles había dejado 4 hijos de 3, 4, 6 y 9 años en su país.
El guatemalteco que vendía revistas en el kiosco decía que conoció a Rigoberta Menchú y un africano de dos metros 15 le escuchaba contar historias interminables.
Un comunista se escondía en el sótano del edificio y una anciana de 96 años le bajaba todas las mañanas sobaos y leche caliente.
Un día llegó un hombre al barrio haciéndose llamar "el presidente de los EEUU...".
Nadie le hizo caso.
¿Acaso él por ser él era más importante que cualquiera de los que he nombrado?
Poder...¿acaso es necesario?
No lo sé...quizás no todo el mundo tenga la vida que quisiera, pero por lo menos disfrutan haciendo lo que hacen.
Puedes no tener vista y no verás la belleza del cielo.
No poder hablar, o peor, no poder reír porque nunca escuchaste a otros hacerlo.
Puedes medir un metro o estar postrado en una silla de ruedas que te impida echar a correr.
Puedes tener un hijo a una edad muy temprana y ver chafada tu idea de estudiar, trabajar, salir, etc.
Puedes no ser cómo los demás, ser diferente. Haber sufrido o haber disfrutado la vida.
Haber nacido en un país libre y rico o en uno que se muere día tras día.
Puedes vivir encerrado o creer que la muerte no es final, sino el siguiente paso.

No vayas por el mundo imponiendo tus ambiciones al resto, porque nadie tiene tus mismos sueños, pero si quiere ser igual de feliz que tú, pero haciendo otras cosas.

martes, 11 de noviembre de 2008

Un abrazo


Eres un pedacito de tarta de almendras con caramelo recién salida del horno,

acompañado por un vaso de leche templadita con nesquick.

Eres un sillón viejo de esos que te sientas y te hundes,

mirando por un ventanal que da hacia el mar del norte.

Tú eres el mar del norte.

Y me mojas y voy sintiendo como la brisa se cuela por las rendijas.

Y hueles a lluvia y a hierba mojada.

Y te escucho silbar entre las montañas, eres esa manta gigante y caliente por encima de mis hombros.

Eso eres tú.

Mi sonrisa tempranera en el vagón del tren.

La sonrisa de mi hermana.

Tu periódico, mis manoplas, tú mordiendo tu mochila, yo profundamente dormida, las mentiras que pululan alrededor, las carcajadas, los silencios, el amanecer.

Eres la primera parada.

El que acompaña al portal sin esperar un beso de despedida.

Eres secretos que se asoman pero nunca se escapan.

Y te tocas la nariz y pides "favores humanos".

Parece mentira que nos conozcamos tanto y cada día descubra algo nuevo de ti.

¡Así nunca nos cansamos!


Eres un montón de enanitos riéndose a carcajadas mientras corren entre mis pies.

Eso eres tú.

¿Lo sientes?

Te he mandando un abrazo. (de oso)

lunes, 10 de noviembre de 2008

Hasta siempre

Un camino de baldosas amarillas.
Y es como volver a empezar, como intentar seguir, es convencerse de que no te olvidaste nada en la habitación del hotel y salir de allí sin mirar atrás.

No sé, como decirte esto. Espera que lo intente...
Te quiero.
Al final no era tan difícil, pero me daba tanto miedo...
Sobre todo ahora, que sé sin lugar a dudas en que punto nos encontramos.
Yo en el filo de lo imposible, lo inestable.
Sentada en un dedal que hace el pino, mientras tú me das la espalda pensando en qué diccionario se encuentran definidos todos mis desvaríos.
Y muevo mis pies, no llego al suelo.
Me gustaría pedirte la mano y después darte a elegir el lado de la cama, cruzando los dedos para que no escojas el que quiero yo.
Y saber que aunque lo hagas me dará lo mismo, porque dormir a tu lado es como acariciar algodón, oler una cesta de fresas o mirar cómo una abeja bailotea sobre una flor, desconociendo que el polen se irá con ella.
Pero mejor vete, mejor para mí, para ti no lo sé, porque nunca me has dejado claro si soy una frase, un capítulo o una hoja con la esquina doblada en tu vida.
¿Me preguntas qué eres tú?
Déjame pensarlo...¿todas las palabras?
Quizás no merezcas tanto...
Me he dado cuenta...no sé, de que te he dicho que te quiero y no has contestado...
Supongo que me quedo con los dos lados.
Mejor me voy, me llevo el dedal por si me encuentro con otro y a lo mejor se quiere parar a escuchar un ratito mi voz.
Hasta siempre.

jueves, 6 de noviembre de 2008

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Lo que no vemos

- Túmbese y relájese. Ahora, cuénteme todo lo que sienta.
- Bien...bueno, no sé cómo empezar. Iré al grano, ¿sabe?, bien...odio a la gente.
- Mmm...continúe.
- Sí, odio a la gente. Soy antisocial. Pero no veo que sea algo malo ¿sabe?. Odio a la gente que me rodea porque no la soporto, no soporto a nadie. Me dan lástima al principio, luego asco y acabo teniendo que largarme del sitio en el que esté porque sino sé que acabaría asesinando a alguien.
Jajajajajaja, bueno, asesinar digo, eso es algo que me encanta hacer.
- A ver, a ver...cálmese, le encuentro excitado.
- ¡No estoy excitado! ¡Qué pasa! ¿Usted también piensa que estoy loco?
- No. No lo está. Soy psiquiatra, por eso ha venido usted a mí ¿no?
- He venid porque quiero compartir con usted mi horrible secreto.
- Bueno, pero usted quiere curarse ¿no?
- ¡Que no estoy enfermo! ¡Me gusta matar!
- ¡Cálmese y vuelva a sentarse! A ver, haremos un listado de cosas que le molesten de la gente, así sabremos por donde empezar. Dígame cosas que le causen molestia de los demás, no se limite a físico o comportamiento, diga todo lo que piense.
- Vale. Pues odio que me rocen en el metro, me agobia muchísimo. Odio a los chinos y a los de raza negra, a las mujeres teñidas de rubio, a los niños pequeños y a los adolescentes. Odio el olor a menta. No me gusta ver a alguien tocarse la nariz, o chuparse la mano y luego tocar un botón de un ascensor, o una barra de un bar, o tocar algo que yo voy a utilizar después. No me gusta que se sienten a mi lado, que me sonrían, que me pregunten qué tal estoy o qué hora es. No me gusta la gente que habla alto, ni la forma de vestir de las mujeres, con sus tacones, sus escotes, sus pendientes y ese asqueroso carmín rojo.
- Sí...
- ¡Odio a las mujeres! Pero odio más a los hombres, porque están gordos, o les apesta el aliento, o se te quedan mirando sin venir a cuento, ¿sabe? me dan ganas de apretarles el cuello y no parar.
- Escuche...
- Odio a los cerebritos y a los analfabetos. Odio a la gente normal y mediocre.
- ¿Usted se considera superior al resto?
- ¡Desde luego! Soy mucho mejor que un maldito peón de obra, por ejemplo.
- ¿Entonces es usted muy clasista?
- No, porque también le odio a usted por creerse Dios ahí sentado en su estúpida butaca soltando sus estúpidas frasecillas, sólo porque cobra mucho más que yo.
- A ver, volvamos al principio e intente...
- ¡Cállese! ¡A mí nadie me da órdenes! Estoy harto de este mundo con sus reglas y normas y mierdas. ¿Yo soy libre sabe? Quiero irme de aquí.
- Puedo ayudarle.
- No no puede ayudarme, ni usted ni nadie y seguiré asesinando gente ¿sabe?, porque nunca me pillarán, mi papel en la sociedad es demasiado estable y perfecto.
- Pero...

De repente se abrió la puerta y una menuda mujer de unos 36 años asomó la nariz diciendo:

- ¿Doctor Shall? Su primer paciente ha llegado ya, ¿le dejo pasar o espero un momentito?
- Oh sí, Mery, adelante, espere que guarde unos papeles y la aviso.

El Doctor Shall se levantó de la butaca y con cuidado se colocó el cuello de la camisa. Buscó su reflejo en el espejo de la pared, con cuidado se arregló la barba y después se metió la camisa en el pantalón. Con tanto paseo, levantándose del diván y sentándose en la butaca una y otra vez, había acabado sudando y con la ropa fuera.
Se sentía eufórico, pero lo que más le hacía disfrutar era la sensación de que sólo él sabía la verdad, su verdad.
Volvió a poner el cojín que había lanzado contra la ventana mientras gritaba que odiaba a las mujeres.
Se arregló la corbata. Colocó con cuidado los folios sobre la mesa.
Dibujó su mejor sonrisa y tras ponerse su bata blanca, abrió la puerta.

- Buenos días señora Patten. Bienvenida. Está usted muy guapa hoy.
- Gracias doctor...usted sabe cómo tratar a una mujer, sin duda.

Y mientras cerraba la puerta tras de sí, el doctor Shall cerró los ojos, como si estuviera saboreando esa sensación de odio que comenzaba a emanar por cada poro, pelo y uñas de su cuerpo. Después, girándose lentamente, abrió su cuaderno de pacientes y marcó un tic en el número uno.

- Tengo muchísimos problemas que contarle doctor...no sabe usted lo mal que estoy - decía la señora Patten mientras sacaba de su bolso un pequeño paquete de chicles de menta.

- Tranquila mujer - respondía él con una agradable sonrisa - ¿qué hago yo aquí entonces si no es para ayudarla a usted?

lunes, 3 de noviembre de 2008

Gracias de nuevo, Ismael

Hoy ha sido un día de reflexión.
De esos pensamientos que te asaltan de repente, apareciendo primero como palpitaciones confusas en el corazón.
Y necesitas pensar o llorar o pasear...o un abrazo de papá o de mamá.
¡Somos humanos!
Y como siempre, tras desahogar mis inquietudes profesionales con papá, mis desvaríos emocionales con ese amigo que nunca se aleja, he puesto el lazo final a esta tarde de noviembre con mi amante por palabras, aquel que me enamoró con su voz y su pluma, con su guitarra y su corazón:
Ismael Serrano.

Si tuviese que cubrir totalmente los deseos de mi corazón debería escribir unas 30 canciones ahora.
Pero como me gusta elegir una entre muchas, hoy me quedo con ésta...que, como siempre, ha conseguido relajar mi ansiedad, mis miedos y encender vestigios de luz en mis entrañas...
Preciosa.
Al escucharle consigue trasladarme a esa Edad Media de los cuentos de princesas, como ese trovador colgado de un árbol que canta para nadie...para mí.

http://www.goear.com/listenwin.php?v=fc4bc2f

Te conocí viendo pasar trenes que nunca regresaban.
Tú esperabas a otro hombre en la estación, parecías cansada.
No supe qué decir, se quedó un ángel dormido en mi garganta.
Al fin el tiempo nos reunió,
como a planetas que orbitan.
Coleccionabas soles, me dijiste.
Te enseñé mis heridas.
Tú te soltaste el pelo y amarraste las horas con tu cinta.
Y ahora te miro, tras tanto años.
Creo que aún te debo muchas canciones.
Regar las flores de tu regazo.
El tiempo y sus mareas fueron meciéndonos con sus latidos.
El fiero canto de un guerrero cisne anunciaba un nuevo siglo.
Cayeron hombres, levantaron muros y aún seguías conmigo.
Ahora te escribo esta canción, Madrid agita sus estambres.
No puedo dar con el última verso y mi puerta se abre.
Anda, ven a la cama, me susurras,
¿No ves que se hace tarde?

Y ahora te miro tras tantos años.
Creo que aún te debo muchas canciones.
Regar las flores de tu regazo.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Sólo un consejo...

No dejes que nadie te juzgue por elegir mal sin haberse parado a escuchar tus motivos.

No tengas miedo a equivocarte.

Sé realista.

Sólo los que viven la vida al 100% pueden permitirse el arrepentimiento.

Es mejor arrepentirse de algo que has hecho.

Arrepentirse de algo que NO hiciste es una espina que jamás se desprenderá de tu alma.

Vive el presente, por si no hubiese futuro.

Vive el presente, para el futuro.

Vive.

Hazlo de tal manera...

Que nunca sea demasiado tarde

Para decir te quiero, para pedir perdón, para marcharse, para volver, para empezar otra vez...

Para continuar.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Habitación 103

Es inexplicable.
Por mucho que intente definirlo no encuentra la palabra exacta, ese afortunado puñado de letras que pueda expresar lo que ahora mismo está sintiendo, mientras abre los ojos despacio...muy despacio, pestañeando suavemente, saboreando el olor que cubre la almohada, las sábanas y su propio cuerpo.
Su cabello ondulado cae sobre la cama, extendiéndose como las olas del mar sobre la arena, sus piernas desnudas acarician el tacto del somier y, tumbada boca abajo, puede sentir todos y cada uno de los poros de su piel despertando.
La luz del sol se cuela por las blancas cortinas y el aire fresco que queda despues de la lluvia intenta curiosear, filtrándose por las rendijas de la ventana.
La habitación en calma parece imperturbable. Parece incluso que Madrid por un momento huele a sal y lo acuna un mar frío y cientos de paradisiacas palmeras.
Se podría decir que aquello es el cielo.
El oxígeno reacciona con millones de moléculas de amor, moviéndose de aquí para allá, uniéndose, rompiéndose, fusionándose.
Y antes de que ella pueda incorporarse, una mano grande y cálida toca su espalda, con cuidado, como si fuera a acariciar una pompa de jabón. Y siguiendo la línea que dibuja su columna sube hasta su cuello, y después, sólo siente el calor y la intensidad de unos labios mojados, empapados de agua, y un susurro "Buenos días melocotón...".
Se gira hasta encontrarse con sus ojos.
Es inexplicable.
Nada ni nadie diría que el mundo no es un lugar maravilloso para vivir.